Quince obras de teatro mínimas

Obra 1-

Ingrid- Barwoman nocturna.

Carlos- Cliente habitual del bar donde trabaja Ingrid.

Renato- Cliente desconocido.

Carlos está bebiendo un cubata en la barra del bar. Ingrid viene y va, pero no hay mucha clientela y pueden hablar… de fondo suena Ed Sheeran.

 

Carlos- ¿Te gusta está canción…?

Ingrid- Me pone tierna, y empiezo a sudar…

Carlos- ¿Te dan calores…?

Ingrid- Claro… y no me mires así…

Carlos- Así, ¿cómo?, a mí me dan calores contigo…

Ingrid- No jodas, ya empezamos otra vez… yo no me lío con mis clientes…

Carlos- ¿Y para qué me dices que te dan calores?

Ingrid- Te lo he dicho inocentemente. Lo que ocurre es que tú todo lo llevas al mismo sitio, al sexo.

Carlos- ¿Hay alguna otra cosa importante en la vida?

Ingrid- Muchísimas cosas, es más, el sexo es de lo menos importante, es efímero…

Carlos- Pues tal como te vistes parece que quieras decir otra cosa…

Ingrid- Además… eres machista… como visto voy cómoda y me gusto… no quiero gustarte a ti.

Carlos- Las mujeres estáis equivocadas… luego os quejáis de nosotros y nuestros impulsos…

Ingrid- Nos quejamos si no vienen a cuento…

Ingrid va a servir dos gin tónics a una pareja que ha entrado… ahora suena Marc Anthoni.

Carlos- ¿Por dónde íbamos?

Ingrid- Yo por ningún lado, tú vas por el cuarto.

Carlos- ¿El cuarto cubata?, soy un saco sin fondo.

Ingrid- Eres un alcohólico…

Carlos- Si me tratas así iré a la competencia…

Ingrid- No podrías resistir no venir. Te sirvo otra…

Carlos- En eso tienes razón…

Ingrid- Como en todo…

Carlos se levanta y va al baño… Ingrid se pone a hablar con otro cliente, cuando sale Carlos del baño va hacia el cliente y le pega un empujón y le tira al suelo…

Carlos- Esta es mi camarera particular, no te metas dónde no te interesa.

Ingrid- Estás fatal, ¡no vuelvas a hacer eso!, ¡yo no soy de nadie y menos de un torcido como tú!

Carlos- Serás mía, aunque sea lo último que consiga… me has llegado a lo más profundo, creo que te amo.

Ingrid- No digas tonterías, si solo nos hemos visto en el bar, y yo he estado siempre trabajando…

Carlos- Es igual, cuando hay conexión no se puede hacer nada, el destino manda.

Ingrid- Qué conexión ni qué destino ni nada de nada.

Carlos- Serás mía…

Ingrid- Me das miedo…

Carlos- Yo te protegeré siempre de indeseables…

Ingrid- ¿Y si me apetece estar con un indeseable?

Carlos- Eso no pasará, cuando me pruebes ya no querrás otra cosa.

Ingrid- Qué no te probaré idiota.

Ingrid va a la cocina que está a la derecha de la barra… mientras tanto Carlos de una vuelta por el bar dirigiéndose a dos parejas que hay en dos mesas…

Carlos- Será mía, os lo aseguro, será mía…

De repente entra un hombre, se acerca a Ingrid y le da un beso en la boca…

Carlos- ¿Quién es él?

Ingrid- Mi pareja…

Carlos- Tú no tienes pareja…

Ingrid- ¿Entonces quién es?

Renato- ¿Quién es este chalado, cariño?

Ingrid- Está obsesionado conmigo, no sé cómo sacarlo del bar.

Renato va hacia Carlos y lo invita a salir del bar, lo va empujando… empiezan a pelearse.

Ingrid- Parad, idiotas… ya sabéis que yo no soy de nadie…

Siguen peleándose… Ingrid va hacia ellos  y los amenaza con un cuchillo de cocina.

Carlos- No te atreverás…

Ingrid- Seguid peleándoos y ya veréis….

Carlos le da un puñetazo a Renato, Ingrid se abalanza sobre Carlos con el cuchillo, lo esquiva e Ingrid cae al suelo clavándoselo….

 

 

 

 

 

Obra 2-

Sonia- Invitada.

Eugenio- Dueño de la casa.

Sala de un apartamento, donde hay dos lienzos abstractos colgados en las paredes, están Sonia y Eugenio sentados en el sofá…

Sonia- ¿Crees que no sé porque me has invitado?

Eugenio- No tienes ni idea.

Sonia- Quieres irte a la cama conmigo.

Eugenio- Es posible pero eso vendrá después.

Sonia- Entonces… ¡qué quieres?

Eugenio- Te quiero proponer un negocio.

Sonia- ¿De qué se trata?

Eugenio- Tú viajas mucho a Sudáfrica, ¿verdad?

Sonia- Por supuesto, ya lo sabías.

Eugenio- Y tienes una sensibilidad muy especial para el arte…

Sonia- Tú también la tienes…

Eugenio- ¿Por qué no damos a conocer a artistas sudafricanos en Europa?

Sonia- Hay artistas increíbles…

Eugenio- Presentémoslos a la mejores galerías de Londres, Berlín, París…

Sonia- ¿Qué ganamos nosotros?

Eugenio- Hacer el bien… hacer que la justicia artística sea igualitaria…

Sonia- Sabes que no hay igualdad en el mundo del arte… que es muy injusto…

Eugenio- Pues lo volvemos un poco menos injusto.

Sonia- Perfecto… conozco a cinco artistas que pueden encajar en el plan…

Eugenio- Contáctalos o dame sus contactos.

Sonia- El mes que viene viajo a Sudáfrica, te traeré portafolios de al menos diez artistas.

Eugenio- Me parece perfecto…

Sonia- ¿Qué más querías?

Eugenio- Llevarte a la cama.

Sonia- Lo intentas una vez cada tres meses, y nunca da resultado…

Eugenio- Pero, alguna vez sucederá.

Sonia- Sigue soñando.

Eugenio- Por cierto, nos hemos puesto a hablar y no te he ofrecido nada.

Sonia- Tienes vino blanco frío.

Eugenio- Por supuesto.

Eugenio se levanta pone a Van Morrison en el ordenador y sirve las dos copas de vino blanco.

Sonia- Eres muy generoso conmigo, voy a intentar pensar que es mero altruismo.

Eugenio- ¿Qué más va a ser?

Sonia- Interés, solo interés…

Eugenio- Me tienes en muy mal concepto.

Sonia- El único que puedo tener.

Eugenio se acerca, en el sofá, a Sonia.

Eugenio- Entonces trabajamos a fondo para sacar a la luz a los artistas sudafricanos…

Sonia- Por supuesto, pero… no te acerques tanto.

Eugenio- Estás a la defensiva, relájate.

Sonia- No me puedo relajar si me miras como la haces…

Eugenio- Joder, es mi cara, es mi mirada… no puedo cambiarlas.

Sonia-  Claro que puedes, si no piensas en mí como lo haces, si me ves como a una amiga intocable, entonces cambiarás la forma de mirarme.

Eugenio- Pero eso no lo puedo hacer, me atraes mucho… tengo fantasías cada noche contigo.

Sonia- Entonces dudo que podamos llevar el proyecto adelante. Pasará como siempre, que pondrás primero tus instintos a la realidad… todos los hombres sois iguales.

Eugenio- De acuerdo… lo intentaré…

Sonia- Así me gusta, vamos a empezar la conversación y la cita de cero… a ver si mejoramos.

Sonia sale de la casa de Eugenio, y llama a la puerta como si acabase de llegar.

Eugenio- Hola Sonia, cuanto tiempo hace ya… ¿qué tal estás?

Sonia- Bien y tú… querías presentarme un proyecto, ¿verdad?

Eugenio- Sí, sigues viajando a menudo a Sudáfrica… todavía tienes relación con artistas de allá.

Sonia- Por supuesto…

Eugenio- ¿Qué te parece si los traemos a Europa y los presentamos a las grandes galerías?

Sonia- Me gusta tu proyecto… siéntate vamos a hablar.

Eugenio sirve dos copas de vino blanco frío…

 

 

 

 

 

 

Obra 3-

Joaquín- amigo

Ignacio- Amante de Luisa.

Luisa- Amiga de Joaquín y amante de Ignacio.

 

Están los tres en la barra de un bar bebiendo chupitos de Tequila y hablando.

Joaquín- Lo que ocurre es que tú te has equivocado, Ignacio no es un buen partido, y tú estás coladita por él.

Luisa- ¿Qué quieres decir?, era tú mejor partido.

Joaquín- Por supuesto, soy más estable, y tengo más dinero…

Ignacio- Y sufres la enfermedad de la mentira…

Joaquín- ¿Cómo que de la mentira?

Ignacio- Te vendes mal, tienes una fachada pero realmente tú no eres así.

Joaquín- Pues… como todo el mundo, ¿no?

Ignacio- No, yo soy transparente…

Luisa- Muchachos, no os peleéis, tengamos la fiesta en paz.

Joaquín- La fiesta en paz.

Luisa- Los tres no conocemos desde hace décadas… sabemos perfectamente como es el otro, para qué pelearnos por eso, ¿no?

Joaquín- Lo que pasa es que Ignacio se ha encaprichado de ti… te quiere follar. Pero tú eres mía.

Luisa- Yo no soy de nadie… ¿y si yo también quiero follar con él?

Joaquín- ¿Con él?, no digas tonterías, yo no os imagino en la cama juntos…

Luisa- Y contigo sí que me imaginas…

Joaquín- Conmigo te imagino, pero es que además nos acostamos juntos a menudo.

Luisa se levanta va hacia Ignacio y le da un beso en la boca…

Luisa- Pues la cosa va a cambiar, por engreído.

Joaquín- Estáis locos, las cosas no funcionan así, no te puedes acostar con alguien por estar enfadada con su amigo, que sigue siendo tu amante, ¡o sea yo!

Luisa- ¿Por qué no?, yo hago lo que me da la gana, soy libre, lo sabes, ¡verdad?

Joaquín- Claro, claro…

Luisa- Y ahora que Joaquín ya está amansado, ¿por dónde íbamos Ignacio?

Ignacio- Me pareces una mujer increíble.

Luisa- Gracias, lo soy…

Ignacio- Siempre que necesites cualquier cosa me llamas…

Luisa- Has visto Joaquín, él es un encanto.

Joaquín- Pero cuando lleve un tiempo aguantando tus manías ya no lo será tanto.

Ignacio- No lo puedes saber…

Joaquín- El tiempo corrompe las relaciones…

Luisa- Tus relaciones.

Joaquín- Ahora el culpable voy a ser yo…

Ignacio- Por supuesto.

Joaquín- Estáis los dos contra mí… me voy a pedir tres chupitos de Tequila.

Luisa- Gracias… me apetece…

Joaquín- Perdón, son los tres para mí…

Ignacio- Ahora se va  a emborrachar por despecho…

Joaquín- Como todos aquí, yo hago lo que quiero.

Luisa- Se emborrachará y luego se pondrá violento…

Joaquín- Es posible.

Ignacio- Hay… qué miedo tengo…

Joaquín se acerca a Ignacio y empieza  a forcejear con él… intenta tirarlo al suelo… todos los clientes que hay en el bar se los quedan mirando… Luisa tira un taburete y le da a Ignacio…

Luisa- Hay… perdón…

Ignacio- ¡Ah… qué dolor…!

Joaquín se empieza a reír…

Joaquín- Anda que empezáis bien vuestra mínima historia de amor…

Ignacio- creo que me has roto varias costillas…

Luisa- Perdón, no era mi intención…

Joaquín- Anda muchachos bebámonos nuestros tequilas…

Se dirigen los tres a la barra y se beben los tres tequilas…

Luisa- Muchachos, brindemos por la paz y la camaradería.

Ignacio- Brindemos porque el compartir sea el pan nuestro de cada día…

Joaquín- Está bien, si queréis tu y yo compartimos a Luisa…

Luisa- ¿Y yo no tengo nada que decir?, imbéciles.

Luisa sale del bar desairada.

Fin.

 

 

 

 

 

Obra 4-

Ruth- tendera de un comercio de lanas…

Susana- Clienta.

Aitor- Cliente.

 

Acto 1

Escena 1- Están los tres en la tienda hablando de ganchillo… suena de fondo Chet Baker.

Susana- Para mí tejer es lo más cercano de estar en paz conmigo misma.

Aitor- Opino lo mismo… si la gente hiciese más ganchillo habría más armonía en el mundo.

Ruth- Mirad estás lanas nuevas que me han llegado…

Aitor- Qué colores, son preciosas…

Ruth- ¿Por qué no hacemos entre los tres algo diferente?, un tapiz.

Susana- Tienes el tejedor…

Ruth- Por supuesto… yo antes hacía alfombras y tapices…

Aitor- Y… dónde está…

Ruth- En el garaje de mi casa… si me ayudáis podemos traerlo a la trastienda y hacer algo interesante.

Susana- Me estoy entusiasmando…

Ruth- Sería pasar de ser artesanos a ser artistas… o eso creo…

Aitor- Yo no veo tan clara la diferencia.

Susana- Porque tú siempre has sido un artista tejiendo.

Aitor- Gracias, es todo un piropo.

Ruth- Hagamos un dibujo de lo que queremos hacer… compremos lanas de los colores que necesitemos y a trabajar…

Susana- Tienes hojas y colores…

Ruth- Sí, ten…

Ruth le da un bloc a Susana y unas pinturas acrílicas… Susana en un momento hace un boceto… lo que crea parece una pintura asiática…

Aitor- Pero mejor hacer algo actual, urbano…

Susana- Estoy de acuerdo…

Susana vuelve a coger el bloc y pinta una ciudad con sus coches, edificios y transeúntes, con luces rojas y verdes de semáforos… y colores de carteles publicitarios…

Aitor- Sí, este me gusta más…

Ruth- ¿Quedamos cada noche cuando cierre la tienda para trabajar?

Aitor- De acuerdo…

Susana- Vale, nos vemos mañana a las ocho…

Ruth- Perfecto.

 

Escena 2- Ruth llega a la tienda de lanas… más tarde aparecen Susana y Aitor…

Ruth- Mirad, he traído un termo con café y una bolsa con croissants… la noche va a ser larga… y tenemos que avanzar en nuestro proyecto.

Aitor- Susana, ¿tienes la pintura acabada?

Susana- Por supuesto, mirad.

Entre los tres escogieron lanas, pusieron el telar a punto, y empezaron a tejer, un rato uno, otro rato los otros.

Aitor- Aquí se ha de cambiar de color…

Ruth- Me gusta el trabajo en equipo.

Susana- Es la mejor forma de trabajar que hay.

Aitor- Yo nunca he podido trabajar en equipo, pero vosotras sois unas mujeres tan fáciles.

Ruth se ríe

Ruth- ¿Fáciles?, en qué sentido…

Susana- Se nos está intentando ligar…

Aitor- No, no os confundáis…

Ruth- Pero bueno, a ti, qué te gustan ¿los hombres o las mujeres?

Aitor- Me gustáis vosotras… y os voy a comer…

Empiezan a perseguirse por el escenario, Ruth y Susana están excitadas y se dejan atrapar…

Aitor- Ahora que se supone que debo hacer…

Los tres se ponen a reír.

Ruth- Venga, no nos distraigamos, a trabajar…

Susana- Yo creo que podemos acabarlo hoy, si estamos toda la noche trabajando.

Aitor- Y si nos comemos los croissants.

Ruth saca el termo y los croissants y se ponen a comer.

Ruth- Pero… no lo vamos a acabar hoy, mejor hacer las cosas lentas pero bien…

Aitor- Estoy de acuerdo…

Susana- Tenía tanta ilusión de verlo.

Ruth- Todo llegará, tranquila.

Susana- De acuerdo…

Fin.

 

 

 

 

Obra 5-

Luca- Médico forense.

Lucía- Hija del fallecido.

Ernesto- Pareja de Lucía.

Ágata- Psiquiatra.

Escena 1- Ernesto y Lucía, están esperando en el hospital para saber cómo ha ido la operación del padre de Lucía… se nota tensión en el ambiente.

Luca- Lo siento, no hemos podido hacer nada por el paciente…

Lucía- ¡Qué significa que no han podido hacer nada!, pues háganlo.

Luca- Su padre ha fallecido…

Lucía se abraza con el médico… Ernesto pone cara de perplejidad

Ernesto- Lucía, te has equivocado de persona.

Lucía- Cómo que me he equivocado de persona… yo soy tú pareja, él es solo el médico…, quería sentir al asesino de mi padre.

Luca- Lo siento, pueden quedarse el tiempo que quieran, ahora vendrá una doctora para atenderles.

Luca se va por el pasillo del hospital.

Lucía- Para qué me va a atender una doctora.

Ernesto- Estás totalmente descentrada… tienes cara… en fin… creo que estás muy afectada…

Lucía- Cara de qué… de loca… siempre supiste que estaba loca… y afectada… como quieres que esté… ha muerto mi padre…

Ernesto- Bien, vamos a casa…

Lucía- Quiero y necesito la asistencia…

Ernesto- Mira… por allí viene una médico.

Ágata- Hola, ¿necesitan algo…?

Lucía- Me quiero morir…

Ágata- Lo sé, ha fallecido su padre… a veces pasa que se quiera seguir al difunto…

Ernesto- por favor…

Ágata- Vamos a mi despacho.

Ernesto y Lucía siguen a Ágata,  se introducen en un despacho.

Ágata- Está muy afectada… sé que sufre de depresiones me lo ha dicho su médico…

Lucía- Joder, aquí se sabe todo.

Ágata- Tenga le voy a recetar estás pastillas, tómese una al día…

Lucía- El Diazepan y yo somos amigos…

Ágata- Así me gusta, que se cuide…

Lucía- No me quiero cuidar.

Ágata- Hábleme, ¿qué es lo que siente?

Lucía- Es como si hubiese perdido las piernas.

Ágata- Claro su padre era parte de usted.

Lucía- Por supuesto.

Ernesto- ¿Cuánto tiempo se tiene que tomar la medicación…?

Ágata- Medio año… pero nos veremos una tarde cada dos semanas…

Lucía- Qué bien… esto es cuidar a tu prójimo…

Ágata- Gracias.

Lucía- Yo a quien quiero ver es a mi padre.

Ágata- Lo sé… no se puede hacer nada…

Lucía- Claro que no se puede hacer nada, te crees que soy tonta.

Ágata- En absoluto…

Lucía- Cariño, vámonos…

Ágata- Recuerda pedir cita para dentro de dos semanas.

Ernesto- Adiós doctora…

Ágata- Adiós, cuidaros.

Escena 2-  Lucía y Ernesto están en su casa, en el dormitorio.

Lucía- Quiero tener un hijo.

Ernesto- No creo que sea un buen momento, estás en depresión.

Lucía- Un hijo me la quitará.

Ernesto- ¿No has visto a nuestras amigas como han enloquecido después de parir?

Lucía- Me dará vitalidad.

Ernesto- Bueno, de eso te falta un poco.

Lucía- Qué me dices, nos ponemos en marcha…

Ernesto- Espera, vamos a ponernos románticos.

Ernesto descorcha una botella de vino, enciende velas, y pone de fondo a Enya.

Lucía- Tú sí que sabes… pero yo no puedo beber.

Ernesto- Por un día no pasa nada, la ocasión se lo merece.

Empiezan a beber… Lucía se empieza a desnudar.

Ernesto- Tranquila, tienes prisa para todo… hagámoslo bonito.

Lucía- Tú mandas como siempre.

Se empiezan a besar, la luz va mermando hasta que se quedan a oscuras… se oyen jadeos de placer.

Fin.

 

Obra 6-

Antonio- periodista.

Andrea- amante y madre triunfadora.

Están los dos en casa de Antonio, bebiendo vino y escuchando Dizzy Gillespie.

 

Antonio- Déjame hacerte la entrevista.

Andrea- Pero… ¿para qué?

Antonio- Eres una madre viuda de gran éxito, quiero vender tu historia.

Andrea- Yo no quiero vender mi historia.

Antonio- Venga, que te lo pagaré en especies…

Andrea- Mira, primero, creo que es un abuso por la relación que tenemos. Segundo, creo que no es justo para mi hija… que salga en tu revista, nuestro modo de vida, cómo fue realmente su padre, porque seguro que publicas que era un cabrón…

Antonio- Podemos inventarnos alguna parte del artículo.

Andrea- Estás fatal…

Antonio- Mira, lo tengo todo planeado… primero en el artículo saldría una pequeña biografía, puede ser autobiografía, y la escribes como tú sabes, con pasión.

Andrea- ¡Qué te he dicho que no!

Antonio- Luego unos retratos sola y otros con tu hija…

Andrea- Qué pesado…

Antonio- A continuación una entrevista, en la que te preguntaré, sobre tu vida como viuda, sobre cómo compaginas tu maternidad con tu exigente mundo laboral…

Andrea- Voy a perder la paciencia…

Antonio- Y unas fotos de tu casa, esta magnífica casa.

Andrea- Estás fatal, y que ganaría yo con todo esto.

Antonio- Te pagaríamos dinero, además de que tu empresa tendría mucha publicidad.

Andrea- No necesito dinero, y la publicidad de mi empresa la genero yo.

Antonio- No seas cerrada, con esto ganaremos los dos… además en el artículo no me voy a nombrar.

Andrea- Solo faltaría… el entrevistador, o sea yo… me follo a la entrevistadora…perdería toda credibilidad el trabajo.

Antonio se ríe y llena las copas de vino… luego pone a Phil Collins.

Antonio- Tú piénsatelo, tus beneficios se pueden multiplicar debido a la publicidad que  generaría.

Andrea- Bien… me lo pienso.

Antonio- Y a Sofía, ¿cómo le ha ido en el instituto?

Andrea- Mal, ha suspendido cinco.

Antonio- Joder…

Andrea- Para que veas que mi vida no es ideal, ¿esto también lo publicarías en el artículo?

Antonio- ¿A qué crees que es debido el fracaso de tu hija?

Andrea- Ella no es tonta… desde que murió su padre, hace seis años, no lo menciono en casa… sabe que él no era buena persona… se acuerda cuando me maltrataba… no lo olvidará nunca.

Antonio- ¿Quizás necesitaría un refuerzo psicológico?

Andrea- Me lo estoy planteando.

Antonio- Qué difícil debe ser para ti…

Andrea- Por eso te digo que el artículo mejor no hacerlo. Deberíamos esconder cosas…

Antonio- Claro.

Andrea- Pero tanto si las escondemos como si no, le sentará muy mal a Sofía.

Antonio- Pues… dejemos pasar un tiempo, podemos postergar lo del artículo, con la ilusión que me hacía.

Andrea- Tú vives a basa de flechazos, te enamoras de una mujer y la persigues hasta conseguirla, te enamoras de un proyecto laboral y te va la vida en ello… ¿siempre has sido así?

Antonio- Es mi esencia…

Andrea- Anda dame un beso…

Los dos se besan apasionadamente…

Andrea- Escuchemos a Fletwood Mac y quedémonos abrazados…

Se quedan abrazados unos segundos mientras suena la música… de repente se oye una voz en el escenario que le habla al público…

Voz- No hay bien que por mal no venga… todas las historias son únicas… Andrea es una mujer potente, pero vive encandilada por Antonio… Antonio es un hombre romántico, pero vive pendiente de su trabajo… en realidad se entienden bien… después de haber pasado unas vidas más que traumáticas, sus estados son de paz interior. Seguro que el estado se lo transmitirán a Sofía… y probablemente en un tiempo pensarán que viven en el mejor de los mundos posibles, aunque solo con girar la cabeza y mirar hacia otro lado, se darán cuenta que su mundo es el mejor de los mudos posibles, pero que el resto del mundo es la misma porquería de siempre, pero no son quién para cambiarlo y perder su estado idílico… con su día a día ya ponen un granito de arena para hacer del mundo un lugar mejor…

 

En escena, Andrea y Antonio salen abrazados con sonrisas de idiotas…

Fin.

 

 

 

Obra 7-

Lucía- Modista.

Carlos- Organizador de eventos.

Clara- Pareja de Lucía.

 

Lucía y Carlos están en el taller de Lucía hablaldo sobre un encargo… van recordando cosas del pasado.

Lucía- A ver, Carlos, pero… ¿qué quieres exactamente?

Carlos- Tengo un evento, con la cúpula de la Generalitat… quiero un traje que de la talla y a la talla.

Lucía- Pero no vengas  a verme a mí por eso.

Carlos- Es un capricho que tengo… quiero sentirme por una vez como un ganador de un Oscar.

Lucía- Pero si eras un hippy, quién te ha visto y quién te ve…

Carlos- Y tú siempre has sido una elitista y una estilista…

Lucía- Yo no he cambiado… pero tú… corrías delante de la policía en todas las manifestaciones estudiantiles…, no te perdías ni una.

Carlos- He aprendido de los errores.

Lucía- No es un error, es tu esencia.

Carlos- No me jodas…

Lucía- Ni se me ocurriría.

Carlos- Pues ya lo hemos hecho alguna vez…

Lucía- No me lo recuerdes.

Entra Clara por la puerta, le da un beso en la boca a Lucia.

Carlos- Pero… desde cuándo.

Lucía- Somos pareja desde hace medio año.

Carlos- ¿Sois tortilleras?

Lucía- Si quieres llamarlo así.

Carlos- Yo… que un día tengo fantasías con una y el otro día con la otra…

Clara- Pues todo se quedará solo en fantasías… pero no nos importa que las tengas… eres como de la familia… nuestro animal de compañía…

Carlos- ¿Animal de compañía?

Los tres se ríen ruidosamente.

Lucía- Callaros, callaros, que damos mala imagen.

Carlos- Mala imagen para quién, estamos solos.

Clara- Pero a Lucía le gusta el orden absoluto en su negocio… es High Class.

Carlos- El orden absoluto en su vida, ¿no?

Lucía- Claro…

Carlos- pareces muy cambiada pero estás igual.

Lucía- Salvo que me he vuelto tortillera. Pero es culpa de Clara, me ha seducido.

Clara- Soy una diabla con patas… vigilad mujeres del mundo…

Carlos- Calla, calla, que imagino y me excito.

Lucía- Siempre has sido un depravado…

Carlos- Es lo que conservo de mi juventud.

Lucía- Pero te vendría bien correr delante de la poli otra vez… al menos adelgazarías.

Carlos- Tienes razón… me he puesto como un tonel.

Lucía abre una botella de vino blanco que ha sacado de la nevera… sirve tres vasos.

Carlos- ¿Qué celebramos?

Lucía- Qué he salido del armario.

Clara- Qué hemos salido del armario.

Carlos- ¿Estáis seguras de que no queréis venir a mi casa?

Clara- ¿Para qué?

Carlos- Para hacer un trío…

Lucía- Estás fatal… ¿no me conoces? Yo nunca me complico la vida…

Carlos- El placer no debería ser una complicación.

Clara- Es el rey de las complicaciones… ¿sabes cuántas parejas y familias rompe?

Carlos- Joder, porque no sabemos llevar bien nuestras vidas… somos posesivos.

Lucía- ¿Te acuerdas cuando nos enrollamos hace veinte años?, te convertiste en un celoso inaguantable.

Carlos- Pero he evolucionado… y para bien.

Lucía- Déjame dudarlo.

Clara- ¿Por qué lo dejaste con Itziar?

Carlos- Porque no nos aguantábamos.

Lucía- Ella me ha dicho que estabas inaguantable por los celos que tenías.

Carlos- Pero es que era una puta.

Clara- Eres prehistórico, y tan poco consecuente. Te dejas llevar por cualquier sentimiento y deseo.

Lucía- Así va el mundo… por hombres como tú.

Carlos- Pero os venís o no…

Lucía y Clara- Ni lo sueñes.

Lucía- ¿Para cuando quieres ir vestido de gala?

Carlos- Para el cinco de mayo…

Lucía- Ya te he tomado las medidas… tendrás el traje para esa fecha…

Carlos- Nunca podré pagártelo.

Lucía- Sí, el mismo día que te lo entregue me lo pagarás…

Carlos- Claro… me refería a emocionalmente.

Clara- Qué mono…

Lucía- ¿Te parece mono?, es un orangután…

Los tres se ríen.

Fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra 8-

Ingrid- Dependienta.

Carla- Jefa de Ingrid.

Sebastián- Marido de Carla.

 

Ingrid y Carla están en la tienda de moda hablan mientras se beben un té.

 

Carla- Tendrías que estudiar Inglés. Esta es una zona por la que pasa mucho turista.

Ingrid- Lo sé…

Carla- Cuando entraste a trabajar conmigo, me hiciste creer que dominabas varios idiomas…

Ingrid- Si no, ¿me hubieras cogido para el puesto…?, ¿te arrepientes?

Carla- Para nada cariño

Ingrid- Yo también te quiero.

Carla- Se lo tengo que explicar a mi marido.

Ingrid- ¿El qué?

Carla- Que estamos enamoradas…

Ingrid- ¿Estás loca?

Carla- Es una realidad, nos queremos.

Ingrid- Sí, pero este negocio es de él. Nos echaría a la calle.

Carla- A mí me da igual… podría compartir la vida en tú piso.

Ingrid- Mi piso es de alquiler, y lo comparto con dos personas más…

Carla- Les pedimos que se vayan.

Ingrid- No puedo hacer eso… además, podrías prescindir de tu estatus social.

Carla- Por supuesto, siempre que esté contigo.

Ingrid- Joder… despídeme.

Carla- No tengo ningún motivo para hacerlo.

Ingrid- Pues la que hablará con Sebastián voy a ser yo.

Carla- Perfecto, habla…

Ingrid- Me voy a acabar marchando y no nos veremos más.

Carla- No puedes prescindir de mí.

Ingrid- Que creído lo tienes… eres ardiente y preciosa… pero puedo encontrar más mujeres así…

Carla- Búscalas.

Carla se acerca a Ingrid provocativa y le da un beso. Entonces entra Sebastián…

Sebastián- ¿Qué pasa?, ¿pero qué hacéis?

Carla- Cariño, nos queremos…

Sebastián- ¿Cariño nos queremos…? ¿quién se quiere?, ¿tú y yo?, ¡Ingrid y tú?

Ingrid- No le hagas caso…

Carla- Ingrid y yo estamos enamoradas…

Sebastián- Carla, cariño, otras veces has creído enamorarte de otra persona, y al final te has dado cuenta de que era un error.

Carla- Ahora es en serio.

Sebastián- Anda, no me des la tarde… Ingrid, cierra la tienda nos vamos a casa a cenar  y a ver una buena peli… como en los viejos tiempos…

Carla- ¡Qué no lo has entendido!, ¡No quiero!

Sebastián- No juegues con tu suerte cariño.

Ingrid- Yo me auto despido…

Carla- Nos vamos las dos…

Ingrid- No, tú te quedas… ¿no ves que para mí serías una carga?

Sebastián- Anda díselo Ingrid…

Carla- ¿Decirme qué?

Ingrid- Joder… en estos días también me he acostado con él.

Carla- ¿Con Sebastián?

Ingrid- Sí….

Carla- ¡Putos…!

Ingrid- Tranquila, es solo sexo…

Carla- Y conmigo también es solo sexo, ¿no?

Ingrid- Por supuesto…

Carla- Yo me mato…

Sebastián- Tranquila, podemos continuar así… los dos nos acostamos de vez en cuando con Ingrid… nosotros seguimos siendo pareja… y el negocio nos da para vivir a los tres…

Carla- Lo teníais todo calculado…

Ingrid- Te aseguro que no…

Sebastián- Ingrid, que es una libertina…

Ingrid- Y vosotros unos cachondos…

Carla sale gritando de la tienda, enloquecida e histérica.

Ingrid- ¿Adónde irá?

Sebastián- Tranquila, está como una cabra, ya volverá.

Fin.

 

Obra 9-

Juan- Actor profesional…

Alfonso- Actor amateur.

Lidia- Amante de ambos.

 

Están los tres en los asientos de un teatro vacío.

 

Juan- No sé porque no te dedicas profesionalmente al teatro, siempre ha sido tú pasión.

Alfonso- No tengo la calidad escénica necesaria.

Juan- Eso es lo de menos…

Lidia- Lo que tienes es una baja autoestima increíble.

Alfonso- Me cuesta memorizar los diálogos, y luego los interpreto y he de hacer un esfuerzo increíble para acordarme del texto.

Lidia- Es falta de práctica… cuántos papeles has hecho en los últimos cinco años.

Alfonso- Cuatro, el cuarto es el de ser tú amante.

Juan- Es el papel más complicado, los que somos tus amantes lo sabemos perfectamente.

Lidia- No quiero bromas, a ver si perdéis vuestro papel en mi vida.

Alfonso- No podrías vivir sin nosotros.

Lidia- Podría hacer una lista de espera de gente que quisiera estar conmigo…. O sea…

Juan- Tú no sufres por poca autoestima.

Lidia- Nunca he sufrido de eso…

Alfonso- Eres la más atractiva e inteligente de las mujeres, ¿verdad?

Lidia- Por supuesto, ¿o no lo creéis así?

Juan- Por supuesto… ¿sabes que tú también podrías ser actriz?

Lidia- Convence a alguno de los directores que han trabajado contigo para que me dé un papel.

Juan- Creo que tú tienes más armas para convencerlos.

Lidia- Seguramente… por cierto Alfonso, me encantó el papel de la obra esa de Pinter que hiciste hace dos años.

Juan- ¿Qué obra?, ¿la de infidelidad?

Lidia- Sí, esa.

Alfonso- Tú nunca podrías ser infiel, nunca has sido de nadie.

Lidia- Ni lo seré, no sueñes.

Juan se sube al escenario y les habla desde arriba.

Juan- Os gustaría escuchar el monólogo que estoy preparando.

Lidia- Vale, perfecto.

Alfonso- Muéstranoslo.

 

Juan- No quiero ser más… la desilusión me embarga… como no cambien las cosas, no sé qué haré… ya hasta ni Andrea me hace caso, yo que era un don Juan, y llevo cinco meses solo, quiero gente a mi alrededor… quiero ser yo otra vez… después de la crisis, ya no he sacado a luz mi propio ser… estar tres meses en el psiquiátrico, he perdido parte de mi vida… quiero recuperarme y no puedo… la ilusión se desvanece…

El misterio de la vida no tenía secretos para mí… ¿qué me ha pasado?, ya no me hace falta ni escribir versos… ya no me apetece ni ir al cine… que me pasa que no me encuentro… y para colmo la desintoxicación de cocaína no ha tenido efecto, compro más que nunca, gasto más que nunca, y no tengo apenas ingresos económicos… tendré que robar, volver a robar… soy carne de prisión, soy un excluido social, y yo que me creía un gran poeta anarquista… no lo soy, soy una farsa…

Después del hundimiento viene la resurrección, ¿realmente llegará? He de tener esperanza, que no la pierda, si no nunca más me podré levantar… y además, enciendo la televisión, y solo oigo a políticos mintiendo, a periodistas intentando engañarnos, voy a poner bombas a diestro y siniestro… los límites se me imponen y yo no los controlo, la luz se va, mi vida se va… y yo en plena oscuridad nunca más volveré a ser yo… que muera el mundo, que tiemble el mundo, que se acerca una gran explosión… y yo seré su artífice…

Alfonso- Bravo, bravo.

Lidia- Me ha encantado…

Juan- Cinco actores vamos a presentar dos monólogos cada uno.

Alfonso- ¿Lo has redactado tú?

Juan- Sí, estoy escribiendo desde hace unos años…

Alfonso- Y vosotros queréis que me haga actor profesional… no tengo la sensibilidad ni la personalidad…

Lidia- Todo es cuestión de práctica…

Juan- A trabajar Alfonso, a trabajar…

Alfonso- Lo intentaré…

Lidia- Si lo haces nos veremos más veces al mes…

Alfonso- Entonces lo haré…

Fin.

 

 

 

 

 

 

Obra 10-

Luz- Psicóloga.

Esther- Paciente.

 

Luz y Esther están en la consulta de Luz.

 

Luz- No puedes seguir así.

Esther- Así cómo… si estoy harta… mi familia es una mierda… y el trabajo otra mierda.

Luz- Pero la importante eres tú y tu esencia, al margen de las circunstancias que te rodean.

Esther- Pero no me dirás que las circunstancias no afectan.

Luz- Claro que afectan, pero lo que importa es el modo de afrontarlas… has de ser fuerte…

Esther- No puedo más, además mi novio me es más infiel que nunca…

Luz- Búscate una pareja que te comprenda.

Esther- Todas al principio me comprenden…

Luz- A ver, vamos a centrarnos… has oído hablar del arte terapia.

Esther- Por supuesto, toda mi poesía ha sido arte terapia.

Luz- Pero nunca la has interpretado…

Esther- Qué mayor interpretación que sentirla al expulsarla…

Luz- Lo has de hacer racionalmente… para que tú consciente lo asuma, lo integre…

Esther- Qué quieres, ¿qué escriba un poema?

Luz- Por supuesto, y luego lo vas a interpretar.

Esther- Está bien.

Esther se pone a componer una poesía que dice lo siguiente:

 

Las neuronas, parece que descontroladas,

quieren darse patadas a diestro y siniestro…

La vida es un circuito de obstáculos y la

facilidad de estrellarse en uno

es realmente abrumante…

Como puede ser que  sea,

siento luego existo…

O eso creo,

¿alguien tiene certeza de algo?

Las verdades la dejo para otros,

yo me quedo con la especulación…

Que posiblemente tiene menos errores que

la verdad tan buscada y tan poco alcanzada.

Luz- Me gusta, ¿cuál crees que es su significado?

Esther- Creo, que mi desencanto ante el mundo y su funcionamiento se hace patente…

Mi lado escéptico es cada vez más radical, me embarga… si soy algo es escéptica, y eso se ve en toda mi obra… la gente que me ha rodeado me ha fallado, pero, ¿a quién no?

Quiero quererme, pero ese sentimiento se aleja de la realidad… soy para la vida, pero tranquilamente podría ser para la muerte… mi negatividad se ve clara… esta soy yo, doctora…

Luz- No me llames doctora… soy solo una licenciada… pero, ¿es todo lo que has podido sacar del poema?

Esther- Sí, solo eso…

Luz- Creo que hacer el ejercicio de racionalizar todos tus sentimientos te ayudaría mucho…

Esther- Puede ser…

Luz- Es el modo de hacer consciente lo que quieres y lo que buscas… que a veces son opuestos… o… lo que necesitas y lo que tienes… es otro punto importante para la estabilidad de una persona…

Esther- ¿Qué quieres?, ¿qué interprete todos los poemas que escriba?

Luz- Sería bueno para ti…

Esther- Voy a tener más trabajo en interpretarlos que en escribir la poesía, pero si me puedo centrar lo haré.

Luz- Así me gusta… hoy has llegado a la consulta muy angustiada, si te vuelves a sentir así, me llamas, sea la hora que sea, ¿entendido?

Esther- De acuerdo.

Esther sale de la consulta pensando en voz alta.

Esther- ¿No querrá ligar conmigo?, esta loquera está dispuesta a todo.

Fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra 11-

 

Priscilla- Catedrática de estética.

Marcos- Alumno…

Luca- Catedrático de ciencias políticas… amante de Priscilla.

 

Priscilla y Marcos están bebiendo una cerveza en un bar…

 

Marcos- Pero… tú siendo tan sensible, supongo, ¿qué no te dejarán indiferente mis sentimientos?

Priscilla- No me dejan indiferente pero no los comparto…

Marcos- Nos hemos acostado tres veces en las dos últimas semanas. ¿No hay ningún motivo para esto?

Priscilla- ¿Queríamos darnos placer…?

Marcos- Solo eso… ¿y tú gran sensibilidad?

Priscilla- Solo sirve para las obras de arte, para los objetos… pero si te has encaprichado así… ¿no podemos volver a acostarnos?

Marcos- ¿Encaprichado?… yo te quiero.

Priscilla- El amor no existe… te darás cuenta con el tiempo…

Marcos- Eres una puta nihilista… con lo que los criticas en clase…

Priscilla- No me molestes… yo en clase digo lo que quiero…

Marcos- Eres una farsante…

Priscilla- Cómo todo el mundo… y más los académicos.

Marcos- No puedo más, me voy…

Priscilla- Adiós corazón…

Marcos- Puta.

Marcos sale enfadado, se cruza con  Luca… se sienta al lado de Priscilla…

Priscilla- Hola cariño…

Luca- Hola, ¿quién era ese que ha salido loco?

Priscilla- Un alumno, nos hemos acostado y se ha enamorado.

Luca- Pobre muchacho…

Priscilla- ¿Pobre muchacho?, pobre de mí… no puedo tener amantes porque se enamoran… el único diferente eres tú… llevamos tres años de amantes y lo llevas muy bien…

Luca- Supongo…

Priscilla- Claro que sí… además me satisfaces mucho…

Luca- ¿Por eso necesitas a otros amantes?

Priscilla- No jodas… Tú también…

Luca- Yo siempre te he querido, pero respeto mucho tus apetencias… eres insaciable…

Priscilla- Cómo buena esteta…

Luca- Si tú lo dices…

Priscilla- O sea, ¿ qué tú también me quieres?

Luca- Claro, pero yo como estudioso de las sociedades desde la política, sé que siempre ha  habido mujeres fatales… tú eres una, y si algún hombre se obsesiona por ti, sucumbe y se va al infierno.

Priscilla- Como el pobre Marcos.

Luca- Hablando de Marcos, por allí viene…

Entra Marcos con cara de histeria.

Marcos- Qué, señora profesora, buscando nuevos amantes…

Priscilla- Mira te presento, él es Luca, el amante que más me ha durado y el que mejor se comporta.

Marcos- Joder.

Priscilla- Y él es Marcos, un alumno que quería jugar al juego del amor y se ha hundido…

Marcos- Joder. Yo también me sé comportar.

Priscilla- ¿En serio?, pues siéntate con nosotros…

Luca- Me temo que sé cuáles son tus intenciones.

Marcos- No me digas…

Priscilla- Claro, podríamos ir los tres a mi casa.

Luca- Por mí perfecto.

Marcos- Vamos…

Priscilla- Ya estoy mojada… pensando en ser empalada por delante y por detrás a la vez…

Marcos- Has hecho muchas veces esto…

Luca- Eso no se pregunta…

Priscilla- Vamos a disfrutar, pero sin explicación alguna…

Luca- Se necesita aprender a tratarla…

Marcos- Aprenderé, te aseguro que aprenderá…

Fin.

 

 

 

 

 

Obra 12-

Alfredo- Analista económico…

Lidia- Consultora.

Sara- Miembro de una ONG.

Son amigos desde la adolescencia.

 

Están los tres comiendo en un restaurante que está casi vacío.

Escena1.

Alfredo- La crisis ha hecho mucho daño a las pequeñas empresas…

Lidia- Nosotros somos los que menos debemos criticar… trabajamos para los grandes adinerados del país…

Sara- Parece mentira cómo cambian las personas… yo que me enamoré de ti en la universidad… eras un idealista… luchabas por el bien de tus compañeros de la universidad… llevabas el pelo hasta el culo y no parabas de fumar petardos…

Alfredo- Soy el gran estereotipo de joven hippy y adulto yuppy.

Sara- Todo tú eres una farsa… pero me caes bien…

Alfredo- Pero eso no se lo digas a tus colegas filántropos.

Sara- Tranquilo, que no te presentaré a ninguno de ellos.

Lidia- Yo, en cambio, he ido a alguna de sus fiestas de izquierdistas… todos son de Green Peace y quieren la paz en el mundo.

Alfredo- Se necesita la guerra, tanto por la economía como por la superpoblación…

Sara- Calla, calla, que te echaré encima a mis colegas…

Los tres se ríen.

Sara- Tengo buena maría en mí casa… si queréis cuando acabemos de comer podemos ir allí.

Lidia- Si la vas a buscar y nos la fumamos en el parque de la ciudadela, te invito a comer.

Sara- Vale, vuelvo en cinco minutos…

Alfredo- Da gusto vivir al lado de todo lo que es realmente importante.

Lidia se va al lavabo, esnifa una raya de coca, luego va Alfredo, que esnifa otra. A continuación llega Sara.

Sara- Todavía seguís con el vicio, los dos tenéis polvillo blanco en la nariz… id a limpiaros…

Alfredo- Perdón ¿quieres un poco?

Sara- Recuerda con quien estás hablando… cuando la he probado me ha gustado, pero no enriqueceré a los grandes narcos…

Alfredo- Ellos ni lo notarán, con la cantidad de gente que consume… pero en cambio a los camellos de barrio sí que les haces un favor, si no pasasen droga robarían…

Sara- Tienes palabras para todo.

 

Escena 2-

Están los tres en el parque de la Ciudadela fumando la marihuana de Sara…

Sara- Estoy cansada de trabajar, veo que conseguimos tan pocos beneficios para los más beneficiados.

Alfredo- Si de verdad queréis cambiar algo tendríais que concienciar del cambio a los más adinerados e influyentes, es la única manera de que la sociedad sea más justa… vosotros sois tan insignificantes que podéis cambiar muy poco.

Sara- Te has convertido en un nihilista…

Lidia- No, tenemos claro el camino que se ha de seguir…

Sara- Y ¿a quién queréis que concienciemos a los grandes banqueros o a los líderes políticos?

Alfredo- Es la única manera de convertir el mundo en un lugar justo… son los que deciden…

Sara- Pues estamos jodidos… yo, si puedo cambiarle la vida a un niño ya estoy contenta.

Lidia- Pero, detrás de él habrá muchos niños necesitados más que no podrás salvar…

Alfredo- También es injusto salvar a uno y a otros no…

Sara- Entonces, ¿qué he de hacer?, estar de brazos cruzados…

Lidia- Por supuesto que no… pero reconoce que a quién más ayudas es a tu autoestima…

Sara- Sois malos…

Alfredo- Somos realistas.

Sara- Nunca pensé que las personas podían cambiar tanto como vosotros lo habéis hecho.

Alfredo- Pero somos buena gente, ¿no?

Lidia- Nos quieres, ¿verdad?

Sara- Sois mis amigos y por eso os quiero, pero también sois unos sinvergüenzas…

Alfredo- Somos realistas… la desigualdad mundial es material…

Sara- Supongo…

Lidia- Espiritualmente los países pobres estar  más desarrollados que nosotros, ¿no?

Sara- Supongo…

Lidia- Pues por cuestiones materiales han explotado los mayores desastres de la humanidad…

Sara- ¿No será por las religiones…?

Alfredo- Es lo que quieren hacer creer, pero detrás siempre ha estado el poder y el dinero…

Sara- Andad, hacedme un raya, la necesito… quiero sentirme bien y no tener unos pensamientos muy solventes…

Lidia- Al final te volverás una de nosotros…

Sara- Ni lo soñéis…

Fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra 13-

Rulfo- Editor.

Ernesto- Columnista.

Lidia- Lectora empedernida.

 

Los tres están en casa de Rulfo… toman vino blanco… escuchan a Britten.

 

Escena 1.

Rulfo- Hace tiempo que no descubro a ningún escritor…

Ernesto- Los escritores ya no son intelectuales, son artistas… y dejan mucho que desear…

Lidia- Qué pasa, que un artista no puede ser un intelectual…

Rulfo- Los escritores, hoy en día han de crear de forma muy radical… han de inventarse nuevas formas de contar… si no lo hacen, siempre parecerá que el libro es un plagio.

Ernesto- O sea que para ti son más intelectuales que antes…

Rulfo- Son intelectuales pero sobre todo creativos… y como eso no abunda, no encuentro nuevos escritores con personalidad.

Lidia- Yo conozco a uno con un gran talento, mi hermano.

Rulfo- Tú hermano tenía que ser… no me lo intentarás vender sin aplicar tu gran criterio.

Lidia- Es el mejor escritor que he leído en mucho tiempo.

Rulfo- Qué estilo tiene…

Lidia- Es un escritor realista, muy realista… pero cuenta la realidad muy subjetivamente, y allí es donde saca toda su creatividad.

Ernesto- Lo quiero leer.

Lidia- Vale, os dejaré algún texto suyo.

Rulfo- No he dicho que lo quiera leer.

Lidia- Si no lo lees no me pasaré ninguna noche más por tú casa…

Rulfo- Eso es chantaje…

Ernesto- Si yo lo leo, por la mía pasarás…

Rulfo- ¿También sois amantes?

Lidia- El amor está hecho de chantajes… sí, es mi amante.

Rulfo- ¿Cuántos amantes tienes?

Lidia- No te interesa saberlo.

Rulfo- Dame leer algo de tu hermano, ¿es mayor o menor que tú?

Lidia- Veinte años menor…

Ernesto- Pero… es tú hermano o tú hijo.

Lidia- Nació de un penalti…

Rulfo- Es igual la edad que tengo, lo leeré con atención… a ver si tengo suerte y renuevo un poco a los autores de la editorial.

Lidia- Te aseguro que te gustará.

Escena 2-

Rulfo y lidia están en casa de Lidia, es por la noche y están en la cama.

Rulfo- He leído a tú hermano…

Lidia- ¿A qué te ha gustado?

Rulfo- Si te digo la verdad, no te volverás a acostar conmigo.

Lidia- Piensas que es atroz…

Rulfo- Bueno… es broma, le quiero hacer un contrato editorial…

Lidia- No jodas… le voy a llamar.

Rulfo- No, todavía no, consígueme más textos suyos…

Lidia- Sabía que me los pedirías, tengo aquí dos, mira te los dejo.

Lidia se levanta de la cama, va en ropa interior, coge los textos impresos y se los deja a Rulfo.

Rulfo- ¿Ernesto te ha comentado algo del texto?

Lidia- Creo que no se lo ha leído.

Rulfo- El gran lector… es un farsante, tantas ganas que tenía de leerlo…

Lidia- ¿Te lo leerás pronto?

Rulfo- En cuanto pueda…

Lidia- Te regalo un polvo y los lees…

Rulfo- Me pasaré toda la noche junto a ti en ello.

Lidia- Gracias.

Rulfo y Lidia se empiezan a besar.

Fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obra 14-

Helena- Maestra de primaria.

Julen- Adolescente enamorado de Helena, ex alumno de ella.

Beatriz- Madre de Julen.

 

Helena y Julen están tomándose un café en un bar… hablan acaloradamente.

 

Escena 1-

Helena- ¡Qué me dejes en paz!, no ves que me vas a poner en un problema.

Julen- Que va, solo es amor, el amor no da problemas.

Helena- Eres menor, y me estás incomodando, no me dejas tranquila, me siento presionada.

Julen- Eso no lo pensaste cuando nos liamos.

Helena- Fue un error.

Julen- Fue lo mejor que nos ha podido pasar.

Helena- No paras, no ves las cosas claras… yo tengo treinta y cinco años, y tú diecisiete. ¿Qué futuro podemos tener?

Julen- El del amor…

Helena- El del escándalo, y probablemente para mí la prisión.

Julen- No daremos a conocer lo nuestro hasta que cumpla dieciocho. Con mi mayoría de edad no habrá problemas.

Helena- No te he dicho que no puede ser… ¡no te quiero!

Julen- Pero me querrás…

Helena- Qué tengo que hacer para que me dejes en paz.

Julen- Vamos a tú casa a echar el último polvo.

Helena- Ni lo sueñes.

Julen- Te prometo que me olvidaré de todo y no diré nada.

Helena- Pago y vamos.

Helena y Julen salen del bar.

Escena 2-

Están los dos en casa de Helena besándose, se meten en la cama, se apagan las luces y empiezan a gemir. Diez segundos después se encienden las luces y están vestidos en la cama.

Helena- Me has dicho que esto se acabaría.

Julen- Te lo he prometido, es cierto.

Helena- Pues anda vete…

Julen- No quiero.

Helena- ¿Cómo que no quieres?

Julen- Quiero quedarme a vivir contigo.

Helena- No jodas, no estás cumpliendo.

Julen- Mi palabra a veces…

Helena- No tienes palabra, es lo peor que le puede pasar a una persona…

Julen- Y algo más.

Helena- Que se enamore de la persona equivocada.

Llaman a la puerta… Helena abre…

Helena- Hola, que desea…

Beatriz- Soy la madre de Julen, lo estoy buscando.

Beatriz enmudece y va a buscar  a Julen.

Beatriz- Anda, hijo vamos a casa… Helena, ¿no te acordabas de mí?, fuiste maestra de Julen en P5… eres una degenerada, nunca me fie de ti.

Helena- Por favor, no es lo que parece…

Beatriz- Julen es menor, y tú tienes casi cuarenta años… que quieres que piense.

Helena- Lo siento.

Beatriz- La voy a denunciar.

Julen- Mamá, yo la quiero…

Beatriz- Tú no sabes que es el amor.

Julen- Mejor que tú…

Beatriz- ¿Qué dices?

Julen- ¿Cómo fue tú relación con papá?, os maltratabais mutuamente.

Beatriz- No saques trapos sucios…

Julen- Además, papá se aprovechó de mí… tú no hiciste nada, le apoyaste… si denuncias a Helena, yo os denuncio a vosotros dos.

Beatriz- Vas a denunciar a tus padres…

Julen- Por supuesto.

Beatriz- Bueno haced lo que queráis… Julen, ya no eres mi hijo…

Julen- Nunca me has tratado como si fuera tu hijo, o sea que no pierdo nada…

Beatriz- Helena, quien con niño se acuesta cagado se levanta.

Helena- Tranquila, que no me acostaré más con su hijo.

Beatriz se va de su casa indignada…

Helena- Julen vete…

Julen- ¿Nos volveremos a ver?

Helena- Déjame pensarlo.

Julen le da un beso en la boca a Helena y se va

Obra 15-

Clara- Cajera de supermercado.

Clotilde- Clienta.

Alberto- Ladrón.

Hombre- Seguridad del supermercado.

 

Clotilde y Clara están en la caja, Clotilde quiere pagar… de repente suena la alarma, Alberto se está llevando un producto.

 

Clara- Otra vez te estás intentando llevar una revista porno.

Alberto- ¿No sé por qué ha pitado la máquina!

Clotilde- ¡Qué sinvergüenza!, todos trabajando para poder comprar, y este robando.

Clara- Esta juventud está fatal.

Alberto- Qué yo no he sido, ya he parado de robar.

Clara- El guarda de seguridad no sé dónde está…

Clotilde- Tienes suerte, aunque seguro que has visitado más de una vez una celda.

Alberto- ¿Y usted cómo la conoce señora?

Clara- Mira chaval, ven aquí, te quedarás a mi lado hasta que venga seguridad.

Alberto- Para que os enteréis, me he pasado a la cultura, esta vez no he robado una revista porno sino le última novela de Millás.

Clara- Anda mira, un intelectual mangui.

Clotilde- ¿Sabes leer?

Alberto- Incluso soy poeta, mirad que os improviso unos versos…

Clara- Pero los poetas no necesitan revistas porno, con sus poesías se llevan a todas las mujeres que quieren.

Alberto- Ese es un tópico. Para la mayoría de mujeres somos demasiado sensibles.

Clotilde- Tienes una pinta de sensible…, con esos pendientes y tus tatuajes…

Alberto-

La situación…

No impide la demanda, os amo,

señoras del reino de los sentidos…

La situación no varía cuándo

los sentimientos se retroalimentan…

Diosas del placer… entre un mundo y

otro os encontráis, entre

la incordia y la necesidad

me tenéis.

Clotilde- Menuda improvisación, anda dinos, de que libro has sacado el poema.

Alberto- Lo he compuesto yo…

Clara- Yo me lo creo.

Clotilde- Yo no lo creo…

Alberto- Mirad, este es el diploma como ganador del premio de poesía más importante de la ciudad.

Clara- ¿Lo has ganado tú?

Alberto- Por supuesto… mira Alberto Guzmán.

Clotilde- Ostras… si eres un intelectual…

Alberto- Lo que pasa es que soy un poeta que no liga, y estoy con las hormonas locas, no tengo dinero y necesito las revistas porno.

Clara- Mira, te dejaré llevar una cada semana…

Clotilde- Yo… si quieres puedes venir de vez en cuando a mi casa y nos complementamos.

Alberto- Os lo agradezco a las dos enormemente.

Clara- Mira, el segurata.

Segurata- ¿Ha sonado la alarma?, ¿qué ha pasado?

Clara- No, falsa alarma, había anulado mal un producto.

Clotilde- Sí, esta crema.

Segurata- ¿Este muchacho no es el que robaba revistas porno?

Clara- No…, creo que te has equivocado.

Alberto- Buenos días, buen hombre…

Segurata- A mí no me engañáis. ¿Qué pasa aquí?

Clotilde- No ves lo tierno que es el muchacho… anda ayúdame a subir las bolsas a casa.

Clara- Aprovecha muchacho, que sea placentero.

Segurata- Estáis rarísimas.

Alberto- Hasta luego cajera, nos vemos pronto, hasta luego segurata.

Clotilde se va con Alberto con una sonrisa en la cara. Alberto lleva, decidido, sus dos bolsas de la compra.

Fin.

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