Antropología filosófica 2

El ser humano, ¿tiene sentido llamarle ser? Es, luego es un ser. Lo primera condición del hombre, es que es un ser. Dado los diferentes tipos de seres que existen, y sabiendo que los humanos son de un tipo en concreto, una buena manera de definir la condición del ser humano, es separando las diferencias del ser del ser humano, con las formas de ser del resto de seres exsitentes.

Los seres, se separan entre los animados y los inanimados. Anima significa alma, la traducción del latín es movimiento. Los que tienen ánima, son los que poseen la capacidad de moverse, nacer, reproducirse y morir. Los que no tienen ánima, parecen  estáticos, pero no es cierto. En los que poseen alma, su cambio se produce por motivos internos. Los inanimados cambian por las condiciones exteriores, por ejemplo, por las condiciones ambientales.

Los seres humanos son animados. Ahora deberíamos estudiar las diferencias entre los seres animados. Los animales tiene muchas clasificaciones, pero la diferencia que me parece más oportuna es discernir entre mamíferos y no mamíferos. El ser humano es mamífero, tiene crías que al nacer maman.

Dentro de los mamíferos hay diferencia en el modus vivendi. Algunos moran en el mar y otros en la tierra. Pero la diferencia principal entre ellos es la capacidad de pensamiento y razonamiento que poseen.

El hombre, es el animal animado y mamífero con mayor capacidad de razonamiento. Si no fuese así se habría extinguido. Su capacidad de razonar le hace ser el animal técnico por excelencia. Gracias a la técnica que es capaz de inventar, es el único animal que modifica la naturaleza a su conveniencia. Los otros animales, son regidos por las leyes naturales en su totalidad.

Para que la especie humana sea técnica se ha de asumir que es una especie creativa. Este es un punto en el que quiero profundizar. El ser humano es creativo, pero después de gestar su creación, es incapaz de controlarla. Lo creado cobra presencia y personalidad, viajando de consumidor en consumidor, y siendo interpretado, tanto en su uso como en su significado, por los intereses del consumidor.

Nuestra especie por lo creativa, se cree superior, tanto de su propia obra como de lo que le rodea. Esta mala combinación, puede crear desastres naturales y humanos. El super ego de nuestra especie puede hacernos considerar como Dioses, que crea y modifica a su antojo.

La técnica, ha llevado a complicar, o al menos,  a modificar la moral, teóricamente  consecuente con su época. La moral, dependiendo de los momentos de la humanidad, se modifica, las leyes también. Las leyes se aprueban dependiendo de la moral de la sociedad en cada momento. O lo que se consideraría lo que es buena moral. Si la moral la entendemos como super yo freudiano, hay animales como los perros que la poseen. Saben cuándo hacen algo mal y se arrepienten y se sienten mal por ello. Pero teorizar, alejándose de las propias experiencias sobre la moral en determinadas acciones o modos de actuar de la sociedad, sí que es una característica humana. El super yo podríamos decir que es innato, instintivo, por ello lo pueden tener algunos animales. Teorizar sobre ética o moral, con ejemplos prácticos contemporáneos, lleva a un razonamiento puro y lógico. Razonar de este modo, lógicamente, es parte de la condición humana.

Que la razón se vuelva contra el que razona, es algo que sucede habitualmente en la sociedad. Cuando la razón, las ideas, se transforman en un ente material, todo el que se relacione con el ente, puede salir perjudicado o beneficiado de él. El ente puede ser utilizado de forma sana o insana. La libertad principal es la de poder elegir y utilizar correctamente la técnica. La técnica podría acabar con la humanidad. EN toda nuestra historia universal, se ha utilizado de los dos modos la técnica, errónea y acertadamente. Nacemos con inteligencia, y utilizamos la técnica para no extinguirnos, en cambio también  la utilizamos, en muchos casos pejudicialmente, hasta el punto de que es posible que acabemos con la vida en nuestro planeta. El único concepto que se le puede atribuir es el de que somos seres paradójicos. Una de las principales características del ser humano es que somos seres paradójicos. Parece que es totalmente negativo ser paradójico. Pero la misma razón, es un motivo de nuestra condición paradójica. Cuando un individuo ve las cosas que compartimos, de una determinada manera, ¿cómo no pueden nacer de ello contradicciones individuales y sociales?

La paradoja está inmersa en nuestra razón… la necesidad de saber un motivo por el cual existir, nos vuelve más paradójicos, ya que no podemos asegurar que haya una verdadera razón para existir. Saul Bellow dijo que Dios no es que haya muerto, si no que nos mata. ¿Qué individuo de la raza humana, creyente, no sufre un poco de desengaño frente a Dios cuando se le muere un ser querido? La búsqueda de verdad nos crea angustia, el saberse ignorante te da más libertad para conocer sin tapujos y sin una causa psicológica negativa. Cuando una persona se sabe inteligente pierde inteligencia, cuando una sociedad se cree avanzada, libre y sabia pierde modernidad, libertad y sabiduría. Las contradicciones sociales se extienden, corroen nuestra integridad, nos aliena de nosotros mismos y es un hecho que deberían tratar seriamente políticos, economistas, pedagogos y filósofos. Demasiada contradicción interna nos lleva a la muerte. La guerra es básicamente contradicción. La moral o el super yo nos dicen a todos claramente que tal acto por ser bélico no lo deberíamos ejecutar. Pero lo hacemos, lo ejecutamos porque nos lo ordenan, sin plantearnos absolutamente nada, o lo ideamos antes de ejecutarlo, lo cual agrava el hecho en sí.

La contradicción está en nuestra esencia. ¿Qué mente no es contradictoria? ¿Cuántas veces nuestra actuación, nuestra intención, nuestra voluntad y nuestra teoría no sé corresponden? ¿Qué sería de nuestra vida sin la contradicción? Nos aburriríamos. Otro dato importante para conocer mejor nuestra condición de personas, es el aburrimiento. Los animales no tienen la noción de aburrirse. Hacen lo que tienen que hacer para sobrevivir. Tienen un modus viviendi y nunca se plantearán cambiarlo. Nosotros nos aburrimos del día a día, del trabajo, de la pareja sentimental, estando solos, cuando no hacemos nada, cuando tenemos demasiada actividad. El aburrimiento muestra un descontento por nuestra forma de vivir, de actuar. Nos hace observar que no estamos conformes con lo que somos, y sin tener las herramientas para ser como queremos ser, actuar como queremos actuar, o hacer como queremos hacer, tomamos como modelo lo que vemos en las películas, publicidad y en las redes sociales.

Y como seres aburridos que somos, nos volvemos en seres creativos. Volvemos a la creatividad que se refuerza, para mostrarnos que hacer para no aburrirnos.

Por lo tanto somos seres creativos para subsistir y para no aburrirnos… lo que significa, contemporáneamente, que somos seres creativos para trabajar y para divertirnos. Lo malo es que en los trabajos no sacan partido de nuestra condición creativa. Y las diversiones son ya casi todas a través de una pantalla electrónica, poca creatividad se necesita.

¿Qué significa esto? Según las leyes de Darwin las especies se adaptan a su entorno, las que mejor lo hacen, sobreviven las que peor, mueren. Nuestra condición creativa es menospreciada, lo que implica que si seguimos así la necesitaremos cada vez menos, o esa condición aun siendo creativa cambiará en su esencia. Estamos ante un simpas en nuestra forma de enfrentarnos a la vida. No hay cabida para contempladores, y los creativos están en peligro… al menos lo que hemos entendido como creativos hasta ahora.

¿Qué nuestra condición cambie es normal? Podría introducirse dentro de la adaptación a nuestro entorno y a la lucha por la vida. Lo malo es que el entorno también es nuestro, es nuestra creación. Hay en estas ideas algo contradictorio. Nos vamos a adaptar a un entorno creado por nosotros para adaptarnos a él.

Me da mucho que pensar y me surgen preguntas esenciales de las que no sé si obtendré respuestas. La contradicción interna de nuestra especie es tan substancial, que la forma de adaptarnos al medio se ha unido a nuestra condición creativa. Yo creo y me adapto a lo que creo. O creo y me adapto en el mismo instante. Las mismas tribus primitivas creaban, tenían unas formas de pensar y unas creencias, que en el mismo momento que iban surgiendo en su comunidad, ellos se iban adaptando a ellas. El proceso ha continuado hasta ahora. El peligro es que el futuro está completamente unido al presente. Ya no hay tiempo de meditar, ni en la creación ni en el tipo de su uso positivo que se dé de ella. Todas las invenciones técnicas han sido usadas tanto nocivamente como positivamente. Ahora el capitalismo vive por la gran invasión de nuevos avances técnicos y científicos. La adaptación a ellos inmediata.  Pero su utilización nunca puede ser críticamente elegida. No es tiempo de éticas ni de políticas moralistas. Por eso se han creado tantas leyes que defienden los derechos de cada pequeño subgrupo de la sociedad. Incluso defienden exageradamente al individuo. La defensa exagerada se vuelve en contra del individuo… produce carencia de creatividad.

Somos seres técnicos y escépticos… ¿hay mayor peligro para los avances técnicos que ser escépticos…? no creemos ni en el otro ni en nadie… tan solo lo necesitamos… somos seres comunicativos… para comunicarse hace falta el otro, sino la necesidad se vuelve impracticable.

Otro aspecto que debemos acometer en nuestra antropología filosófica, es el aspecto de nuestra necesidad capital de conceptualizar nuestras emociones… Debemos intentar conocer en todo momento que sentimos y por qué lo sentimos. Esta necesidad se da porque si no la practicásemos, nuestras enfermedades mentales se incrementarían alarmantemente. Nuestras emociones, condicionan completamente nuestra forma de razonar y el éxito en el razonamiento. Las emociones también condicionan el acierto  de nuestras acciones, tanto en nosotros mismos, como de cara a la sociedad. Todo nos afecta emocionalmente… y para conseguir encauzarlo hemos de llevar los sentimientos a nuestro lenguaje lógico. Así lo conocemos que es el mejor sistema para controlarlo.

No somos la única especie que tiene sentimientos. Aquél que haya tenido un perro lo sabe. Pero sí que somos los únicos, que sabemos controlar esos sentimientos. Los animales al sentir, directamente, cometen la acción que va acorde con ese sentimiento. EL hombre puede manejar los sentimientos, que son el motivo de tantos engaños y desengaños. Los sentimientos en nuestra especie, son nuestra razón de ser. Una persona que no siente se convierte en inanimado. Parece una metáfora… ¿se equivocó Freud? Lo que hace mover al ser humano no es únicamente el sentimiento de deseo, todos los sentimientos que continuamente vamos teniendo, nos hacen actuar de cierta manera. Las correspondencias entre deseo y acto no siempre concuerdan…

Quizás tenía razón Jesucristo, la razón de ser del ser humano es sentir… para Jesús es amar… para la gente común es sentir… tanto odiar como amar.

Nuestra época es la de las relaciones superfluas, superficiales… ¿cuántas personas mantienen una relación profunda con alguien? ¿Cuántas personas tienen falsos amigos? ¿Cuántas personas poseen conocidos que les dejan totalmente indiferentes? ¿Cuántas personas tienen amigos a través de las redes sociales? SI hacemos un porcentaje, de la cantidad de relaciones interpersonales profundas mantienen los individuos, se verá que el porcentaje es alarmantemente bajo… cada vez estamos más solos en la selva de nuestra ciudad o comunidad.

La soledad se nos hace necesaria por la vida estresante que llevamos. Saber estar con uno mismo resulta terapéutico. Saber mantener una relación profunda también. Los seres que mantienen relaciones superficiales constantemente, no llegan a conocerse y a conocer al otro…… Como he dicho… vamos cambiando en la medida que cambiamos nuestro entorno, somos los únicos, cuya inteligencia le juega malas pasadas.

 

Un aspecto de nuestra especie que merece nuestra atención son nuestras dos caras… somos seres sociales que necesitamos nuestro grupo, nuestra comunidad, y a la vez también somos individuales… la persona que no sabe estar consigo mismo acaba desequilibrada, depende de los demás, la condición de independencia y autonomía son básicos para comprendernos… las sociedades durante toda la historia de la humanidad han intentado suprimir la individualidad en los miembros de la comunidad.

Thatcher, con su famosa idea de que “la sociedad no existe,” dio en el punto donde se tambalea parte de nuestra condición de ser. Si fuésemos todos los miembros de la humanidad individuos autónomos e independientes, ¿sería posible un mundo como el que vivimos?, o lo hace posible el gregarismo y la falta de personalidad. Saber compaginar nuestra individualidad con nuestra condición social, es imprescindible para un funcionamiento justo socialmente… es posible que también sea una utopía.

En realidad y según nos dice la lógica, si cada individuo de un grupo está bien, es sano, responsable, empático y feliz, su comunidad no puede ser más que de esta misma forma… no hay error en esta lógica. Por este motivo las ideas de Thatcher, que tanto molesta a la gente que mantiene sus ideales de izquierdas hasta las últimas consecuencias, no es descabellado… le falta decir, quizás, que no hay sociedad como tal, pero sí relaciones sociales, manteniendo cada individuo su individualidad… ya lo dijo Sócrates, conócete a ti mismo, si no mantienes tú individualidad nunca podrás conocerte a ti mismo…

La filosofía budista, con la meditación, también intenta que el practicante se encuentre totalmente consigo mismo, con su cuerpo, resultado de ello logra la armonía con la otredad.

La individualidad es indispensable para la autoestima, para la relajación, para saber decidir, es imprescindible para nuestra felicidad. Una condición del ser humano es: el ser humano es un ser individual por motivos de estabilidad emocional, al mismo tiempo siendo social.

El saberse individuo en todo momento, con la seriedad de tener criterio propio y decidir según lo que uno piense autónomamente, es un don preciado que pocos poseen…

No se tiene que salir de la sociedad para ser y comportarse de este modo. La compatibilidad entre individualidad y comunidad es discutible… quizás la misma lucha por la vida, nos obliga a ir a la guerra… quizás no, la lucha por la existencia en muchos casos se vuelve violenta y cruel. La lucha por la vida en el ser humano es el instinto más cruel, el mecanismo que tenemos para controlarla o para malinterpretarla es la razón… ¿Puede haber algo más cruel que el razonar? La crítica es criticable, la superficialidad también… quizás tenía razón Aristóteles diciendo que el hombre virtuoso es aquel que vive su vive estable sin polarizar, por el camino del medio, la lucha por la vida también deberíamos conceptualizarla, asumirla, e interiorizarla relativizándola… seguro  que los conflictos irían apagándose y el calor intensificándose.

La estabilidad individual de las personas se incrementaría… si relativizamos la lucha por la vida… donde solo viven bien o como pensaba Darwin solo viven, los que se adaptan… los que no tienen la fortaleza, el ingenio, o la facilidad de adaptarse malviven o sencillamente mueren. El relativizar el instinto vital, es síntoma de madurez, de integridad y de dar un paso más en el camino racional…

El instinto de la lucha por la vida lo poseen todos los animales, ninguno es capaz de controlarlo que es lo hacemos al racionalizarlo…

Conceptualizar nuestras emociones, otro rasgo más de nuestra especie, nos hace liberarnos de su carga. Toda emoción intensifica nuestra sensación vital. El controlarlas hace que vivamos linealmente, la polaridad y la lucha de contrarios se suavizan. O sea, que nos volvemos más virtuosos si es que el hombre virtuoso es el que sabe estar en el punto medio, como nos dijo Aristóteles.

La lucha entre nuestros instintos y nuestra razón es encarnizada. Además, culturalmente, nos han inculcado que los instintos son peligrosos y se han de controlar, censurar. Cuánto menos animales seamos mejor. Cuando nos encontramos a una persona en la que destacan más sus instintos que su razón, nos ponemos a la defensiva. Si los instintos en esa persona lo descontrolan… o mejor lo controlan y no él a ellos, nos encontramos con lo que en lenguaje coloquial llamamos un loco. Los instintos son nuestra salvación y nuestros problemas. Para vivir en comunidad los instintos han de estar controlados, si tus instintos no lo están acabarás encerrado.

Como seres vivos pensantes, podemos ser definidos como seres vivos corruptos, como seres vivos individuales…

Hace un tiempo mi hijo de ocho años me preguntó, ¿qué sentido tiene la vida? Esa cuestión solo puede surgir de un ser humano. Solo puede sentir ese sentimiento por una angustia interior conceptualizada… la vida da muchas vueltas, pero es imposible no encontrarse con situaciones y gente podrida en todas y cada vuelta…

¿Qué sentido tiene la vida? Es un sinsentido. Cuestionarse el porqué de la vida es un callejón sin salida. La vida se ha de vivir, la única manera de comprenderla es viviéndola. Y determinadas cuestiones son contraproducentes. Ningún individuo humano es capaz de dar una respuesta global. Cada individuo ha de encontrar sus ilusiones, qué quizás son la razón de vivir.

¿Los otros seres vivos se hacen preguntas críticas?

El criticismo es una actitud humana. Tiene un problema grave, la gente que tiene el sentido crítico exagerado se puede convertir en un inadaptado…

La crítica no razonada ocasiona rechazo hacia el crítico. Siempre que un individuo elabora una crítica, primero, se ha de creer el razonamiento de la crítica, segundo, ha de saber expresarla, ha de ser entendible. La crítica ininteligible muchas veces es grosera. Una crítica grosera instantáneamente se vuelve insolvente. El criticismo es una postura en la vida, una ética. La persona que no posee nada de sentido crítico carece de opinión, su opinión es la de otros.

La crítica, significa encauzar un camino para elaborar una nueva explicación de la realidad. No es verdad porque esté bien razonada… es una opinión más dentro de todo el abanico de opiniones. Solo es verdad para el crítico que ha elaborado la crítica.

El individuo humano es el único ente crítico… sin su criticismo no hubiera subsistido. Por su criticismo es un ser técnico. Se cuestiona las situaciones y busca soluciones…

Cuestionarse la vida hace infeliz al individuo… por eso su condición de ser un ente crítico va acompañada de su condición de ser un ente que se ilusiona, y además esa ilusión la conceptualiza para entenderla. Somos la única especie que intenta comprender racionalmente sus emociones… eso nos lleva a ser desde potenciales suicidas hasta potenciales hombres con un autoconocimiento fuerte, que les puede llevar a hacer evolucionar una sociedad que siempre, en el siguiente momento que está por llegar, cuando ya ha pasado, podemos analizar lo autodestructiva que ha sido.

¿Quizás somos la especie autodestructiva por antonomasia? Nuestra manera de racionalizar el mundo y sus emociones nos puede llevar a no sentirlo y a destruirnos con él.

El eje central de este texto pretender entender al ser humano como individuo y al ser humano como ser social. Comprender lo incomprensible es una ardua tarea. Las personas saben lo que necesitan, pero en la mayoría de los casos ese conocimiento estaba totalmente borrado por la sociedad, la crítica a la castración instintual de las personas, que produce la cultura, según pensada Freud, es uno de los logros más importantes en la historia del conocimiento. Las personas son entes pero ninguno es igual. Las personas son entes diferentes. Todo lo que estudian o hacen lo corrompen. Por ello la sociedad, que en el fondo es una creación inconsciente de la totalidad de sus individuos, está corrompida. No puede haber sociedad sana, no puede haber comunidad sana… ¿alguien ha conocido a fondo la relación entre las personas de alguna familia sana?, no, todas tienen problemas que a priori salvables, se vuelven insalvables.

Las ideologías, las modas y las tendencias, ayudan a que las comunidades caminen corrompiéndose…

La raza humana… que se cree la especie privilegiada, sin amar a las otras especies, no se convierte en una especie privilegiada… otra condición de nuestra especie es el poco privilegio que mantiene…

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