Asesinato: mentiras causales

A Hannah además de sudarle las manos temblaba. Raúl tirado en el suelo estaba preparado para ser disecado. Hannah estaba fuera de sí. No era ella. Llegó a masturbarse mirando su obra, el asesinato de su amante.

Hacía cinco años que a Hannah le diagnosticaron que sufría esquizofrenia. Debía tomar medicación durante toda su vida. Pero ella además de medicarse, cuando le daba la gana abusaba del alcohol y la marihuana.

A Raúl lo encontró Paul, el marido de Hannah y amigo suyo desde la infancia. Paul pensó, seguro que la puta de mi mujer tiene algo que ver con la muerte de este pobre hombre. Mi amigo de toda la vida, pero pobre hombre. Paul llamó a la comisaría y denunció la muerte de Raúl.

Hannah mientras sucedía esto, estaba bebiendo gin tónics, en su bar preferido, tenía las manos frías y mojadas por el sudor. Y hablando con un borracho que no paraba de mirarle el escote, sabía que no había hecho nada malo, ya que la muerte de Raúl la planearon los dos. Raúl quería que su amante le ayudase a morir. Esta vida de mierda, se ha de dejar de la forma más sublime posible, le argumentó Raúl. Y luego quiero que goces pensando en los muchos orgasmos que te he hecho alcanzar.

Lo que pasa es que a veces el saber no alivia, y es el motivo por el que el super yo de Hannah no dejaba de incordiarla.

 

 

 

 

La detective Susana recibió una llamada de su ayudante Morgan a las cuatro de la mañana. Hacía una hora que se había dormido, después del último bourbon y de haber pasado tres horas follando con su amante más habitual Jeena, su amiga desde los diez y amante desde hacía diez años, los veintiocho años.

– Hola, ¿quién eres?

– Soy yo, tú mayor admirador. Ha habido un asesinato en una mansión en Sarrià. El asesinado estaba desnudo y había tenido un orgasmo. El marrano había dejado la moqueta de la sala pringosa de semen.

– ¿Se sabe quién es el energúmeno? No era una moqueta india, ¿verdad?, ¿con dibujos de tigres y elefantes?

– Tranquila que esa moqueta te la regalo esta navidad… para su deleite y el de sus amantes. Total, en media hora hemos de estar en el lugar del crimen.

– En un rato nos vemos. Gracias por avisarme. Tengo un dolor de cabeza.

– ¿Otra vez ha abusado del bourbon…?

– Hasta ahora.

La ciudad, lejos de ser la Barcelona ideal que se imaginaban inglesas y alemanas, con la cerveza tirada de precio, unos machos ibéricos dispuestos a todo, y cultura y arte por todas partes, cada vez más, era un lugar de rencores, resentimiento y dolor. Tantas civilizaciones y costumbres se habían asentado desde su inicio, la Barcino romana, lugar de tratos, de comerciantes y de marinos que atracaban en su puerto esperando el amor de una noche, que el desgaste y los surcos sangrantes que demostraban su vejez, producía que cada nueva generación estuviese más cansada que la anterior. La ciudad necesitaba inspectoras como Susana, mujeres duras, que nunca le hacían un asco a la siguiente copa, pero que a la vez se emocionaban ante un buen verso o una buena imagen.

Susana y Morgan llegaron al lugar del crimen. Susana casi tuvo arcadas. Estudio el lugar del crimen minuciosamente, sin precipitarse en sentenciar conclusión alguna, le dijo a Morgan.

– Este tipo me suena y no sé de qué. Estoy convencida de que es un crimen pasional. En el peor de los casos, un playboy como este debía tener tantas amantes, que puede ser como buscar una aguja en un pajar.

– No quiero precipitarme, pero este señor es el amante de una amiga que hace musculación en mi gimnasio. Según me dijo, es un tío tan tonto como potente sexualmente. Tan rico como pobre de espíritu. No tiene amigos, nadie le quiere a su lado. Eso sí, el rumor de su potencia sexual corre entre las mujeres. Tiene la fama de ser el mejor en la cama de la ciudad.

– Suerte que no soy morbosa, si no guardaría luto.

 

 

 

 

Antes del asesinato de Raúl:

Paul era una persona discreta. Su matrimonio con Hannah, siempre saludable, se dirigía hacia puntos de oscuridad. Hannah, mujer activa y emprendedora, notaba que su imaginación interior, a veces le hacía desvariar. Nunca lo había comentado con nadie, ni siquiera con Paul.

Hannah trabajaba de periodista, tenía éxito. En su despacho había entrado a trabajar un hombre, que según sus percepciones, era tan interesante como creído. Le atraía. Raúl, el nuevo trabajador, era mujeriego, intentaba follar con todas las mujeres que se le cruzaban en su camino. Hannah se había dado cuenta de ello.

 

Una tarde, después de beberse su copa de vino blanco helado habitual, Hannah fue a su casa. Encontró a su marido Paul en la cama con su mejor amiga, Judit. Hannah no les dijo nada, y ante la perplejidad de Paul, se fue  como había entrado, sigilosamente.

Hannah se bebió esa noche dos botellas de vino blanco, en casa de su hermana, Sonia. No paró de llorar y lamentarse en ningún momento. En un momento dado de la noche, le dijo a su hermana, tengo que releer a los filósofos utilitaristas, a Stuart Mill, quiero que todo lo que haga en la vida tenga una utilidad para mí.

 

En aquél entonces Ernesto, el hijo de Hannah y Paul tenía ocho años. Poseía una sensibilidad y una manera de interpretar la realidad sorprendente para cualquier ser humano… y más para la edad que tenía. Vio que su madre, que siempre había sido algo bipolar y neurótica, caía en una depresión encubierta terrible. Le dio miedo.

Paul supo que le costaría  perdonar. Que la venganza iba a ser radical. Hannah se acostó con el nuevo trabajador, Raúl. Resulta que era un gran amigo de Paul. El encuentro fue tan intenso y satisfactorio para ambos que nunca dejarían de ser amantes. Paul se arrepentiría durante toda su vida de haber desatendido a su esposa. Nunca más se iba a poder sentir como un super héroe nietzscheano.

Las decisiones que se toman en la vida ya no las puedes desprender de ti. Son como tu sombra, a veces en forma de tiburón, otras en forma de héroe de filme subversivo, ético y siempre siendo un personaje sumamente estético, al que su energía enamora a mujeres, hombres o especies que se precien en observarle.

 

Como suele suceder, pasó el tiempo, aunque fue totalmente olvidable también sacó provecho de él. Paul no se resintió en exceso de una vida llevada al límite. En la niñez, se había sentido desatendido, en la adolescencia, ignorado, en la juventud, resistente, y en la edad adulta envidiado por estar junto a una mujer como Hannah. Pero muchos no sabían se habían engañado mutuamente, y que tenían poco sexo, y que la admiración entre ambos había descendido hasta límites peligrosos. Paul en un momento de exaltación por el exceso de alcohol, conoció a una mujer que bebía tanto como él. Se sintieron almas gemelas y comprendidos el uno por el otro. El sexo entre ellos no tardó en llegar, y aunque no era totalmente satisfactorio, les hacía olvidar la amargura que pasaban en casa.

 

Contra todo pronóstico, a Hannah al principio le alivió saber que Paul tenía una amante, pero meses después se sintió tan ignorada por él que se empezó a obsesionar. Empezó a padecer continuas jaquecas, e incluso de vez en cuando náuseas y vómitos. Empezó a preguntarse el porqué de sus fracasos. En el trabajo no rendía igual que antes. Su vida, demasiado superflua y sin sentido para ser vivida necesitaba un revulsivo. Algo radical a lo que agarrarse.

 

Cada vez que llegaba Paul a casa, ella se vestía de forma provocativa, le intentaba provocar. Paul la ignoraba. ¿Hay algo peor para una mujer que ser ignorada? No. Paul en vez de interesarse por Hannah cada vez le daba más repulsión. No podía casi verla. Un día que Hannah lo esperaba en el sofá de la cama tumbada desnuda viendo una película pornográfica, Paul le dijo que quería estar solo, y se fue cuatro días a la casa que tenían en el interior. Hannah durante esos cuatro días se volvió loca. Al final llamó a su amante, y después de horas de sexo desenfrenado lo mató. Se masturbó mirándolo agonizar.

 

El hijo de Paul Y Hannah, Ernesto, cuando percibía el tipo de relación que tenían sus padres, se juraba que no iba a querer a nadie… si lo llegaba a hacer sería con una mujer diferente de su madre. Una mujer a la que su creatividad en el amor y en el sexo no se apagase, durase incluso en la vejez… entonces no debería sufrir como lo hacían sus padres.

 

Hannah necesitaba vengarse de la infidelidad de su marido… para ella, puto marido. Se pasaba horas durante la noche pensando posibles venganzas mientras Paul dormía relajadamente. No sabía si llevar a cabo sus fechorías… si alguna vez, en lo que le quedaba de vida, podría descansar bien por las noches. Aunque conocía, por  experiencia propia, que la vida da muchas vueltas… la historia no es lineal, como ha inculcado la iglesia a una sociedad manejable.

Para Hannah, la historia es circular en su esencia, aunque el contenido puede ir variando, dependiendo de la predisposición de cada sujeto.

 

Ernesto, harto de su sensibilidad decidió fortalecer. Se metió en un gimnasio. Y empezó a recibir terapias… varias a la vez. Hacía musicoterapia, psicoanálisis y aromaterapia… de momento no notaba ningún cambio en su estado de ánimo. Cuándo se interioriza la forma de sentir el mundo, es muy complicado transformarla…

 

 

 

 

Entre Hannah y Raúl:

 

Hannah sabía que Raúl, el sujeto asesinado, había trabajado veinte años en una empresa de confección de perfumes. Él era el que experimentaba nuevos detalles en los aromas que vendían. Cada miércoles, salía con tres trabajadoras a tomar un par de copas a un pub donde preparaban un San Francisco con vodka admirable. Los compañeros de trabajo, sospechaban que era gay. Lo que no sabían ver, era que salía solo con mujeres porque las fantasías sexuales, con ellas no paraban de aparecer por su cabeza.

 

Era una persona a la que le gustaba ir tanto al teatro como a la sala de porno en vivo “Bagdag”. Sus inquietudes principales eran ver esquí en la tele y leer dramaturgia. Su tipo de vida, según pensaba Susana, era hedonista. El buscar tanta ausencia de dolor les metía, a los hedonistas, en líos inmensos con sus seres queridos. Evitaban el conflicto, y a veces a la gente que quiere un conflicto concreto, cuando las intentan esquivar, pierden el control.

Susana intentó contactar con los amigos que había tenido Raúl los últimos diez años. Todas eran mujeres y además atractivas. Se quedó perpleja, ¿era un depravado? ¿O simplemente le atraían tanto las mujeres que no le interesaban las personas de su mismo sexo?

 

Paul siempre había sido un hombre tan introvertido como cultivado. Disfrutaba de una pieza de música contemporánea, y también era un experto en fósiles. La vida, lejos de sonreírle, le había causado dolores corporales. Era el motivo de asistir a las fisioterapias semanales. Allí la terapeuta lo tocaba y tocaba, él cada vez tenía fantasías más depravadas con ella. Hasta que un día habló con ella:

  • No puedo más, tengo que hacer algo. No sales de mi cabeza…
  • ¿De qué cabeza?
  • No seas grosera.
  • Grosera… estoy harta de que gente como tú, que se cree superior y después de unas sesiones de trabajo quiera metérmela.
  • Lo siento.

Nada más acabar de decir lo siento, la fisioterapeuta lo dio una beso obsceno. Este fue el comienzo de las infidelidades de Paul.

 

Hannah tardó en darse cuenta de las infidelidades de Paul. Cuando iban al teatro, siempre miraba hacia donde se dirigían los ojos de Paul. Los celos se iban apoderando de ella y no los exteriorizaba.  Era como una señal de que debía actuar… la quietud ya no era un consuelo. No podía pasar el tiempo esperando que su marido promiscuo cayese en sus brazos.

Elegir el amor correcto es la base para la felicidad de las personas… pero primordialmente el amor correcto hacia uno mismo… ya lo dijo Sócrates: conócete a ti mismo. La actitud de Paul era de indiferencia total hacia sus propios males. De ese modo sufría menos. Y la actitud de Hannah era de preocupación exagerada… temía por todo lo que le pudiese suceder. Los primeros años de su vida en común fueron apacibles. Luego empeoró su trato mutuo… la exigencia hacia el otro era mucho más fuerte que hacia uno mismo. Encima nació Ernesto, lo amaban, eran el sentir de sus vidas, pero ellos dejaron de cuidarse, incluso de quererse. Pero se necesitaban.

 

Hannah decidió que ella también quería que la acariciasen… iba a tener amantes. Empezó a apuntarse a cursos culturales. En su juventud había estudiado periodismo… nunca lo ejerció. Toda su vida laboral docente estuvo entre las depresiones y las euforias. Ningún médico presagió que pudiese ser bipolar.

La locura acechaba en muchos momentos del día a día. La vida sin esos altibajos era aburrida, se volvió adicta a ellos. Como periodista, le interesaba la actualidad. Estaba al día de la política tanto nacional como internacional. Leía cuatro periódicos diarios. Apenas le quedaba tiempo para leer unas páginas de buena literatura. Pero en realidad más que interesarle la actualidad, le hacía sentir bien.

En cambio Paul era una persona idealista. Creía en ideales absolutos, en su verdad. Se pasaba las semanas ideando ensayos que enseñasen a la humanidad su verdad, que no era otra que la verdad absoluta. La vida parecía sonreírles individualmente, pero al estar juntos la autodestrucción mutua siempre les rondaba por la cabeza. Nunca  pensaron en el suicidio. Hannah, más de una vez, en una crisis radical, había valorado la posibilidad de quitarse la vida, pero le faltaba valor. En cambio Paul, el valeroso, el sabio, el fuerte, incluso el guapo, no sospechaba que la miseria podía llamar a su puerta en cualquier momento.

 

Hannah encontró un amante, Raúl. Empezó siendo esporádico, mientras encontraba a alguien que le llenará emocionalmente. Pero debido a la rutina de verlo casi a diario, al modo en que la acariciaba, y a las conversaciones, terrenales pero frescas que tenían, fue encariñándose de él. Llegó un momento en que se convirtió en una persona imprescindible en su vida.

 

La vida de Paul y Hannah no tenía ningún tipo de sentido. Su superficialidad rozaba la radicalidad. No tenían un contenido sólido, ni su ética ni su estética estaban trabajadas. Se iban haciendo cada vez un mayor daño, y su dolor lo intentaban aplacar con sus amantes y trabajos.

 

Paul escritor frustrado, escribía libretas y más libretas de pensamientos y sentimientos. No era nada ordenado, las ideas parecían cuadros de Pollock, en las que unas ideas se superponían a otras desordenadamente. Su mente era abstracta por naturaleza. Era el motivo, por el que no había funcionado su relación con Hannah. Llegó un momento, en que empezaron a destruirse mutuamente. La mayor parte de horas muertas, Paul las pasaba leyendo novelas románticas y de suspense… la realidad la dejaba para su vida, aparatosa y difícil. A veces, iba al cine, pero evitaba quedar con amantes para ello. Solía ir con Raúl. Paul no sabía que se había convertido en el amante de Hannah.

 

Hannah aunque había cogido independencia respecto a Paul, vivía estresada. Si su vida nunca había sido lineal, ahora el estrés la hacía deambular del paraíso al infierno en cuestión de pocos minutos. La vida, que es muchas veces incomprensible, a ella le resultaba áspera e imperfecta. No es que buscase la perfección en todo, pero era metódica y detallista. El buen hacer era algo que valoraba, y no lo había acabado de conseguir en toda su vida.

 

Hannah se fue obsesionando con Raúl, llegó un momento que no podía prescindir de él. Lo quería tener al lado en todo momento. En cambio Raúl consideraba a Hannah una amiga más, pero que tenía la suerte de poder follar con ella.

 

Ernesto fue percibiendo de forma precisa los problemas de sus padres. Al principio se angustió, luego se lo tomó con comicidad. ¿Qué podía hacer? Llegó un momento, en que estaba convencido de que no quería tener nunca una pareja. La vida podía dar muchas vueltas, pero cuando en un momento de la vida, una idea se cree con convicción, pasa a ser para uno mismo una verdad absoluta. Es el problema del pensamiento y las creencias fundamentalistas.

 

La obsesión de Hannah llegó a límites desproporcionados. Incluso pensó utilizar a su hijo con la intención de que Raúl se le acercara más. Pero, al final, siempre acababa creyendo que podría ser contraproducente. Quizás debía alejar a Raúl.

Paul se daba cuenta de todo y actuaba intentado que la situación le beneficiase en algún sentido. Tenía muchas amantes, pero a ninguna la llevaba a su casa. Quedaba con ellas en hoteles. Con Hannah iba a veces al Auditorio de Barcelona, pero cada vez a los dos les apetecía menos.

Raúl no se sentía culpable. Era una persona libre, no creía en la culpa… a su modo de ver no deberían existir ni los juzgados ni las cárceles… la vida debía ser fresca, teniendo la oportunidad, cada persona, de equivocarse y no deambular con cara de apaleado. Hannah, pensaba que era lo más parecido a un super hombre nietzscheano. Pero no se daba cuenta de su gran debilidad, su prepotencia hacía, que cuando hubiese una caída emotiva se iba a arrastrar por el suelo. Como no tenía ningún tipo de experiencia cuando le sucediese no lo podría soportar.

 

Ernesto mantenía una relación saludable con Raúl. Sabía que él y su madre eran amantes, pero, ¿qué podía hacer? Ensuciar más de problemas a una familia inmersa en ellos. Decidió mantenerse al margen y vivir sin que le afectase demasiado. Si lo lograba, su auto estima subiría. Se demostraría que era una persona fuerte, no como le habían hecho creer sus padres desde siempre.

 

 

Empieza la investigación por la muerte de Raúl:

 

 

Susana era algo más que una común escéptica sobre la condición humana. Ser inspectora, para ella, era como estar en el frente. Había visto demasiada crueldad a su alrededor, como para poder cambiar su sentido de las cosas y los hechos. En la mesilla de noche, siempre reposaba el Leviatan de Thomas Hobbes. Antes de dormirse y al despertar leía unas páginas del libro, su biblia particular.

 

Tenía que ir a la escena del crimen. Se duchó, tomó en el bar de debajo de su casa tres cafés expresos y una copa de cognac, y salió rápida en su vehículo. Ella dudaba de que la muerte del tal Raúl fuese un crimen pasional o la equivocación de unos delincuentes comunes al robar en su casa. Había desaparecido material electrónico de la casa, según confirmó la hermana del asesinado. Pero podían haber extraído ese material de la casa para confundirles a ellos. No sabían que el cuerpo de policía era inteligente… hay gente que cree que la profesión de policía la consigue gente algo violenta y con poco cerebro, pero, en realidad también hay en ella policías con un coeficiente intelectual por encima de la media, que lo que busca es una sociedad mejor. Según Susana, esos pseudo intelectuales, al final caen en el puto escepticismo, como le había pasado a ella.

 

Pidió a su ayudante que le facilitase una lista de familiares y amigos. Quería interrogar a todos los conocidos de Raúl, en busca de pistas para seguir. Quería conocer a la mayoría de amantes que había tenido en los últimos veinte años, vecinos y alumnos en la facultad de derecho. Cuanto más abarcase más puntos concretos tendría, o contrariamente cuantos más enlaces más liado sería el nudo a deshacer. La experiencia, racionalmente daba sus respuestas, pero la intuición también tenía cabida para la resolución de crímenes.

 

Después de dar unas órdenes, se sentó en el restaurante de siempre en su barrio de toda la vida, Poble Sec. El restaurante, gallego, servía el mejor lacón que había probado en su vida, se bebió dos botellas de Albariñó, y su mente empezó a naufragar, por ella pasaron su padre, del que siempre había estado apasionada, su madre, que era su rival, y su gran amor, un hombre que acabó en la cárcel por tráfico de estupefacientes. Camilo, que era su amor por aquel entonces, casi la arrastra a ella a la trena. ¡Hijoputa! Era la palabra que le salía, al pensar en esa persona que mejor que no hubiera existido. Le costó bastantes años recuperar la confianza de sus superiores en la comisaría, y ahora que había vuelto a tenerla, no pensaba dejar que eso se esfumará, iba a cuidarse mucho en la elección de la persona que se iba a follar.

 

Después de la siesta impuesta por el exceso de alcohol, escuchando The Clash, se puso a pensar, para resolver un caso se necesitaba pensar mucho y actuar poco, al menos era su método, y casi siempre los resolvía. Si el asesinato de Raúl hubiese sido por deudas, el hilo conductor hacia el final de la historia, sería distinto que si hubiera sido un asesinato pasional.

–  ¡Violencia de género!, gritó a los cuatro vientos, espero conocer el caso en que una mujer asesina a su  pareja. Nunca me ha llegado semejante revolución social a mis manos, ya va siendo hora, lo que no sé es si la llevaré al juzgado cuando la encuentre.

Mediante más crecía la pasión en su mente y sentimientos, más acariciaba el cielo, definitivamente, más que ser una mujer temperamental era bipolar. Ya se habían dado cuenta en la comisaria, le metían en todos los casos complicados, y en todos hacía el papel de la poli mala. No se tenía que esforzar, su personalidad encajaba perfectamente en el papel.

 

Susana llamó a Morgan, su ayudante. Les habían facilitado las listas de todos los conocidos de Raúl por orden de intensidad afectiva. Irían a visitarlos a cada uno, para tratar de aclarar el camino hacia la solución del enigma, el asesinato de un mortal. Como todos y cada uno de los habitantes de este planeta son pecadores, pero no contra un Dios monoteísta, sino contra el sentido común. Si aplicas bien las intuiciones, nunca te sumergirás en una zona tan pantanosa como ser el autor de un asesinato premeditado.

Morgan con la lista de conocidos en la mano, dijo.

  • ¿Por quién quiere empezar?, ¿por la familia o por los compañeros de bar?
  • Por supuesto por la familia. Seguro que nos explica muchas cosas sobre la personalidad de Raúl.

Llegaron al número 85, 3º 2ª de paseo de Gracia. Allí vivía la madre de Raúl, una señora de setentaiocho años que se separó de su marido a los sesenta años. Desde entonces vive de la pensión que le corresponde y de propiedades activas de su familia.

  • Hola Miriam, que tal se encuentra, soy inspectora y venía a hacerle unas preguntas, se presentó Susana.
  • ¿Qué ha pasado algo? ¿A alguno de mis hijos…?
  • Hemos encontrado a su hijo Raúl asesinado, le he traído este diazepan para que se tranquilice. ¿Cuándo esté mejor podríamos conversar unos minutos?
  • Espere, inspectora, me lo temía, intuí que algo malo iba a pasar.
  • Siéntese.
  • El bar está en esa habitación, sírvase una copa si quiere.

Susana fue al bar y se sirvió una soda con hielo y unas gotas de Cardú. No estaba segura que sería lo más útil, o entrar a la señora, con cautela comprensión y delicadeza, o por el contrario empezar con un duro cuestionario sobre su hijo.

Apareció Miriam por el bar de la casa,

  • Qué un hijo muera antes que la madre es de las cosas más injustas de la existencia, si antes no creía en Dios ahora lo metería en un hoyo.
  • ¿Sabe las aficiones que tenía su hijo?, ¿y conoce a sus amistades y amantes?
  • Señora inspectora, mi hijo era muy reservado… solo ha venido una vez a casa con una mujer…
  • ¿Con quién salía?
  • Los amigos del trabajo y alguno de la universidad. Los del trabajo a mí no me gustaban, son personas que viven de las apariencias.
  • ¿Su hijo tenía vicios?, ¿cuál era su actitud frente a la vida?
  • Era un muchacho al que le gustaba pasárselo bien, pero sin perder el control, era políticamente correcto… pero sin ser idiota.
  • O sea, ¿qué era una persona socialmente perfecta?
  • Era un ejemplo para todos.
  • No me gustan los modelos a imitar, pero allá cada cual.
  • Yo creo que el asesino es un compañero de trabajo que estaba celoso, le gustaba una mujer que quería a Raúl.
  • ¿No me ha dicho que era tan reservado que no sabía nada de su vida privada?
  • Bueno… nada, nada… siempre será mi niño. Coja al culpable y por mí como si lo ahorcan.
  • Ya no estamos en épocas de colgar del cuello a nadie.

Susana se despidió de Miriam, había grabado la conversación. Normalmente siempre llevaba una grabadora, cuando no la utilizaba por temas laborables, grababa sonidos y conversaciones de la ciudad. Le obsesionaban los sonidos, tanto musicales como de los objetos con los que se tropezaba en su caminar diario, un camino donde siempre tropezaba con sangre y vísceras, debido a su oficio… la policía insensible… hacía tanto tiempo que no le acariciaba nadie que se había convertido en un ser apasional.

 

A Susana la gente políticamente correcta no le gustaba. Raúl era el hombre ideal, pero ella nunca se acostaría con él. Prefería a un artista radical y autodestructivo, que a una persona tan mental y correcta, donde todo él es sentido común y aburrimiento. La vida debía tener el lado malvado y la corrección… pero un poco más de picardía y malestar en una persona la hacía atractiva.

 

¿Qué exponía Hobbes? Si no hay alguien que controle mediante el terror a la población, los seres humanos se devoraran entre ellos. “El lobo es un lobo para el hombre”. U “Homo homini lupus”. Frase recuperada por Hobbes, probablemente extraída de la obra dramática “Asinaria” de Plauto.

Todos los dramas deberían incorporar una frase tan brillante, era el único momento en que aceptaba el sentido común de otra persona, si la regalaban con la melodía de la frase, la salvia volvía a correr por su cuerpo. Raúl el correcto, ¿qué habría hecho? ¿En qué oscuro collejón se habría metido para que lo matasen como a un cerdo?

El sueño no sería sueño verdadero sin su amigo líquido Jack Daniel,s y un poco de marihuana. Cuando ya estaba colocada llamó a Morgan.

  • Compañero, esta vez vamos a destapar un asunto serio.
  • Usted cree jefa.
  • ¿Acaso lo dudas?
  • Todos los casos, siempre, al principio para usted, van a ser trascendentales en la historia de las investigaciones internacionales… espero que no se haya suicidado.
  • ¿No crees en lo que nos ha dicho la autopsia?
  • Estoy harto de tanta ciencia y verdad.
  • Buenas noches don escéptico.
  • Duerma la mona, hasta mañana, jefa.

La mañana siguiente Susana y Morgan debían visitar a las dos hermanas de Raúl, la primera vivía en un pueblo del Garraf, la segunda en Vallvidrera. Debían ser de esas personas urbanas que piensan que la ciudad ya no les puede ofrecer lo que requieren, por lo tanto se van pero sin cortar el cordón umbilical con la Pacha Mama, que no es otra que la inhóspita Barcelona.

La mayor de las dos, Caterina, era una mujer madura pero con buenas formas, se dedicaba a diseñar, y diseñaba cualquier cosa que le encargasen, tenía sus preferencias, pero incluso era capaz de ponerse a imaginar formas de nuevos grifos, a pesar de todo, su ideal era diseñar ropa de mujer, los mejores vestidos de las noches de las capitales del mundo. Pero a veces las ilusiones quedan tan inmersas en el pasado que se olvidan, y por supuesto, no se piensa más en ellas, no se sienten.

Les abrió la puerta Caterina, llevaba la bata puesta, no se había tomado ni el café de la mañana. Le guiño un ojo provocativo a Susana y le dijo, pase inspectora:

  • Caterina, ¿cómo era su relación con Raúl?
  • Competitiva, muy competitiva.
  • ¿Hasta qué grado…?
  • Los dos quisimos agradar en exceso a nuestros padres. No lo conseguimos, a ellos nunca les gustó algo externo a ellos mismos. Somos unas personas abandonadas, comisaria.
  • En qué quedamos, ¿comisaria o inspectora?
  • Lo que usted prefiera, querida…
  • Mire, le voy a ser sincera, a mí no me gustan los bollos, o sea que no se desgaste, si la he de meter entre rejas lo haré aunque me intente seducir…
  • Nada más lejos de mi intención, mi teniente…
  • Bueno, sigamos con las interrogaciones que nos acechan. ¿Cuál cree que era la verdadera personalidad de Raúl?
  • Mire, mi hermano era de todo menos tonto. Aquello que quería lo tomaba, a pesar de su timidez… su timidez era un arma para él. Yo de niña le llamaba el señor de las bestias, ahora el hijoputa de las bestias. Me quitó el trono. Y yo quedé inmersa en el alcohol y el sexo. Así que si en algún momento tiene más calor de la cuenta… me avisa.
  • ¿Usted cree que su hermano tenía enemigos?
  • Todo el mundo los tiene. Él inició muchos proyectos, conociendo a tanta gente, es normal que con algunos se llevara peor que con otros. Laboralmente era de trato difícil. Se tomaba todas las decisiones personalmente. Es muy complicado relacionarte con una persona así.
  • ¿Quién de sus conocidos sería capaz de asesinar?
  • De mis conocidos nadie.
  • Pues yo creo que el que lo hizo era alguien cercano. Muchas gracias, ahora nos hemos de marchar… manténgase disponible en todo momento.
  • Adiós inspectora.
  • Que pase un buen día.

Que bollera más deprimente, pensaba Susana.

  • No opinemos todavía, Morgan, dejemos pasar unas horas para ser un poco más objetivos.
  • Siempre dice lo mismo, pero sus ansias de encontrar la verdad, la hacen especular todo el rato.
  • La cuestión es averiguar si Caterina es fiable o no. ¿Qué opinas?
  • No lo sé. Decía que debíamos guardar unas horas de silencio. Pero como para usted es imposible… para mí es una mujer superficial y muy poco de fiar.
  • En cambio, yo creo que solo vemos su fachada. Su interior nos está vedado. ¿Cómo llegar a ella? Es la cuestión que debemos resolver, ahora y con toda la gente con la que hablemos para resolver el caso. Hemos de leer entre líneas. Sus frases nunca dicen solo lo que escuchamos, ¿me entiendes?
  • Siempre que empezamos un caso me dice lo mismo. Usted es la mujer, la mujer inteligente. Yo en cambio, un subordinado ordinario.
  • Mira, se ha de leer el corazón y la mente de la gente, si no van unidos pasa algo malo. No son de fiar.
  • ¿Y qué? No me ha dado su opinión de la hermana de Raúl.
  • ¿Sabes? Me acostaría con ella para conocerla más. Yo no soy tortillera, pero me atrae, es una mujer interesante.
  • ¡Joder! Pues adelante, jefa.
  • ¿Tienes celos?
  • ¿Acaso me conoce?
  • Mira, la hermana es una mujer esquiva. Nunca se sabe si dice lo que piensa. Su cinismo en muestra de ello. Quiero hablar más con ella. Creo que del diálogo puede salir algo importante para el caso.
  • La verdad, insinuarse a la agente que investiga el asesinato de su hermano es provocación.

Después de deambular con el coche por la Eixample izquierda pararon en una pizzería, comiendo pizza y bebiendo cerveza acabaron de pasar la tarde.

 

  • ¿Sabes qué te digo Morgan?
  • Diga jefa.
  • Estoy harta de convivir con tantos muertos y mafiosos. Me gustaría cambiar de vida. Este es mi último caso.
  • Jefa, al principio de cada investigación me dice lo mismo.
  • Morgan, ¿quién puede saber si Raúl merecía morir? Si una persona merece morir, ¿por qué se ha de acusar a su asesino?
  • ¡No jefa! Usted le da demasiadas vueltas a Hobbes. El hombre es un lobo para el hombre. Deje de pensar en esa frase. Se va a volver loca.
  • ¡No jodas!
  • Ya me gustaría…
  • Me cago en, quieres volver a joderme… siempre me dices lo mismo. ¡Nunca más!
  • Perdone se me ha escapado.
  • A palabras necias oídos sordos.
  • Eso deberían de haber pensado la mayoría de asesinos que ha metido en la cárcel.

Se fue cada uno a su casa. Susana tuvo fantasías eróticas con Caterina, la bollera universal, que se intenta ligar a la inspectora que llama a su puerta. Despertó húmeda y se masturbó apasionadamente.

 

La siguiente persona a la que querían visitar era a Nestor, primo hermano de Raúl. Según las referencias registradas sobre Nestor, era un hombre con poco control de impulsos. Había sido fichado dos veces por agresión a un agente de la ley. Trabajaba en el mundo de la moda, era fotógrafo.

  • Buenos, ¿el señor Baltasar Nestor Gutiérrez?
  • Soy yo, ¿en qué puedo servirles?
  • Estamos investigando el asesinato de su primo Raúl.
  • Es una pena, aunque era un bala perdida.
  • ¿A qué se refiere con bala perdida?
  • Salíamos dos noches por semana. Él siempre llevaba coca. Yo nunca la probaba. En cuánto conocía a una mujer interesante, le hacía beber de forma disimulada, y acababan esnifando y follando.
  • ¿Para otros de sus seres queridos, era una persona muy formal?
  • Nadie de la familia conocía su lado oscuro, para todos era una persona sensible y correcta. En realidad se había convertido en un cabrón.
  • Pero, ¿tú le querías?
  • Por descontado.
  • ¿Cómo le querías?
  • Nunca intenté nada con él. Con lo colocado que acababa las noches que salíamos, me lo podría haber llevado a la cama. No lo hice, porque no me fiaba de su salud ni de su higiene personal.
  • Buenos motivos… ¿sabes de alguien que no le quisiera? ¿Qué le podría haber hecho algo malo?
  • Él, a veces, apostaba en los casinos, de algunos lo echaron a la fuerza, poniéndose muy violentos. Lo llegaron a amenazar.
  • ¿En cuál?

Nestor le facilitó a Susana  dos tarjetas de dos casinos.

  • Mire Nestor, sé que entre usted y Raúl había una relación que pasaba del amor al odio… necesito aclarar bastantes cosas… aparte de las dos salidas nocturnas a la semana, estabais juntos en algún asunto que no sepamos… ten en cuenta que todo, antes o después, saldrá a la luz.
  • No jodas, ¿empiezan las amenazadas?
  • No era mi intención amenazarle… es más, los criminales se amenazan ellos a sí mismos, los policías solo esperamos el despiste… el fallo del delito… esperamos no, buscamos.
  • Aquí no va a encontrar nada.
  • ¿Pues cuénteme todo lo que le pido?
  • No hay nada que contar… debe ser defecto profesional pensar que todos tenemos algo escondido.
  • ¿Me equivoco?
  • Yo creo en la humanidad.
  • Yo creo, que la humanidad tiene demasiada historia oscura como para creer en ella.
  • Puede ser…
  • Ya que no me quiere hablar de nada que merezca la pena, le dejo… tenga mi tarjeta… si recuerda algo, me llama.
  • Hasta nunca.

Morgan y Susana caminaron por la calle Muntaner hacia el centro, no tenían ganas de hablar. Se oían sus propias respiraciones, estaban agitados… Nestor les había causado entre repulsión y miedo. ¿De qué podía ser capaz una persona así?

Debían visitarlo repetidamente, quizás se contradijese en alguna ocasión, dejando relucir algun punto del caso antes escondido.

Susana fue a ver a una amiga novelista que tenía. Siempre había escrito novela negra. Le explicó el caso.

La amiga, Lucía, le dijo:

  • Las conclusiones del caso están abiertas, yo solo soy novelista, eres una buena investigadora, conseguirás resolver el caso.
  • Cuántas veces, hablando contigo, he abierto puertas invisibles que han llegado a buen puerto… en serio, ¿qué opinas?
  • Raúl, el muerto, hizo unos cursos de Inglés conmigo en una academia… se insinuaba hasta a las profesoras. Iba de playboy y creo que tenía éxito.
  • Contigo como fue, ¿intimaste con él?
  • Me fui dos tardes a beber café con Raúl. Además de ser playboy, era un tipo culto con el que se podía hablar. Cautivaba a sus interlocutores.
  • ¿Qué más me podrías decir de su forma de ser?
  • Era bastante machista, le gustaba el fútbol, pero lo que más le apasionaba era la buena poesía. Sabía versos que recitaba a las mujeres con las que se veía. Una del curso me dijo que en su casa tenía, al menos, mil libros de poesía.
  • Qué tipo tan peculiar.
  • El móvil del crimen, perfectamente podría ser pasional.
  • Me podrías dar los datos de la mujer que te dijo que tenía mil libros de poesía.
  • Por supuesto. Anna Rejas: 614 346 478. Dile que vienes de mi parte, todavía quedamos de vez en cuando… es una buena mujer… te dirá todo lo que necesites…

Susana llamó a Anna…

  • Hola Anna, soy la inspectora Susana…
  • Hola…
  • Me gustaría hablar con usted sobre Raúl…
  • Sabía que me iban a llamar. Pase por casa cuando quiera.
  • ¿En una hora?
  • La espero.
  • Hasta ahora.

Susana y Morgan cogieron el volkswagen de Susana, y fueron a Sant Andreu, donde vivía Anna. Anna les abrió en tanga y con una camiseta húmeda, no llevaba sostenes. Morgan intento no fijarse en su cuerpo.

  • Siempre recibe a las visitas de estas formas.
  • Las recibiría desnuda, lo que entonces todas las visitas querrían follar conmigo, me sabe mal por sus parejas.
  • ¿A qué se dedica?
  • Soy jefa de compras en una empresa.
  • ¿Cómo conoció a Raúl?
  • Por asuntos laborales.
  • ¿Eran amantes?
  • Sí, nos acostábamos.
  • Cuál cree que era la mayor debilidad de Raúl.
  • La gustaba la gente, incluso llegaba a confiar en ella.
  • ¿Eso es una debilidad?
  • Un defecto no, pero una debilidad sí… te fallan y siempre acabas sufriendo. Nunca hubiese podido ser mi pareja, era débil, no soporto a los débiles.
  • Tienen amigos en común, proyectos juntos, algo que nos pueda guiar…
  • Queríamos montar una revista literaria, siempre hablábamos de ello… los dos somos, o éramos, personas apasionadas por las letras… nos entendíamos bien…
  • Hasta el punto de poder follar asiduamente y soñar proyectos ideales en común, que nunca se van a poder llevar a cabo.

Anna empezó a llorar. Con los lamentos se le movían los pechos provocativamente.

  • Si quiere tomamos un café, se relaja y continuamos hablando.

Susana analizaba mentalmente el recorrido que estaban trazando para sacar algo en claro del caso. La familia con la que habían hablado discernían sobre la calidad humana de Raúl… tenía amantes, por lo menos una… Susana estaba casi  segura de que era un hombre que se veía con diversas mujeres. Mejor dicho, que si pudiese se follaría a todo lo que se moviera.

  • Anna, ¿qué clase de relación tenía con Raúl? ¿Eran dependientes el uno del otro?
  • Yo dependía emocionalmente de él. Raúl tenía más mujeres… pero yo desde que le conocí, entré en la irrealidad del amor con él… si estaba bien con él me sentía estable… sino me desestabilizaba… para los temas amorosos soy nefasta…
  • Y él, ¿cómo asumía esa responsabilidad?
  • Se estresaba mucho, dejamos la relación tres o cuatro veces… pero siempre volvía a mí. Soy muy buena en la cama, ¿sabe?
  • Usted se veía íntimamente con más personas.
  • Mantengo una relación sexual con una amiga del colegio. Nos iniciamos en el sexo juntas… desde entonces como mínimo nos hemos visto para follar seis veces al año… ella vive actualmente en Estocolmo.
  • Ella conocía tú historia con Raúl.
  • Por supuesto, estaba muy contenta por mí.
  • Me alegro, pero sabe si habían hablado alguna vez Raúl y ella.
  • Hace dos años, por mi aniversario, reuní en mi casa a varios amigos, entre ellos estaban los dos.
  • ¿Cómo se llama? Su relación en la fiesta que impresión te produjo.
  • No me fijé, ¿por qué me hace esta pregunta? ¿Cree que tiene relación con el caso?
  • He de mirar todas las posibilidades que se me ocurran para resolverlo…
  • Bueno inspectora, si no le importa podríamos continuar hablando mañana por la tarde… tengo que trabajar.
  • El final de la entrevista lo decido yo. Está bien… ya la llamaré para continuar con el interrogatorio, no es una simple charla, ¿sabe?
  • Perdone…

Anna le dio dos besos a Susana que hizo un gesto de rechazo.

  • Morgan, ¿qué camino te parece que deberíamos seguir? ¿Crees que hay paradojas que puedan influir en el caso de lo que nos han dicho hasta ahora?
  • Raúl era el hombre de las mil caras… para cada interrogado era una persona diferente… ¿Qué si sufría desdoblamientos de personalidad? No lo creo. Era alguien que se adaptaba según quien tenía enfrente. Odiaba los conflictos… su vida consistía en el trabajo y las amantes. Dudo de si el móvil del crimen fue pasional. Era una persona a la que le gustaba amar y ser querido… por eso se adaptaba a las distintas personalidades que tenía enfrente. ¿Acaso no nos pasa eso a todos un poco?
  • Quizás tengas razón, pero si le interesaba tanto estar bien con la gente… ¿qué tipo de persona lo podía haber matado?
  • Quizás fue solo un robo que acabó en asesinato.
  • Puede ser. No descarto nada. Vayamos a descansar… durmamos y mañana empezamos a visitar a sus amigos del colegio, el instituto y la universidad.
  • ¿Por qué no nos vamos a beber un Dry Martini para despedirnos?
  • Anda, ven a casa, los prepararé yo.

Susana y Morgan fueron al colmado donde compraron una tarrina de esqueixada, jamón de pato, queso de cabrales y un rioja decente. Sin que le viese Morgan, también compró en una farmacia que venía de paso, una caja de preservativos. Sentía deseos de ser penetrada. No era la primera vez que se enrollaba con Morgan.

Entre coito y coito iban recordando casos ilustres que ambos habían resuelto.

  • Se acuerda, jefa, de Nacho Hidalgo, el super empresario que tenía una red de sicarios.
  • Creo que es el delincuente que más apesta de los que me he encontrado. Debe estar pudriéndose entre rejas.
  • Es un líder nato… seguro que es líder dentro de la cárcel. Los otros presos lo deben ver como una salvación.
  • ¿Sabes qué es lo que más me gusta de traerte a casa? No son los orgasmos que me provocas. Ni las botellas de Vodka que nos bebemos…
  • Lo que hacemos siempre, especular, inventar dobles vidas de las personas que hemos detenido y las que conocemos, sin que tenga ninguna repercusión.

Sí, jefa… somos libres para hablar. Su cama es un lugar mágico… lo que ocurre en ella no sale de su interior.

  • Anda, fóllame otra vez.
  • ¿Más, jefa? Me va a consumir. Ande lléneme el vaso de vodka para ver si cojo algo de fuerzas.

Estuvieron toda la noche follando y bebiendo. Hablando del caso que tenían entre manos… y de todas las personas conocidas e imaginarias que se les ocurría. No dejaron títere con cabeza.

A la mañana siguiente, cada uno fue por separado a la comisaría. El superior de Susana le dijo:

  • ¿Tiene muy mala cara? Trabaja demasiado.
  • No joda. ¿Si no lo hago yo… quién lo va a hacer?
  • Tiene razón. Quiero en dos horas un informe escrito completo sobre la investigación del caso que lleva. El de Raúl…
  • Lo tendrá jefe. Al menos ya acepta que los informes se los enviemos por email.
  • La modernidad… puta modernidad…

Susana, además de leer diariamente el Leviathan de Hobbes, se interesaba mucho por la psicología. Los primeros psicólogos, le parecía gente que había revolucionado el conocimiento de los misterios profundos del alma humana. Hizo un análisis del asesinado con los pocos datos que tenía, se lo enviaría al comisario.

Era una persona que buscaba el placer en la vida. No estaba segura si al estilo cirenaico o al epicúreo. Esa búsqueda incesante de placer, significaba que su existencia por ella misma, no valía lo suficiente. Era buen amigo, pero nunca perdía de vista sus necesidades. No quería estabilidad en el plano emocional. Huía de ese tipo de estabilidad. La experiencia de la relación de sus padres hacía que no quisiese creer en el amor.

Intentaba, ante todo ser un individuo, huía de las modas, y de las ideas predeterminadas. Intentaba vivir a su manera, tanto en el trabajo como en su vida privada. Eso a veces sale caro. No podía decir que fuera buena persona… pero por su forma de ser y de relacionarse podía tener enemigos. Quizás tuviera razón Morgan, que era un asesinato por un robo que se complicó, pero no podía descartar cualquier otro móvil para el crimen.

Estamos buscando pistas en un caso que carece de ellas. No queremos chivos expiatorios. La extrañeza de los hechos hace que el caso sea sumamente complicado.

Llamó a Morgan a su mesa del despacho.

  • Vamos a visitar a los familiares que faltan.
  • Vayamos…
  • Gracias por lo de esta noche…
  • Porque es mi jefa, si no, no le hago estos favores…

La primera de la lista de los familiares que no habían visitado fue la prima, vivía en Manresa. Cogieron el coche y escuchando Phil Collins, tarareando y bebiendo café del termo que llevaba Morgan, reían sobre las experiencias de las tres últimas noches que habían dormido juntos.

Al llegar a Manresa, antes de dirigirse a la dirección de la prima Montse, entraron en un bar y comieron un bocadillo de tortilla.

  • Buenos días, soy la inspectora Susana Vázquez y mi ayudante Morgan. Nos encargamos del caso de la muerte de su primo Raúl.
  • Buenos días, soy Montse, la prima Montse, parece la historia del libro de Juan Marsé.
  • Puede, no sé, no leo literatura. Solo libros de filosofía… Conoce la obra de Hobbes o de Maquiavello.
  • No, no la conozco… pero no han venido a discutir sobre filosofía.
  • ¿Veía a menudo a Raúl?
  • Como mínimo una vez por semana. Teníamos proyectos. Solían ser los viernes y se quedaba a cenar.
  • ¿Qué clase de proyectos?
  • Queríamos montar un restaurante en Manresa. A él le encantaba la cocina. Era una persona muy creativa en todas sus facetas, o circunstancias.
  • ¿Pero estaban cerca de poder llevar a cabo el proyecto?
  • Sí, estábamos a punto de coger un local de alquiler. Pero había otra persona que estaba disputándonos ese privilegio.
  • Lo conocían.
  • Hablamos varias veces con ellos… era una pareja… por poder quedarnos con el local debíamos pujar… parecía una subasta.
  • ¿Las veces que se vieron fue con camaradería?
  • La primera vez sí… la segunda hubo una fuerte discusión entre Raúl y la mujer.
  • Como se llamaban…
  • Pues el apellido no lo sé. Los nombres eran David y Cristina. Puede ir al local y le doy el número de su propietario. Él le pondrá en contacto con los señores esos.
  • ¿Usted qué tipo de relación mantenía con Raúl?
  • Éramos primos.
  • ¿Y nada más?
  • Cuando éramos jóvenes nos liamos varias veces. Pero ahora solo éramos dos familiares con un proyecto en común.
  • ¿No sentía nada por él?
  • Lo quería… pero no con pasión.
  • Montse, hemos acabado las cuestiones de momento. Nos vamos… nos mantendremos en contacto. Que tenga un buen día.
  • Hasta la vista. Ha sido un placer.

Susana llamó a David y Cristina, la pareja que luchó por el alquiler del inmueble con Raúl, les pidió su dirección y fue a visitarlos-

  • Hola, que tal están, soy Susana, inspectora de policía.
  • Hola, ¿en qué podemos servirle?
  • Mire, tengo entendido que conocen a Raúl. Ha fallecido… lo han asesinado.
  • Sí, nos enteramos…
  • Claro, al final consiguieron el local.
  • Es una lástima que lo hayamos conseguido por la muerte de Raúl, pero así es la vida.
  • Observación certera… ¿cuándo vieron por última vez a Raúl?
  • Hace tres semanas, fuimos juntos a ver y a hablar del local.
  • ¿Estaban acompañados de alguien más?
  • No, estábamos solos.
  • ¿Discutieron?
  • Como siempre que nos vimos por el local.
  • ¿Se habían visto por algún otro motivo?
  • Siempre sospechando… mi padre fue policía y sospechaba de todo y de todos.
  • Hay motivos para hacerlo, ¿no cree?
  • Yo sí que conocía a Raúl… de la universidad.
  • Nunca me lo dijiste, la recriminó David.
  • Lo siento, creía que no nos aportaría nada…
  • David déjenos solos a su mujer y a mí… quiero hablar en privado con ella.

Cristina sirvió dos ginebras con hielo, le entregó una a Susana:

  • Gracias, aunque en horas de servicio no bebo.
  • ¿No puede hacer una excepción?
  • No me fío de usted, es una mentirosa… es el único motivo por el que acepto su ginebra.
  • Un poco contradictorio, ¿no?
  • Puede ser, pero me siento más segura con una copa.
  • No soy mentirosa… en las relaciones hay cosas que se han de guardar para uno mismo… ¿no cree?
  • No estoy de acuerdo, las cosas siempre han de estar claras.

Cristina camina hacia la nevera rozando a Susana con los pezones al pasar…

  • Joder, últimamente todas las que interrogo quieren follarme…
  • Eso es que estás muy buena.
  • ¿Y eso no es mentir? ¿Tú marido sabe que te acuestas con mujeres?
  • ¿Tú que crees?
  • Ya me tutea…
  • Perdón…
  • ¿Qué me esconde del caso?
  • Nada, absolutamente nada…
  • ¿Tenía algo con Raúl?
  • Éramos viejos amantes que no se aguantan… pero no me alegro de su muerte.
  • Menos mal…
  • Es más lo lloré… todas las personas que han pasado por mi vida me han dejado un trocito suyo…
  • Aún serás una romántica… no intuyes nada del asesinato… algo que nos pueda llevar a algún lugar con algo de sentido…
  • No, realmente estoy perdida… hacía mucho tiempo que no sabía nada de él. No sé qué ha hecho todos estos años… lo siento…
  • No sé si es la ginebra, pero ahora me fío un poco más de usted… aguce el oído, la vista y los recuerdos, en poco tiempo la vuelvo a visitar.
  • Adiós…
  • Despídame de su marido cornudo…

Como siempre Susana le pidió la opinión de lo sucedido a Morgan…

  • Todos van a lo suyo… quizás ninguno de ellos lo haya matado, pero el hecho de que sigan con su vida bajo la norma y que no les afecte en lo más mínimo les hace cómplices. Puede que todos nos escondan algo de importancia… quizás la persona que nos facilite la solución de la regla de tres aún no la conozcamos… todo es posible… para resumir, estoy más perdido que el putas… no tengo ni idea de por donde hemos de ir para solucionar este asesinato.
  • Gracias, yo estoy igual…

Susana después de pasar por la comisaria fue a casa, durmió media hora y se puso a leer a Hobbes.

  • Lobos sois todos unos jodidos lobos…, se puso a gritar después de beber media botella de Ron Negrita…

Llamó, borracha, a su ex… le consideraba la persona más inteligente, quería preguntarle sobre el caso, se lo explicó:

  • Tú, que eres filósofo, que sabes argumentar, ¿por dónde tirarías para llevar el barco a buen puerto?
  • No tienes pistas, no tienes nada, ¿seguro que se trata de un asesinato? ¿Crees que tenéis la lista de todas las personas cercanas a Raúl…? ¿Cuáles fueron sus últimas amantes? Conoced a su madre y comparadla con sus ex parejas… quizás allí salte la pista. Siempre te dije cuando estabas junto a mí, que una investigadora debía ser psicóloga… incluso me dispuse a instruirte… pero nada… la filosofía política analiza el grupo, pero el grupo está formado por individuos. La psicología estudia la mente y el alma de los individuos…
  • Gracias, sabía que en vez de ser de ayuda me ibas a meter caña…
  • Hasta nunca.
  • Yo también te quiero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes del asesinato de Raúl:

 

  • Mamá, hace tiempo que no veo a Raúl.
  • No sé, está desaparecido, yo también tengo ganas de hablar con él.

 

Relación entre Hannah, Paul, Raúl y Ernesto:

Paul, que estaba preparando una ensalada escuchaba la conversación entre Hannah y Ernesto. Su relación con Hannah se había enfriado alarmantemente. No sabía cómo subir la temperatura cuando estaban a solas… incluso buscó por internet productos afrodisíacos. ¿Y si es que le está consolando otro? Se preguntaba a menudo… pero la vida seguía su curso… el con sus frecuentes viajes por su profesión, los diplomáticos siempre acaban teniendo problemas con su familia… la han de dejar  muchas veces de lado.

Raúl, veía como mínima dos veces por semana a Hannah… notaba que ella ya no podía prescindir de él… ¿cómo podía salir de este problema? No lo sabía… pero cada vez estaba más tenso… ¿cómo podía enfrentarse a su mejor amigo diciéndole que lleva meses follándose a su mujer…? Ya no tenía moral alguna.

La vida da muchas vueltas, pensaba para consolarse… quizás se acaba lo mío con Hannah y queda todo en el olvido… espero que todo se ponga en su sitio. Las circunstancias de la vida tienen movimiento propio… a veces quieres que se dirijan hacia un determinado lugar y van hacia donde quieren…

Ernesto no estaba satisfecho de cómo evolucionaba la relación de sus padres… los veía cada vez más distantes entre sí. Su baja autoestima e inseguridad, hacía que se echase la culpa a él mismo. La realidad de las cosas nunca es como uno las ve. Por ello a Ernesto le gustaba tanto escribir poesía… los versos proceden directamente de los sentimientos… y lo que siente una persona es lo único de lo que no se puede dudar de su certeza.

¿Pero es tan importante que lo que veamos o no veamos sea o no cierto? Ernesto dudaba de todo… era tan escéptico que muchas veces rayaba el cinismo. Cómo poeta le interesaba la vanguardia, era un innovador, su prosa poética y poesía visual rompía las sensibilidades de la época. Era tan incomprendido como rechazado por la minoría. En la poesía y el arte era en lo único que mostraba seguridad. Paul y Hannah, se sentían culpables de la vulnerabilidad de Ernesto… pero los padres, muchas veces no creen, que cada uno es responsable de sí mismo. Los padres son la cruz de los hijos, siempre lo serán. Por ello el gran enfado y angustia que produce ver cuánto se parece uno a sus padres… los patrones pasan de uno al otro, de generación en generación… y el dolor no se va sumando, sino multiplicando.

A pesar de todo, la insatisfacción de Hannah hacía que pensase en otros hombres. Paul, padre de su hijo, ya no cumplía como marido. No necesitaban sexo entre ellos ninguno de los dos. Que dura es la realidad, el desamor, y la falta de interés… ¿no es ese el mal moderno?

Raúl, como buen hijo de su época, andaba naufragando ante la fortaleza, la decisión y la sabiduría de las mujeres de su época. Inconscientemente luchaba por ser el macho dominante, pero no podía hacer nada ante tanta realidad, cada mujer que se encontraba era más fuerte que él. A Hannah le gustaba la vulnerabilidad de Raúl. Comparado con Paul, eran el día y la noche. Paul era atractivo, seguro de sí mismo, tenía éxito tanto en su profesión como socialmente. En cambio Raúl, a pesar de ser un dandy, un flaneur como lo fue Baudelaire, era débil. No se podría saber si la gente se le acercaba por pena, o porque le atraía estar con él. Ernesto se temía que sus padres estaban descompuestos, su relación llegaba al final. Eso le angustiaba, aunque sabía, que los tres, después del irremediable final se sentirían más tranquilos… ¿acaso las malas relaciones son la mayor angustia en las metrópolis de la historia reciente de la humanidad?

Reconocer la debilidad, es síntoma de no ser tan débil. Saber que no se sabe nada, es síntoma de sabiduría… En cuál de todos los estereotipos comunes se encontraba Raúl… realmente es complicado de acertar… según Ernesto era un hombre sobresaliente, con gusto, pero con una gran paradoja, creía en un férrea moralidad, en cambio en sus actos se echaba en falta algún síntoma de poseer una ética razonable…

Para Hannah era explosión sexual… se sentía atraída por Raúl… nunca se lo pensaba declarar… era tan atractivo como cabrón con las mujeres…

Para Paul era el prototipo de lo que debía ser un hombre… pero él no se atrevía a actuar como él… ¿significa que los prototipos más admirados debían quedar distanciados del admirador?

En cambio Raúl  se sentía un ser imperfecto… algo misógino, poco amigo de sus amigos, mal amante aunque casi todas aspiraban a estar con él…

La magnitud de la vida es su propia levedad… la mejor terapia contra las enfermedades mentales, es sentir la propia existencia con cierta levedad… pero eso sí, siempre sin utilizar narcóticos… la vida de Raúl era más pesada que todo el peso de su propia historia familiar, claro está que esa historia influía en la pesadez de su vida… tanto pesa tanto cuesta… tanto pesas tanto cuestas…:

  • Con todo el peso que llevo en mis espaldas mi vida vale quilates… por eso todas las mujeres se me acercan…, se consolaba Raúl, al pensar en él mismo.

Raúl era un hombre mezquino debido a su inconsciencia, ¿una persona inconsciente puede ser mezquina? Pues, hasta el loco o el tonto ha de pagar por sus malas acciones, acaso a los perros que muerden no se les sacrifica…

En su vida pública, en bares, discotecas, tertulias literarias, conciertos de música, era siempre el que decía la última palabra, con intención de protagonismo, por dejarse ver… las mujeres heterosexuales se humedecían ante su presencia, tanto casadas como solteras tenían fantasías con Raúl.

Hannah anulaba conscientemente sus deseos, intentando que si venían no le afectasen, se juró mil veces que nunca se acostaría con Raúl.

Ernesto sospechaba de los deseos más ocultos de su madre, y a menudo la trataba mal por ello. Un hijo si percibe el deseo sexual de su padre o su madre por otras mujeres u hombres sufre… su inseguridad se acrecienta, y el escepticismo frente a la realidad del amor le inunda de amargura… si se es padre o madre y se sienten deseos extraconyugales, primero se ha de intentar que no se hagan realidad los deseos, segundo aunque no se hagan realidad, el o los hijos no deben notar absolutamente nada…

La salud mental de los padres se transmite a los hijos, pero la de los hijos también se transmite a los padres.

Paul, contra todo pronóstico, había logrado mantener estabilidad mental estando junto a Hannah. El método para lograrlo había sido desentenderse de los dolores espirituales de su mujer. Pero había provocado un distanciamiento crítico con Hannah. Ernesto iba introduciendo todo ese malestar familiar en su psique… irracionalmente estaba traumatizado.

Cierto día, que Ernesto recordará para siempre, al llegar a casa se encontró a su padre bebido y fumado, depresivo llorando. Ernesto, que tenía once años, tuvo que hacer de terapeuta de su padre. Para él, el referente paterno se había hecho añicos, se había devaluado y prometió que nunca iba a ser padre. Paul, le contó que se sentía maltratado por Hannah, que no podía más… desde ese día Paul decidió que no se involucraría más emocionalmente en los problemas de Hannah… todos esos problemas eran psíquicos…

Paul no tenía ganas de conocer más mujeres, seguía con Hannah por rutina… le disgustaba horrores romper con su rutina…

La vida puede construirse con facilidad o con dificultad. Hannah era experta en complicarse a ella y a todo lo que le rodeaba. Por ese motivo, siempre estaba insatisfecha. Quería lo que no tenía y tenía lo que no quería… el resultado de ello es dañarse y dañar… quien mejor que Paul para saberlo.

En cambio, Raúl, dañaba a los demás por su fuerte no implicación… su simplicidad hacía que no se tomase en serio a los otros… o mejor pensado su simplicidad hacia que pensase que los otros no sé iban a implicar con él, por lo tanto, ya de entrada, él no se implicaba con nadie…

¿Todo tiene una causa? No creo, hay personas en que su vida se basa en la casualidad… y si su situación es a causa de algo que hicieron… no se fijan en ello, no le dan importancia, dejan sus asuntos a la deriva… los otros ejercen tal influencia en ellos que les anulan sus razones y el porqué de su vida… Paul tenía miedo de que a Ernesto le sucediese esto…

Ernesto desde la niñez había rehusado pensar en el amor… pensaba, la mierda del amor lo jode todo, las mujeres, bonitas, la lían, los hombres, tontos, tiemblan cada vez que una mujer de buenas tetas se les cruza en su camino. Yo no soy así, soy un guerrero. Pero al crecer, con dieciséis años, no puedo estar en un bar si no hay mujeres, las amo, me alegran la vista, el pito y el corazón.

Pero…, aunque supiese eso, nunca había tenido una relación con ninguna muchacha. Las deseaba pero todas estaban lejos. Las amaba idealmente, pero cuando estuviese con su primera mujer tenía que ser con una personalidad contraria a la de su madre…

Madre solo hay una y gracias a Dios… aunque ese personaje que se cree Dios, siempre, siempre, resulta repelente por su superioridad. Las cosas o entes que son tan superiores o tienen una personalidad a seguir o a exterminar, a veces causan repulsión… para Ernesto exterminar significaba quitar de su pedestal.

La grandilocuencia de Ernesto, durante toda su vida había sido resultante… de niño era fresco, perspicaz, rozando la picaresca. De joven se había convertido en un muchacho de pensamiento afilado que sospechaba de todo y de todos… sus padres, pese lo que pese, lo habían convertido en un ser querido por todos, pero subestimado por él mismo.

Paul, padre y referente de Ernesto, era una persona sin carácter, veía la vida pasar, a veces, incluso, influía en ella. El ejemplo formal de sus padres, contraproducente, sin dolor aparente pero sin pausa, deterioraba la autoestima del hijo pródigo… que cabrones, sin saberlo, se pueden volver los padres.

Raúl, se podría considerar otro referente de Ernesto. Hablaba más con él que con su padre, Paul. Ernesto y Raúl se parecían mucho…  eran dos hombres sensibles, les gustaba la poesía y el arte… Ernesto, a la única persona que había enseñado sus libretas con poemas era a Raúl. Le empujó a que no dejara de escribir… los poemas le parecían excelentes… las palabras, ejercían su magia en esos versos… el mensaje entre líneas era interesantísimo… los matices conceptuales sorprendentes.

En un determinado momento, Hannah decidió acabar con la vida que había llevado hasta el momento. Se marchó de casa durante dos meses… ese tiempo estuvo en NY. En Manhattan . Había recibido la herencia por la muerte de una tía directa. Todo se lo gastó en NY comiendo en buenos restaurantes, comprando libros de sus novelistas estadounidenses contemporáneos preferidos y escuchando Jazz en pubs. Llevó la vida al placer… creía que era un regalo que se merecía… nunca había vivido, ni tan siquiera una semana, por y para ella.

A Ernesto esa decisión le descentró… ¿cómo podía ser tan egoísta? Gastarse todo el dinero que le había llegado, olvidando a su marido y a su hijo. Ernesto pensó que se había vuelto loca… ¿Cómo no le podía preferir a él?

Pero sí que lo quería, aunque no lo creyese… pero el amor se debe hacer saber. Si me quieres abrázame, le quería gritar Ernesto. Pero Hannah no oía sus súplicas.

 

En Raúl, si algún concepto no era apropiado para su personalidad, era el de sencillez… siempre tenía en mente una nueva mujer, una nueva poesía, o una melodía escuchada bastantes veces, pero cada vez que lo hacía le afloraban nuevas percepciones, nuevos sentimientos… incluidos el de rabia, odio y venganza… pero ¿a quién podía odiar si siempre había tenido más libertad que los demás? Incluso estaba pensando en escribir un texto sobre la libertad, posibilidades, camino, logro, circunstancias y consecuencias eran los capítulos que había pensado que constaran en el texto… pero… tenía muchos proyectos de los cuales muy pocos acababan bien…

 

A Hannah, como a todas las mujeres, esa sensación de que era un espíritu libre le atraía. Era contrario a su marido Paul, que siempre estaba pensando en lo que debía hacer… y además de manera pesimista. Paul era un tipo que basaba su vida en haberes y deberes, era diplomático, y creía que las personas eran como los países, si sus números están sanos tienen calidad de vida… Hannah quería más poesía, y un hombre como Raúl, que había publicado dos libros de poesía, dirigido tres obras de teatro en Barcelona, y estaba grabando un largometraje del que había escrito el guión y era su director, le atraía por él mismo y su modo de vida… cuando una persona tiene sobredosis de raciocinio a su lado, es casi imposible que luego no busque una persona en la que impere su parte irracional, emociones y apartados neuróticos…

Las familias siempre están en movimiento, sus componentes van cambiando, por lo tanto, la relación entre ellos también lo hace.

El desarrollo intelectual que había sufrido Ernesto en los últimos tiempos era increíble. De ser un adolescente pasivo que no se interesaba por nada, se había convertido en un joven inquieto interesado por el arte y la poesía… Paul no comprendía del todo los cambios tan drásticos en Ernesto. En una persona tan joven puede suceder de todo… pero las conversaciones con Ernesto se habían vuelto insostenibles… sabía más que el resto de todo y lo defendía con una vehemencia impresionante… la cuestión, era si realmente unas argumentaciones tan bien hilvanadas eran además consistentes o no… se debían fundamentar en un conocimiento académico. Para Paul la academia o su paso por ella, era la diferencia entre unas personas y otras… no sabía que los que propiciaron el cambio en el pensamiento, el conocimiento y el arte en el siglo XX, no eran académicos.

Lo más útil y valioso que tiene una persona es su forma de razonar… Ernesto evitaba hacerlo con su padre… había quedado escarmentado por las razones que pasaban a ser mentiras de Paul… que son los políticos mas que sofistas… su herramienta de trabajo es el discurso, si les funciona bien triunfan. Paul era diplomático, representaba al estado, los últimos cinco años había dejado de viajar, pero sus excusas, largas ausencias y poca implicación habían dejado una huella imborrable en su hijo. Ernesto hubiese preferido tener de  padre a Raúl, incluso a veces fantaseaba con que su verdadero padre era Raúl… y… podría haberlo sido tranquilamente. Pensaba Ernesto al observar el tipo de relación que mantenía su madre, Hannah con Raúl.

Pobre Paul, toda la vida vendiendo bien a su patria, en cambio olvidando a su familia, se ha de ser muy dogmático para creer así en la patria, ¿él creía en ella? Más que en su mujer y en su hijo seguro… quien había permitido que el subiera hasta donde lo había hecho… se codeaba con políticos y gente importante… eso era más de lo que su difunta madre jamás hubiera soñado…

El test de inteligencia mandado hacer por sus padres, había concluido que la capacidad intelectual de Ernesto era excelente… con semejante maquinaria hará lo que le dé la gana, les decía Hannah a sus cercanos. Pero no todo en la vida resulta como uno se espera, A los quince años, empezó su fracaso académico… y después de ayudas en diferentes sentidos, acabó ingresando en la facultad de matemáticas… para la mayoría de pretendientes a considerarse matemáticos, las operaciones son simples operaciones lógicas… para Ernesto y unos pocos más, las matemáticas era donde dejaban salir su misticismo… pero Ernesto necesitaba más y aparte de matemático era poeta… la poesía, sin pretenderlo es también misticismo, se aborda el objeto desde la vertiente espiritual, que está en cada sujeto internamente, siempre incognoscible para él y los otros… a no ser que se considere el sentir un conocer…

Hannah estaba llegando a su límite… no aguantaba más. Para ella lo que le había gustado siempre de Paul se había ido… en momentos de desesperación pensaba, ¿en qué coño estaba pensando al casarme con Paul? Lo que pasa es que la gente no se da cuenta de que las personas cambian irremediablemente. No solo Paul era otro al de hacía veinte años… ella también era otra y siendo como era ahora, encontrándose con el Paul de hace veinte años, probablemente lo que le atrajo de él entonces, ahora no le atraería…

La vida es movimiento, los padres se van, cuando no, son los hijos. Las parejas, normalmente cambian. Ya no estamos obligados a estar con quién nos comprometimos en el pasado… los amigos son fluctuantes, y que así sea… sino que pobreza, la humanidad estaría coja… y su deformidad nos volvería más obtusos a la hora de interpretar la realidad.

Ernesto sufría por el sufrimiento de sus padres, es algo que se vuelve interactivo, los hijos sufren por los padres, y los padres sufren por los hijos… cuando hay mala relación entre los padres sucede, y también pasa que los padres en su ofuscación, forman una herida en el hijo irreparable.

No quiere decir que Ernesto quería que finalizase rápido la mala relación entre sus padres, acabar rápido suponía la separación y limar asperezas y volver a quererse era misión imposible, estaban jodidos.

Raúl observaba la situación de sus amigos, y percibía las miradas obscenas que le hacía Hannah… se preguntaba, ¿he de huir de la ciudad? ¿No los he de volver a ver? Pero no hacía nada para que eso sucediese…

Ernesto a lo largo de su adolescencia había conocido chicas interesantes y agradables, pero evitaba a toda costa enamorarse… sus referentes emocionales le habían fallado. La llamada de la libido le había llegado hace tiempo, pero la apaciguaba él solo masturbándose viendo películas pornográficas. Cuánto dolor pueden causar los padres, pensaba Ernesto.

El mundo, aunque estuviese podrido, presentaba a sus concursantes estímulos a los que agarrarse, por ejemplo, el conocimiento era uno… el que se sumerge en el universo de la propia inquietud por conocer, no puede salir de él. Lo más importante para conocer son los propios impulsos debidos a emociones. Quien los pueda controlar, será un hombre virtuoso… Ernesto conocía la teoría, pero llevarla a la práctica era diferente… controlar las emociones impulsivas solo está al alcance de aquellos que están espiritualmente tranquilos. Hannah, Paul y Ernesto no estaban tranquilos… vivían estresados por todo lo que acontecía en sus vidas. Sus circunstancias influían más en sus estados anímicos que lo verdaderamente sustancial de ellos mismos.

Raúl decidió alejarse de ellos… veía el interés de Hannah hacia él. No quería ser la causa de una desgracia familiar. Hannah, cuando ya hacía tres semanas que no tenía noticias de Raúl, empezó a inquietarse… ¿le habrá pasado algo? ¿Por qué está tan ausente, acaso no le intereso nada?

No había respuestas satisfactorias, saber que no se sabe nada hace volar la mente, a veces, hacia lugares incómodos, otras veces peligrosos. La inquietud por la ausencia no querida, angustia e incluso puede llegar a obsesionar. Hannah se aproximaba a ser dependiente emocionalmente de Raúl, y ella no se daba cuenta. La resolución de tanto conflicto en el interior de su núcleo familiar, hacía que cada uno formase una armadura hacia los demás… Paul, Hannah y Ernesto ya casi ni se conocían… habían creado una coraza propia tan hermética, que ni se daban cuenta de las necesidades del otro.

A Ernesto le empezaron a llegar regalos periódicos una vez a la semana. No sé lo explicaba… no sospechaba quién era el que se los enviaba ni por qué. Una semana recibía una maqueta de un seiscientos, otra un libro del poeta Luís María Panero, la siguiente un microscopio… estaba desconcertado, empezó a comparar los paquetes, buscaba su procedencia, lo último que quería era tener una admiradora secreta…

Empezó a escribir versos de amor sin tener a quién amar, luego se dedicó al deporte, salía a correr una hora cuatro días a la semana, no sospechaba que la ilustre dama que le regalaba tantas cosas era su madre.

Hannah, al comprobar que el humor de Ernesto mejoraba se puso contenta, estaba orgullosa de sí misma. No sospechaba que se daría cuenta que no era una admiradora como la que se esperaba su hijo. Lo mejor que podía pasar es que parase de regalarle cosas sin que se diese cuenta de que era ella…

Paul notó que Hannah la que había levantado el ánimo de Ernesto, pero el método para hacerlo no le satisfizo. Ernesto empezó a salir con los dos amigos que le quedaban del instituto, soñaba que las chicas más atractivas eran las que le hacían ese tipo de regalos… una noche bebió más de la cuenta, yendo al lavabo entro en el WC femenino y acosó a una joven… la vida no era como esperaba… la chica cogió una barra que llevaba en el bolso y le abrió el cráneo… A Ernesto le pusieron siete puntos de sutura en el hospital. Volvió a encerrarse en su mundo… Hannah había creado falsas ilusiones en Ernesto, que congestionada ante la fatalidad de su acción… si antes sospechaba que Ernesto sufría un pequeño grado de autismo, ahora pensaba que era un joven atolondrado y perdido, como mucha gente, pensaba Hannah, como sus propios padres…

Raúl, consciente del peligro que le acechaba, dijo que se había marchado de la ciudad, que el trabajo se le acumulaba… incluso le dijo a Hannah que no le parecía una mujer atractiva… Hannah le contestó con una gran risotada… pero Raúl, si siempre me has mirado con unas ganas de hincarme el diente.

Hannah sabía que tenía a Raúl en su cama siempre que le diese la gana… pero esperó, decidió que no era el momento de ser infiel… la vida da muchas vueltas, muchas veces no se puede retroceder, y si lo haces el dolor aumenta, entonces, ¿cómo se iba a acostar con Raúl sin herir sustancialmente a su hijo Ernesto? Si ahora le parecía un joven con rasgos autistas, si le hacía una putada como la que le apetecía, el caso sería ya para psiquiátrico.

Paul, que no era en absoluto una persona con un pensar lento y cansino se dio cuenta de todo al instante, no dijo nada. A veces, hablar más de la cuenta conlleva serios problemas. Quizás, Raúl era un capricho para Hannah pasajero.

El tiempo dicta la historia que va sucediendo… ¿hay alguna idea de mayor importancia en la historia de la metafísica que el tiempo…? ¡Somos mortales!, gritaba para sus adentros Hannah… ¡he de follar siempre que me apetezca!

La sensación de estar perdiendo la vida produce pánico. Para algunos, la vida terrenal es intrascendente y no tiene importancia. Para otros es la única que existe… a Hannah no le daba tiempo de ponerse a pensar en la vida después de la muerte… ese tipo de indagación era también una pérdida de tiempo. O sea, una pérdida de la vida que conocemos.

Ernesto, en cambio vivía por y para la trascendencia. Todo lo que hacía lo encontraba fundamental para su propia existencia… Paul se preguntaba, ¿cómo pueden ser fundamentales para la vida las matemáticas y la poesía? No obtenía respuesta… para algunos lo fundamental son las relaciones humanas, para otros el sexo, para su hijo las matemáticas y la poesía.

El estrés en una comunidad puede suceder en el ambiente… todo el que entre en contacto con la comunidad estresada, se contagia en mayor o menor grado. El núcleo familiar de Ernesto, era problemáticamente estresante. Raúl, como contacto relacional de la familia, se había contagiado el estrés. Ernesto pensaba… esto puede ser una reacción en cadena… poco a poco se irá ampliando el estrés en la población… contactos nuestros y contactos de contactos nuestros, irán cayendo en el gran mal de la contemporaneidad, el estrés, ¡el puto estrés!

Se lo comentó a Hannah, no deberíamos entrar en cuarentena hasta que nos calmemos un poco… Hannah, riéndose decía, pero que cosas tienes, en el fondo no le importaba el resto de la gente, por no importarle no le importaban ni su marido y ni su hijo.

La razón de ser, es un pensamiento llevado al fracaso, a la angustia… quien se lo hace asumiendo todas sus consecuencias puede acabar mal, debe acabar mal, si no hay sentido en nuestra existencia, el motor que nos empuja a luchar por la vida se esfuma… A  Ernesto se le perdía el sentido de su vida… sus padres no se daban cuenta.

Ernesto no le pasó la adolescencia. Era un joven serio pero no sabía  lo que quería… Esa pérdida vital que caracteriza a la adolescencia, en algunas personas no se va nunca. La ilimitada angustia que provoca impresiona. Ernesto tenía además a sus padres… no eran buen ejemplo. Si algo necesita un adolescente es buscar la simplicidad en el trato con los otros. Los padres de Ernesto, podían ser cualquier cosa, pero simples no eran.

Después de un tiempo de indiferencia entre los padres de Ernesto, Hannah y Raúl se acostaron en la cama de matrimonio de Hannah. En seguida llegó el arrepentimiento de los dos, pero había una pega, el sexo que tuvieron rayó la perfección para los dos. ¿Cómo podían no volverse a encontrar?

Hannah, estuvo unos días triste e inactiva… Paul sabía que algo malo pasaba, empezó a preguntarle que sucedía, Hannah se escondía en mil escusas. Nunca le dijo la verdad. Paul acabó enterándose por sí mismo de las infidelidades de Hannah.

Ernesto también lo sabía. La censura por parta de su familia era total. Hannah no podía prescindir de Raúl, alguna vez se le pasó por la cabeza, el día que no me acueste con Raúl será porque ya no existe. Si le dejo lo mato.

Paul, ni se imaginaba los pensamientos que surgían de la cabeza cada vez más enferma de Hannah. Ernesto que poseía una gran sensibilidad,  sabía que nada bueno podía surgir de todo aquello.

Paul le dijo a Hannah que podía ver a Raúl, ellos dormirían en habitaciones separadas, y él, a cambio, tenía el derecho de traer a las amantes que quisiera. Hannah  estalló en cólera, no podía creerse lo que decía Paul. Reconocer que ya no eran pareja, pero continuar como si lo fueran para los extraños. Ernesto era escéptico… si durante toda su niñez, la vida le había llevado al escepticismo, lo acrecentó la patética relación de sus padres.

Hannah, nada más empezar a acostarse con Raúl, sabía que no traería nada positivo. Raúl y Paul eran muy amigos, lo que había hecho y quería seguir haciendo, los heriría a los dos profundamente. En el que menos pensaba era en Ernesto. Cómo siempre, los hijos volvían a ser los grandes olvidados de las historias de los adultos, se ha de adaptar, pensaba Hannah.

Pero la realidad supero en muchos casos la ficción. Hannah fue obsesionándose con Raúl. Lo tenía minuto a minuto en sus pensamientos. Su presencia emotiva se volvió un problema para ella. Paul sabía que Hannah se acostaba con Raúl, y vaticinaba una fatalidad. Los amantes clandestinos siempre dejan indicios de sus aventuras negativas.

Finalmente, Hannah decidió que tenía que matar a Raúl, sacárselo de su pensamiento y volver con Paul como si nada hubiera pasado.

Las situaciones aunque no parezcan complicadas, a veces se van enredando, hasta el punto de que no se podrán deshacer los nudos nunca más. Hannah había llegado al límite de querer liberarse del problema como fuese, y sabía que resultaría compulsivamente salpicada.

No sabía cómo ejecutar el plan. Nunca se había planteado un dilema semejante… debía conseguir matar a Raúl y no solo que no sospechasen de ella, también debía conseguir que la policía sospechase de otra persona.

Le dijo a Paul que se iba a pasar el fin de semana a la casa residencial de su amiga Beatriz.

Iba ella sola. Le había pedido a su amiga la casa para estar sola. Le dijo que tenía que pensar, que necesitaba soledad. Era una situación de vital importancia para ella.

El fin de semana ultimó el plan. Conocía a tres amantes más de Raúl… tres putas amantes. Debía conseguir que la policía sospechase de Irina… Irina tenía tres perros… Raúl le contó, que un día Irina fue a su casa con los perros, los debía cuidar dos noches. El perro Tom, de raza coker, llevó a Raúl al desespero… lo dejó encerrado en una habitación en la que había colocado en la estantería seis kilos de tabletas de chocolate Lindt.

Tom se las comió todas. Raúl se desentendió del perro hasta la mañana siguiente. Encontró a Tom muerto intoxicado por todo el chocolate que se comió. Irina entró en una locura total… se volvió peligrosa. Sus perros eran lo que más quería… más que a sus amantes.

Hannah debía conseguir matar a Raúl y que inculpasen a Irina. Pensó que debía conseguir conocer a Irina… y que sus huellas dactilares quedasen en el mango del cuchillo fatal para Raúl.

Investigando, se enteró de que Irina era profesora de cocina asiática en un casal… se apuntó al curso. Cuando Irina enseñó a sus alumnos a cortar con buena técnica, Hannah le pidió que le mostrará con su cuchillo para ver si se aclaraba. Después de la muestra de Irina, Hannah cambió el cuchillo, guardando el que tenía las huellas dactilares de Irina en una bolsa de plástico dentro del bolso.

 

3- Continúa la investigación.

Susana estaba angustiada, llevaba dos semanas con el caso del asesinato de Raúl y estaba tan perdida como el primer día. Todas las personas que había interrogado parecían inocentes. Su olfato de sabueso experimentado le decía que el asesino debía ser una persona muy cercana a Raúl. No hay señales de lucha, ni ninguna puerta forzada, no había percibido signos de que tuviese enemigos al leer sus diarios íntimos. Lo que sí que le sorprendió, fue la cantidad de amantes que tenía. A cada amante la llamaba en el diario con una letra del abecedario. Con Morgan empezaron a llamarle el Coleccionista… por supuesto de amantes. Nombre sacado de su admirada película La Coleccionista, de Erik Rohmer.

Volvió a la escena del crimen y estuvo buscando en la casa algún rastro… en la chimenea estaba su listín telefónico medio quemado. Susana calculó que podría leer tres cuartas partes de los datos de los amigos o conocidos de Raúl registrados en el listín.

Suerte que es un hombre de listín de teléfono. Si todos sus contactos estuvieran en el móvil no tendría ningún lugar desde el que pudiese trabajar.

Estuvo comparando las notas de su diario con los nombres del listín. Se dio cuenta que las letras, en el listín, de las amantes, podían perfectamente ser la primera letra de cada uno de sus nombres.

Susana se pasó toda una noche comparando el diario con las personas del listín, e hizo una relación entre datos del listín y personas que salían en el diario. Al menos tendría por dónde volver a investigar.

Susana llamó a Morgan a las cinco de la mañana.

  • Levántate compañero, tenemos que trabajar.
  • Pero si son las cinco de la mañana.
  • No rechistes, vístete cómodamente, de sport, que el día va a ser pesado y largo.
  • ¿Dónde vamos?
  • Ven a mí casa, primero tenemos que hablar.
  • ¿No tendrá otras intenciones en vez de hablar?
  • ¡Ven ya!, no jodas.
  • En veinte minutos estoy con usted.

Mientras esperaba, Susana empezó a hacer esquemas en hojas relacionando las personas que figuraban en el listín telefónico con las personas conocidas por Raúl del diario personal. En cuanto llegó Morgan, continuaron haciendo la comparación. Luego aparecieron los policías que se encargaron de averiguar todas las llamadas de Raúl del último medio año. Tenían tres lugares dónde investigar. El trabajo intelectual, los instintos y la suerte influirían en su éxito.

Una semana después acabaron la comparativa. Tenían los datos de cuatro amantes y dos amigos o colegas,  de los que según sus fuentes habrían de interrogar para averiguar algo más del suceso.

Susana, se tomó dos días libres antes de empezar los interrogatorios, después de tanto estrés necesitaba relajarse para llenarse de energías para combatir la maldad. Fue a un balneario, por la noche bebió demasiado en un bar de la población más cercana. En el bar conoció a un hombre que le dijo una frase que le hizo pensar profundamente toda la noche. Lo que parece no es lo que es  y lo que es, a veces se esconde para no ser revelado, el morbo por no ser atrapado en el delincuente, se puede asemejar a las ganas de follar de una pareja que no es pareja ni quiere serlo, de forma salvaje.

A las siete de la mañana Susana y Morgan estaban en la comisaría. Estaban esperando para interrogar a Hannah. Era la amante que más veces figuraba en el diario de Raúl.

  • ¿Usted era amante de Raúl?, preguntó Susana.
  • Por supuesto, y era muy efectivo en sus propósitos.
  • Pero… ¿estaba casada con el mejor amigo de Raúl?
  • Ya sabe, las infidelidades muchas veces son con gente cercana a la pareja, Raúl era atractivo y lo mío con mi marido hace tiempo que no funciona.
  • Alguien más sabía su relación con Raúl.
  • Saber, saber, no, pero mucha gente lo sospechaba.
  • ¿Qué quieres decir? ¿Qué la gente cercana lo intuía?
  • Sí, y había gente que no lo aceptaba, empezando por Paul.
  • Usted me dice que el abanico de posibles asesinos es amplio.
  • Por supuesto. Raúl tenía muchas amantes, algunas podían estar molestas. Muchos amigos, que no aceptan la mala reputación en su cercanía. Familia, que no toleraba el hedonismo de Raúl.
  • O usted, que para que no se enterase su marido e hijo…
  • Pregúnteles, ellos ya lo sabían.
  • Que hiciste, la noche del 29 de Julio.
  • Estaba reunida con mi marido y un abogado por la venta de unas propiedades familiares. Luego mi marido y yo fuimos a nuestra casa.
  • Tienes cuartada. Perfecto. Sepa que yo siempre estoy acechando. Ante cualquier descuido de un delincuente estoy al acecho. Mire siempre sus espaldas.
  • Me gusta mi espalda. La miraré frecuentemente.
  • ¿Le puedo dar un consejo?
  • Claro, adelante.
  • Cuando alguien comete un delito, siempre, siempre, paga, aunque sea volviéndose loco porque el super yo le culpa.
  • Gracias, pero no es mi caso.
  • ¿Cuál es su caso?
  • Estoy siendo interrogada por puro trámite.
  • Eso espero.
  • Ya lo verás. El tiempo lo dirá.
  • Por favor, ¿me podría facilitar el nombre y los datos de otras amantes de Raúl?
  • Por supuesto.

Hannah se puso a escribir en una hoja…

Amantes:

Clara Izaguirre: 35 años, abogada.

Asún Izquierdo: Maestra, 48 años.

Irina González: 32 años, contable.

Esther Casajoana: 40 años, diseñadora.

  • Estas son las amantes que conozco de Raúl. No tengo más datos de ellas, tiene personas a las que interrogar. Trabaje y si le puedo ser de más ayuda dígamelo, ¿de acuerdo?
  • Por supuesto. Hasta la vista, que será dentro de poco.

Susana seguía obsesionada con las comparativas. Pensaba que era el camino bueno para descubrir algo importante.

Estudió y buscó a las amantes de Raúl. Debían estar en el diario.

De Ester Casajoana, Raúl decía que no era buena amante, pero que le celebraba tanto los chistes, y lo tenía en tan alta consideración que la autoestima se le subía. No podía prescindir de ella. Era una mujer casada e insatisfecha. Seguro que el marido al follársela no pensaba en darle placer, cuando conoció a Raúl se le abrieron un mundo de sensaciones. Se quedó obsesionada con él. Era una persona a la que debían investigar. Su personalidad gris podía hacer de ella una persona fría y calculadora para el crimen.

Asun Izquierdo era una mujer de la que se podría sospechar por sus movimientos masculinos y violentos. No era ninguna belleza. Incluso decía Raúl que le ponía cachondo su fealdad. Era la persona a la que no dejarías tus hijos, tatuajes sospechosos, acento y palabras de los bajos fondos. Toda una reliquia, la amante ideal para acumular problemas. Susana quería conocer a su familia.

¿Qué tipo de mujeres se buscaba Raúl de amantes? Parecía mentira que un tipo con la clase de él, buscase semejantes mujeres. Debía ser un filántropo deseoso de introducirse en todas las capas sociales.

Clara Izaguirre era una mujer que conoció en la barra de un bar. Era una buscona. Incluso podría asegurar que si le daba dinero un hombre después de mamársela ella lo agradecería. Susana no lo podía creer. Un libre pensador, culto, sensible tanto para el arte como para las humanidades. ¿Qué estaba buscando en este aspecto de su vida? Las tres mujeres, a Susana le recordaron un poco las formas de la madre de Raúl. ¿Quizás quería sustituir a su madre por una de ellas?

Por último Irina Gómez rompía todos los prototipos de las amantes de Raúl. Fueron juntos a bachillerato. Culta, profesora de canto en los estudios superiores de música del Liceu. Era una mujer de los pies a la cabeza. Raúl la conocía desde la adolescencia, siempre le gustó. Tenían una relación destructiva.

Susana debía trazar una estrategia. Debía captar inseguridades y mentiras cuando las interrogase. Estaba acostumbrada a ello. Pero su instinto le decía que las cuatro mujeres eran especiales y difíciles.

Esther Casajoana  era una mujer sin carácter, Susana sabía por su experiencia laboral, que las personas débiles, cunado pierden los papeles se vuelven más peligrosas que las personas de carácter fuerte. Esther era una mujer que se dejaba llevar por la vida. Se casó muy joven, creía estar enamorada. Pero enseguida se dio cuenta de que se había equivocado. Su marido la maltrataba emocionalmente. Si ya se sentía pequeña, junto a él no sé sentía si no que lo era.

Esther, con Raúl, creía que era una princesa, que duro debería haber sido su desengaño al enterarse de qué era una mujer más entre todas las amantes de Raúl.

En los interrogatorios nunca perdió los nervios, parecía como si le hubiesen entrado fuerzas de flaqueza. Su espíritu estaba contrariado, pero eso no quería decir que fuese una asesina…  dijo que ansiaba el amor pero que no mataría por él. Tenía muchos más motivos de asesinar a su marido que a su amante, y no lo había hecho. Además a la hora del asesinato, estaba con su prima, en su casa, jugando al ajedrez… Susana sabía que podía ser una coartada. Debía interrogar a su prima por si encontraba contradicciones en sus explicaciones.

Susana averiguó la dirección de la prima de Esther. Vivía en la calle Sepúlveda. Ella misma abrió la puerta.

  • ¿La policía? ¿Qué quiere de mí la policía?
  • Esther, es sospechosa del asesinato de un hombre.

Le preguntó a Inma, si la noche en que murió Raúl estaba en su casa con Esther.

  • Sí, llegó a casa sobre las ocho de la noche. Cenamos juntas y jugamos.
  • ¿A qué hora se marchó?
  • Esther no soporta a su marido, así que siempre que puede se queda a dormir.
  • Debo suponer que la noche en cuestión durmió en su cama.
  • Exacto, en mi cama, nos dimos calor mutuamente.
  • Vosotras teníais algún tipo de relación que ignore.
  • Cuando se quedaba a dormir disfrutábamos de nuestros cuerpos. Lo llevamos haciendo desde la adolescencia.
  • ¿Sois amantes?
  • Sí, pero lo nuestro es más espiritual que físico.
  • No creo… el sexo es carnal…, no hay nada espiritual en él.
  • Para mí sí.
  • ¿Conocía la relación que mantenía con Raúl?
  • Por supuesto. Las dos estábamos abiertas a las experiencias que quisiéramos. Aunque su marido la intentaba controlar.
  • Y usted mantenía otras relaciones a parte de la de Esther.
  • Siempre que puedo intento tener un orgasmo, ya sea con alguien más o cuando estoy sola. ¿Quieres ponerte cómoda, corazón?
  • ¡Joder!, en este caso todas las mujeres interrogadas se me quieren follar. ¡No, Gracias por la invitación!
  • Pues si no tiene más preguntas, tengo trabajo, adiós.

A Susana no es que no le atrajesen las mujeres, ella podía gozar en la cama tanto con hombres como con mujeres. Lo que ocurría es que las mujeres que se le insinuaban en un interrogatorio, le hacían tener sospechas negativas. Esther era una dama, sabía comportarse en sociedad, no parecía el tipo de persona que acaba con problemas por excesos libidinosos, además de culta, había tenido, que conociesen los familiares, solo tres relaciones sentimentales en su vida. Tenía cuarenta y ocho años… la edad de experimentar había concluido, en cambio empieza una relación de amantes, con un hombre que no puede prescindir de unas horas de sexo con cada mujer que le atrae. Era meterse en muchos problemas el empezar una relación con Raúl. Con seguridad la persona que lo hubiese hecho acabó con problemas mentales, depresiones, bipolaridad, etc, etc.

Esther, con seguridad no sabía manejar emociones fuertes, su mundo hasta liarse con Raúl, había sido políticamente correcto. Las personas tan rectas pueden en un momento determinado enloquecer y abusar de cualquier tipo de excesos.

A parte siempre había obtenido calor de Inma. ¿Qué podrán pensar su marido y su hijo cuando salga a la luz?

Inma, según las investigaciones era un mujer inestable, lo único que la estabilizaba era su trabajo… nada más salir de él enloquecía, y su vida se convertía en excesos y mierda por todas partes.

Para Susana cualquier persona puede llegar a ser sospechosa. Pero por la experiencia que tenía, no se fiaba ni de los muy correctos y estables y por supuesto tampoco de los muy inestables. Ambos tipos de personalidades podían llegar a ser retorcidas y peligrosas cuando las cosas se les torcían. Esther e Inma eran unas mujeres estereotipadas por la sociedad moderna. Mujeres modernas, sufridoras, audaces y que querían ser libres. Esther, aunque parecía dependiente de su marido, tenía unas posesiones que eran una herencia de su familia por parte de su madre. Susana llegó a conocer los ingresos que le proporcionaban. Ganaba, sin trabajar nada, tres mil euros al mes. ¿Su marido lo sabía? Suponía que sí, pero la vida es una caja de sorpresas. Si Esther aguantaba a su lado haciéndole creer que la dominaba debía ser por conveniencia. Pensó, otro en la lista, el marido de Esther incluso podría ser la asesina, su móvil lógicamente serían los celos. Como podía una señora como su mujer, buscar gallas que la montasen. Ignacio, el marido, no toleraría eso nunca. Su reputación, delante de sus amigos caería por los suelos.

Ignacio, según las investigaciones, era un hombre que no había acabado el bachillerato, forofo del fútbol, y cada noche pasaba en el bar de enfrente de su casa, con sus amigos, unas dos horas bebiendo cerveza.

¿Cómo no podía comprender que su mujer no estaba satisfecha? Quizás nunca lo había estado. ¿Por qué Susana seguía con él?

Morgan había conocido a pocas mujeres. Tres en la intimidad… a sus cuarenta años parece un mal registro, pero él no necesitaba más. Pensaba, si una mujer te aguanta de por vida, ¿Por qué no satisfacerla?, Susana sabía que las relaciones son complicadas, tenía a Morgan como amante, pero nunca hablaban de su vida privada. No se imaginaba teniendo una relación seria con él.

Susana citó a Ignacio en la comisaria por la tarde. Morgan le dijo que pasasen la tarde juntos antes de atrapar al asesino. Susana le contestó, nos queda mucho camino para atraparlo, aun así pasaré esta tarde por tu casa. Tenme preparado un gin tónic.

A la mañana siguiente Susana quería ver a Clara Izaguirre, otra de las amantes conocidas de Raúl. Morgan la acompañó. Estaba dubitativo cuando tuvo que dejar la investigación de los datos económicos de Raúl. No podían descartar nada… el móvil del crimen también podría ser por deudas o negocios sucios. En la actualidad todos estamos expuestos a perpetrar un crimen económico. Hay muchos tipos de robos que normalmente pasan desapercibidos, incluso el actor del mismo no siente como si hubiese robado. Esas acciones pueden desembocar en otros asuntos menos limpios, el final siempre es fatal.

Clara llegó a la comisaria a las 11.40. Les había hecho esperar cuarenta minutos. Susana estaba muy enfadada. Morgan sabía que su ira podía afectar el interrogatorio, no sabía si positiva o negativamente.

  • Bueno, hoy no estoy para perder el tiempo. Ya me lo has hecho perder suficiente. Quiero respuestas concretas, y que todas sean verdad, estamos.
  • De acuerdo, contestó Clara.
  • Se veían a menudo Raúl y usted.
  • Dos veces por semana, como mínimo.
  • Tenían una relación estrecha…
  • Más estrecha que la de follar juntos asiduamente no la hay.
  • Me refiero a que teníais emociones fuertes el uno para el otro.
  • Nunca me he enamorado.
  • Conoce algún asunto turbio que pueda sernos de ayuda.
  • Nunca hable con él de su vida personal.
  • Joder, que difícil me lo pones.
  • Mire yo follo por placer, y no puedo prescindir de hacerlo ni un solo día. Hay hombres que me han tachado de ninfómana. Yo creo que solo me encanta tener orgasmos.
  • Cuántos amantes más tenía. Podría haber algo sospechoso en alguno de ellos.
  • Jonathan se enamoró de mí. Al hacerlo lo mandé a paseo. Solo me podía causar problemas. Se obsesionó. Paso un mes siguiéndome por la calle.
  • Me puede dar sus datos.

Se llama Jonathan Jiménez. Es constructor y tiene familia. Sea discreta. Era un hombre atractivo… tenía varias relaciones… todas ellas creían que eran las mujeres de su vida, pero se enamoró de mí.

  • Gracias Clara, no te alejes demasiado del asunto, te puedo necesitar.

Morgan trajo dos cafés, Susana estaba alterada.

  • ¡Joder!, ¡Ya está bien Morgan!, ¿en qué pensáis los hombres?, ¿y las tontas de las mujeres?
  • No todo el mundo es tan duro e impenetrable como usted jefa… ¿aunque yo sí que la he penetrado…?
  • Caya tontorrón. En la comisaría no te valoran como deberían. En el próximo caso que nos asignen simularé estar enferma, y llevarás tú la investigación.
  • No me joda jefa… ya sabe que odio las responsabilidades…
  • Pues ahora tienes una responsabilidad muy importante. Ya sabes que mañana viene Jonathan a la comisaría… Pues… de aquí a mañana quiero sufrir y gozar al menos de tres orgasmos…
  • De acuerdo, esta tarde le compro un vibrador…
  • ¡Cabrón!, anda vamos a mí casa…

Jonathan apareció puntual.

  • ¿Desde cuándo conoce a Clara?
  • Desde hace un año aproximadamente.
  • ¿Sabe algo de su vida privada?
  • Se veía con más hombres… no sé si a parte mantenía una relación seria… no sé nada … en el fondo no sé nada.
  • Aparte de acostarse juntos hacían algún otro tipo de cosas.
  • Nada más. Absolutamente nada.
  • Usted es extremadamente raro. ¿A qué se dedica?
  • Soy constructor…
  • Y de éxito.
  • Tiene enemigos laborales…
  • Hay mucha competencia, pero tanto como enemigos…
  • Nadie que le quisiese jugar una mala pasada.
  • Qué yo sepa, no.
  • Sabe que han asesinado a Raúl… era amante de Clara. Por este motivo está implicado en el caso… no salga de la ciudad.
  • Joder…
  • Hasta la vista, puede irse.

 

Sus superiores estaban estresados, presionados por políticos y medios. Susana decidió que dejaría que tuviera efecto en el caso sus intuiciones y creencias. Creía que una mujer como Esther,  debido a la frustración de sus veinte años de duro matrimonio, podía haberse enamorado locamente de Raúl, y podría hacer lo que fuese por mantenerlo a su lado. Era una mujer aguantadora, sufrido, estoica en exceso… pero ese tipo de personas cuando explotan son las más imprevisibles… nunca sabes por donde saldrán.

Esther era el eje de su caso. Y si no lo era se volvería el eje central. No podía hacer nada más. Estaba sumergida en la ignorancia absoluta en lo que se refiere al caso. Mejor hacer pagar a una persona posiblemente culpable que no a una inspectora que había salvado a la sociedad de bastantes chorizos y maleantes.

Quería que Morgan siguiese a Esther. Se convirtiese en su sombra… sin que se diese cuenta quería saber cuál era su día a día. Si no se fiaba ni de su madre, en quien podía confiar, inspectora ideal, amante competente y escéptica por convicción.

Debía entregarle cada noche unas notas explicativas de los pasos que daba Esther. Se debía fijar  sobre todo en lo claramente ininteligible, y en los movimientos más sencillos y cotidianos, poniendo mucho énfasis en las acciones repetidas cada día.

El primer día fue totalmente normal. A Susana no le gustaba que alguien después de morir su amante hiciese las cosas que normalmente debía hacer. Una persona si muere su amante se ha de desequilibrar.

Lo único que le llamó la atención es que fue a comer con su marido. Su comportamiento según Morgan había sido más parecido a unos novios adolescentes que a un matrimonio  fracasado.

Quizás lo que aparentaba un matrimonio como el de Esther era estabilidad en público, y en privado era un infierno, como decían las notas de Raúl. O quizás para la gente con la que se relacionaban, era una relación enfermiza, pero a solas su felicidad se acentuaba. ¿Cómo podía haber descrito Raúl su relación como lo hizo?

Las contradicciones se han de estudiar. Ese es el trabajo de la policía, incluso el de los jueces. A las leyes les aburre las contradicciones de la gente, pero no saben que la esencia humana es la contradicción. Susana lo sabía, quizás por ello no le importaba acusar sin tener certeza.

Esther era una mujer compleja. Transmitía una angustia vital difícil de comprender. Para ella la vida sin muerte no tenía sentido. La muerte del amor, de la amistad, de la familia, de los sentimientos, incluso podría morir en un momento dado el deseo sexual. Si sucedía, el instinto de la lucha por la existencia, desaparecería. Cuando teniendo la posibilidad física, se te acaban los deseos, significa que tienes cosas que resolver. Esther las resolvería en prisión inculpada por el asesinato con premeditación de Raúl.

Mientras no se introdujese algún policía no corrupto a estudiar la validez de la culpabilidad de Esther… todo iría bien. Mientras dure la ilusión dura la verdad. Cuando muere la ilusión parte de esa verdad pierde tanta fuerza que desaparece. Susana había retomado el caso con ímpetu y estaba totalmente sumergida en él. ¿Hay algún trabajo más obsesivo que el de investigador criminal? Por supuesto que no. Qué no habéis leído El Sueño Eterno o El halcón maltés, para daros cuenta de que hay gente que trabaja las veinticuatro horas del día de los siete días de la semana. ¿Me decís que no tengo razón? Susana no podía fallar… tenía experiencia, credibilidad en el cuerpo de seguridad. Lo tenía todo. Incluso la suerte se le arrimaba en épocas delicadas.

Empezó a buscar las huellas de Esther en la vivienda de Raúl. Preguntó a vecinos si los había visto discutir… paseó por bares, restaurantes y cualquier lugar al que pudiesen haber estado para encontrar el menor indicio sospechoso. Entre los papeles de Raúl habían dos postales de Esther… las dos eran algo cínicas… muy pops y provocativas. Se dio cuenta de que tenía muy poca certeza para inculpar a Esther. ¿Cómo podría efectuar su trabajo? Debía intentar demostrar su acusación. Miró entradas y salidas en el hotel Rívoli… que era el lugar donde de vez en cuando se juntaban para follar.  Las estancias de los dos en él habían sido discretas, ejemplares.

No había relación alguna entre los momentos en que se veían y las ausencias de la ciudad del marido de Esther. ¿Nunca los había encontrado amándose? ¿Tal como era su marido habría habido problemas?

Quizás Manuel, el marido, no tendría una cuartada tan buena, y el asesino fuera él. Susana se agarraba a un clavo ardiendo. La vida en cualquier momento se le podía poner en su contra…

Su super yo le recriminaba, le angustiaba, era una persecución motorizada, ¿por qué en el ser humano está la moralidad? Acaso tenía razón Kant creyendo que era innata al ser humano.

Volvió a estudiar todas las opciones posibles, los apuntes de todas las personas a las que había interrogado, pasó horas en el lugar del crimen… no veía otra salida, no había luz, la única esperanza de Susana era incriminar a Esther, pero lo debía preparar, si no sabía que sus días de inspectora llegarían a su fin.

Lo primero que debía hacer era encontrar un móvil, a continuación pensar una forma de perpetrar el crimen, por último preparar las pruebas incriminatorias.

El móvil era claro, había sido un crimen pasional. La forma en que lo mataron también la sabía. Ahora hacía falta inventarse las pruebas. Si le salía mal, su mundo se desmoronaría.

No quería dejar la menor sospecha, no pensaba contárselo a nadie, ni siquiera a Morgan.

Raúl había sido descuartizado… según el forense fue torturado… debió sufrir mucho. El final de Raúl no le indignaba ni incordiaba. Un perro faldero que se mete en demasiadas faldas acaba apaleado…

Susana, por la noche iba a entrar en cosa de Esther y cogería el cuchillo de cocina, lo escondería en algún lugar, pero antes debía impregnarlo de la sangre de Raúl… debía entrar en el depósito de cadáveres y si todavía tenía sangre el cuerpo despedazado de Raúl, untar el cuchillo de su sangre.

Por la noche, cuando debía ultimar su plan se quedó dormida en el sofá mientras veía la película, “Una chica cortada en dos”, de Claude Chabrol… le entusiasmó el filme… al acabar de verlo, a la mañana siguiente, llegó a la conclusión de que detestaba más a los intelectuales que antes de sufrir con el filme. Que mente retorcida que tienen. Además su moral nunca concuerda con su obra… son unos cuentistas.

Necesitaba unos días de reflexión antes de emprender el ataque contra Esther. Debía irse dos o tres días a Sitges a descansar… En la comisaría debían pensar que estaba investigando en el pueblo. Llamó a Morgan:

  • Nos vamos a Sitges. He reservado dos noches de hotel…
  • Pues que le aproveche el descan…
  • Qué nos vamos los dos… necesito estar dos días borracha follando…
  • Me apunto jefa…
  • Pues haz tú maleta…Te advierto que pasaré unas cuantas horas pensando. Necesito centrarme… y si bebo, follo y pienso, lo consigo…
  • Qué rara es jefa…
  • ¿Es un piropo?
  • Supongo… no estoy seguro de mis sentimientos al decírselo…
  • Calla tontorrón.
  • En media hora paso por su casa…
  • Antes ve al super y compra Cutty Sark y cervezas.
  • Eso está hecho…
  • Y tres cajas de preservativos…
  • ¿Tres cajas?
  • Es lo que necesito….
  • Llamo a mis cinco primos por si hacen falta para saciarla.
  • Hasta ahora…
  • Estos días vas a ser mi amor…
  • Todo un placer.

Fueron a Sitges en el coche de Susana, que tenía personalidad de líder y le encantaba dirigir. Siempre organizaba su vida y decía a los otros lo que debían hacer. Morgan le hacía un caso sumiso… lo que no sabemos es si el motivo de hacerle caso es el placer  del que disfrutaba a posteriori.

Susana le dijo a Morgan:

  • Creo que es el momento de que hablemos…
  • Dígame jefa…
  • No sé cómo explicarme, tengo miedo, si no resuelvo este caso mi carrera peligra.
  • Sí, lo sé… ¿en que la puedo ayudar?
  • La cuestión es que he elegido a un chivo… va a pagar sin estar segura de que sea culpable.
  • No, ¿sí?, ¡no!
  • ¿Qué dices? No es la primera vez que ocurre en investigaciones criminales.
  • Pero va a hacer su trabajo, como siempre, defender la justicia en el mundo, pero haciendo una injusticia…
  • No lo sé. No veo otra salida.
  • Encontraremos la ranura que dejó el asesino por la que nos introduciremos para ver con claridad.
  • ¡No quiero poesía!, un policía no puede ser poeta.
  • Pues yo lo soy.
  • Por eso eres mal policía y mal poeta.
  • Cabrona…
  • No cambies de tema… no puedes hacerlo. ¡Fóllame ya de una vez!, luego, más relajados, le damos vueltas al asunto.

Después de que Susana llegase tres veces al orgasmo, se quedaron como una hora despiertos, callados.

  • Ya está bien, ¡en qué coño estás pensando!
  • No lo puede hacer, no es moral…
  • Joder con la moralidad, ¿cuántos años llevas en el cuerpo?, ¿has encontrado a la señora moral en algún lado?
  • No lo comprende, no puede hacerlo, va a arruinarte la vida, y además me la arruinará a mí por cómplice.
  • No seas cagueta…
  • ¡Joder!, ¡Qué nadie se debe pudrir en la cárcel sin ser culpable…!
  • Tú suprimirías las prisiones… si ya sé de qué vas… el señor don progre…
  • No diga tonterías… mira, no solo vamos a pelearnos, tenemos casi tres días, para follar, pensar y decidir lo mejor… pero sobre todo para follar.
  • Cabrón.
  • Puta…

Lo que casi afirmaba Susana es que todos somos culpables… no hay quien se salve. En los años que llevaba olfateando a delincuentes, se había dado cuenta de que la rectitud en nuestra especie está ausente. ¿Qué más da inculpar a un inocente si en el fondo no es inocente?

Morgan durante los tres días intentó disuadirla.

  • Cuando te metes en el camino de la ilegalidad ya no puedes salir de él. No lo haga jefa. Aunque le tocase hacer de cajera de supermercado valdría la pena.
  • Yo creo acción y pensamiento en mi vida. Y lo único que he encontrado en mi vida, que me lo da simultáneamente, ha sido el cuerpo de policía.
  • Jefa… atrapar a los malos no sirve si al hacerlo se conviertes en mala.
  • ¡Para que te habré invitado al hotel! Podría haberme ligado al barman y asunto concluido. No puedo más. ¡Ayúdame!
  • Usted te lo guisas, usted te lo comes… salga de esta… intente atrapar al verdadero asesino y dormirás mejor.

Susana durante esos tres días en Sitges llegó a obsesionarse con los conceptos de bien y de mal. Hablaba con Morgan sobre una película que ambos habían visto, y Susana empezaba a juzgar las acciones de los personajes, iban a comer a un restaurante y juzgaba la labor del camarero. Morgan empezó a hartarse:

  • ¡Ya está bien!, lo único que está haciendo al juzgar es compararse con ellos. Viva y deje vivir.
  • Para ti es muy fácil… me lo juego todo.
  • Qué se va a jugar… mire, si la echan del cuerpo entonces tendrá tiempo de hacer lo que siempre ha querido. No ama tanto las plantas y las flores… dedíquese a la siembra de ellas, a la venta, o a lo que le dé la gana, pero con flores. Quizás sea una liberación dejar de estudiar delitos…
  • Soy policía y siempre lo seré… lo llevo en la sangre… mi madre, mi abuelo…
  • Cuénteme la historia de su madre…
  • Fue la primera mujer policía de España…
  • No joda… ¿y cómo lo hizo…?
  • Follándose a todos los comisarios de la zona no… era la mejor de la academia.
  • De tal palo tal astilla, no se tuerza…
  • Ya estoy torcida… lo noto… haría cualquier cosa por mantener mi posición en el cuerpo.
  • Joder, estamos listos. Me va a arrastrar a la ruina a mí también.
  • Y… ¿qué hago?

Volvieron de Sitges el domingo a primera hora de la tarde. Durante el trayecto de vuelta acordaron que Susana continuaría buscando al verdadero culpable.

Irina estaba preparada para que la interrogasen… no le había sucedido algo así en toda su vida. Llevaba una vida ideal, era profesora de canto en el Liceo, vivía en un piso de soltera, cuando le apetecía llevaba a dormir al amante que quisiera. Era atractiva, y con Raúl, según las notas, tenía una relación bipolar. ¿Puede haber relaciones bipolares? Los individuos que componen la relación no son bipolares, pero en cuanto se juntan con la otra parte, se transforman…

Susana sabía, por su expediente académico y por conversaciones con jefes y compañeros de trabajo, que era una mujer que sobresalía de la media… ese tipo de personas pueden acabar desengañados de la vida y meterse en problemas.

Irina llegó puntual, a las once de la mañana:

  • Buenos días teniente…
  • ¿Teniente?
  • Perdone, no conozco los rangos policiales…
  • Soy una humilde inspectora…
  • Pero no sabemos qué haría el cuerpo sin las humildes inspectoras.
  • Tú misma lo has dicho… ¡qué harían sin nosotras!
  • ¿Tiene coartada cada día y cada noche de las semanas que señalo en el calendario?
  • ¡Qué es este misterio?
  • Mire lo que le señalo y me responde…
  • En estas fechas estaba… en San Francisco…
  • Raúl, su amante fallecido, también… pero tengo entendido que tuvieron una disputa sangriento. Usted volvió antes de lo previsto… luego que hizo.
  • Esperé a Raúl en un hotel de l´Escala. Con mi amiga Ruth.
  • Quiero que me cuente todo lo que hizo desde que volvió de la Escala hasta el domingo.
  • Esos tres días… el viernes, ya en casa me levanté tarde, desayuné en el bar de debajo de mi casa. Luego fui al gimnasio… y estuve el resto del día preparando la el cuarteto de cuerdas nº 5 de Bach. Estaba durmiendo a las once de la noche. AL día siguiente a primera hora de la mañana llamó Raúl a la puerta de mi casa… empezamos discutiendo para acabar follando en la cama. Quedamos del encuentro como dos amantes ideales. El resto del sábado continué estudiando el cuarteto de Bach. El domingo pase el día con mis sobrinos en Port Aventura. A las diez, agotada estaba durmiendo.
  • Tiene cuartada los tres días, tengo esta orden de registro de su apartamento. Mañana iremos a su casa a investigar.
  • Bienvenidos, la espero con las puertas abiertas.

En la vida las situaciones favorables se han de coger como sea. Susana esperaba ansioso sus situaciones favorables… no se daba cuenta de que ahora se le había aparecido una. Un caso con la repercusión mediática que tenía, si lo resolvía, se afianzaría en su puesto laboral, si no lo hacía, quizás tendría que repensarse, Morgan seguramente podría pasar a ocupar un espacio mayor en sus emociones.

Continuaba leyendo a Maquiavelo, a Kant, y también a Kafka, cuya novela El proceso le hacía tener remordimientos… quizás estamos acercándonos a la injusticia de la que nos previno Kafka. Si es así, yo, soy miembro importante y culpable.

Morgan llegó a su casa.

  • ¿Qué piensa de las palabras de Irina?
  • Qué voy a pensar, todos los que interrogo acaban mintiéndome… parece que la gente está confundida. Hablar con la policía no quiere decir mentir a la policía. Es una causa más por la que no creo en nuestra especie… ¿por qué todos intentan esconder su realidad?
  • No lo sé, podría escribir un ensayo sobre el asunto.
  • Si me echan de la policía lo escribo, tengo datos procedentes de mi experiencia, mi puta experiencia de policía.
  • Policía dura y mala…
  • Y puta… dímelo, anda, ¡Y puta!
  • Eso lo dice usted…
  • Eso me lo dices cada vez que te provoco un orgasmo.
  • ¡Puta!, ahora no estaba disfrutando de un orgasmo.
  • No respetas a tus superiores, soy tu autoridad…
  • Autoridad proviene de autor… acaso se cree mi autora…
  • ¿Qué crees!
  • La autorizo a creérselo aunque no tenga razón.

Susana indecisa, se puso a inventar diálogos absurdos, a menudo lo hacía para pasar el tiempo. Se ponía delante del espejo y mantenía un diálogo consigo misma… la irrealidad, el surrealismo entraba de lleno en su labor… a veces tenía ganas de grabarlos, para saber que repercusión estética podrían producir. Se puso delante del espejo:

  • Tú eres la culpable, Irina.
  • Si yo soy casi virgen…
  • Si te cabe una botella de vino…
  • El licor del placer.
  • A todo le llamas placer…
  • Quédate en mi casa una semana y sabrás lo que es placer.
  • Seguro que si voy me haces pasar hambre.
  • Soy la asesina… soy la asesina, me vas a hacer algo, acaso me vas a dejar las nalgas rojas y darme con un vibrador…
  • ¡Qué zorra!
  • Que te den, adiós preciosa.

Susana acabó excitada masturbándose frente al espejo. Sabía que si alguna vez mantuviera una relación seria, podría acabar siendo una asesina… Cuando gemía de placer, entró en el baño Morgan.

  • Creía que mi misión era la de ese pene artificial…
  • Te eres mi gran fuente de placer, pero solo en circunstancias requeridas.

Por la tarde Susana recibió una llamada por skype:

  • Dígame, ¿con quién hablo…?
  • Con quién hablas da lo mismo… lo importante es lo que te voy a decir… creo que realmente Irina es la mujer que buscas. Los he visto a los dos varias veces al borde de la histeria enfadados el uno con el otro.
  • ¿Pudiste oír algo de lo que decían?
  • Una vez escuché a Irina amenazar a Raúl.
  • ¿Qué le dijo? ¿Estás grabando Morgan?
  • Por supuesto jefa.
  • Pues le dijo que si no echaba a todas sus amantes acabaría con él. Que lo quería para ella sola.
  • ¿Qué poca visión de las mujeres prendarse de un Don Juan?
  • Calla Morgan… ¿encima la vas a defender?
  • Yo solo digo que ser un Don Juan debería ser un delito… ¿por qué ese tipo de hombres tienen tantas amantes? Porque se venden con mentiras.
  • No siempre, pero no tienen escrúpulos… ¿entonces vamos a culpar a Raúl de haber sido asesinado?
  • No…
  • Miren, Irina es una obsesiva compulsiva, Raúl eligió mal su fuente de placer.
  • Dígame su nombre, si no su declaración no servirá de nada.
  • No puedo, pero quiero tener una cita con usted. Mañana a las 16 en el Zurich.
  • Allí estaré.
  • Hasta mañana.

A las tres estaba Susana tomando un carajillo de ron en el Zurich. Observaba a la gente… veía incrédula cuánto psicótico en potencia caminaba ante sus narices… a más de uno encerraré… pensaba.

La historia del cuerpo de policía pasa por el miedo a los que ha de proteger… aún hoy en día, cuando alguien se cruza con un policía la mente se le va a… ¿todo está bajo control? ¿no me va a molestar por nada? Quizás las enfermedades mentales agravadas en nuestra época, más que por la ciudad y el capitalismo, procedan del terror a ser controlados…

  • Hola, usted es Susana.
  • ¿Con quién tengo el placer de hablar?
  • No le diré mi nombre, soy una persona anónima.
  • ¿Qué quiere revelarme que sea tan trascendental para el caso que estoy tratando?
  • Irina es la culpable, y si no es Irina, es su amante Julio.
  • ¿Por qué los acusa? A de saber que dependiendo de la forma, acusar sin tener pruebas puede llegar a ser un delito.
  • ¿Quiere escucharme o no?
  • Soy toda oídos.
  • Mire, Irina es una mujer que se obsesiona cuando mantiene relaciones. Incluso se ha llegado a obsesionar por tres amantes a la vez. A veces se vuelve violenta…
  • ¿Qué pruebas tiene?
  • Dijo en su declaración que la tarde del asesinato estaba con una amiga, a la que se refería es a mí. No estábamos juntas.
  • ¿Cómo coño sabe qué dijo Irina en su declaración?
  • Los gases se expanden, igual que las palabras de algunas personas son expansibles.
  • ¡No joda! Usted viene a la comisaría. Esto lo hemos de aclarar.

En cinco minutos entró al despacho de Susana una mujer sesentona de la que se veían más sus pechos que su cara.

  • Hola inspectora, soy Joaquina, lo sé todo.
  • Todo, todo, a ver dígame lo que sabe…
  • Verá yo conozco a las personas… Irina quiere a muchos hombres, y solo para robarles, arruinarles…
  • ¿Cómo lo sabe?
  • Lo hizo con mi marido… acabó suicidándose…
  • La odias, ¿verdad?
  • No, si para mí fue una liberación quedarme sin marido… pero habrá casos en que las esposas sufran… debía acusarla.
  • ¿Qué sucedió entre Irina y su marido?
  • Fueron amantes durante tres años, además de follar se colocaban, una vez que iban hasta arriba le hizo firmar unos papeles, nuestras empresas quedaron en propiedad de Irina.
  • ¿Lo puede demostrar?
  • Joder, lo intuye…
  • Sí, pero mis intuiciones son del todo fiables…
  • ¡A la mierda!, sabe que le podría echar a patadas…
  • No se ponga así…
  • Váyase a casa, por favor…
  • Se arrepentirá por no haberme escuchado.
  • Adiós, buenas tardes.

Susana tenía los nervios descontrolados… siempre había creído que era una persona muy racional. Siempre que perdía los papeles, en realidad estaba tranquila. Estaba acostumbrada a fingir diferentes estados de ánimo para que la persona interrogada entrase en estado de shoc… el miedo muchas veces les hacía auto inculparse.

La incerteza de la solución del caso le ponía en una tensión peligrosa para ella misma… empezó a beber más de la cuenta. Habló con confidentes callejeros borracha… el respeto y la credibilidad en la calle podían desaparecer. Si perdiese el respeto de los trapicheros y soplones inmediatamente debía dejar su puesto en el cuerpo.

Morgan llegó a casa de Susana… la encontró borracha masturbándose… se sirvió una copa y esperó a que acabara… la metió en la ducha e indignado le echó en cara su irresponsabilidad…

  • Váyase a la mierda si quiere, pero no me arrastre con usted…
  • Vamos a ver a Irina de nuevo… tengo una corazonada.

Susana se bebió tres cafés americanos y salieron hacia casa de Irina.

Irina estaba en la cama, salió a la puerta con otra mujer, las dos con el albornoz puesto.

  • ¿No descansa?
  • Usted tampoco inspectora… comprenda que después de mi jornada laboral deseo libertad absoluta para las horas que quedan del día.
  • Lo entiendo, yo opino lo mismo, pero en que empleemos esas horas libres…
  • Claro tú en tus horas libres debes estar leyendo novelas de Raymond Chandler… para practicar tu instinto de sabueso…
  • Cállese… es usted una bromista.
  • Si no me había fijado en su acompañante… están invitados a pasar… mis amigas son sus amigas…
  • No creo que sea culpable, pero sí sabe más de lo que nos ha dicho…
  • Mire, creo que él o la asesina de Raúl es alguien muy cercano.
  • ¿Cómo lo sabe?
  • A Raúl no le odiaba nadie… todo el mundo le quería…
  • ¿Y?
  • Pues que el que enloqueció hasta el punto de exterminarle ha de ser alguien con un sentimiento muy fuerte hacia él. Por eso entró en locura… emocionalmente le o la desestabilizaba.
  • Buen argumento, pero no prueba nada…
  • Lo sé… pero podrías buscar en su gente, en los más cercanos.
  • Tienes alguna idea… ¿hacia dónde he de buscar?
  • Ha hablado con Hannah y Paul. Eran amigos íntimos. Hannah está casada con Paul y era amante de Raúl… quizás son gente interesante para rastrear.
  • Que una sospechosa acuse a otra persona no es nada fiable…
  • Pero te lo he argumentado aceptablemente.
  • Por supuesto, ¿dónde estudiaste? ¿En West Point?
  • ¿Esa no es la escuela militar americana? Usted no es militar…
  • Me he dado cuenta… el caso se me acerca, lo puedo oler, y usted está implicada… dentro de poco la untaré de mierda hasta el cuello.
  • La estoy esperando ansiosa… a ver que puede probar…

Susana fue directamente al Pub, se compró una botella de Jack Daniels. No entendía a la gente, tampoco sabía la importancia de la policía en la sociedad… ¿estaba dejando de creer en todo? La policía era como el sustituto de su padre… muerto en servicio. No pudo disfrutar de él. Estaba demasiadas horas trabajando, para cuando tenía nueve años, un desalmado, un malo, acabó matándole. El cuerpo había hecho desde entonces la función de padre. Si dejaba de creer en él… ¿qué sería de ella?

  • Barman, sírvame otra botella de lo mismo.
  • Ya ha bebido demasiado…
  • Mire soy policía, ¿no ve mi placa?, le ordeno que me venda otra de mi amigo Jack.
  • Por mí como si usted fuese la presidenta de la Unión Europea. No hay más bourbon en la casa.
  • ¡Joder…!
  • Mire, hable con mi jefa, está entrando.
  • Señora Lidia, por favor…
  • ¿Qué pasa, Pascual?
  • Ella que quiere beber hasta morir… es una suicida… además es poli…
  • ¿Cómo se llama?
  • Soy la inspectora Susana.
  • Venga conmigo… hablaremos en mi despacho.

Susana siguió a la dueña del pub, que andaba moviendo las nalgas provocativamente.

  • A ver, ¿qué le pasa, señora…?
  • Susana, para servirle, inspectora.
  • Es usted miembro del cuerpo… sabe que en algunas épocas ustedes me han tratado muy… y al pub también…
  • Y usted, como todos y todas, no ha hecho nada…
  • ¡Nada!, acierta… no he movido ninguna substancia prohibida en mi local, si entran camellos a vender… ¡yo no puedo hacer nada!
  • ¿Usted cómo se llama?
  • Creo que ya se lo he dicho… Alejandra, pero no soy la Pizarnik…
  • ¿Quién es esa?
  • Se da cuenta… que incultura hay en esta mierda de país…
  • ¡Perdón!
  • Mire váyase a dormir… si quiere quedamos mañana a las doce y tomamos un café.
  • Trato hecho, aquí estaré.

A las doce del día siguiente Susana estaba en la puerta del Pub. Durante la borrachera de la noche anterior, intuyó que Alejandra podía ser alguien importante en su vida. Alejandra llegó diez minutos tarde.

  • No te importa hacer esperar, al sol, a una amiga a la que emborrachaste ayer.
  • Perdona, te emborrachaste tú sola. ¿Y… amigas…?
  • Pero lo seremos, Alejandra, me gustas, y todo lo que me gusta lo cojo.
  • ¿Por qué bebiste de esta forma ayer?
  • Estoy investigando el caso del asesinato de un hombre. Tengo estrés, mucho estrés laboral.
  • Mira, vivo en el apartamento sobre el pub, ¿vamos a mi casa?

Nada más entrar al apartamento de Alejandra, Susana la empezó a besar y a acariciarle todo el cuerpo.

Pasaron todo el día follando. Ni Alejandra abrió el pub, ni Susana apareció por comisaría.

Susana explicó el caso de Raúl a Alejandra que le respondió.

  • ¿De verdad crees que un hombre que piense en meterla en todas las mujeres merece vivir?

Susana se quedó dormida pensando en la pregunta afirmación que había pronunciado Alejandra sobre los hombres del perfil de Raúl.

Si a todos los hombres que actúan como si la mujer fuera un objeto se les  castigara, encerrándolos o matándolos, nuestra especie se extinguiría… pero no era preferible que lo que queda de vida humana femenina fuese feliz, decidiendo en todo momento con quien estar pero manteniendo el auto respeto.

Cuando despertó su cerebro había trabajado tanto por la angustia y el pensamiento sobre el asesinato de Raúl, que se levantó cansada.

  • Alejandra, necesito una semana de descanso absoluto, de reposo mental, nos podemos pasar una semana aquí encerrados, ¿no?
  • ¡Tú estás loca!, que quieres que la policía empiece a investigar el asesinato de la comisario Susana.
  • Estaría bien… entonces sí que me daría a la fuga… desaparecida y con un inocente en la cárcel. Más o menos como va a acabar nuestro caso.
  • ¿Ya te das por vencida? No crees que se ha de buscar la verdad, y más en un asunto como el que estamos tratando.
  • ¡Joder, calla!, no puedo más… ¿sabes qué? Que si acabo en la calle poniendo multas me es igual… te digo, este caso nunca se va a aclarar.
  • Vamos a desayunar, y deja de pensar en ese jodido Raúl.

En el bar, Susana estaba callada, había pedido un bikini, un croissant, y una copa de vino. Bebía sorbos del buen vino pero no se llevaba ningún bocado a la boca…

  • Susana, te conozco desde hace nada y ya me tienes preocupada… cojones, todos mis ligues son un enjambre de problemas…
  • ¿Qué esperabas encontrarte, una princesa rosa que te hiciese vivir una vida ideal?
  • Joder, ni tanto ni…
  • No digas esa jodida frase, la usaba mi padre… Calla…
  • La vida da muchas vueltas, nos hemos encontrado ahora… sabes, me gustaría ayudarte en tu trabajo. Me encanta leer novela negra, para el caso es lo mismo, es un entreno.
  • No es lo mismo, no es lo mismo… un poco de aire ingenuo quizás me agudiza mi instinto y olfato cazador…
  • Haz también algo de perra pastora… que no se te escape el rebaño… los has de tener juntos y acojonados…
  • Podrías ser policía… sí, mi amor…
  • ¿Cómo cambias de ánimo? No he visto nada igual.
  • Tengo esa virtud, a veces estoy mal y al segundo mi felicidad aparece.
  • Estás loca.
  • Loca de sexo.
  • ¿No tienes otras amantes?
  • MI ayudante en la comisaría me folla de vez en cuando, ¿te importa?
  • Sabía que no era buena idea liarme contigo…
  • Sí que es buena idea… querida Watson… ya no me follaré más a mí ayudante.
  • ¿Me puedo fiar…?
  • Te estás fiando… ¿sabes?, el trabajo más duro que hay es el de policía. Ni la mina, ni la cocina. Sabes la responsabilidad que tenemos. Si no estableciésemos el orden en nuestras ciudades sería el caos. No estoy haciendo una oda al cuerpo de policía… soy policía por vocación, porque me gustan las armas y sentir poder, y porque creo que somos los únicos que pueden hacer que la cosa vaya tirando…
  • Susana, Susana, es increíble sentir tanto amor y respeto por una profesión… mi ex era un actor importante, y no quería el teatro como quieres tu a la policía… y sabes que es lo gracioso del asunto… a pesar de haber hablado y expresado tantos diálogos de gente que transmite tan claro… tú hablas mejor que él.
  • Ya… es que hago muy a menudo interrogatorios que podrían parecerse a papeles dramáticos improvisados.
  • No lo había pensado. Si no resuelves el caso y te echan del cuerpo te presento a mi ex… quizás como actriz…

Susana le tira un chorro de agua de la botella a la cara.

  • No soy ni seré bufona en toda mi vida.
  • Comparar el arte con la bufonería… eso me lo apunto…

Caminando por la calle Balmes, Alejandra iba tarareando The River de Springsteen.

  • Sabes que, nos podríamos ir al lado de un río, ser autosuficientes, cometer nuestros crímenes sin que nos persigan… ¿nos fugamos?
  • Alejandra, tú podrías vivir sin tú teatro independiente, y sin tus mojitos del domingo por la mañana, en el bar cubano de Gonzalo…
  • Mujer, lo cambiaríamos por salud y sexo…
  • El sexo puede pasar en un ático de la Diagonal…
  • ¿Acaso tienes dinero para vivir en un ático de la diagonal…?
  • Quien dice un ático en la diagonal, dice en un apartamento de Nou Barris…
  • Sí, desde luego, es lo mismo…
  • Exactamente lo mismo…
  • O en una masía en el Montseny…
  • Las masías del Montseny también valen bastante…
  • Bastante, pero no tanto.
  • ¡Joder!, contigo las conversaciones son complicadas e inútiles.
  • Vamos a bebernos unos mojitos, ya pensaremos en el futuro luego.

Susana, pensando, dejaba descansar su musculatura. Dicen que en épocas de mucho estrés, la influencia en la masa muscular es muy negativa…

No tenía ganas de hacer deporte, ni de estar con amigas… el caso la estaba consumiendo. Alejandra le había dado ilusión, su vida no era solamente al servicio de los demás. Para Susana, el cuerpo de policía ejercía un servicio a la población y a la sociedad… los ciudadanos, en la mayoría de los casos, pensaban lo contrario. Veían a los policías como gente que actuaba beneficiándose del poder que los mismos ciudadanos les otorgaban, en cambio ni siquiera comprendían su razón de ser.

Para Susana los que pensaban así estaban cerca de ser terroristas. Sabía que mucha población lo pensaba, por ello necesitaban el cuerpo de policía… es un pez que se muerde la cola…

  • ¿Sabes qué, Alejandra?, estoy hasta el chocho…
  • ¿De qué?
  • ¡Joder!, siempre la niña buena buscando a gente mala, voy a hacer alguna maldad…
  • ¿Qué tipo de maldad?
  • Quiero desfalcar a una persona…
  • ¿A quién?, ¿cómo?
  • Hay un señor del barrio que provee de armas a algunos jóvenes…
  • Que tonterías dices…
  • Sí…
  • Tonterías…
  • Qué no, que le voy a joder, voy a hacer que un joven que tenga el arma mate a alguien…
  • ¡Qué dices…!
  • Lo sobornaré prometiéndole que no lo acusaré de ser el que le dio el arma al joven…
  • Algunos hablan de proyectos de novelas que nunca serán capaces de escribir… y otras de crímenes que no tienen cojones de perpetuar…
  • ¡Mierda!, lléname la copa de vino…
  • Venga, olvida tus penas… pero no olvides mis lametazos…
  • Nunca…
  • Siempre…
  • A veces…
  • Quizás…
  • ¡Déjame descansar!
  • Descansa… pero sé que tú mataste a Raúl…

Las dos estallan en un ataque de risa… follan hasta la extenuación… asqueadas de tanto placer, irritadas y hambrientas, salen a la calle y beben otro mojito en el bar cubano.

  • Sabes Alejandra, quiero beber y follar… quiero dedicarme a beber y a follar… ¿te apuntas?
  • Estás en éxtasis…, no sabes lo que dices… quieres placer y más placer, eso mata, eso acabará contigo…
  • Pero qué dices, siempre he sido una mujer equilibrada, menos cuando me pongo violenta con algún interrogado…
  • ¡Mentira!, eres una mentirosa… tú vas de mujer estable, y no lo eres…
  • ¿Cómo lo sabes?, no me conoces…
  • Yo soy la asesina de Raúl, no te acuerdas que antes has hecho la acusación… y te he estudiado, luego te he conocido, y te he hecho perder la razón, no sabes quién eres ni lo que quieres… ¿a qué soy buena delincuente?
  • Lo único que eres es una puta… te gusta más follar… por un buen orgasmo venderías hasta a tú madre…
  • Yo también te quiero…
  • Pues encuéntrame al asesino de Raúl…
  • La quieres vestida o desnuda…

Alejandra se va quitando la ropa en el bar, a Susana le da un ataque de risa… Alejandra desnuda empieza a insinuarse a la gente del bar… el dueño del local, nervioso, llama a la guardia urbana y a los Mossos, llega una patrulla de la policía y se llevan a Alejandra y a Susana que están totalmente borrachas.

Al día siguiente, Susana, tuvo una reunión con sus superiores.

  • Creemos que te está afectando demasiado el caso. Deberías dejarlo, te obligamos a que lo dejes…
  • ¡No!, no puede ser, como lo voy a dejar…
  • Te damos la última oportunidad, a la mínima cagada que hagas, te echamos del cuerpo.
  • Miren, estoy convencida de que la asesina está dentro de un pequeño círculo de ex amantes de Raúl, la atraparé…
  • ¿Cómo puedes estar segura de que es una mujer?
  • Conozco el caso, la personalidad de Raúl, lo tengo todo estudiado, solo ha podido ser una crimen pasional…
  • Si lo tienes tan claro, adelante, pero ni una cagada más, entendido.
  • Claro, pero puedo follar con quien quiera, ¿no?, ¿y emborracharme cuando no estoy trabajando?
  • No nos metas en problemas, Susana, nos conocemos, sabes perfectamente a lo que me refiero.
  • Por supuesto, estaré concentrada en el caso…

Cinco días después el caso estaba igual de inconcreto, las vías hacia un final conveniente no eran claras. Susana pensaba, escribía los nombres de las personas relacionadas con el caso, en diferente orden, haciendo jeroglíficos pensaba en la declaración de cada una. No sorprendía ninguna ranura sospechosa en las declaraciones.

Empezó a escribir poesía, su temática, como no, era el asesinato del amante Raúl… menudo cabrón debía de ser, pensaba Susana… oficio, follador.

Morgan se presentó en casa de Susana a las siete de la mañana.

  • Jefa, ¡tengo algo interesante!
  • Dímelo, corre.
  • Irina no solo era amante de Raúl el último año… estaba enamorada de él desde la universidad. Era obsesiva. Estuvo varias veces encerrada en un hospital psiquiátrico… es más sospechosa que antes.
  • Necesitamos pruebas…
  • Ahora sí que se las puede inventar. Seguro que ella es la culpable.
  • ¡Calla!, no me tientes. Mi cabeza pende de un hilo.
  • Los jefazos del cuerpo siempre amenazan… ¿acaso tienen alguna investigadora mejor?
  • Pensemos en posibles pruebas incriminatorias seguras.
  • He estado pensándolas… pero no he encontrado ninguna segura.
  • Pues en eso nos tenemos que concentrar, ¿entendido?
  • Por supuesto. ¿Quieres?
  • ¿Un canuto? ¿sabes la hora que es?
  • ¿La información sobre Irina la has recibido en este estado?
  • Por supuesto, en el mejor estado posible.
  • ¡Mierda!, la vida es una mierda.
  • Seguro que ha dejado registradas llamadas y emails obsesivos. Su libertad pende de un hilo. ¡Vamos a por ella!
  • No tienes pruebas…. Es mala, tiene la locura metida dentro…
  • No digas tonterías, solo si las fuentes son ciertas, puede ser que a lo mejor se hubiese obsesionado de Raúl en algún momento.
  • Quería una cabeza de turco, aquí la tiene… o ahora tiene reparos…
  • En absoluto, ya sabes que a mí ni me hierve la sangre…
  • En el fondo es una sentimental… a mí me lo demuestra repetidamente…
  • Hoy estás diciendo tantas tonterías…, investiga, busca pruebas, mantenme informada, anda, lárgate.

Morgan empezó a buscar datos de personas que se habían relacionado con Irina y con Raúl en la misma época. En dos semanas interrogaron a diez mujeres de la universidad y a otras diez de otros tres ambientes donde habían coincidido Irina Y Raúl. Las conclusiones estaban claras, Irina tenía una relación enfermiza con Raúl…

  • Jefa, hay coincidencias que me gustaría explicarle.
  • ¿Qué coincidencias?
  • En todos los ambientes en los que coincidieron Irina y Raúl, también estaba Hannah, la esposa de Paul, amigos íntimos de Raúl.
  • No mezclemos, empezamos a sospechar sin fundamento, vamos por el buen camino, no nos desviemos.
  • Pero… jefa, si queremos encontrar al verdadero culpable no podemos descartar nada.
  • Volveremos a hablar con Hannah y Paul.
  • En ningún otro caso me había sentido tan escuchado por usted como en este…
  • Gracias, estás trabando bien…
  • ¿Me ganaré un polvito?
  • Te ganarás un guantazo.
  • Usted siempre tan radical y violenta…
  • A trabajar…

Hannah llegó a la comisaria sobre las nueve de la mañana. Susana le ofreció un café:

  • ¿Qué relación sentimental mantenía con Raúl?
  • Ya se lo dije, nos acostábamos, dejamos de ser amantes hace un año.
  • ¿Su esposo lo sabe?
  • Nunca lo hablamos directamente, pero no es tonto, claro que lo sabe.
  • La linealidad y parsimonia con la que me está hablando… es buena actriz, pero en el fondo está acojonada…
  • No tengo nada que esconder, tengo coartada, ¿todavía crees que maté a Raúl?, por favor despierta, Raúl era temido por su promiscuidad y radicalidad… era una persona poco convencional, a medida que andaba le iban saliendo enemigos… ¡joder!, busca, rastrea bien…

Susana tira su taza de café contra la pared, y suelta un alarido de rabia, va hacia Hannah y la coge violentamente de la barbilla…

  • No me intentes joder, si eres la culpable te atraparé como a una sanguijuela…

Horas después piensa en cómo ha ido el interrogatorio de Hannah. Ella ya sabe todas las intenciones de la detective. Para Susana, Hannah es culpable… pero como ha sucedido habitualmente las últimas semanas, no tiene pruebas que la inculpen.

Morgan apareció por casa de Susana a las tres de la mañana… llevaba una botella de cava y cóctel  de gambas.

  • Caso solucionado jefa.
  • ¿Qué quiere decir?
  • Irina tiene una amante que es muy celosa. Vamos a hacer que coja un gran ataque de celos y que acabe acusándola.
  • Estás fatal. ¿Qué has estado haciendo? Son las tres de la mañana.
  • He estado en el bar de Quim. He conocido a una mujer. Ya no la necesito.
  • ¡Vete a la mierda!, claro que me necesitas.
  • Voy a iniciar una nueva época en mi vida.
  • ¿De verdad?, eres sorprendente.
  • Voy a dejar el cuerpo y me voy a dedicar a la poesía.

Susana se ríe escandalosamente. Abren la botella de cava.

  • Por los viejos pero siempre actuales amantes…
  • ¿Qué quiere decir con eso?
  • Anda, bebe.
  • Mire, la recito el primer poema del primer poemario que voy a publicar:

 

Deseando,

símiles y tonterías,

eres, ¿serás?, mi mujer…

La pregunta no es

una trampa,

aunque como nuestro

oficio nos ha enseñado,

la vida es una trampa.

  • ¡Me has sorprendido!, pero supongo que la mujer a la que mencionas no soy yo…
  • No, ¿cómo va a ser usted? O es Irina la asesina, o Hannah la provocadora…, la promiscúa y sensual Hannah…
  • Mira Morgan, nunca voy a tener una relación estable, ya sabes que la estabilidad y yo no nos llevamos bien.
  • Calle, usted me da estabilidad a mí y yo se la doy a usted…
  • Y nos convertimos en la familia feliz e ideal… ¡a la mierda!
  • Pero prosigamos con lo que verdaderamente nos concierne… Irina es la puta asesina… podría ser el título de una película… la puta asesina…
  • Pero esta no es la película, ni la asesina es puta y ni siquiera sabemos si es asesina o asesino… Imagínate a Paul, después de dos años de infidelidad de Hannah, estresado y deprimido asesina a Raúl…
  • Es un móvil de lo más creíble… pero la asesina ha de ser mujer…
  • Te excita que la asesina sea mujer…
  • Para qué voy a negarlo.
  • Eres un cerdo…

Susana bromeaba cínicamente con Morgan del caso, pero la preocupación iba en aumento. Morgan lo sabía e intentaba ayudar, lo que pasa es que sus ayudas muchas veces perturbaban a Susana.

Irina volvió a la comisaría, estaba indignada:

  • ¡Qué tienen contra mí!, acaso han podido demostrar algo, soy inocente. Como no dejen de husmear en mi vida os denuncio.
  • Señora, nosotros somos los policías, el cuerpo de seguridad. Y si consideramos que cierta persona puede ser nociva socialmente debemos investigar, y más si hay un asesinato.
  • Mire, yo sé que son la policía, pero son ciudadanos como yo, no me busquen.
  • Señora, tiene aliento a alcohol, ha bebido mucho, ¿verdad?, ¿cómo ha venido a la comisaría?
  • ¡En mi coche!
  • Venga le vamos a hacer una prueba.

El nivel de alcohol era altísimo. Irina se llevó de la comisaría una multa y la retirada del carnet.

  • Te das cuenta Morgan, ya no causamos respeto. Una presunta asesina ha venido a la comisaría conduciendo totalmente borracha. ¡Joder!, qué época nos está tocando vivir.
  • Jefa, hemos de montárnoslo… hemos de saber cómo acusarla, es mala, métaselo en la cabeza.
  • Y si escondemos el arma homicida con sus huellas dactilares en el jardín de su casa.
  • De acuerdo, pero, ¿cómo vamos a hacer para que coja el arma?
  • Es un punzón… tienes algún amigo en el barrio… que se lo tire a su jardín cuando esté Irina haciendo de jardinera. Ella se lo devolverá.
  • Quizá trabaja en el jardín con guantes…
  • Tú amigo ha de conseguir que se quite el guante y le de la mano, a continuación con esa mano cogerá el punzón…
  • Cuánta casualidad…
  • ¿Las casualidades provocadas son casualidades?
  • No, jefa no lo son.
  • Prepara todo, que salga bien. Mantenme informado.
  • Claro jefa. Por supuesto.

Susana pidió cita con una antigua psicóloga que la había tratado. Su super yo la castigaba. Estaba insegura, y cuando sucedía esto, perdía su estabilidad emocional y sus impulsos se intensificaban gravemente. La psicóloga, cuando oyó que quería inculpar a una persona inocente se puso en guardia. Si juegas peligrosamente puedes acabar mal. Yo de ti me lo pensaría mucho. Lo que ocurre es que siempre has triunfado en la vida. Cuándo ves en peligro tú trabajo y tú estabilidad sacas los dientes. Pero puedes acabar mal, en prisión. Eso no es legal.

Susana lo sabía previamente  y le preocupó todavía más. Su sensación de culpa era inaguantable. Había llevado toda su vida ordenadamente, tenía miedo a perderlo todo. La vida cansa, a veces te haces viejo antes de tiempo… la cuestión es preguntarse sobre el refrán, el zorro sabe más por viejo que por zorro, podía suceder siendo todavía relativamente joven.

Se sentía vieja y muy zorra, o sea que era sabia por vieja y por zorra. A ella no la pillarían.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relaciones rotas:

 

 

Raúl, utilizando un término que usan las feministas cuando se enfadan con el comportamiento de los hombres, era un puto perro en celo.

Las mujeres se excitaban con él, era del tipo de hombres que por sus movimientos y razonamientos, hacía que las mujeres se humedecieran rápido, entonces ya estaban perdidas y Raúl, con sus aspiraciones en la vida se las follaba sin ningún reparo.

La vida de él consistía en estar ocho horas diarias en el trabajo. Cada miércoles jugar a pádel con Paul. Y el resto de las noches iba en busca de mujeres, que le hacían olvidar la mala relación que siempre tuvo con su madre.

Era una persona primaria, podía ser feliz follando mucho y comiendo bien. En cambio su trabajo era totalmente intelectual. En la vida de las personas hay muchas contradicciones.

Siempre cuando paseaba tranquilamente desde su ático a su estudio, donde trabajaba, intentaba entablar conversaciones con las mujeres que encontraba, algunas habían acabado follando en el estudio con Raúl.

Poco a poco, fue corriendo la voz entre las mujeres del barrio, su poca moral en cuestiones de amor. Pero se equivocaban, para Raúl era simplemente sexo, salvaje sexo.

Los conceptos, la imparcialidad y la belleza era la forma de existencia de Raúl. Las historias se pueden contar de muchas maneras, pero Raúl ya no las podrá contar.

Raúl era una persona totalmente escéptica, en las relaciones esta forma personal puede cansar. Pero a él le iba bien, tenía a varias amantes durante un tiempo y cuando ellas se cansaban de su escepticismo, normalmente él también estaba cansado de ellas, no sé veían más, y conseguía otro grupo de amantes.

Muchas veces había intentado estar con dos o tres mujeres a la vez, pero sabía que nunca las satisfaría, era una manera de quedar mal con las amantes. De esa forma no podían durar. Sabía que una amante que no es pareja sentimental, si no la complaces sexualmente no se acuesta más contigo. Si se tienen amantes es solo y únicamente para recibir placer. Si no, no tiene sentido esa relación tan cirenaica. Es seguramente la fantasía que no pueden ver realizada muchos hombres y mujeres… pero aunque ya no está mal visto socialmente, la cultura cristiana es muy traicionera, y no deja libertad. Raúl agarró esa libertad desde muy joven y se había convertido en un amante que creaba adicción en las mujeres.

Algunas relaciones con amantes habían acabado mal, se había llevado más de un arañazo… pero como buen cirenaico, eso le estimulaba para conseguir más amantes.

Follar para él era tan habitual que se había convertido casi en rutina… además no exigía disciplina… pensaba que follar era el acto más anarquista y libre que existe.

Su filosofía fundamental en la vida era obtener el mayor placer sano que pudiera, sin llegar a la adicción… pero no tenía claro si era adicto al sexo o no.

La mayor fobia que tenía era ir a los parques, no le gustaban los niños… fue el motivo por el que al tener un hijo Paul y Hannah, se empezaran a ver menos… Hannah no aceptó la distancia que se estaba produciendo, además su relación con Paul se había enfriado… se convirtieron en asiduos amantes… no supo hasta un tiempo después, la cantidad de amantes que tenía Raúl. La relación no volvió a ser igual.

La mente de los grandes amantes es creativa y repleta de intereses, según Raúl. Además del morbo aprendía mucho sobre la esencia de la mujer… la esencia de la mujer, para él, era lo más parecido a la esencia de la vida…

Estaba tan obsesionado con el sexo femenino, que no paraba de tener fantasías, la que más le reconfortaba era un sueño en el cuál vivía en una gran ciudad llena de mujeres bisexuales donde él era el único hombre, la lujuria era el modo de vida interno.

Desde hacía un tiempo las dos amantes más habituales eran Hannah e Irina. De momento no le apetecía que cambiase, pero la relación con las dos se estaba volviendo enfermiza…

Nunca hubiese dejado que la relación con una amante se volviese destructiva psicológicamente. Pero fue sucediendo tan sutilmente que no se dio cuenta.

La historia ejemplar no existe… las historias rotas abundan. Raúl jugaba con fuego y lo sabía… los hombres del barrio  le tenían odio… siempre iba con mujeres, todas preciosas, la envidia corroía a los machos fracasados sexualmente.

La integridad moral de Raúl era cuestionada por todo aquel que se le acercaba. Pero él era como el viento, sorteando las montañas. Irina, obsesionada, quería formar parte de la vida de Raúl, lo que Raúl rechazaba rotundamente. El orgullo que sentía por su libertad y su libertinaje eran repulsivos. Los psicólogos que habían tratado a Raúl, lejos de comprenderlo lo rechazaban… pero Raúl, con su sexo desenfrenado, sus controladas copas de buen vino tinto y sus tardes en el auditorio escuchando a Bhrams o a Ravel le sobraba para estar estable. La rentabilidad se ha de tener en cuenta en todas las relaciones, y las únicas relaciones rentables para él eran las superficiales y con mucho sexo.

Hannah, mujer inteligente y suspicaz, se había dado cuenta de sus errores, ¿cómo había llegado a ser la amante del mejor amigo de su marido? Sabía que los errores se pagan, pero no sabía con certeza cuando los acabaría pagando. La inteligencia a veces traiciona. Lo sabían bien tanto Raúl como Hannah. Por eso su juego, al caminar sobre brasas, les podía acabar abrasando los pies, cuando no otras zonas del cuerpo.

Las mujeres que entraban en su vida solían sufrir. Tenía fama de Don Juan. Pero lejos de impedirle conocer mujeres nuevas, había un sector femenino que sucumbía, pensaban que podía ser un gran amante, el morbo por probarlo las superaba.

La satisfacción principal que tenían cuando se acostaban con él, era que no habían conocido mejor amante, y se quedaban dependientes de él.

Raúl sabía que jugaba con fuego. Algunas mujeres eran casadas, otras demasiado jóvenes para su edad… pero no le impedía seguir con su vida libertina. Quizás cuando dependes del sexo se vuelve en algún sentido como la necesidad de adquirir algo nuevo, y comprarlo para quedar satisfecho… pero una vez que obtienes lo que deseas ya deseas otra mercancía diferente… y es un modo de vivir que no tiene reverso… es la única manera de que funciones nuestra economía. Raúl era igual, después de conseguir a una mujer necesitaba conseguir a otra. Las mujeres, algo conscientes de la debilidad de sus iguales en estos casos, creían que nunca caerían en sus brazos… pero no solía suceder.

Raúl, las noches que pasaba solo, solía ver más de dos películas. Siempre eran comedias románticas. Las estudiaba hasta la extenuación. Quería convertirse al romanticismo. No se daba cuenta que follarse al mayor número de mujeres posible no entraba dentro de los cánones del romanticismo.

En las comedias veía cuántos tipos de mujer había. En la vida real era casi imposible percibir las diferencias en la mujer mediterránea. Estaba siempre demasiado concentrado para ser un buen amante. A veces fantaseaba pensando que era un puto y tenía como clientas a las mujeres más sexis de la alta sociedad.

La intención última de Raúl era conseguir el placer absoluto. Una vida con esta filosofía no se podía tomar seriamente, Raúl se lo tomaba como una doctrina, era su ética y su estética. Era la condición indispensable para seguir viviendo.

La regularidad de las visitas a las mujeres era abrumadora. Nunca llegaba un minuto tarde ni se saltaba una cita aunque tuviera gripe.

No hay creencias para los libertinos, su filosofía es el placer sexual antes que nada. Su historia se remonta desde que empieza la podrida etapa de los hombres. Cuándo una mujer acepta sus encantos, él se cree el mejor, el único al que ninguna mujer se resiste. Lo que ocurre es que hay muchas de las mujeres que caen en sus redes, que enfocan mal sus relaciones con él. De un experto en el tema del sexo, las mujeres deberían sacar provecho. Utilizarlo como un objeto… quiero un rato de placer, le llamo, me lo da, y me olvido hasta de su nombre. En cambio con los grandes amantes ocurre diferente. Las mujeres se convierten en objetos del amante. El problema, es tanto de un lado como de otro. Pero que varón no fantasea con ser un Don Juan profesional.

Hannah se dio cuenta de que no se había enamorado nunca durante toda su vida hasta conocer a Raúl. Sabía que le había sucedido con el hombre equivocado. Pero sentía lo que sentía y tenía que saberlo llevar. Pronto se dio cuenta de que sus sentimientos por Raúl le podían desequilibrar. ¿Necesitaba conocer otros hombres?, ¿volver a tener una relación de calidad con Paul? ¿O simplemente volver a su actitud estoica que la había hecho sobrevivir tantos años…?

Si alguna característica poseía Raúl era la constancia, era constante en todo. Las relaciones no le duraban, pero en el modo de vivir la vida era constante. Desde que era niño siempre quería estar con niñas, le apasionaba el sexo femenino. Se había convertido durante el paso de los años en un sabio sobre las mujeres.

Ellas lo notaban. Cuando lo conocían entraban en un estado de curiosidad apasionante. La manera más habitual de interpretar a Raúl era poco elaborada: él nos comprende, sabe lo que necesitamos. Después de acostarse con él, ya no podían prescindir de él.

Irina, mujer emprendedora, valiente y moderna, sucumbió a los encantos de Raúl. Lo hizo de modo irracional, paulatinamente. Sin darse cuenta se iban incrementando las ganas de estar con él, siendo consciente de que solo podía acabar sufriendo si se enamoraba.

Cuando una mujer cogía ya el interés definitivo por Raúl. ÉL se daba cuenta y terminaba esa relación. Era un experto, podría ser un profesional del placer. Su trabajo no le gratificaba igual.

Nunca hay suficiente, el sexo llama al sexo, Raúl en algunos momentos estaba descontrolado. Creía que conocía a las mujeres por el olor. Su realidad era diferente a la de sus amantes. Ellas lo amaban, el las deseaba. No se puede pensar nunca de esta agua no beberé. Las mujeres se derretían por él. Las ilusiones perdidas y no encontradas, Raúl, ni las percibía. Irina y Hannah sí que sabían que podían perder mucho. Estaban enloquecidas por Raúl. No sabían cómo actuarían una hora después. Cuándo ocurre eso la improvisación se vuelve radical, muchas veces cuando se es muy espontáneo, imaginativo y siempre se improvisa, se arriesga. La seguridad de cómo acabarán las improvisaciones es una utopía. Hannah Arendt tenía razón, pero además de que el discurso sea incontrolable, para ellas, las acciones también lo serían.

Raúl, era una persona hedonista y estoica al mismo tiempo, lo que llegaba lo disfrutaba, y lo que se iba lo aceptaba. Todo entraba dentro del curso natural de su vida, él no podía hacer nada, creía en el destino.

El trabajo, por muy creativo, y aunque a otros les hubiese colmado de autoestima, para él era totalmente indiferente. Su mundo giraba alrededor del sexo femenino. Amigos de verdad no tenía. Aborrecía las cenas de trabajo. Aborrecía todo lo que no tuviera algo de poesía. El espíritu poético debía invadir el mundo. ¿Valdría la pena la existencia sin poesía y vulvas?, para Raúl no.

Irina conocía a Hannah, incluso alguna vez habían estado bebiendo un café en un bar. Tenían buena relación, pero no pudieron intimar. Sus conversaciones superficiales nunca podrían profundizarse si no cambiaban los roles que habían cogido nada más conocerse. Irina era una mujer apasionada… vivía la vida por encima de sus posibilidades, no solo económicas, también emocionales…

Hannah, detrás del aspecto de estabilidad con que se mostraba, se sentía sola y desamparada. Su hijo era un joven independiente, no quería pasar demasiadas horas con su madre. Su marido había perdido interés por ella, ya no era detallista… ¿hacía cuánto tiempo que no le regalaba un ramo de claveles?, no la buscaba en la cama. Después de nacer Ernesto se acabó el deseo sexual. Paul, habituado, ya ni lo buscaba. Hannah volvía a querer gozar de placer, pero no tenía un marido que comprendiera lo que necesitaba. Raúl era mucho mejor que Paul en la cama. El cambio valió la pena… su dependencia sexual y sentimental por Raúl no tardó en llegar. De repente estaba descolocada, incluso inestable mentalmente.

Paul lo notó enseguida. Conocía tanto las infidelidades, cómo quién era el amanta de su esposa Hannah. Dejó que pasara el tiempo… creía que la aventura iba a terminar pronto. Terminó, pero fatalmente. Cuando las tinieblas llegan, puede pasar cualquier cosa.

Raúl nunca se sintió amenazado, y menos por una amante. Era un hombre que no sabía cuáles eran sus límites. La reacción natural al tener tantas amantes sería quedar satisfecho y bajar el ritmo… pero cuando algo se convierte en lo fundamental de tu vida… ya no existen bastas ni retenciones.

Irina como mujer fuerte y valiente se sentía cada vez más quebrantable. Esas nuevas emociones y sentimientos la hacían quedarse quieta por momentos. Su función en la vida había sido la creación de reuniones, de eventos, donde había conocido muchos hombres. Pero ninguno le había causado la dependencia de Raúl. Era todo o nada, y con Raúl sabía que acabaría siendo nada. No lo soportaba, y notaba que Hannah tampoco podía soportarlo… estaban enganchadas al sexo… el problema es que era a un solo sexo… entonces es cuando se hace más fácil tener adicción a él, y puede joder tu vida.

Raúl, era ecléctico, sabía de poesía y de arte, de ciencia y humanismos, pero todo el conocimiento adquirido de forma autodidacta era solo de cara a facilitar su vida con el mundo femenino, la era de los dinosaurios y los hombres prehistóricos quedó atrás. Ahora, el sexo se debía relacionar con la expresión artística y la sensibilidad. Ese punto que él tan bien intuyó, no es más que el cambio de cosmovisión… ahora las relaciones no solo se intentaban basar en relaciones de poder, también y sobre todo, eran relaciones de igualdad y para ello se necesitaba poesía y sensibilidad. Casi la totalidad de hombres no lo habían captado… no asumen el cambio de la mujer, ya que una cosa es asumir situaciones racionalmente pero a veces emocionalmente cuesta más. El problema es que cuando las mujeres se enamoraban de él, pasaban a ser relaciones de poder.

Raúl era un precursor… en realidad no consideraba a la mujer como un objeto, sino que quería regalarles placer, simplemente placer…

Las relaciones, tradicionalmente habían consistido en que el hombre pensaba y actuaba, la mujer obedecía. En el fondo las relaciones que mantenía Raúl eran del mismo tipo. Las mujeres actuaban al ritmo que Raúl quería. No había libertad. El sexo las ataba a Raúl, sin posibilidad de tener poder de decisión. Raúl era el clásico cerdo para las feministas. Para sus amantes era el Dios del amor. La realidad da muchas vueltas… esas mentes atadas a Raúl se podían revelar. Lo hicieron… la policía no sabía quién lo mató pero tenían claro el móvil del crimen.

La contemporaneidad nos ha dado muchas muestras de violencia de género… cabría preguntarse, ¿en este caso quién es el que castiga con la violencia de género, Raúl, que abusaba de las mujeres, o Hannah que lo había acabado asesinando? Para todo delito hay un presumible motivo, aunque sea tan solo  enriquecerse… el amor es un bello móvil… pero en este caso era el síndrome de la abstinencia sexual.

La claridad, la luz, nunca acompaña a los criminales, sin embargo Hannah transmitía esa luz. Por eso Susana nunca llegó a sospechar claramente de ella. En cambio, para Susana, Raúl era un cerdo completo. ¿Sería castigada finalmente la asesina de Raúl?

Raúl merecía su final… si alguien debía ser torturado y debía sufrir era un cabrón como Raúl. Los sentimientos que sufría Susana por Raúl, le hacía la investigación más complicada. No debía pagar nadie por el delito cometido… ese tipo se merecía eso y más.

Las subjetividades, son eso puntos de vista únicos, lejos de la certeza, o al menos de la certeza universal, ya que, particular, puede sentirse. Cuando un individuo cree que tiene la verdad absoluta se convierte en un fundamentalista. ¿Acaso Raúl era un fundamentalista del sexo? Creía y estaba seguro de su creencia… que si el sexo y el amor fuesen mucho más primarios, la gente viviría mucho más feliz y relajada. Ya no habrían conflictos por celos ni nada por el estilo… él sabía la verdad… pero no era otra cosa que su verdad particular… ¿una verdad particular podría ser en algún momento una verdad absoluta?…

Las convicciones cambian, los gustos también. Podría ocurrirle que le atrajese una mujer mucho, pero que en una semana ya tuviera suficiente. No hace falta que una mujer madure demasiado para que deje de atraer… a veces no hay motivos… o los motivos eran que conociendo a la persona que había bajo esa mujer tan sensual, se encontrase con alguien sin interés, e incluso cohibida e inquisitorial en la cama. Automáticamente el no funcionamiento de la relación hacía que se distanciaran.

Raúl, como hombre inteligente sabía que su moralidad era diferente a la del resto de la gente que le rodeaba. Deseaba encontrarse con mujeres que quisiesen únicamente lo que él quería. Pero no las había encontrado… todas se enamoraban, sentía amenazada su libertad y las echaba de su lado. La vida es un cúmulo de contradicciones. La vida es incomprensión… cuántas más preguntas nos hagamos más sabremos que la verdad es una ilusión… una utopía que la humanidad ha intentado apoderarse a lo largo de su historia. Raúl sabía que no había verdad. La verdad se esfumaba al pensar con profundidad en ella. La crisis no es que llegara a su vida… siempre le había acompañado.

Irina percibió que Hannah estaba perdiendo la estabilidad. Irritable, con cambios de humor demasiado pronunciados, enfermedades frecuentes, y tristeza, eran los síntomas que había notado en ella… sí le sumamos las grandes dosis de alcohol diario que bebía, Hannah se había convertido en una bomba de relojería. Podía hacer saltar en pedazos la vida de Raúl y la de ella misma y su familia. Irina lo sabía, también notaba que ella misma se estaba desestabilizando. Raúl era una persona oscura… ¿realmente quería hacer daño a las mujeres?

Irina discurrió en profundidad para acabar con la situación. Su táctica era influenciar en Hannah para que lo matase. Nunca debía decirle que lo tenía que matar. Tenía que avivar el odio que Hannah ya sentía por Raúl… lo otro vendría solo.

 

 

 

 

 

 

 

Cuando pienso en mí me confundo, la realidad, ¿existe?, quiero follar, con quien sea… y yo, y él, como mujer siento, como mujer sufro, como mujer miento, como mujer reviento… esta es una carta para ti mi amante último, que te jodan, yo ya no más. La intrínseco, lo superficial, tú ya dentro de poco no serás, no es una amenaza, es una realidad…

Irina leyó lo que había escrito, no tenía ni pies ni cabeza, la inutilidad del texto era fehaciente. No le quería amenazar, le quería advertir. Hannah ya estaba en el momento final. Raúl tenía sus días contados. La inaccesibilidad a su instinto natural era clara. Cuándo Irina pudo soltar su instinto animal. Sucumbió ante Raúl, e iba a morir.

La conclusión, no la hay, los tópicos ya no fueron tópicos. La policía, no resolverá el caso. Culpable Irina, inocente Irina… culpable Hannah, inocente Hannah. No estaba claro ni para Irina. La resolución implacable, el resultado paradójico… ¿ya no hay linealidad?, fuera las melodías mediocres, para Irina solo era un canto a la vida.

Cuándo los sentimientos superan y rebasan los límites que los contiene todo se vuelve esperpéntico, irreconocible. Irina, al jugar al juego de ser la gran amante, se había quemado, no había sabido controlar los sentimientos. Creía que podía buscar recibir placer. Volver al sexo opuesto como una utilidad propia. El lenguaje poético había llegado, con él unos sentimientos que ella creía que nunca más tendría.

Hannah todavía estaba más desquiciada. Había enloquecido de amor. Era una marioneta de Irina. Paul no percibía  la gravedad de que su mujer hubiera perdido la cabeza por otro hombre. Por su amigo de la infancia.

Paul siempre había sido una persona hermética. Nunca nadie sabía lo que sentía ni que pasaba en su interior. Pero no percibió la separación emocional que se había abierto entre él y su mujer.

Irina era el prototipo de mujer fatal. La que siempre busca el provecho propio y los sentimientos siempre los deja en un segundo plano. Pero con Raúl no pudo comportarse como solía. Sus encantos y dejadez pudieron con ella. Nunca se había encontrado a una persona que escondiese más sus sentires que Raúl. Era el hombre de hielo, y además un excelente amante. El mejor que nunca había tenido. La pobre Irina no pudo hacer nada, cayó en sus redes… lo que Raúl no percibió es en que Irina se estaba convirtiendo en una persona peligrosa. Corrían peligro tanto Raúl como sus amantes. Irina, celosa, podía hacer cualquier locura en cualquier momento. Pero lo que nadie sospechó nunca es que le estaba inculcando a Hannah odio por Raúl. Irina iba a ser el cerebro del Crimen. Hannah la ejecutante.

Raúl, empezó a percibir cosas extrañas que no le gustaban de Irina y Hannah. Su intensa camaradería, y el cambio obvio de sus personalidades, no le gustaron. Sabía que algo no iba bien. Quedó con un amigo para comentarle el caso. Hacía años que no tomaba café con un amigo. Los últimos años solo había estado con mujeres.

El amigo le aconsejó que se alejase inmediatamente de ellas. No le parecían unas mujeres estables… le dijo, que incluso podían ser peligrosas. Raúl, lo de considerarlas peligrosas le parecía exagerado.

Llegó a casa y abrió una botella de cava, puso Astor Piazzolla, y se pasó toda la noche despierto pensando en Irina y Hannah. A las 7 se dio cuenta de que estaba en el sofá congelado, muerto de sueño y atemorizado. ¿Quizás era cierto que las cosas se le estaban torciendo?

El mejor antídoto para la angustia es el amor y no el sexo. Raúl no quería amor en su vida… prefería seguir angustiado que estar feliz. Para él la vida  era angustia, de otra manera no tendría sentido…

La angustia nos lleva a buscar la tranquilidad… la gran ausente… cuando parece que por fin las cosas se normalizan y estás tranquilo… otra vez vuelve la opresión en el pecho y el sinsentido.

Raúl llevaba varios meses hundido en la angustia. Lo malo es que no quería salir de ella… la necesitaba como todos necesitamos alimentarnos. Se había dado cuenta de que ser el hombre feliz que parecía ser, no tenía sentido en este planeta, donde impera la ley del más fuerte sabiendo todos que pronto nos llegará el final, la nada… ¿duele la nada?, ¿o por el contrario es silencio y mucha tranquilidad?

No lo sabía… no quería morir para averiguarlo… pero sin querer morir fue asesinado por la amante que más satisfacciones le había dado.

La abstracción y la pasión llegan cuando estás más desprevenido. Su vida se había convertido en una abstracción incomprensible y mucho menos interpretable. Acudió a una psicoanalista que acabó seduciendo. Ella le quitó la prevención con la que actuaba junto a Irina y Hannah. Pero él estaba inquieto… sabía que su desequilibrio los habían propiciado ellas dos… pero no sabía cómo expulsárselo a la cara y huir rápido para acabar en otros brazos de otras mujeres, que seguramente también se iban a obsesionar con Raúl.

El cine de Passolini era un referente en su vida… la vida poesía, el cine poesía, la cotidianeidad poesía, el sexo poesía… el ya no era carnal, material. Todo su espíritu estaba tan presente que su materia solo la auto reconocía mediante el placer carnal. Tenía que follar mucho para saberse cuerpo, y eso hacía. Eso quería que fuese su trabajo… aspiraba ganarse la vida como putón dando placer al mayor número de mujeres posible. Hannah y Irina se interpusieron en su propósito.

Paul, que ya se estaba comportando parecido a un sabueso, olfateando pruebas que no merecería la pena de corroborar. Cada persona es libre de follar con quien quiera… le decía la psicólogo postmodernista a Paul. ¡Joder!, tiene un compromiso conmigo…

La psicóloga le quería hacer ver, que la moral cambia, las leyes cambian… y todo porque las personas y sus relaciones cambian. Lo único que era capaz de exclamar como respuesta era: ¡Joder!

A él, desde niño le habían inculcado, lo que, es, y lo que no es, no es. La postura parmediniana le convenció hasta que se dio cuenta del engaño de su mujer. No sabía quién era más culpable si él, o ella, si su cabrón de amigo Raúl, o la siempre excitada Hannah.

Las relaciones vienen y se van… son como la vida que viene y luego se va… o como el hambre que viene y se va, o como la pasión que viene y luego se va… todo es efímero, entonces de dónde le salía el dolor… si la contingencia es un sentido de la vida…

Lo rocambolesco de la situación es que Hannah negaba su relación con Raúl… su reputación no llegaba a estar ni por el suelo… ni el underground más radical londinense podía igualársele.

Los temas emocionales, cada uno los lleva buenamente como puede. Los sentimientos están directamente ligados con la estabilidad o inestabilidad de las personas. Saber encauzar bien las emocionas es básico para una buena vida. Ni Hannah ni Irina lo habían podido lograr. Raúl en cambio que era la persona que tenía más autocontrol de los tres, iba a ser la víctima de unas ilusiones, esperanzas, intenciones más ficticias e irreales de lo que les parecía. El sexo entre ellos producía el efecto de una droga dura, no podían prescindir de él, pero les perjudicaba radicalmente.

Los intentos por alejarse de tanta oscuridad  que irradiaban Irina y Hannah, no fueron posibles para Raúl. Cuando comprendió la peligrosidad en que se habían convertido sus relaciones, no pudo huir.

La constante en sus vidas era una inconstante. El anarquismo de sus vidas y sentimientos, volubles, podrían ser fatal.

La irracionalidad pesa más en los individuos de lo que podríamos creer, pero Irina era totalmente racional en su intento de influir en Hannah para que cometiera su acto criminal. La razón de la sinrazón es precaria. Cada discurso es y debería ser válido para el agente que lo emite. El discurso de Raúl era su modo de vida. Como amante le decía al mundo su inconformismo. Su trabajo y aficiones no tenían la importancia que tenía el sexo para él.

La inconstancia y la relatividad son pilares negativos de esta sociedad, pero existentes. Sin ellos nuestra especie sería diferente. Raúl creía que estaba haciendo un acto social saciando de sexo a tantas mujeres…

Pero las mujeres junto a él perdían la linealidad… la irresoluble responsabilidad, la irritabilidad en la forma de vida era indiferente a las otras personas con las que se relacionaba… las mujeres eran su eje central…

Cuando un camino se vuelve muy curvilíneo, con demasiadas pendientes se ha de hacer una revisión, no la hicieron ni Raúl, ni Irina, ni Hannah… como mucho revisaban y repasaban, mediante fantasías, las mejores noches de placer recordadas…

La vida se les venía encima violentamente, lograr tranquilizar el ritmo emocional que llevaban, era básico para acabar bien, pero como sabemos la historia no acaba bien. Raúl muere asesinado por Hannah, el cerebro de la operación, Irina, impune no pagará sus delitos, la vida sucede como sucede, el interior de la mente humana, es indescifrable, pero la inspectora Susana no lo creía… estaba convencida de que ella sí que podía conocer las mentes perversas, pero en realidad no paraba de describirlas con tópicos inútiles.

Ernesto, cómo hijo único, tenía una lucha interna, no sabía si debía ayudar a sus padres, o dejar que su suerte se difuminase entre sus diálogos repetidos, absurdos y tópicos. Tenía claro, que si alguna vez mantenía una relación de más de diez años, iba a evitar que se convirtiese en la que mantenían sus padres… la intuición le decía que debía huir.

Ernesto no era mujeriego, para él el sexo era gratificante pero podía vivir sin practicarlo. No entendía el enredo en el que se habían metido sus padres con el mejor amigo de su padre… una persona falsa y traicionera. Su pareja le notaba arisco, incluso a veces depresivo. Él le explicaba que no se tienen unos padres como los que le habían tocado sin que pase factura… por todo se paga y a todo se llega, si no se requieren etiquetas, tampoco es imprescindible conservar a los padres, deshacerse de ellos es una opción que muchos hijos consideran, lo que ocurre es que socialmente está mal visto… ¡a la mierda las convenciones!, les gritaba Ernesto a las diferentes parejas que habían pasado por su vida durante su adolescencia.

La multitud nunca le había gustado a Ernesto… sí, naturalmente era una persona reservada y solitaria, gracias a la relación que habían mantenido sus padres entre sí, como la de  él con ellos, le habían vuelto huraño, y con algunas características autistas.

Hannah parecía no querer darse cuenta de nada, no había criado a su hijo, o lo había malcriado. Vivía con sus obsesiones, que últimamente solo eran sexuales… está claro que el sexo puede llegar a obsesionar, pero si es la única cosa que obsesiona a una persona se vuelve una droga completa, estás dependiente de tener un número de orgasmos diarios no es sano… el sexo se ha de disfrutar y vivir, no malvivirlo.

Ernesto captaba la mierda en la que se estaba metiendo su madre, pero sin darle lo mismo se distanció… pensaba: como no me aleje me salpicará tan fuerte la mierda que no se me podrá acabar el mal olor.

Cuando no se ven las cosas claras mejor no adentrarse, las situaciones en la vida a veces se intuyen, a veces se creen conocer perfectamente, y el mayor número de ocasiones se van surfeando como si fuesen olas, aunque a veces también se rapean, incluso a veces caen unas lágrimas como si se tratase de Chavela Vargas. Ernesto se fue, pasó de todo, dijo, si se quieren morir que se mueran, que se maten entre ellos, que les den por el culo, ¿padres, amigos?, a la mierda, donde está la razón, realmente es un subconjunto de la sinrazón, las escrituras son la palabra de Dios, ¿qué importan las palabras?… Ernesto, meditabundo, leía sin parar poesía de Bukowski… era demasiado suave para lo que sus necesidades requerían… ¡a la mierda!, y que así sea.

Irina, desde niña, era una experta en conseguir lo que quería… además en sus aulas, nunca, la maestra, sabía que ella era la culpable de las gamberradas. Su obsesión por Raúl era radical, podía acabar siendo autodestructiva. Ella no se daba cuenta de La magnitud de la Tragedia.

El cuerpo humano se adapta a las circunstancias, el que mejor se adapta es el que sobrevive. Con la mente sucede lo mismo. Raúl no se adaptó bien a las circunstancias, no se dio cuenta de la magnitud de la obsesión que acaban padeciendo las mujeres que estaban con él.

El sistema aburrido y conservador no ayuda a mentes creativas… Raúl guardaba toda su creatividad para el sexo… lo dominaba y disfrutaba de él sin restricciones. Era el motivo por el que las mujeres perdían el control cuando estaban más tiempo del debido a su lado.

Paul, el hombre gris… iba a acabar siendo translúcido, un hombre bochornoso del que la multitud se iba a reír, su mujer le es infiel y encima asesina a su amante… la moral de Paul, dependiendo de sus actos posteriores, será juzgada al menos por él mismo… el castigo del super yo es el más difícil de llevar. Paul lo arrastrará el resto de sus días.

Como marido, nunca había acabado de cumplir satisfactoriamente para Hannah. Algunos creen que las mujeres insatisfechas se vuelven peligrosas… lo que ocurre es que con el placer nunca se puede quedar uno totalmente satisfecho… ocurre como con las mercancías, cuando la obtienes, automáticamente quieres más. La relación entre Paul y Raúl, era de amistad… lo que ocurre es que para cada amigo la amistad tiene una esencia personal… cada uno siente de la manera que puede o quiere, la magnitud con la que Raúl había engañado a su amigo solo se podía comparar a la del engaño de Hannah a Paul. Al fin y al cabo las diferencias son sexuales…. lo que ocurre es que el engaño al marido descompone la familia que se tiene… cuando un amigo se va con tu mujer, el descontrol emocional es radical… mi propia mujer con mi amigo, mi amigo con mi mujer… Paul no sabía que explicaciones darse, nada tenía sentido. De vez en cuando fantaseaba con asesinarles a los dos… pero, ¿tendría el valor de perpetuar el crimen?

Cuando alguien comete un acto delictivo, es muy posible que el autor del crimen reincida. La integración en la sociedad de un asesino, después de cumplir su pena, es casi una utopía. La relación que se da entre víctimas y victimarios es compleja. Las mentes de los agentes en conflicto, aparte de perturbadas, se convierten en un explosivo. Las decisiones son completamente exclusivas, no se puede volver atrás, y quién sufra que se joda.

La situación después de los análisis sicológicos realizados es la siguiente:

Hannah- Loca de atar. Por controlar a alguien que le hecha buenos polvos es capaz de asesinar.

Paul- El tonto del grupo, cornudo y jodido.

Raúl- Todas las violencias acaba pagándolas él. El muerto que nadie va a poder olvidar.

Ernesto- Víctima de todas las situaciones universales habidas y por haber.

Irina- Mente manipuladora… pero, ¿qué daría por irme a la cama con ella?

Visto la situación, sus nudos, nada más, no hay desenlace, y si lo hay no es como el lector, siempre individual, espera. Al pan pan, y al vino vino. Y al muerto al hoyo.

La excepción de la regla suele ser otra regla, la contradicción de la regla, también suele ser otra regla, la confirmación de la regla son hechos pero a veces son inútiles… cómo es posible que Raúl no se diese cuenta de ninguna de las tres reglas. Para su vida la regla era la del vello púbico femenino, al que él llamaba vello público…

Las historias se repiten, Ernesto iba a ser un fracasado sentimental… eso pasa de una generación a otra, o eso piensan algunos que tienen demasiados prejuicios… la cuestión es que pasaba de la poesía desesperada de Bukowsky, a novelas de estética elaborada como las de Fitzgerald, pero nada calmada su ansiedad. No sé puede vivir bien junto a los padres, y la mayoría de gente los echa de menos cuando están lejos.

Las historias vuelven, Nietzsche lo supo antes de lo que le permitía las circunstancias de su época, por eso se volvió completamente loco.

El don es algo personal e intransferible, cada uno dona lo que puede donar o lo que quiere donar. Raúl sabía claramente lo que quería donar al mundo… pero se equivocaba en la forma… no se puede dar placer al mayor número de mujeres posibles, sin más. Eso acarrea unas consecuencias… la suya fatal y absurda le iba a dejar sin poder satisfacer a más mujeres.

Los boleros son verdaderos, porque son sobre sentimientos que han vivido  el cuerpo y la mente de personas concretas… crear a partir de sentimientos generales es un error, por eso gustan tanto los boleros en determinados lugares… porque su vida depende de los sentimientos, ya que materialmente no deciden ni pueden cambiar su suerte. Los boleros les dan vida de mayor calidad. La vida de Raúl era como la de un bolero del Trío Matamoros…

Irina, como mujer, era extremamente atractiva y provocadora… cualquier persona podía volverse loca por ella… pero a veces la excepción cumple la regla… ella había perdido la cabeza por Raúl… se desquitaría… cómo podía ella perder la cabeza por nadie, pero, en el fondo, en algún momento de la locura se sintió bien… en la etapa previa a perder el control… iba a vivir toda su vida, temiendo que descubriesen que había incitado e influido, para que Hannah cometiese el crimen…

La vida pasa, pero con solo pasar no basta, se ha de elegir… las elecciones son de los actos que más cansan… pero necesarias para una buena vida.

Raúl era recto y firme en todas sus decisiones. En ningún momento vacilaba… pero lo seguro era que sentía una angustia permanente, el creía que perenne.

La realidad dista poco de las ilusiones. La gente, cuando quiere salir de la norma se introduce en otra norma, que al final acaba siendo lo mismo. La introducción a la memoria colectiva, debería ser una asignatura obligatoria en la educación. Si no recordamos, los errores se multiplican exponencialmente.

Entre tú y yo, siempre les decía a las mujeres que acababa de conocer, entre tú y yo hay algo especial… noto cierta armonía. ¿Es muy agradable sentirla?, ¿no?

Las mujeres, o se iban directamente, o se interesaban por un individuo que se interesaba por ellas, más que la mayoría.

Irina es una mujer arquetípica de la modernidad. Autónoma, independiente, libre sexualmente, decidida y valiente. Es una forma de ser femenina trabajada por las mujeres paulatinamente desde finales del siglo XIX.

Es un animal erótico, con una racionalidad y una irracionalidad  peleando continuamente entre sí… no sé cómo no han pensado que las guerras en el futuro serán cosa de mujeres.

A Raúl le encantaban les telenovelas mexicanas, colombianas y venezolanas… creía que la exageración dramática en sus relaciones le enseñaba a tratar a las mujeres como quería para que le dejaran satisfecho. Aunque sabía que si no ocurría lo contrario… a él nunca le dejaría con un buen sabor de boca.

Hannah, debido a su inocencia cayó en las redes de Irina. La influencia de Irina sobre Hannah era negativa. La realidad distaba de conocerse. Susana había dejado de investigar… tenía una nueva chivo expiatorio… luego lo analizaremos. El caso es que cuando hay un crimen si no es evidente el culpable la cosa va mal. El error, tiene un porcentaje más alto de cometerse.

La culpa no la sentían ni Hannah ni Irina. Ya dijo Nietzsche que es una categoría moral de débiles y encima volvía a la sociedad más paradójica ya que ese sentimiento no es un instinto animal… al fin y al cabo somos y pertenecemos a la categoría que pertenecemos, la cuestión es preguntarse… ¿tenemos la plena categoría para llamarnos animales racionales? ¿O la irracionalidad ocupa más espacio en nuestra psique?

Ernesto, al ser un muchacho retraído, no comprendía del todo, al menos emocionalmente, los errores de sus padres. Su vida era un cúmulo de sensaciones disonantes.

La rectitud en la vida no es inherente a nuestra especie, pero para vivir en sociedad se necesita… los que no la tienen, en ningún aspecto pueden convertirse en excluidos. A los excluidos los necesita la sociedad liberal. ¿Hannah se iba a convertir en una excluida?

La visión, subjetiva e informal, es una aspecto clásico de los artistas de vanguardia, ¿acaso era Raúl un artista de vanguardia? Su material de cara a crear era tan humano como lo es la sexualidad. La litigia entre dos o más da alas, la concupiscencia es básica para la vida individual y la subjetiva, el que no la tiene no se queja de nada.

La creatividad es sumamente educativa… la persona con originalidad debería irle mucho mejor en la vida… lo que ocurre es que normalmente poseen una sensibilidad más desarrollada que el resto, por lo tanto se dan cuenta de las cosas de una forma diferente, les hace sufrir más…

La persona que es realmente hedonista está buscando el placer en todo momento y con cualquier cosa… la cuestión es que cuando no lo encuentra sufre y lo busca con mucha más desesperación… Hannah e Irina se habían convertido en unas personas sufridoras hedonistas, a la que se alejaban del objeto de placer se descolocaban, se angustiaban y el día o la noche se les complicaba emocionalmente… en cambio Raúl pocas veces se había sentido de esta manera nunca… su placer era intenso pero breve, y la satisfacción le duraba poco, pero siempre tenía en la recámara otra mujer con la gozar…

Ernesto era la típica persona insegura, la relación que habían tenido sus padres le iba marcar para siempre… Paul sabía que si quería que le pasase algo bueno a Ernesto, debía empujarle en todo momento, volverle a convertir en una persona interesada por las cosa… los otros son demasiado otros como para coger interés por ellos…

La vida y la muerte… el son melódico y el atonal, en eso consiste la vida… en vivirla melódica o atonalmente… Hannah estaba mal… su mal estaba relacionada con sus dependencias… lo peor que le puede pasar a una persona es depender de algo… de lo que sea.

La historia, no sabemos si lineal o circular, es algo que se debe mirar con lupa, se puede interpretar de muchas maneras, pero se ha de intentar encontrar la interpretación más conveniente… ¿quizás existe la verdad?, ¿la puta verdad?…

El son continuaba, era menor, las esencias se diluían, las personas eran menos personas… la irascibilidad crecía, la inutilidad nunca dejó de ser una de las condiciones humanas…

¿Paul iba a ser el gran perdedor de las querellas e individualidades?, era el marido cornudo, tendría que cuidar y apoyar durante toda su vida a su hijo que nunca entendería por qué su madre… por qué su madre había preferido saciar su apetito sexual en detrimento de su familia, de su propio hijo, y además pudiendo acabar en prisión…

¿Pero Hannah acabará en prisión? No lo sabemos, no lo sabe ni el creador de este relato más o menos largo, más o menos aceptable estéticamente, donde lo que es, no es, y lo que no es, es… hace tiempo que dudo, ¿quizás Parménides se había equivocado totalmente?

La realidad existente no es presente, es pasado… el pasado se recuerda objetivamente, en el presente se vive, no se puede interpretar acertadamente… ellos, lo protagonistas ficticios de esta historia vivían en el presente…

Cuando una vida dañada se intenta recuperar solo caben dos opciones, u olvidar el pasado o ahorcarlo, el instinto, al ser exclusivo de los individuos animales crea subjetividades. En el ser humano la individualidad se forma más en el subconsciente que en el consciente… la forma de actuar primeriza es totalmente irracional… la razón, es la mayor forma de extinción que se ha dado…

Todos los genocidios han sido tramados racionalmente… la indiscreción a la hora de convertir pensamientos en hechos, determina las causas y efectos de todos los hechos históricos…

El caso del asesinato de Raúl iba a ser en hecho histórico… la irresponsabilidad y la falta de decisiones convenientes llevo a la muerte a Raúl… ¿quién era más culpable Hannah, Irina o Raúl?

Las apariencias condicionan la vida de las personas. Raúl no quería saber nada de modas y asuntos similares que circulaban delante de sus narices que trataba de ignorar… Quizás los pensadores de modas globales no habían podido llegar a una psique que vivía por y para el placer de las mujeres.

El ir y venir de las personas hacía que supiese que tanto las amantes como los amigos son contingentes… ahora están, luego han desaparecido…

Si algún día escribía una obra de teatro la titularía… “Los desaparecidos: intenciones y situaciones”.

Los límites entre personas que se están relacionando es básico para conocer las fuerzas contrarias que dan vida a dicha relación… todo es cuestión de relaciones de poder, como nos dijo Foucault. La cuestión era averiguar quién poseía mayor poder en las relaciones concretas.

Irina no era consciente, su personalidad hacía que en todas sus relaciones había sido la que tenía el poder de las dos personas… los últimos años no conoció fronteras, ni sexuales, ni laborales, sentimentalmente era un mujer que necesitaba que le ofreciesen poco… su vida era constante, sumamente analizada, con horarios estrictos…

Solo en determinados momentos, cuando estaba más afectada por el cannabis, se descontrolaba, y todos sus horarios predeterminados, y el sentirse en el término medio fallaban…

En realidad, el estado en que se ponía cuando estaba fumada era el natural, las prohibiciones culturales hacía que la normalidad reinara en su vida… pero una determinada normalidad… estaba obsesionada con los hombres casados.

Hay intenciones más loables que otras… Irina era de intenciones oscuras, Hannah se había convertido en arcilla, hacía lo que le sugería Irina…

Las personalidades pueden ir limándose… pero el aspecto moldeable de Hannah, nadie, nunca lo hubiera advertido. Las situaciones se dan y si no pueden controlar se han de hacer explotar. La que ocurre es que la manera en que explotó este caso fue desastrosa… Irina, como mujer fatal, era mejor que Marlene Dietrich, Hannah como mujer en crisis, era la típica y tópica… todos hubieran advertido su personalidad, sin previsible error.

En cambio Paul y Raúl, aún considerados víctimas, eran más victimarios que lo que se pudiera creer. La liturgia se acaba, el elixir es sintomático y la terapia para Paul iba a ser duradera.

Las personalidades múltiples son más comunes de lo que parece… Paul creía haberlas conocido y estudiado, pero no pensaba que una de ellas fuera la de su mujer… ¿la persona infiel tiene personalidad múltiple?, la persona infiel busca lo que su pareja no le da… Paul también era culpable de la infidelidad de Hannah, incluso se podría interpretar que era algo culpable en el asesinato de Raúl.

La principal condición que se ha de tener como padre o como madre, es querer el bien para sus hijos… parece mentira pero a veces no sucede… la descripción principal que podríamos hacer es la siguiente. Raúl, hombre moderno, heterosexual, vive por y para las mujeres que acaban traicionándole. Irina, tópica mujer fatal, lo que ocurre es que la mayoría de las veces las mujeres fatales no lo son… ¿quizás Irina es la excepción que confirma la norma? Paul, inocente y tonto, no se da cuenta de nada de lo que pasa a su alrededor, siempre le irá mal… Hannah, la eterna esposa que se le ofusca la claridad,  entonces es cuándo comete error tras error. Ernesto, hijo prodigo e insatisfecho, el mal de muchos jóvenes y no tan jóvenes… cuando tenía tres años se le gravó en la mente la canción: “La vida es una tómbola”. Piensa que mundo hay solo uno, y que es su único morador. No se da cuenta de lo provinciano que es… odio la palabra provinciano, causa repulsión.

Pero pensándolo bien, la que tiene más palabra en este relato, siempre pensando en palabras decisorias es la teniente, o capitana, ya no sé qué era, Susana… la princesa con revolver, la capitana sodomizada, la ruin e discriminadora que piensa que todo vale… a ver, a ver… que el final se acerca…

 

 

Decisiones.

Susana sabía que nunca alcanzaría a conocer la verdad del caso… por ello llevaba unos cuántos días sin salir de casa planeando una acusación alternativa…

Creía que compuso la resolución milimétricamente. No era posible que asuntos internos se diese cuenta de que había manipulado el caso…

La cuestión es que su plan estaba trazado… llamó a Morgan. Cuándo llegó a su casa, Susana le explicó sus decisiones:

  • Morgan, no quiero ni una interrupción, escucha y después puedes opinar. Hannah e Irina no son culpables… además pueden tener armas para demostrar que no son culpables… aunque alguna de las dos lo fuera. Pero hay una persona que encaja a la perfección… te acuerdas de Concha, fue amante de Raúl durante más de un año…

Hace cinco días fui a comer al Restaurante de Cleo… sabes que además de ser una gran restauradora y cocinera, es mi confidente… le expliqué el caso que nos ha quitado el sueño durante tanto tiempo. Le enseñe la foto de Raúl y de algunas de sus amantes. ¿Sabes cuál fue su respuesta?… A Raúl lo conozco, ¿lo han matado?, venía a comer aquí con una amante… un día que estaban comiendo cariñosos, apareció el marido de la amante, le pegó un puñetazo a Raúl y lo amenazó con matarlo si seguía follándose a su mujer.

En ese momento caí en la cuenta de que teníamos solucionado el caso… le pregunté a Cleo el nombre de la amante y del marido de la amante… le dije que él marido era el máximo sospechoso por el asesinato de Raúl… El marido de la amante se llama Enrique Cardoso.

La cuestión es dejar huellas e indicios que prueben que es el asesino… he hablado con la mujer del inculpado y me ha dicho que testificara en contra de su marido… la maltrata, y ya que no puede más, que pague por la muerte de Raúl… si hubiese estado en sus manos lo habría matado, me explicó…

Total que la amante de Raúl ha escrito cartas, que ficticiamente había mandado a Raúl, advirtiéndole de que su marido había perdido los papeles debido a la infidelidad.

Está todo controlado Morgan, de esta también vamos a salir airosos…

  • ¿Airosos para quién?, acaso usted no tiene remordimientos…
  • Morgan… si ese tipo es un cabrón, que pague…
  • Usted misma jefa… cambiemos de tema… ¿nos preparamos unos gin tónics y nos ponemos cómodos?
  • Siempre pensando en lo mismo… he de salir para detener y acusar a quién ya sabemos… Enrique, el marido celoso… y asesino.

Morgan se quedó pensativo diez minutos, mientras Susana se preparaba para acabar el trabajo de varios meses.

  • Sabe qué, jefa. Nunca se ha encontrado mal debido a su super yo… a su conciencia. ¿o es que usted no tiene de eso?
  • ¡Claro que tengo!, para de joderme…
  • Pero mi teniente…
  • ¡Qué te den…!
  • Solo intento decirle que algunas acciones traen consecuencias para toda la vida… aunque sea por el arrepentimiento…
  • Mira, el cabrón ese habría acabado en la cárcel antes o después… no me pongas en la espalda más peso…
  • Bien, bien, como usted quiera…
  • Mira, Morgan, cómo me vuelvas a llamar de usted no me la metes nunca más en toda tú vida…
  • Vale colega…
  • ¡Idiota!

Realizaron el plan trazado, Enrique ingresó en la prisión con una pena, que era siempre excesiva para no haber cometido ningún delito… al menos sin haber cometido el delito por el que le habían acusado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La familia diluida.

 

 

Hannah, para sus amigas, seguía siendo la madre y esposa ejemplar… no sabían que su conciencia le estaba pasando factura… cada vez más desestabilizada, intentaba agarrarse a Paul para no hundirse sin remedio…

Ernesto, un gran implicado… quizás el que había sufrido más a causa de los miserias de sus padres, ahora vivía en su propia burbuja emocional, que él cuidaba y humedecía, que el regaba y acariciaba…

Junto a él, ahora estaba Sandra, hermosa joven de veinte años, que era adicta al sexo. Sacaba de Ernesto todo lo que él mismo no era capaz de controlar.

Paul, nunca más se iba a fiar de su mujer, la historia va pasando, pero los latigazos que da dejan unas cicatrices poco estéticas… Paul no tenía historia, se consideraba ahistórico… tenía la opinión de que ni los dos mil años de cultura después de cristo habían influido algo en él… Qué las teorías para manejar el logos, el discurso, la palabra, que nos ofrecieron los antiguos griegos, no le habían afectado… pensaba que su modo de razonar era genuino y solo suyo…

Era una utopía más de las que amueblaban su pensamiento… aunque en ocasiones el mobiliario era demasiado anárquico, del que Hannah se cansó.

Las situaciones, el fluir, lo políticamente correcto, ¡qué bien sientan unas blasfemias a tiempo, pésele a quién le pese!

La influencia de Irina no solo no le pasó desapercibida, Paul siempre sospechó que su mujer, Hannah, e Irina estaban directamente implicadas en la muerte de Raúl. Prefería no remover la sopa, la dejaría al aire libre, no sabía cuánto podría tardar en fermentarse…

Ernesto era un resiliente… la mayoría de niños nacidos desde los setenta hasta ahora, si han de sobrevivir han de poseer algo de resiliencia…

Ernesto, con los padres que le habían tocado vivió su niñez entre algodones pero con una total inseguridad… un niño inseguro… siempre tendrá una madurez difícil.

Cuántos niños no sienten cierto abandono debido a los horarios de sus padres… las conclusiones se han de sacar desde el pensamiento económico y social… ¿cómo podemos conseguir un horario laboral compatible con el de los  hijos? El movimiento quizás ha de darse en ambas partes… tanto en el horario estudiantil como en el horario laboral…

Ernesto sufrió esta situación y muchas más  negativas… pero su vida era relativamente poco traumática… las sensaciones son subjetivas y no sé pueden transmitir… nunca un padre podrá saber cómo se siente su hijo cuando le hace sufrir…

Hijo podría ser sinónimo de terrible estoicismo… una plaga, es un mal social más preocupante de lo que la gente cree. Es una plaga que ha arrasado con la historia de la humanidad… y cuándo alguien ha intentado coger la sartén por el mango ha salido derrotado totalmente por falta de costumbre… somos estoicos porque nos han inculcado de tal manera la ética estoica que ya el ser humano lo ha incorporado genéticamente. El estoicismo es la causa de muchos traumas tanto individuales como colectivos….

Paul intentó llevar la situación con la mayor normalidad posible… el día a día se le hacía asfixiante… debía guardar las apariencias en sociedad… era algo que nunca le había gustado.

Ernesto lo miraba… y en un momento dado en que se fue su padre empezó a hablar con él mismo en voz alta:

  • Nunca me pareceré a él… ¡no!, no me lo puedo permitir… la vida… la puta vida te pone unos padres… ¡joder!, he de impedir que mis hijo sientan lo que siento yo… ya está bien… he de salir de este puto agujero… me voy a volver loco, ¡hijueputa, loco…!, he de dejar novias, amantes, amigos y familia… irme a Londres o a Berlín… desapercibido… conocer mujeres… hasta de con la que me gusta y formar mi propia familia… olvidarme de ellos… habrase visto… se hace amante de Raúl y se lo carga… no me verán más… lo que ocurre es que algo me puede atar a Barcelona… lo he de evitar… no puede ser… he de impedir seguir su camino… son oscuros… la literalidad es suya pero no la saben interpretar… están jodidos, perdidamente jodidos…

La memoria es un acontecimiento que puede ir en nuestra contra o ponerse a nuestro favor… todo dependerá del grado de positivismo o negativismo con el vivamos pero sobre todo que pensemos.

¿Qué es lo que nos hace rechazar a alguien porque nos impregna de una absoluta oscuridad?, la oscuridad proviene de la negatividad…

Ernesto intentó dejar de lado toda la mierda, que era el nombre que había puesto a la energía emergente de la relación con sus padres…

Nadie gana nadie pierde, la frase tiene el ritmo de la salsa… que persona no querría estar una noche entre copas, bailes sensuales, irracionalidad y música de la Fania… es una fantasía hecha realidad… la cuestión es que Hannah es sumamente europea, Paul, Raúl, Ernesto e Irina también… ya, la pesadez de la ancianidad social, pesa demasiado… ¡Joder!, tenía razón Hannah Arendt… lo trascendente, por lo tanto, lo importante es el nacimiento… en cambio es una novela sobre la muerte… algo va mal… que no es lo mismo que todo va mal…

Lo único que puedo acabar pensando es, o que se ha convertido en un texto intrascendente… o, por el contrario, es un texto sumamente sustancial, con un contenido interesante y que muestra la realidad paradójica de nuestro mundo y nuestras convenciones…

Hannah no paga, la pena la cumple un pobre pringado… y la existencia del mundo sigue igual… ¡qué irregularidades…!

 

 

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