Un poeta en tiempos de crisis

Estamos en tiempos de crisis, no hay nada mejor para esta época que poesía y pasión, decía Ismael a las personas situadas en las terrazas del centro de Barcelona, presentándose con sus cuartillas con poemas.

Ismael era poeta, no era su profesión pero sí su pasión desde niño. Su oficio siempre fue en el ramo de la construcción. Había especulado con bienes inmuebles en toda el área metropolitana de la ciudad. Compró demasiados pisos, que no pudo vender. Ahora estaba arruinado, no tenía ni techo donde dormir.

Mira cómo son las cosas, que vendiendo sus hojitas de poemas de mesa en mesa en bares, dio con un editor. Las leyó, y, entusiasmado, le dijo que le enseñara más. Sus textos los tenía en las taquillas de un hostal, donde dos veces por semana iba a ducharse.

El editor cogió todas las libretas. Entusiasmado, pensó: he encontrado una mina de oro, hacía tiempo, que no leía algo tan profundo y a la vez tan comercial.

Le hizo un contrato la editorial para publicar todo lo que tenía escrito. Además le dejaron un pisito en pleno Raval. En realidad, era un estudio, donde el editor esperaba que pudiese concentrarse para engrosar su obra, es decir, sus publicaciones.

Ismael recibió premios, más tarde homenajes, e iba pudiendo pagar las deudas de las hipotecas. Solo esperaba que subiese el valor de los pisos, y el poder adquisitivo de los ciudadanos, para vender todas sus propiedades. Lo que si sabía seguro es que no volvería a especular con nada.

Pensaba, quien mucho tiene quiere más. Quien nada tiene todo lo que recibe es motivo de celebración. La cuestión es si la poesía no se iba a convertir en pura especulación, querer más ventas, más dinero y ganar el máximo con el comercio de sus poemas.

La poesía es creación, el artista nunca puede ser especulador, entonces deja de ser artista, pensaba Ismael, superada cada vez más su crisis existencial. ¡Qué peligro para un poeta!

 

2 comentarios sobre “Un poeta en tiempos de crisis

  1. Gracias porque la vida no es ni una burla ni una ilusión… y este poema de tu estilo tan particular -permite leerte, te devela- por sobre toda forma literaria, deja una enseñanza de vida, experiencia de muchos, aprendido con lesiones más que con razones.
    Etimológicamente, el nombre Ismael que en España apenas ha venido siendo popular después de los 70 (entre nosotros después de la colonización – evangelización), es un nombre judío que viene del lenguaje hebreo y significa “el hombre al que Dios ha escuchado” pero realmente funciona de manera inversa; es el hombre quien escuchándole se descubre plenamente humanizado y humanizado como artista y creador, esa es la palabra hecha carne. ¿Has escogido su nombre con intensión, identificación, ética, estética…?
    LA CREACIÓN NO ES UN UN PUNTO DE PARTIDA SINO UN PUNTO DE LLEGADA el génesis que en general nos refiere cada cultura y sobre todo, toda “religión” tiene que remitirnos a cuentos o “relatos mitológicos” y pintores, escultores, escritores fotógrafos cinematógrafos, arquitectos, podemos sacar ventaja de esto para no dejar que duerma nuestra inspiración, como estaba sucediendo a Ismael protagonista de: Un poeta en tiempo de crisis .
    La didáctica que haces con ISMEL para entender -o por lo menos a mi- que la escucha atenta de la Inspiración, es decir, a La Fuerza, Dinamos, Neuma,… hace que el artista finalmente descubra que su riqueza está depositada en su interior y es fuente inagotable aunque fluctuante… un día felices, otros no tanto, un día enojosos, otros no tanto.
    Ismael descubre que su verdadera riqueza ya tiene una ruta: corazón, mente, lápiz, papel,dinero y una continua retroalimentación que abre una espiral de emociones sin fin donde hay lugar para quien quiera un lugar, a la vez que se construye la riqueza que no da lo estático de los pisos. Entonces ¿Por qué la desesperanza para el final del poema? ¿No crees qué es un derecho superar cualquier crisis, incluso la existencial, si ya Ismael lo había logrado?, lo que no puede perderse de vista es que las dificultades siempre estarán.

    Abrazos, Nena Cardona

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    1. Hola Nena…, me interesan mucho tus comentarios… lo del nombre de Ismael no ha sido premeditado ponérselo al protagonista, me gusta… pero me ha resultado muy interesante tu explicación etimológica de la palabra, no la conocía…

      En cuanto a que el acto creativo es un punto de llegada y no de partida, es posible pero discutible… Nietzsche tiene un libro: El origen de la tragedia… no sé si lo conoces… en él explica (no estoy en todo de acuerdo, para mí ningún libro posee una verdad única, inequívoca y totalmente objetiva), que la estética del arte en la humanidad incluyendo la Grecia clásica, pasó de ser dionisíaca a ser apolínea… la parte dionisíaca es la totalmente irracional. Para Nietzsche en la antigüedad los místicos contactan con Dios de forma dionísíaca e irracional, es la esencia de la mística… lo lograban con bailes rituales en frente de totems… y era la primigenia manera de entender y crear arte… Nietzsche pensó en el irracional= subconsciente, La moralidad subjetiva= super yo, y en la ateología antes que Freud… no sé si Freud leyó a Nietzsche, o les llevaron a sus pensamientos la cosmovisión de su época. A partir de las tragedias griegas y de Sócrates la creación se fue racionalizando, para Nietzsche corrompiendo, dando un paso hacia atrás… precisamente algunas vanguardias del siglo XX, y parte del arte s XXI, intentan volver a lo dionisíaco…

      Lo que ocurre, es qué tal cómo ha ido mi vida, la improvisación, visceralidad, irrracionalidad o subconsciente, creo, que los he trabajado intensamente para sobrevivir… esa improvisación y visceralidad es lo que une toda mi obra… desde los textos filosóficos a todas las imágenes que compongo…

      En cuánto a lo de creer en uno mismo… se lo he intentado inculcar a Mateo, a mí siempre me ha faltado la confianza en mí mismo…. en el filme infantil KUng FU Panda uno… el Panda ha derrotar al más malo de la historia de China… para ello lo entrenan, pero la clave para derrotarlo está en un pergamino que una vez se convierta en el guerrero del Dragón, su maestro le dará, y sabrá el secreto para derrotar al malo. Cuando se lo da el maestro está vacío, es un espejo en el que se le refleja la cara.

      Tanto Panda como todo el pueblo huye. Panda fue un niño adoptado por un pato que tiene un restaurante, en el que hace la mejor sopa de fideos del pueblo… Panda se junta con su padre y le pregunta cuál es el secreto de la sopa de fideos… el Padre le dice que no hay secreto, que el único que hay es creer en uno mismo y saber que vas ha hacer una buena sopa de fideos. Panda mira el pergamino se ve reflejada en el espejo… y entiende que el secreto está en creer en uno mismo. SE enfrenta con el más malo y más fuerte y lo vence… salva china…
      Parece una escena infantil pero se sumerge en la filosofía budista y en la psicología del siglo veinte y veintiuno…

      Me gusta que Mateo vea la película… es un niño excepcional y lo ha de saber desde ya… a otros no nos ha pasado…

      En serio, es una riqueza para mí, mantener estos diálogos…
      besos, abrazos y hasta pronto…

      David.

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