Poemas (a)normales 1

Veo un sillón,

mi sillón.

Aunque no sé si es

cómodo o incómodo.

Siempre dependerá

de cómo me siente.

Lo recomendable es no

sentarse con media nalga fuera

y media dentro.

 

 

Concreción,

límites auto impuestos.

Voy, ¿sé a dónde?

Corrijo el camino

cien veces, para

acabar andando

el primer camino.

¿Quizás no debería hacer

caso al primer impulso?

 

 

¿Creo querer?

¡No! Quiero

como la almeja

al almejo,

Con pasión.

¿Dame tu amar?

Y elevándonos

caigamos entrelazados

hasta un éxtasis

individual y compartido.

¿Parece sin sentido?

No busques sentido al amor.

 

 

Veo,

imagen extrasensorial.

¿Dibujo o foto?

Imagen en movimiento,

que no quiere contar ninguna historia.

Como el místico que

solo quiere sentir.

Y quizás más que

percibir

adentrarse en la luz del

amor.

Compaginarse, que

por cierto viene

de página,

y una página debería tener

relación con la siguiente,

aunque tampoco cuente nada,

como la imagen en movimiento,

como la vida extrasensorial.

No te cuenta, es. No

lo percibes, no es.

Todo depende del

punto de vista.

 

 

Somos homos

mamantes,

solo pensamos

en alimentarnos

de PECHO en

mayúsculas.

Que no es otro

que el de la mujer querida

y probablemente problemática.

Es mujer.

 

 

Cuando amas

ciegamente

la irracionalidad

llega a doler.

Si no que le

pregunten a mí

subconsciente.

 

 

Fallecer a los ojos

de la vitalidad

en forma de niño

preabundante de

sensaciones

a veces reales,

a veces irreales.

 

 

Escuchando a

Billy Holliday en vivo.

¡Estoy soñando o

es que mis percepciones están trastocadas!

A veces percepción

es igual a ilusión.

 

 

Creación, interior

que sale a un exterior

inhóspito e intransigente.

Como la nueva vida.

Como el nacimiento de una emoción.

 

 

Pasa,

corre,

medita en movimiento.

Mientras yo,

Estático,

autoengraso

mi espíritu,

perdido en el

claro,

en la llanura de los extremos.

Que acaban siempre

en algún centro.

 

 

Creatividad,

sinónimo de

locura.

Vegetal: estado

de alguien que no se

quiere reinventar.

Para vivir y permanecer

es obligatorio

reinventarse,

o sea, ser

creativo.

 

Concretarse:

Ser en la actualidad.

O sea, en estado de

crisis.

O sea,

¿sin o con

decencia?

¿Alguna forma de progreso es

posible?

 

 

¿Alguna combinación

es posible?

Lentamente, sin descanso,

deshidratación,

zumo de limón,

mientras, mi mente nutrida

de oxígeno,

y a punto de oxidarse,

se va congelando,

en vez de ideas móviles,

cambiantes, tengo

ideas fijas, fotos,

pero totalmente interpretables.

Menos mal.

¿He de ser yo el

que las interprete?

 

 

Cartas,

juego inconcluso

entre árboles

y sociedad.

¿Alguien querría ser otro

del que es?

 

 

Requiem,

la vida ha muerto,

dirá un único

superviviente a la

locura colectiva.

No hace falta un

futuro para afirmarlo.

¿Quién vive

si hoy en día se

malvive?

¿Quién está contento con la

recta interpretación que nos

dan de la realidad?

La realidad no es esa.

Entonces la realidad oficial

no existe,

por lo tanto la realidad ha muerto,

o sea la vida ha muerto.

Muertos en vida,

carcomiéndonos a nosotros

mismos nuestras propias vísceras.

Inconformidad,

Insulto,

destrucción,

amén.

 

 

Un bello día

creció una hortensia

al lado de mi pie

que estaba descansando,

y le dijo:

  • Qué alimento son este sol y

esta humedad para un ser oloroso

como yo.

A lo que mi pie contestó:

  • Sí, pueden crecer hongos

en cualquier sitio,

y todos olemos, y como

alguien que dijo,

de gustos no hay nada

escrito,

yo digo,

de olores no hay nada escrito.

 

 

Un día… y el siguiente.

Producto, e ir más veloz

correctamente.

Sigo andando y me

encuentro una resta

a mis pies:

de las tres hojas secas, un trozo de una

sale volando.

¿Cuántas quedan?

Es vital para saber a que

altura estamos del otoño,

o eso creo.

 

 

Contenido de una botella

a medias, cuyo

interior no llego

a conocer.

Quizás este disuelto en el

líquido mi corazón,

y lo expande o encoje

según el clima,

la luna y el sol,

y las demás circunstancias,

que también afectan,

pues son afectivas.

 

Sonidos,

electricidad,

parejas reencontrándose

en la distancia.

Concreción.

La vida mundana.

El dulzor en forma de clave.

Gotas de metáforas

en notas salpicadas

de azul.

Como agua sulfurosa.

Como sonrisa tenue.

Escuchando parte de la vida.

Pentagramas,

nebulosas,

como la noche.

 

 

Descomposición,

y la comida espera,

mientras notas indescifrables

mas sencillas llegan

como vuelo,

como caída,

como electrón perdido que

quiere decir algo

y no es capaz de decirlo.

Mientras vislumbre,

diapasón oxidado,

pues la baquetas ya no

te necesitan.

 

 

Ruido en forma de notas

hirvientes de sangre

transparente,

viniendo y volviendo

a melodías huérfanas

de notas.

Como un conjunto de sordos

escuchando baladas, como

la vida delante de un

atril y sin alma.

Como la vida.

 

Distracción.

De paso me alimento de versos.

Contando hojas,

instruyéndome de amaneceres.

El devenir.

Saliendo de ningún

sitio, mas siempre salgo

y a veces entro,

como si fuera una mujer.

Con ritmo mas sin notas.

Ritmo con compases.

Los dictan mis pulsaciones.

 

 

Curva,

punto,

mesura,

contraste,

olvido

y esperanza.

 

 

Croar,

definitivo ruido olvidadizo,

como tecla de nota si.

Como chillido con tono mi mas

sin melodía

 

 

Crujiendo sensaciones,

oigo un si-í,

no sé si es afirmativo.

La melodía sigue

aunque ya no suena.

Impoluto,

solvente.

¿Trompeta, contrabajo?

Restaurar sensaciones,

inquisición a la hora

de no exclamar.

 

 

Silencios,

repartidos entre

pasos melódicos.

Deambular de ritmos arrítmicos.

Como vida coartada

por inquietudes suculentas.

Piel melódica.

Insigne respecto al devenir.

 

 

Cuerdas insignias,

vibrando, pálidas,

sinónimas a versos

candentes.

Entre el diluir

de risas y líquido

dorado.

Pensar, armonía,

diapasón que marca el

ritmo de vidas,

como extraños en teclas

con manos autónomas.

 

 

What? So.

¿Hacia dónde me encamino

junto a notas más o menos

comprensibles?

Creer en la importancia de

interpretar interacciones:

cómo el de los intérpretes y los oídos,

más o menos oxidados, mas

siempre vibrantes,

erógenos y cautivadores.

 

 

Estridencia solapada

de sensualidad.

¿Quizá es medianoche?

Las notas indican el tiempo.

El tiempo de las inquietudes

y sinsabores melódicos.

¿Quizá es medianoche?

Entre tiempos,

entre luces,

en los sonidos.

Inmersos.

 

 

Locura,

Interacción individualizada,

y todos en el mismo todo.

Decrece la atmósfera,

¿y el saxo?

Notas discordes,

recursos espirituales.

Hacia dentro con

intransigencia.

Gozar, y relamerse

entre inquietudes diversas.

Como la música.

Empieza y perdura.

Empieza y se acaba…

Como la vida imperecedera.

 

 

Concreción natural.

Mi ausencia básica,

como el deletrear

la cosa exacta.

Tan solo expresión.

 

 

Faz, crema hiperdesarrollada

para conseguir

la arruga pasional,

como una Eva eterna.

Como el sexo indiscriminado.

 

 

Polvo al viento,

ratos de calma.

Mujeres con oficio.

Cabezas pensantes.

La sal, la proteína,

la vitamina.

La energía de la vida.

Insignificante vida.

 

 

Sentimientos al cubo,

por alegrías

y tristezas al cuadrado,

viene a ser igual al suicidio

de mi sensibilidad.

Subidas y bajadas para acabar mareado

como en un parque de atracciones.

 

 

La melodía,

la arritmia,

la incomprensión convertida

en conocimiento.

La piel tiene que notar

su sensibilidad.

Si uno está estable su piel es suave.

También tienen que ver

las músicas atonales.

Normalmente músicas contemporáneas.

 

 

 

Ser y tiempo,

escribió Heidegger.

Lamento y final,

sin rima pero igualmente

siendo verso, escribo yo.

Lamento como condición de ser.

Y todo tiempo tiene su final.

Quizás tiene más que ver mi verso con El ser y la nada

de Sartre.

No lo sé.

Y no me importa no saberlo.

O quizá quiero hacer como que no lo sé.

¿mmmmmm?

 

 

Concreción, creación,

inspiración, liturgia.

¿Quién da lo no dado?

¿Quién recibe lo inconcluso?

Merodeando caminos sombreados.

Realizando poemas inesperados.

 

 

Creación,

concreción de conceptos,

¿pintados o escritos?

Realidad subjetiva

compuesta de manchas.

Aire comprimido,

que mis pulmones quieren expulsar

como una pistola,

como el dolor de no estar en el

momento preciso,

aquí o allá.

¿Aquí o allá?

 

 

La palabra divinida,

exacta, que lo abarca

todo

en el plano de los

sentimientos humanos,

Mierdagloriosamasificación.

 

 

Arquitecto de mi sentir.

Siempre el número preciso,

la palabra exacta,

el color conveniente,

el sonido inaudible

más perfecto.

Arquitecto de mi sentir.

 

 

Teclas,

aire sonoro,

entre lamentos.

Medición

entre mi paz y tú

sonrisa,

vertical,

licuada,

protuberante.

Como la vida,

como la melodía

eiempre encontrada.

Siempre es a veces.

Más o menos.

Mejor o peor.

 

 

Crear a nadie,

el viento te oye.

Yo, sordo, disfruto.

Como punto, como

línea tras línea

hasta formar el triángulo

más útil, vas tejiendo notas.

Vocación inolvidable.

Vocación sensual.

Como la orgía de pareceres

entre las trabajadoras

de una casa de huéspedes.

Tejedoras de melodías.

 

 

Desagüe energético,

como la sombra,

como en la sombra.

Para después en la

espera,

quizás un leve movimiento

sin dirección,

sobre el eje,

recreando la respuesta,

siempre sin importancia.

Seguro sin importancia.

 

 

London,

hace demasiado tiempo.

Ese gotear del cielo

entre nuestros pasos,

esa recreación de los ojos

sin fijarse en detalles

insignificantes,

tan solo en los vitales,

ciudad vida.

Ciudad movimiento.

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