La estirpe

Alberto: abuelo, 70 años, jubilado, ex relaciones públicas de eventos.

Ramiro: Hijo, diseñador moda.

Sergio: Nieto 27 años. Historiador. Le gusta la poesía.

Jessica: Pareja de Sergio. 22 años. Estudio filología española.

Virtud: Madre Ramiro. Habla desde el más allá, está muerta. Fue ama de casa.

 

Acto 1º-

Sergio está en la sala del apartamento de su padre, Ramiro. Esperándole tanto a él como a su abuelo y a su novia. Van a celebrar el hipotético aniversario de su madre. Bebe un té con menta.

Sergio- ¿Por qué te fuiste tan pronto dejándome solo?, siempre me he preguntado que hubiera sido de mi adolescencia con una madre, seguramente habría tomado menos drogas, pero esa no es la cuestión, todas las mujeres con las que he estado me recuerdan a ti… y sabes lo que es follar con una mujer y que se te venga a la mente tu madre… es difícil seguir excitado… pero, en fin, no estás aquí… aunque no estés siempre hablamos y puedo saber que las amas de casa en algunos casos ven la vida más clara que los grandes eruditos… no es así, madre… no entiendo por qué ahora todos queremos ser iguales, tener las mismas oportunidades no ha de significar ser iguales… pero en fin,  cada cual tiene lo que busca… ¡qué busco yo?, ni idea… ¡ni puta idea!, quiero ser feliz, follar mucho, emborracharme de vez en cuando, enamorarme pero no perder la cabeza por amor… ¿acaso no quiero a Jessica?, quiero su cuerpo y su mente, esa incógnita incognoscible que tienen todas las personas… ¿eso me apasiona de ella?, no lo sé… que miedo me da que ahora esté y luego se vaya, como tú hiciste madre, como tú hiciste dejándome solo…

Sergio se llena una copa de Martiny Rosso… va paseando por la sala, de vez en cuando mira el reloj de pared… cada vez está más nervioso.

Sergio- ¡Joder!, siempre me toca esperar, toda la vida esperando, ¡toda mi puta vida esperando!, cuando llegará lo que más anhelo, quizás no llegue nunca, estoy harto de enfrentarme con un padre autoritario, y más con el padre autoritario que llevo dentro, nunca tendré hijos, Jessica quiere tenerlos, pero, ¡estaré siempre con Jessica!, se me ponen los pelos de punta, quiero conocer muchas más mujeres, me da repelús mi padre, siempre con la misma mujer, muere cuando tiene todavía todas las posibilidades de ser feliz, y lleva veinte años de luto, ser patético… en cambio el abuelo ha vivido la vida, la ha sabido vivir,  es mi modelo a seguir, ¡coño!, voy a acabar dejándolos yo plantados a ellos… me voy de fiesta, que la celebración sea a mi manera, algún canuto y dos o tres copas, y a bailar toda la noche, y si conozco mujeres que se aguante Jessica, sino ¿por qué me hace esperar?

Se abre la puerta de la casa entran Alberto y Ramiro, el abuelo y el padre de Sergio… Sergio les mira con cara de odio…

Ramiro- Tus ojos dicen más que mil palabras… tranquilo hijo, que no se te vaya la vida en tus manías…

Sergio- ¡Joder! ¡A la mierda!

Sergio sale de la casa alienado por la rabia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 2- En la sala de Ramiro está el abuelo Alberto… sentado escucha la segunda de Haydn, monologa…

Alberto- ¡Cuántas putas cosas he hecho mal!, la vida puede hacérsela uno mismo fácil o difícil… también puede ser que a lo largo de toda una existencia, uno piense que ha hecho de su vida un trayecto fácil… ¡y esté rotundamente equivocado!, ¿es mi caso?, viendo el hijo que me ha salido, y al nieto…, ¿le habré hecho la vida difícil a ellos?, debería hacer un análisis para ver cuántos padres le han jodido la vida a sus hijo… y si lo han hecho, significa que ellos también están jodidos…, siempre he sido una persona feliz que dejaba pasar todo… por dejar pasar, hasta lo hacía con los problemas de mi hijo… y así se volvió él… una puta caja de sorpresas… me voy a tomar una ginebra, la necesito…

Alberto se sirve un Beefeater solo… lee el titular de un artículo de economía de la Vanguardia…

Alberto- “El petróleo y los impuesto suben los precios de 2017”.

Arruga el periódico y lo lanza contra el público…

Alberto- ¿Para qué me compro el periódico?, siempre la misma porquería… ¡qué mierda!, yo que siempre he sido la persona más filantrópica de todas… y ahora no puedo ni leer los problemas del mundo, la cuestión es, todos en algún momento llegamos a ser unos escépticos, seguro, y si no es así, es que no han percibido bien el mundo… como dice la canción del cantautor ese izquierdoso… “a galopar, a galopar, hasta arrojarlos en el mar…”, ¿a quién quiero arrojar al mar?, ¡a todos los que no sientan como yo!, y luego qué… y después de arrojarlos, ¿qué?, luego… el fin, luego la mierda del narcisismo, con lo feo que soy, Edipo debió ser una persona común, una persona a la que todos nos hubiésemos querido parecer en algún momento de nuestras vidas… el estudio debería ser esto, ¿cuántas veces en tu vida hubieses querido parecerte a Edipo?… hasta el tonto de mi hijo lo hubiese querido… no me extraña qué sea tan desequilibrado… habiendo perdido a una mujer como la que tenía… hasta yo me excitaba cada vez que la veía… pobre hombre, pobre hijo, vaya mierda de destino el de todos nosotros…

Alberto guarda silencio medio minuto, suena Astor Piazzolla. Coge una libreta, escribe unas palabras.

Alberto- Me gusta el último verso que he escrito, “en aquellos tiempos, cuando la paz era una paradoja…”,  mi hijo tiene un niño que se le parece… y le jode… no he visto niño más brillante, ni yo mismo, podría haber llegado dónde hubiese querido, y ahora… un fanático de la poesía… la poesía es para mariconas… ¡joder!, ¿dónde iremos a parar?, la juventud cada vez es más sensible, dentro de poco no habrá diferencias entre hombres y mujeres, los hombres deberían volver a ser el sexo fuerte… prefiero morir antes que ver como se ha ido todo a la mierda… las mujeres son ya las fuertes… los hombres al paredón, a obedecer y a callar… ¡qué mierda!… cuando vivía mi mujer, yo siempre tenía la última palabra… quizás era una palabra inexacta, a veces errónea, pero era la que obedecía todo el mundo… mejor equivocarse con convicción que dubitativamente… voy a luchar porque los de mi sangre todavía tengan mucho que decir, pero en el fondo todo me importa un pito… yo ya he vivido, ya no voy a escribir nuevas páginas de mi historia, cómo mucho un epílogo sin importancia, que me den a mí y que les den a los que se quedan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 3-

Alberto, Sergio y Ramiro están en la sala de Ramiro, beben vino tinto… se escucha de fondo Enigma 2.

Sergio- ¿Cómo me gustaría no parecerme a vosotros? Estoy hasta los cojones de nuestra estirpe…

Alberto- No faltes al respeto a tus antepasados.

Sergio- Si lo miras bien toda la humanidad hasta el momento son antepasados o familiares… ¿no procedemos todos de Adán y Eva?

Ramiro- Qué gilipolleces dices…

Sergio- ¡Qué fácil es provocaros!, pero… en el fondo, tanto en un matemático como en un poeta su sustancia última es el misticismo. ¿No soy matemático y poeta?

Alberto- Puede ser, pero nunca te he tomado por un místico…

Sergio- Pero por un hijo de puta sí… nunca te gustó mi madre… me contaron de niño que te parecía una busca hombres de joven…

Ramiro- Dejemos a los muertos en paz.

Alberto- Que así sea.

Sergio- ¡Y una mierda!, dejarlos en paz… se ha de liberarlos de todas las malas energías que se llevaron tras ellos… como voy a dejar a mi madre en paz y que nos corroa su insensatez por dentro… he de ayudarla para poder entender yo… lo que es mi lugar en el mundo…

Alberto- ¿Cuál va a ser tu lugar? Pues este, junto a tus seres queridos.

Sergio- Perdona, mi único ser querido es Jessica… vosotros estáis lejos en la lista… es más, seres queridos… solo está ella.

Ramiro- Hijo, no seas cruel… yo también amaba a tu madre, pero nos dejó, lo has de superar…

Sergio- Lo tengo superado. Cómo crees si no, que hubiese vivido los últimos años…

Alberto- Los Miralles somos una familia fuerte, podemos con todo.

Ramiro- ¿Con todo, con todo…?

Alberto- ¿Con qué no hemos podido?

Ramiro- Poder con todo no es desentenderse de todo…

Sergio- Yo diría que no hemos podido con nada…

Alberto- ¡Negativo!

Sergio- ¡Falso!

Ramiro- Vosotros siempre que os juntáis acabáis peleados.

Alberto- Hoy será una excepción, verdad querido nieto.

Sergio- ¿Si lo haces posible?

Brindan los tres con sus copas de vino… Sergio recibe una llamada… después le entra un ataque de ansiedad…

Sergio- Me ha parecido la voz de mamá…

Ramiro- Todos la echamos de menos… pero de eso a oír su voz…

Sergio- ¿No eres espiritual…? si crees en ellos, los espíritus te pueden llegar a hablar… ¿o no puede ser?

Alberto- Sergio, ¿vamos a tener que llevarte a un psiquiatra?

Sergio- No digas tonterías… las creencias no son locuras.

Alberto- Una creencia dañina y obsesiva es una enfermedad…

Sergio- ¡Joder!, que tonterías decís… ¿para vosotros mamá estaba loca?

Ramiro- Era histérica, maniática, un tanto psicótica, pero muy inteligente… y cuando se trataba de asuntos familiares, muy realista.

Sergio- Menos mal, entre todo lo que has dicho hay una cosa positiva… yo por defender el nombre de mi madre… lo que sea.

Alberto- Tuviste una gran mamá mientras la tuviste… pero ya se fue… ¡vive de una puta vez!, que la poesía te ayude a ser feliz…

Sergio- Desde cuando habéis visto un poeta feliz, un poeta en su sano juicio.

Ramiro- Pues si para ser feliz has de dejar la poesía, déjala.

Sergio- Iros a la mierda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 3-

Ramiro está solo en la sala, habla.

Ramiro- Ya no me motiva ni el diseño, la vida consta de ganancias y de pérdidas, eso y solo eso, es el motivo de que tanta gente se sienta cómoda en el capitalismo, pero lo que yo perdí hace tantos años me arrancó las entrañas, el corazón, mi mujer, la mejor mujer que pude elegir, con el agravio de que murió demasiado joven, dejándome con un niño y sin esperanza, nunca me lo perdonará mi hijo Sergio, transmitir a un hijo pesimismo vital, es la peor herencia que le puedes hacer, pero no pude hacerlo mejor, no me mantenía erguido más de cinco minutos seguidos, y… como voy a educar correctamente a un niño hipersensible e hiperactivo como Sergio, lo peor que le ha podido pasar a Sergio es su padre, yo, le hubiera ido bien que yo conociese a otra mujer, que ejercitase el papel de madre, porque yo no tenía ni el papel de madre ni el de padre, intenté siempre, durante su niñez, abarcar los dos referentes, pero lo hice mal, muy mal, e allí las consecuencias, ahora tengo un hijo depresivo, que me echa la culpa de absolutamente todo, ¡cómo lo voy a poder aguantar!, la vida da muchas vueltas, pero yo ya no tengo tiempo de que la mía gire otros 180º, y se vuelva una vida saludable, tanto física como emocionalmente, entonces, ¿qué me queda?, la resignación, el estoicismo, tomarme las cosas tal como vayan sucediendo, con tranquilidad, agrandando paso a paso la cruz que me haga finalmente hundirme en el lodo.

Ramiro se sirve un Ron Negrita con hielo, pone el “Transformer” de Lou Reed, y pasea, coge un pote de pintura roja, y da un sangrante brochazo en medio de la pared blanca…

Ramiro- ¡Voy a trastocar el curso de mi vida!, que ha de consistir en brochazos casuales abstractos, en eso va a consistir mi vida de ahora en adelante, ¡a la mierda!, cada vez que vea a Sergio, le voy a repetir que sea feliz, que me he equivocado durante toda la vida, que vuelvo a sentir deseos después de veinte años, que ha vuelto el movimiento en mi vida… ¡joder, que suerte tenemos de estar vivos!, sonriámosle a la vida, mi hijo, ya basta de llorar a su madre, a mi esposa, la mejor esposa, la mejor madre, sin olvidarla, por fin hemos asumido que ya no está, ¡se ha ido!, ¡nosotros aún estamos!, pues a vivir, coño, a vivir…, siempre que he conocido a una mujer atractiva, después de la muerte de mi amor, han pasado, o las he hecho pasar por mis miedos y angustias, hasta que se han alejado de mí irremediablemente, ¡no quiero más!, voy a fijarme en mujeres… voy a ser el playboy que prometía cuando tenía veinte años, mi padre sabe cómo vivir, ¿acaso yo no?, voy a ponerme el tema, “El tiempo pasará”, tocada por el pianista negro, Sam, para Humphrey Bogart en la película “Casablanca”, escucharla y que la pérdida de Mercedes no me siga destrozando la vida, unos rones, un poco de jazz y baile, y a vivir…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 4-

Sergio y Jessica están en la sala de la casa de Ramiro… hablan cariñosamente, beben te inglés con leche…

Jessica- Tú puedes hacer lo que quieras, eres capaz de todo lo que te propongas…

Sergio- Siempre me has dicho lo mismo… no eres realista.

Jessica- Has visto como escribes, lo increíble que es tu conversación, tus ideas sobre todo es diferente, eres genuino.

Sergio- Gracias, gracias, yo no me veo así.

Jessica- Si estoy contigo, es por algo, ¿no crees?

Sergio- Porque te doy placer en la cama.

Jessica- Muchos hombres me podrían dar placer… tú me das mucho más que eso.

Sergio-  No menosprecies el placer sexual.

Jessica- Ha de ser un relax para la vida…  una ayuda para estar bien y relejada…

Sergio- Tienes razón… para muchos el sexo es una dependencia, o sea, problemas…

Jessica, sin permiso, abre una botella de vino tinto y sirve dos copas… suena “The end of love” del músico y poeta Leonard Cohen.

Jessica- Los finales amorosos son horribles, lo único que los salva es la sensación de busca… se vuelve a vivir y a pensar por y para el sexo…

Sergio- Como nosotros llevamos cuatro años, ya no necesitamos el sexo… ¿qué habrá sido de nosotros dentro de treinta años?

Jessica- Seremos unos viejitos cachondos con ganas de vivir…

Sergio- Qué así sea…

Jessica- Tú crees que estaremos amargados, que nada nos sorprenderá, incluso que se habrá acabado tu pasión por la poesía… tú gen de la negatividad se adueña de ti… es cómo un alien…

Sergio- Calla, ¡joder! Ya basta, no… nos pasará como a todas las parejas, el amor se transforma… o acaso no has notado como ha empezado a hacerlo.

Jessica- Vivamos y dejemos vivir…

Sergio- De nuevo, que así sea.

Jessica- Basta ya, de frases católicas… estoy harta, las utilizas para ridiculizarlas.

Sergio-¿Tanto te importa?

Jessica- Por supuesto, es parte de nuestra cultura, y nuestra cultura es nuestra razón de ser.

Sergio- Será tú razón de ser, porque la mía… no lo es…

Jessica- Tu razón de ser es el recuerdo de tu madre, basta ya, ¿no?

Sergio- Ninguna mujer podrá suplantar el amor por  mi madre.

Jessica- Pues, estás jodido… ¿cuándo me follas la ves a ella?

Sergio- Vete a la mierda…

Jessica- Ya estamos en la mierda… a ver como salimos de ella.

Sergio- Yo, por de pronto, marchándome de aquí…

Sergio sale de escena, Jessica empieza un monólogo, sigue bebiendo de la botella de vino abierta…

Jessica- Sergio es tan ingenuo… no puede ser que una persona no capte lo esencial, que son las intenciones internas de la gente, no se entera de nada, será del abuso de marihuana de hace tres años, o simplemente no ha tenido en momentos decisivos de su vida la figura de una madre, porque las protagonistas de las novelas picarescas deberían ser mujeres, y no esos tontos, los hombres, solo sirven para que de vez en cuando se la metan a una, y sí, aunque a veces no me lo crea, quiero a Sergio, el tontorrón, es opuesto a mí, por eso nos llevamos bien, si yo pillo todo a la primera, el a de leer el texto tres veces, incluso el texto que es la mente oculta de las personas, esa mente inflexible y falsa, para eso estoy yo, para cuidarlo, para hacerle ver más claro esto sí, esto no, pero el a su rollo, de tal palo tal astilla, su padre siempre fue igual, pero fieles son, su padre… veinte años viudo y parece que ahora empieza a pensar en otras mujeres que no sean su difunta esposa, yo no quiero eso, un hombre en el que se fijan otras mujeres, incluso que él se fije en otras mujeres, dan vida a la relación, la pareja se ha de esforzar por mantener en la tensión adecuada la relación, sino todo es tan fácil que acabas perdiendo interés… es como el trabajo, los estudios o los amigos, si no hay algo de tensión se acaban perdiendo, ¿me equivoco?

Jessica señala a una persona del público…

Jessica- Por ejemplo ese me gusta, me lo follaría pero no quiero dañar lo que tengo con Sergio, si no le diría algo, es sencillo, te privas de placeres por mantener unos sentimientos que seguramente se esfumarán con el tiempo, el pasar aclara la cosas, es movimiento y como escribió Sergio en unos versos:

“Mi pasar

es mí pensar contradictorio,

si siempre pensase

y sintiese igual,

mi mundo se pararía…”

Parce buscar la muerte para que llegue, como hace falta buscar el amor para que nos atrape, sí, le quiero, Sergio es un amigo y buen amante, tiene una sensibilidad muy especial, contiene dentro de sí la bondad, y cuando parece malo solo quiere dejarse ver, ¿por qué me fijo en otros hombres cuando no estoy con él?, ¿no tengo suficiente con sus cuidados?, me da miedo la estabilidad, a mis veintidós años empiezo a sentirme algo centrada, tengo miedo de madurar, no nos pasa a todos, en cambio Sergio siempre ha sido maduro, ¿cómo puede nacer alguien con madurez?, no es imposible, ¡miren a mi novio!, y yo me siento tan pequeña y con tanto miedo, quiero ir a una fiesta y que dure cinco años, y al salir sentirme estable tanto material como emotivamente… si no sucede esto, a estudiar, a trabajar, a ser una persona ejemplar, ¡eso se espera de mí!, ¡eso tendréis de mí!, ¿verdad, corazón…?, ya no tengo valores, porque no hay valores, y Sergio, tan poeta, tan buen hijo de su madre, todos sus sentidos funcionan de forma superior a todos los demás, él es arte, él es concepto, su vida es una metáfora, y yo, ¡pobre mortal!; ya no hay paisajes idóneos para nosotros, la luz, la vida, la mierda, el aborrecimiento total, y yo pasé por ello, ¡puta juventud!, quiero la experiencia, que entre en mí de golpe, y pueda amar a Andrés sin tapujos ni vergüenzas, con responsabilidad y riesgo al mismo tiempo… y mucho sexo…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 5-

Alberto y Jessica esperan a Ramiro y Sergio. Están bebiendo un té con leche. De fondo suena Bob Dylan…

Jessica- ¿Siempre ha sido tan rara vuestra familia?

Alberto- Lo que más me gusta y lo que más me molesta es tú sinceridad. ¿De dónde has salido? No contagies demasiado a mi nieto de ella.

Jessica- ¿Prefieres buena cara, aunque luego te ataque por la espalda?

Alberto- Ni una cosa ni la otra… se puede ser políticamente correcto sin intentar herir a nadie.

Jessica- Si algo respeto de Sergio, es que dice las cosas como son… sin tapujos.

Alberto- No siempre ha sido así…

Jessica- Muchos jóvenes han jugado con drogas, pero eso no significa que se hayan vuelto dependientes de ellas… deberíais ser más comprensivos… la comprensión en sí ya es educar.

Alberto- Lo que has de hacer, es no dejarle que pruebe algo de drogas… le sientan fatal…

Jessica- Ya sé que estuvo un tiempo encerrado en un siquiátrico por psicosis… pero eso no fue solo por culpa de las drogas.

Alberto- ¿Entonces qué fue?

Jessica- Le vendisteis que lo bueno era de un modo determinado… él creía ciegamente en ello… y lógicamente creció y se dio cuenta que en su familia había la misma mierda que en cualquier lugar.

Alberto- No lo alejes de nosotros…

Jessica- No es mi intención… pero le sentaría bien, muy bien.

Alberto- Mira, todo el mundo es como es… pero no se los han de rechazar por ser como son.

Jessica- Sí que se le puede rechazar… se les debe rechazar.

Alberto- Sé que las épocas cambian, que yo no entiendo bien la actual… pero me podrías decir cómo te sientes más relajada, ahora que tomas las decisiones  o antes cuando decidían por ti.

Jessica- Hay, abuelo putativo, que tonterías dices, yo siempre he decidido por mí, como todas las de mi época. En un futuro no sé cómo funcionará la cosa. En todos los asuntos pueden haber retrocesos… pero esto es como el seguro laboral, o el estado del bienestar, cuando está dentro de la sociedad, así funciona, y no lo quieres perder, ni te lo cuestionas… a las mujeres de mí época, no es que no lo queramos perder, no nos imaginamos el mundo de otra manera…

Alberto- El progreso, el progreso, y los maridos en pleno embeleso.

Jessica- Ni que lo digas… a veces me entran ganas de buscar novia…

Alberto- Calla, que eso me excita…

Jessica- ¡Joder con el retrógado!

Alberto- Mira, creo que los jóvenes nos tendrían que escuchar más, escuchar y no oír… porque creo que cuando hablo con jóvenes, lo que hacen es oír un susurro, un bisbiseo, y van diciendo sí, sí… para que me quede tranquilo…

Jessica- Lo que pasa es que a los ancianos… todos los errores, y las vivencias que hubieseis querido vivir, os golpean muy fuerte… y ¿quién lo paga?, la juventud… aunque sea irracionalmente, pensáis… mira, estos hacen lo que me hubiera gustado hacer a mí… por eso suelen decir que la juventud no da la talla. ¿O acaso no ha pasado esto siempre?

Alberto- Puede ser, ¡joder!, dejadnos descansar en paz…

Jessica- Si os dejamos…

Alberto- Nos dejáis abandonados, con todo lo que hemos hecho por vosotros…

Jessica- Ese siempre será vuestro chantaje emocional…

Alberto- Estoy empezando a pensar… que mi nieto ha escogido mal…

Jessica- Porque digo las cosas como las siento…

Alberto- El sentir, el sentir… todo se debería regir por la razón…

Jessica- La razón falla, el sentir no falla.

Alberto- ¡El cambio generacional me lleva loco!

Jessica- Porque nos admiras…

Alberto- Porque os deseo…

Jessica- Cerdo…

Alberto- En todo caso cerdito…

Alberto le da un abrazo a Jessica… le sirve un cerveza…

Alberto- Aunque no nos entendamos te admiro, tienes razón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 6-

Ramiro está en la sala, ha bebido tres copas de Vodka. Escucha Lou Reed, “Rock n Roll Animal”. Habla.

Ramiro- ¿Por qué me hiciste esta putada?, irte sin más, no estaba preparado para ello, y encima subir a Sergio, ¡qué mal lo he hecho todo!, ¡cómo quieres que te perdone!, y ahora, tú muerte está asimilada pero no superada, tu pérdida es algo lejano y presente a la vez, Sergio siempre me empuja a que me relacione socialmente, quiere una pareja para mí, supongo que es para que lo deje un poco más tranquilo, ¿tú crees, cariño, que alguna mujer aparte de ti me podría aguantar?, yo lo dudo, soy un ave solitaria, la pega es que no tengo su buena vista, mi visión del mundo es demasiado limitada, solo veo claro cuando un vestido lo he diseñado bien, en eso es en lo único que sobresalgo, en cambio tú eras poeta, como Sergio, en estos casos suelen decir, de tal palo tal astilla, pero, ¿seguro que Andrés es hijo mío?, no nos parecemos ni física ni sicológicamente, ¿no quedaste embaraza por alguno de tus amantes?, es que, encima eso, cuando estuviste conmigo, casada, siempre tenías dos personas más que te daban placer, no importaba si eran hombres o mujeres, y yo aguantando porque te amaba, ya basta, ahora el follador he de ser yo, y sin tener tú cara y tú cuerpo fotografiados constantemente en mi cerebro, somos imágenes y vivimos y recordamos por las imágenes, no sé cómo pueden sobrevivir los ciegos… yo pienso en imágenes, de eso viene mi facilidad para diseñar ropa, antes de dibujar la prenda tengo en la mente a la modelo vistiendo mi diseño, así no se puede fallar, para en cuestiones importantes, en la relación con los seres más cercanos, mis imágenes no sirven…

Entra Sergio en la sala…

Sergio- Hola padre, ¿no deberías estar trabajando?

Ramiro- No puedo, me han dado la baja…

Sergio- ¿Estas enfermo?

Ramiro- Estoy triste, inestable…

Sergio- Desde que murió mamá no has salido de la depresión…

Ramiro- Pero ahora la angustia es mayor…

Sergio- ¡Mayor! ¿Por qué?

Ramiro- La vida, los recuerdos, la mierda de la vida.

Sergio- Tú sensibilidad siempre te ha afectado demasiado…

Ramiro- Nos ha afectado… ¿no?

Sergio- Tienes razón, nos ha afectado… pero tú llegas al límite de la sensibilidad… es como una enfermedad.

Ramiro- ¿Y qué puedo hacer? ¿Cómo puedo controlar tantas emociones?

Sergio- No has pisado un centro de sicólogos en tu vida… quizás va siendo hora de que arregles algunas cosas… internas…

Ramiro- No me gustan los sicólogos… hay quien dice que si la cosa más o menos funciona mejor no tocar.

Sergio- ¿Y tu sufrimiento incontrolado es que la cosa más o menos funciona?

Ramiro- Siempre tan estricto… pareces tú el padre y yo el hijo…

Sergio- Sí, lo parece, no debería ser así.

Ramiro- Pues que no sea así.

Sergio- Si pides cita a un sicólogo te dejaré de agobiar.

Ramiro coge el teléfono y llama al sicólogo que sicoanalizaba a su difunta esposa hace veinte años… quedan dentro de dos semanas… Sergio satisfecho le da un beso a su padre y sale de la sala.

 

 

 

 

Acto 7-

Alberto está en escena, tiene un lienzo enfrente de él, habla mientras trazas líneas y salpicaduras sobre el lienzo al azar.

Alberto- La vida es horrible, toda ella luchando por la estabilidad familiar, y de repente todo se desmorona, ¿cómo podría transmitirle a Sergio mi fortaleza?, porque a Ramiro es imposible, quizás hablando con Jessica, trazando un plan, Sergio debería asistir a sesiones terapéuticas, va por el mal camino, solo hay dos, el buen camino y el mal camino, y cuando quedas incrustado por el paso del tiempo en uno de ellos es muy difícil salirse de él. Y el mal camino no es el de joder al prójimo, sino el de joderse uno mismo, ¡a la mierda!, que poca persuasión que tengo, las excentricidades en mi vida, tantas amantes, unos impulsos tan hirientes, los han pagado, no se quieren parecer a mí, y eso que soy un superviviente sumergido en mi propio bienestar emocional, pero es que ellos, yo no tuve mano dura con Ramiro, sino explosiones arbitrarias sin sentido, mal, mal, eso está mal, es de lo único que me arrepiento en mi vida, haber dejado una descendencia débil, he de pensar, he de pensar como volverlos duros como las rocas, y que los problemas pasen por su lado sin despeinarles, será mi misión hasta el fin de mis días, será el trabajo más importante y difícil que voy a realizar, no me importan los amigos, los vecinos, la gente que se cruza a mi lado por la calle, a la mierda todos, mi obsesión ha de ser mi hijo y mi nieto, y a reparar lo malogrado, a sanar heridas, no quieren asistir a terapias, yo será su terapeuta…

Entra en la sala Ramiro, mira las rayas sobre el lienzo, luego mira a su padre.  

Ramiro- Alberto, a ti te andaba yo buscando…

Alberto- Papá y no Alberto, ¿qué te he hecho yo? Intentas que me aleje con solo nombrarme…

Ramiro- No seas susceptible…

Alberto- En eso estaba pensando, he compuesto una descendencia débil…

Ramiro- ¡Qué animal! La descendencia no se compone…

Alberto- Los hijos y nietos son como las grandes sinfonías, se han de trabajar, captar su significado, hacerlos consistentes, y que nazca una buena armonía en ellos… con vosotros no lo he conseguido.

Ramiro- No voy a decir nada de lo que me has explicado a Sergio… inmediatamente saldría de la familia.

Alberto- Lo veis, ni siquiera aceptáis posiciones contrarias a las vuestras…

Ramiro- Sí, pero a los hijos no se los compone sino que se los enseña…

Alberto- Son matices diferentes de las palabras… entre educar y componer hay una pequeña franja divisoria.

Ramiro- Estás completamente loco…

Alberto- De tal palo tal astilla…

Ramiro- Espero no envejecer como tú…

Alberto- Es un cumplido…

Ramiro- Es un deseo personal…

Alberto- Mira, hijo, soy un anciano de buen ver, hay cuarentonas que todavía se fijan en mí…

Ramiro- ¿Serías capaz de complacerlas? ¿O las dejarías con más deseos que al empezar?

Alberto- Muy gracioso… no te he dado toda tú vida muestras de mi fortaleza…

Ramiro- Cuídate, no te vaya a dar un paro cardiaco al eyacular… ¿Todavía…?

Alberto- Pregúntame todo lo que quieras saber sobre las mujeres, acepto compartir mi sabiduría en el tema contigo… ¡solo has estado con tu ex mujer! Que en paz descanse…

Ramiro- Era mucho más mujer que cualquiera de las que hayas tenido…

Alberto- ¿Incluida tu madre…?

Ramiro- Yo nunca he tenido madre…

Alberto- Tuviste una… te crió tus primeros tres años de vida…

Ramiro- Ni me acuerdo ni quiero acordarme de ella…

Alberto- Hacer las paces con tus sentimientos hacia ella te podría ayudar, de paso perdonarías la marcha de tu ex mujer…

Ramiro- Ella murió…

Alberto- Y siempre la has culpado de eso… vuela y permite volar a Sergio.

Ramiro- No metas a Sergio en mis males…

Alberto- Él los ha mamado desde que nació.

Ramiro- Papá, me voy… siempre que estoy contigo salgo de mala leche…

Alberto- ¿Quizás soy el único que te hago cuestionarte?

Ramiro- Adiós… cobronce…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 8-

Sergio está en la sala con un cortado. Va hablando…

Sergio- Menudo peso, ¿cómo puedo haber nacido en una familia tan retrógrada?, en los asuntos importantes de la vida no saben comportarse, todo lo heredamos, los hijos son unos esclavos de sus familias, ya desde niños nos van adoctrinando, tú eres de la familia Mazo, tus antepasados han tenido cierto grado de inteligencia, puedes superarlo pero no de mucho, la mitad, en el siglo XIX, estuvieron en la cárcel por involucrarse en luchas sociales, pero además eran alcohólicos y pegaban a su mujer e hijos, tú harás lo mismo, hombre ejemplar en sociedad, maltratador en familia, por suerte los míos aunque muy cagones, no han sido maltratadores, pero sí que han cosechado el título de tontorrones mayores, como voy a salir como se esperaban mis padres si ellos toda la vida han estado gafados, y aunque con buenos sueldos han vivido desde la tristeza y por la tristeza, yo, cómo no, antidepresivos desde hace años, ¡estoy enganchado a ellos!, y luego me preguntará un especialista, ¿qué te falta para ser feliz! ¡NO entienden una mierda!, y eso que se las dan de conocedores de la mente humana, ¡qué no saben que la casualidad se da!, mi depresión no es casual, pero si hubiese nacido con otro carácter quizás nunca me habría deprimido, hubiese mandado a todos a tomar por el culo, eso a veces es una postura sabia, el mayor sophos, el que con mayor razón envía a otro u otros a tomar por el culo, no sé qué diría Platón, no me importa lo que diría, me importa lo que digo yo, creencias, ideas y argumentos… pueden haber tantos como individuos capaces, es así como funciona, y yo no debo hacer nada para remediarlo, los remedios que los receten los médicos, yo a lo mío, a escribir versos surrealistas, y a obsesionarme con una operación matemática durante tres meses y medio, eso soy yo… un maníaco depresivo, depresivo a ratos , maníaco siempre, ¿cómo se digiere?, no hay estómago capaz de hacerlo, ni metabolismo que lo pueda desechar o absorber, y las células acto seguido o renacen o se mueren, y yo con ellas, ¡hijueputa!, harto ya de estar harto, ya me cansé, que buen cantautor compuso este verso…

Entra Jessica en escena, sirve dos Gin Tónic…

Jessica- Hombre, mi amor, tú por aquí, te estaba buscando…

Sergio- Yo también, ¿y si dejamos de ver a mi padre y a mi abuelo?

Jessica- ¿Qué pasa? ¿A qué viene tu crisis?

Sergio- No quiero esto más. No quiero que lo nuestro se impregne de sus mierdas.

Jessica- Nosotros somos nosotros… nunca vamos a dejar que algo externo nos condicione…

Sergio- Ya lo está haciendo… mi familia es… ¡No quiero, vale!

Jessica- No quieres qué, estás desvariando, no me asustes, ¡Joder!

Sergio- No me quieres entender…

Jessica- Claro que te entiendo… pero familia solo hay una…

Sergio- Y es una lástima, me hubiese gustado elegirla.

Jessica- Toma, a todos, ¿no crees? La vida es como es.

Sergio- ¿Cómo es? ¿Una mierda es?

Jessica- Estoy harta de tus bajones, harta…

Sergio- ¡Así soy y así seguiré y nunca cambiaré!

Jessica- No me seas asfixiante, y además tan pasado en el tiempo…

Sergio- ¿No te gusta Alaska?

Jessica- Imagínate haber tenido a Alaska de madre. Eso sí que sería un problema…

Sergio- Eso es juzgar por el estereotipo… no me gusta y nunca me ha gustado… ya lo sabías.

Jessica- No se puede hablar tranquila…

Sergio- Habla, habla todo lo que quieras.

Jessica- No tengo nada más que decir, vienes o te quedas.

Sergio- Me quedo.

Jessica- ¿No querías alejarte de tú familia…? si no te puedes ni desenganchar unas horas…

Sergio- No entiendes nada… adiós mi amor.

Jessica- Espera, espera… tenía una sorpresa para ti…

Jessica le muestra sobre el pantalón el borde de unas braguitas de encaje.

Jessica- Te gustan… no quiero discusiones… vamos que me quitaré estás braguitas para ti.

Sergio- No estoy de ánimos…

Jessica- ¿Desde cuándo los hombres dicen que no a una proposición verde?

Sergio- Desde ahora mismo… hoy se ha roto otro estereotipo… con todo lo que me has dicho, ¿crees que puedo tener ganas de follarte…?

Jessica- ¿Te he dicho alguna mentira? Todo es para que despiertes…

Sergio- Desperté en el mismo momento en que me quedé sin madre…

Jessica- No puedo ni imaginarme todo lo que has pasado… pero tendrías que dejarlo en el pasado…

Sergio- Lo intento… no es tan fácil…

Jessica- Lo sé, aunque creas que siempre he sido leve, sin cruces pesadas que tenga que arrastrar… no es así.

Sergio- ¿A no? Eres una caja de sorpresas.

Jessica- Por supuesto… ¿quieres abrir el envoltorio?

Sergio- Miedo me das…

Jessica- Eso me gusta, que veas claro quien  tienes las de ganar.

Sergio se acerca a Jessica y la besa acariciándole sensualmente todo el cuerpo.

 

Acto 9-

Jessica está en la sala medio borracha. Bebe bourbon. Habla.

Jessica- Son unos putos críos, hasta cuando sufrir por lo que no se debe sufrir, esta familia, cuanto te juntas con una persona, te juntas con sus padres, hermanos y mierdas, sobre todo con sus mierdas, Sergio folla bien, pero tenerme que aguantar todo lo que lleva tras él, ¡no!, no puede ser, la vida ha de ser alegre, junto a Sergio estoy depresiva, me lo está contagiando, quiero drugs, sex and rock´n´roll, si no es posible algo que se le asemeje, desde la confianza y la fe en el hedonismo, el puto hedonismo cirenaico, donde los excesos son celebrados, y la estabilidad desechada, la vida, ¡la  puta vida!, ¡no hay quién te entienda!, yo no logro hacerlo, harta, ¡harta!, no quiero películas lacrimógenas, ni sensibilidades débiles, ya basta, ¡ya basta!, es la excentricidad la que me llama, la excentricidad que ya se ha vuelto normal, ya no hay nada raro, entonces como nos podemos llegar a sorprender,  no habrá nunca una caja de sorpresas…

Entra Alberto,

Alberto- Para que quieres una caja de sorpresas, has estado bebiendo otra vez, ¿te muestro mi enorme caja de sorpresas?

Jessica- ¡Cerdo!, no sé puede confiar en gente como vosotros.

Alberto-  Y en gente como tú, ¿sí?

Jessica- Yo nunca intentaría seducir a la novia de mi nieto, ¡cabrón!

Alberto- Es una broma, como quieres que sea en serio.

Jessica- Broma…, pero si me puedes follar mejor.

Alberto- No lleves las cosas a dónde no se debe.

Jessica- Voy a hacer todo lo posible porque Sergio se aleje de vosotros.

Alberto- No lo hagas, por tú bien.

Jessica- No os merecéis a una persona como él.

Alberto- Vamos a olvidar lo que ha pasado, ¿vale?

Jessica- Yo no olvido nada, recuerda, nada.

Alberto- Eres una joven preciosa… me ha podido mi instinto.

Jessica- ¡Qué instinto!, ¡el de la procreación, el de la subsistencia de la especie! Perdona pero ese ya no lo tienes, eres demasiado viejo, lo que quieres es joder a Sergio.

Alberto- Pero, si yo quiero mucho a Sergio…

Jessica- ¡Y te intentas joder a su novia! ¡Qué te den!

Alberto- Por favor, no le cuentes nada…

Jessica- ¡Encima!, ¿ahora que viene?, ¡la amenaza! Claro que le contaré, incluso lo exageraré. Estoy deseando desde hace tiempo que se aleje de vosotros. ¡Su familia!, ¡Sois dañinos!

Alberto- Jessica, por favor, entremos en razón…

Jessica- Haberlo pensado antes.

Alberto-  Quieres dinero… ten. Quinientos euros.

Jessica- Quiero esta cantidad cada quince días. Con ella, en poco tiempo podremos coger el piso que queremos. Para algo ha de servir la familia.

Alberto- ¡Zorra!

Jessica- Fáltame al respeto otra vez y le digo a Sergio que me has violado.

Alberto sale de la sala. Jessica se queda, abre una botella de vino y habla…

Jessica- Me ha molestado mucho lo que ha hecho el puto Alberto, no hay bien que por mal no venga, quinientos euros cada quince días, mil al mes, doce mil al año, más nuestros ahorros… creo que en poco tiempo tendremos una buena cantidad, ya sea para huir de la familia de Sergio o para comprarnos algo por aquí, pero Sergio no se ha de enterar nunca de que estoy extorsionando a su abuelo, si se entera le explicaré la verdad, será, si sucede, un golpe terrible para Sergio, me tiene a mí para llorar, para emborracharse, para cagarse en todo, incluso en su familia, lo que ocurre es que quizás a mí también me culpe de haber actuado mal, a la mierda la moral, y más la imperante, estoy harto de la gente políticamente correcta, pero más aún de los que son sucios hasta extremos alarmantes, como el puto Alberto, cabrón… ¡es un auténtico cabrón!

Entra en la sala Sergio y pone expresión de sorpresa…

Sergio- ¿Quién es el chivo cornudo?

Jessica- ¡Hola cariño!, no, problemas en el trabajo, todavía se piensan que estamos en tiempos de esclavitud.

Sergio- El sinónimo más adecuado para jefe es el de cerdo… y si es jefe empresarial ya no digamos…

Jessica se ríe, le ofrece a Sergio una cerveza, suena de fondo “The end off love” compuesta e interpretada por Leonard Cohen.

Jessica- Ven, mi amor, hace mucho frío, vamos a darnos calor en el sofá.

Durante dos minutos están en escena besándose y magreándose.

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 10-

Ramiro está en la sala algo desequilibrado, además ha bebido. Está dibujando diseños en una libreta.

Ramiro- La profesión ya no es lo que era, cada vez menos sabemos dibujar bien, tanto ordenador y lo fundamental de la profesión se va, antes debíamos tener una conexión entre el cerebro y la mano que maneja el lápiz, perfecta, de modo que si fallaba esa conexión el dibujo además de que no era lo que uno quería, no servía como modelo para empezar el trabajo, los primeros trazos, en mi caso, al azar, podían hacer que la cosa evolucionase bien o no, pero ¿ahora?, ¡joder!, ya no somos artesanos, y mucho menos artistas, ¡mierda!, y Jessica que no llega, como no venga pronto voy a coger una borrachera, y luego me dirán que soy un inconsciente, que ya va siendo hora de que supere la muerte de mi amor, amante y mi todo en esta vida, y mi psicoanalista, que es un bombón, me dirá, que ella está muerta, que fue tu todo en esta vida, pero una vez que ya no está, no puede seguir siendo tu todo, tienes y tenías muchas cosas más en la vida que ella, y nunca entrará a decirme, joder, es que hace veinte años que ha muerto, olvídala,

Entra Jessica…

Jessica- Hombre, mi suegro, y más suegro que nunca cuando está borracho.

Ramiro- No me juzgues.

Jessica- Si te tuviese que juzgar… estarías perdido…

Ramiro- Lo sé… ¿una copa?

Jessica- No, ¡gracias!, he venido a decirte que dejes en paz a Sergio…

Ramiro- Pero si es mi hijo… no puedo.

Jessica- La función de un padre no ha de ser agobiar a los hijos con su mierda, sino acompañarlos bien… y más con la edad de Sergio.

Ramiro- No sé y nunca he sabido hacerlo.

Jessica- Pues ya va siendo hora de que aprendas o nos perderás.

Ramiro- Tranquila… no te pongas…

Ramiro va al bar y se sirve una copa de ron.

Ramiro- Jessica, no puedes comprender el dolor que he sufrido todos estos años, no podía más, ahora estoy tratando de acostumbrarme a esa falta de dolor… no sé cómo lograrlo, la vida es la vida, mi vida es solo mía, pero nunca he podido con ella, la acción ha estado siempre en desequilibrio con mi pensamiento, mi teoría, aunque parezca potente no ha ido de la mano con mi forma de actuar, quiero pensar menos y actuar más, aunque me equivoque muchas veces…

Jessica- ¿Cómo lo vas a lograr? Cuando una persona tiene una forma de vivir es muy difícil cambiarla…

Ramiro- Antes hubiese sido imposible… pero ahora, creo que puedo con todo…

Jessica- Pues avísaselo a Sergio, si no lo haces, va a desaparecer de tu vida, yo me encargaré de ello, nunca lo has querido…

Ramiro- ¡Joder! Esta conversación parece una telenovela colombiana…

Jessica- Es que vuestra vida ha sido peor que una mierda de telenovela…

Ramiro- El pasado, pasado está.

Jessica- El pasado puede joder tanto el presente como el futuro.

Ramiro- Lo sé… joder con la moralidad…

Jessica- La moralidad molesta…

Ramiro- La vida molesta.

Jessica- ¿Te suicidarías después de todo lo que has pasado?

Ramiro- Si no lo he hecho ya… no me mataré.

Jessica- Al menos dale eso a Sergio.

Ramiro- Le di mi vida entera.

Jessica- Le dista tu mierda de vida entera…

Ramiro- Mira, uno no sabe lo difícil que es ser padre hasta que lo es.

Jessica- Pero también es difícil ser tan mal padre.

Ramiro- Para mí es de vital importancia tener buena relación con mi nuera… a pesar de todo…

Jessica- A pesar de todo… has puteado a tu hijo… y yo… he de hacer como si no hubiese pasado nada.

Ramiro- No digo eso. Pero todo tiene relación.

Jessica- ¿Qué crees que falla en vuestra relación?

Ramiro- No hablamos de cosas importantes, de lo que sentimos.

Jessica- Pocos padres hablan de eso con sus hijos.

Ramiro- Entonces estoy en el común de la gente.

Jessica- Lo malo en vosotros, es que no os soportáis.

Ramiro- Es mentira.

Jessica- Sergio, afectivamente, nunca habría podido sustituir a tu mujer.

Ramiro- Lo sé.

Jessica- Lo sabes lógicamente, pero los sentimientos son autónomos.

Ramiro- Mierda, siempre escarbando en la herida.

Jessica- Y que así sea.

Ramiro- Si tú lo dices.

Jessica- Mi palabra, es una más, dentro de las palabras que no tienen relevancia, pronunciadas por gente mediocre.

Ramiro- Qué modesta.

Jessica- Qué honesta.

Ramiro- Intentaré hablar con Sergio.

Jessica- Hazlo, lo necesitáis.

Ramiro le da un beso a Jessica y se va.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acto 11-

En la sala Sergio, tomando un café, habla.

Sergio- Recuerdo que a los seis años, cuando mi madre estaba enferma, me preguntaba qué sentido tenía la vida, ahora sigo cuestionándomelo, la respuesta siempre ha sido inquietante, no para mí, la verdad, a mí todo me da bastante lo mismo, todo menos mi mamá, mi recuerdo de ella, es prácticamente virginal, era una santa, como me dijo Jessica en un momento de ira, que no se levante tú madre, si lo hace verás que es una pecadora, de santa seguro que no tenía nada, aquél fue el único día que le levanté la mano a Jessica, como pudo decirme eso, ahora mismo cambiaría, si pudiese, mi madre con vida en la tierra, junto a mí, por Jessica en el paraíso o el infierno, los del más allá juzgarían, y mi padre, mi padre no me ha servido de nada, es un cero completo, no me ha educado bien, pero sobre todo, no ha sabido quitarme la angustia que tengo, y sabéis por qué, porque el sufre una angustia más aguda… y a lo hecho pecho, los muertos con los muertos, y los vivos con los vivos, y yo, pese lo que me pese, estoy entre los vivos, el argumento de mi última psicoanalista fue el siguiente, ¿quieres vivir?, ¿por qué?, yo le contesté, porque a mi madre le hubiese gustado que viviese, y que viviese feliz, mala respuesta me contestó, ¿por qué mala respuesta?, no puedes querer vivir por el recuerdo de una persona que ha muerto, has de querer vivir por alguna persona cercana viva, pero en realidad ni eso, has de querer vivir porque te quieres y te gusta vivir, todo lo otro es dar un paso más hacia la muerte, y que conste que la muerte puede ser en vida… a la mierda, no le di un tortazo de milagro… ¿y tú qué sabes de la muerte?, cuando se te va una persona imprescindible de niño, cuando más la necesitas, es cuando verdaderamente sabes de la muerte, incluso es cuando sabes de la vida, que es una puta mierda, ¿o no?, señora psicóloga, o no, sabionda, que intentas introducirte en mí,  único, unidad, soy único y una unidad, si no como podría haber aguantado tanto… Jessica tampoco entiende nada, no entiende una mierda, se piensa que todo se puede olvidar, nada se olvida, cuando olvidas partes importantes de tu vida es que te has vuelto loco, y ni eso, ni loco logras olvidarlas del todo.

Sergio coge su libreta de poemas y escribe uno. Luego lo recita para el auditorio.

 

Sergio-

La monstruosidad está delante

de la puerta de casa. Sin tener pesadillas

logro lamentarme, ya es algo.

Mientras, algo de sexo malo, alguna

copa de vino, risas falsas…

y las ganas de follar con cuánta mujer me guste.

¡Qué voy a hacer!

El son, la melodía, el verso…

En la vida solo vale la pena eso…

Es la única certeza… los sentimientos…

La vida alegre nunca existió… la historia de

la humanidad está equivocada, lo mismo

pasa con los libros de autoayuda…

Más novela negra, por favor.

Después de recitar se prepara un mojito, mientras lo prepara va hablando.

Sergio- Dos de azúcar, cuánta razón tenía Celia Cruz al gritar azúcar entre sus ritmos eróticos, la lima, la hierbabuena, y a chafar, que salga la esencia de la hierbabuena… se ha de tener la delicadeza con la que se ama a una mujer… lo mismo pasa con los versos, obligatoriamente han de ser apasionados, en cambio, con la familia, y toda la gente que me rodea, cuánto menos implicado mejor, ¿qué querría que pensaran de mi mis nietos?, fue un hombre con un par de cojones, y además escribía versos, pero no es todo lo que parece, y lo que piensen mis futuros nietos de mí, depende de muchas cosas, mucha gente, la vida continua, y yo pensando en nietos y sin ganas de joder con Jessica, hay algo que no funciona, ¿cómo puedo solucionarlo?, es difícil, el relax total no existe, al menos no para mí, ni siquiera con un par de canutos de marihuana me relajo, por lo tanto a correr, cada día estoy más tiempo haciendo jogging, quizás es lo que me está quitando fuerzas para la poesía, y para follar, no, lo que me quita fuerzas es el recuerdo de mi madre, hijueputa, como decía una amiga colombiana, pero lo decía con estilo, no como yo, yo siempre buscando el estilo y sin encontrarlo, ¡estilo, ven a mí!, y hazme triunfar, sin exactitud pero de  modo efectivo…

Estilo, ¡te veo pero no te poseo!, como una película mala de serie b… como una melodía sin sentido entre sus compases y notas, como un trazo trémulo y sin confianza… ese era, ahora… ahora y después, Jessica, ven aquí y dame calor, adiós mamá, descansa en paz.

 

 

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