Guión Largometraje 1

El texto es el guión literario de un largometraje.

 

Personajes:

Ludo

Jean François

Guillem

David

Mónica

Otra mujer.

Escena 1ª: Un bar bohemio del centro de Barcelona. Por la tarde. Ludo y Jean François están bebiendo vino tinto y hablan de los males y las alegrías de lo cotidiano.

Jean F.- Estoy agotado. Todos los días de nuestra vida vivimos en la rutina.

Ludo- La maravillosa rutina. ¿Qué haríamos sin ella?

Jean F.- El otro día estaba con mi hija y me di cuenta que todo lo que hago cuando estoy con ella es cocinar y limpiar. Deberíamos hablar de nuestras vidas. Pero es casi imposible. Nos cuesta mucho.

Ludo- Ya sabes que una hija y su padre se suelen esconder bastantes cosas.

Jean F.- Sí, pero Y no me ayuda nada. Ella está todo el día trabajando y cuando llega a casa todo para ella es alegría.

Ludo- Díselo.

Jean F.- Yo, en cambio, todo el día en casa con mis estudios. Ya sabes, al ser catedrático, en cualquier especialidad has de investigar. No hay descanso, entre los alumnos y mis escritos… La psicología es muy dura. Y más si soy yo, que nunca estoy estable, el especialista.

Ludo- Pidamos dos vinos más.

Jean F.- Sí, además, esta tarde invito yo.

Ludo- Pues… yo soy el soltero feliz. Nunca más voy a tener una pareja estable. ¡NO! Hago lo que quiero. Me acuesto con quien quiero. Además, con la cantidad de modelos que conozco. Ser fotógrafo de moda te hace follar mucho, ¿sabes?

Jean F.- Si aún te voy a acabar envidiando.

Ludo- Cada persona tiene sus épocas. Yo estuve con una mujer de los 17 a los 42. Ahora me toca vivir la vida. Mis primeros 42 años solo estuve con una mujer. Grave error. He de recuperar el tiempo perdido.

Jean F- El otro día tuve una paciente que me dijo que debía terminar la terapia. Aunque se sentía más triste que al principio, le dije si mis sesiones la deprimían. Ella me contestó. No, es que mi marido, desde que estoy contigo me dice delante de la familia y los amigos que estoy loca.

Ludo- Menudo personaje su marido.

Jean F- Le contesté, ¿en estos casos que sueles hacer o decir? Ella añadió que se sentía humillada y perdida. Le sugerí que viniese a la terapia con su marido. Me dijo que no se atrevía. Le propuse llamarlo yo. Me dio el teléfono. Cuando le llamé resultó ser un amigo de la infancia.

Ludo- ¿Qué te dijo?

Jean F- Si está contigo es diferente, le tratan buenas manos. Yo le contesté, es psicoanálisis, impera la palabra.

Ludo-¿Finalmente fueron los dos?

Jean F- Fueron, él se derrumbó. Le hice terapia. Dijo que su mujer ya no le atraía. Interpretamos un sueño que había tenido. Quiero que saque sus propias conclusiones. Estoy convencido de que es gay.

Ludo- ¿Te llevas muchas sorpresas con tus pacientes?

Jean F- No tantas como tú con tus modelos.

Ludo- Una vez me sentí atraído por un modelo masculino. Entendí, porque algunos dicen, que todas las personas nacen bisexuales, luego la sociedad y sus experiencias los moldean.

Jean F- Y… ¿te han atraído más hombres?

Ludo – No, nunca.

Jean F.- Las tendencias sexuales provienen, en parte, por la relación que has tenido con tus padres. La infancia es vital para la creación de la personalidad. No hay nada más importante para el niño que sus padres.

Ludo- Así está todo el mundo, tarado, con los padres que tuvimos. Mejor con lo que significa ser padre…

Jean F.- Recuerda que sentimientos te inspiraba tu madre.

Ludo- Tienes la mala costumbre de llevar tu profesión hasta cuando estás con amigos tomando alguna copa.

Jean F.- Perdón, ya paro.

Ludo- Además yo no soy gay. Solo una vez me atrajo un hombre.

Jean F.- Vale, vale.

Ludo- Deberías saber que una cosa no implica la otra.

En el bar está sonando Jazz clásico de fondo.

Ludo- ¿Conocías esta pieza?, “Ad Lib Blues” de Oscar Peterson.

Jean F.- A Peterson le he escuchado poco. Sé que fue un virtuoso pero prefiero a Bill Evans. Incluso me gusta más Tete Montoliu.

Ludo- Eso es una blasfemia.

Jean F.- ¿De arte hay algo escrito?

Ludo- Nada, absolutamente nada.

Jean F.- Hay muchos ensayos sobre arte, pero el efecto que produce en el receptor es único e inexplicable.

Salen del bar, caminan por la calle. Ludo saca una grabadora. Se paran al lado de dos mujeres de su edad que hablan acaloradamente en un banco. Intenta registrar con una grabadora lo que dicen. Jean F. se pone nervioso.

Jean F- ¿Ya has acabado? Eso debería estar prohibido.

Ludo- Hay gente que anota en libretitas frases que oye por la calle. A mí me gusta grabar y descubrir historias de la gente. Contrarresta mi vida en el mundo de la moda.

Jean F- ¡Estás loco!, un día te pegarán una paliza.

Ludo- Hemos de hacer, cíclicamente, el encuentro mensual del grupo de amigos. Lo llevamos diciendo hace tanto tiempo… nunca lo llevamos a cabo.

Jean F. – Sí, tienes razón. Además tengo unas ganas de ver a Guille y Mónica.

Ludo- Guille debe seguir loco por Mónica. Harían buena pareja.

Jean F- Además, Mónica siempre está en crisis con David.

Ludo- Gran amigo, pero menudo tipo más difícil.

Jean F.- El día que rompan nacerá un nuevo romance. Guille y Mónica acabarán siendo pareja. ¿Qué te apuestas?

Ludo- Nunca he jugado y nunca lo haré.

Jean F- No digas de esta agua no beberé.

Siguen caminando la calle. Jean F. entra en una tienda y se pone a mirar unas camisas. Ludo le sigue.

Ludo- Te quedas aquí, ¿no? Dame un abrazo. ¿A ver si nos vemos pronto?

Jean F.- Deberíamos promocionar la reunión de amigos.

Ludo- Yo envío el mail. Gracias por los vinos.

Se dan un sentido abrazo.

 

 

Escena 2ª: Guille y Mónica se encuentran por la calle. Entablan una conversación. Se sientan en un banco de la Rambla del Born. Se nota que Guillem está muy interesado por Mónica.

Mónica- Hola Guille, ¡qué casualidad?

Guillem- Dicen que las casualidades no existen.

Se dan un beso y Guillem abraza a Mónica de forma tierna.

Guillem- ¿Cómo te va todo? ¿David está bien?

Mónica- Estamos bien. Ya sabes, con nuestros altibajos, pero bien.

Guillem- Tú… eres una gran mujer. Cualquier otro, te intentaría hacer la vida lo más fácil posible.

Mónica- Hace tiempo que no hablas con David. Antes quedabais a menudo. Ahora… que les pasa a las amistades.

Guillem- Son tan efímeras. Se diluyen como una pastilla efervescente.

Mónica- Somos amigos… pero solo con saber las dificultades que pasas con él… me coge un malestar.

Mónica ríe coqueta

Mónica- ¿Cómo te va el trabajo?

Guillem- Bien, ya sabes, el tratar con tanta gente… me cuesta un poco.

Mónica- Eres un romántico, tú negocio es la clásica librería de segunda mano.

Guillem- Un día si te pasas por mi negocio te enseñaré los libros de coleccionista que tengo. Libros y manuscritos a mano, de literatos o pensadores que realmente han aportado algo importante a la humanidad.

Mónica- ¿Y esas reliquias las compra alguien?

Guillem- En serio, ven a mi tienda. Abriremos una botella de vino. He montado en el sótano de la librería una bodega. La gente puede ir a leer y beber vino o licores.

Mónica- ¡Que especial eres conmigo!

Guillem- Una mujer como tú se merece lo mejor.

Guillem empieza a acariciar el hombro y el omóplato a Mónica.

Mónica- Pero recuerda que estoy casada y con uno de tus mejores amigos.

Guillem- En el amor no hay amistad.

Mónica- Eres un inmoral.

Guillem- Si pudiese sería más radical que Nietzsche.

Mónica- ¿Qué te lo impide?

Guillem- Mujeres como tú.

Llegan andando hasta la Rambla del Born. Guillem va a comprar dos porciones de pizza y unas latas de cerveza. Se lo comen al sol en un banco de la Rambla.

Guillem- Economía de crisis, comida de crisis. Me disculparás, ¿no?

Mónica- Estás disculpado.

Guillem- Es que mi librería me da para vivir… pero no para mucho más.

Mónica- ¿Qué más necesitas?

Brindan con las latas de cerveza. Beben y Guillem intenta dar un beso a Mónica. De fondo musical suena Miles Davis, Bye, Bye Blackbird.

Mónica- Recuerda que no puedo.

Guillem- Si estuvieses libre, ¿qué harías?

Mónica- No tiene sentido especular sobre eso. La nuestra es una relación imposible y ya está.

Guillem- Recuerda que no hay nada imposible.

Mónica- Tú siempre tan idealista.

Guillem- ¿Tu vida laboral cómo va?

Mónica- Ya sabes, el mundo de la artesanía es complicado.

Guillem- Si mi oficio es bucólico, el tuyo…

Mónica- Llevo años fabricando violonchelos profesionales. El luttier lo tiene difícil, como el librero de segunda mano.

Guillem- Somos dos románticos. Bebamos por ello.

Mónica- Salud y un poco más de pesetas.

Guillem- Eres apasionante.

Mónica- Mira, te quiero como  amigo. Además también lo eres de David. Si estuviese soltera seguro que me hubiese fijado en ti. Pero ya es imposible. Flirteamos demasiado, me da miedo.

Guillem- Deja que el destino decida.

Mónica- Al destino lo manejamos nosotros.

Guillem- ¡Estás convencida?

Mónica- Eso creo, aunque ya no tengo certeza de nada…

Guillem- Déjate llevar un poco por la vida.

Mónica- Y… ¿cómo lo hago?

Guillem- Tú siempre has estado tomando decisiones. Has sido una mujer muy fuerte. Ahora relájate. Y que las olas decidan.

Mónica- Qué espabilado, intentas sacar partido.

Guillem- Cambiando de tema, a ver si al final nos encontramos los de siempre. Tomamos unas copas y nos reímos un poco.

Mónica- Promuévelo, yo estaría contenta, como hace veinte años. David también tiene ganas.

Guillem- Pues adelante, enviaré un mail.

Se dan dos besos.

Guillem- Por cierto, ¿David tiene problemas con Y?, ¿verdad?

Mónica- Si cuando nos hemos visto en grupo están bien, pero ellos dos en realidad llevan muy mal la custodia de su hijo. David lo ve poco. Está desesperado.

 

 

Escena 3ª- David está trabajando en casa, escribiendo una obra de teatro, le interrumpe el interfono. Es su ex mujer, Y. Viene a hablar con David sobre su hijo, y sobre asuntos que tienen pendientes desde hace años.

David- Hola Y. ¡Qué sorpresa!

Y- Alguna vez tendremos que hablar. Ya que no sale de ti…

David- Ya veo, has venido guerrera.

Y- ¿Guerrera?

David- ¿De qué quieres que hablemos?

Y- Para empezar, Pablo es hijo de los dos. Necesito tu ayuda. Cosa que desde hace años apenas me das.

David- Desde el momento mismo de nuestra separación quise la custodia compartida. Solo accediste a que estuviese con él cada dos fines de semana.

Y- Pablo está imposible. No tengo ningún tipo de ayuda. Me voy a volver loca.

David- Un poco ya lo estás…

Y- Tan gracioso como siempre.

David- Si quieres, nos encargamos de Pablo una semana cada uno. Por mí no hay problema. Tengo ansias por estar con mi hijo. Pero lo hemos de hacer legalmente. No te daré más dinero.

Y- Hagámoslo… tú tan aburrido como siempre. ¿Quién es  este pianista que está sonando?

David- John Cage. Vanguardia newyorker.

Y- ¿Cómo va tú trabajo?

David- Cada vez más flojo. Esto de ser escritor… colaboro en varias revistas… sigo en el mundo del teatro… mi poesía casi no se vende… ninguna poesía se vende… ya ves… malviviendo.

Y- O sea, que te irá bien dejar de darme el dinero para Pablo.

David- Muy bien.

Y- Quizás, por eso quieres pasar tanto tiempo con él.

David- Tú siempre desconfiando de todo. Es mi hijo, lo quiero.

Y- A mí también me querías y me dejaste por Mónica.

David- Son cosas que pasan.

Y- Y… estáis ben Mónica y tú.

David- Se parece tanto a ti…

Y- O sea, que la dejarás por otra.

David- ¿Estás loca? Lo nuestro estaba acabado.

Y- Todo lo que se considera acabado está acabado.

David- ¿Qué te pasa? Esto parece una obra de teatro de  Harold Pinter.

Y- Tú siempre pensando en literatura. Acabé de tus libros hasta arriba.

David- Mis libros y yo somos la misma cosa.

Y- Otro individuo no sé, pero cosa, seguro que eres.

David- ¿No te han enseñado lo que es no faltar al respeto?

Y- Ya no me queda respeto por nada ni por nadie.

David- ¿Ni por Pablo sientes respeto?

Y- Pierdo tanto la paciencia…

David- ¿Quieres un café?

Y- No tendrás una copa de vino blanco.

David sirve la copa de vino. Y, mira los libros de la biblioteca. Observa las pinturas de la sala.

Y- Siempre tan intelectual… donde se te ha ido la parte común de la gente, la sociabilidad.

David- Te veo más anti social a ti que a mí.

Y- Pero solo contigo.

Se sientan en el sofá. David pone Thelonius Monk y se sirve un café. Están distantes pero Y se acerca a David y le empieza a acariciar la pierna.

David- Pero, ¿qué haces?

Y- Quiero que me eches un polvo.

David- ¿Tú estás loca?

Y- ¿Ya no te atraigo?

David- Siempre me has atraído. Pero no quiero nada. Estoy con Mónica.

Y- Ella ni se va a enterar.

David- Creo que te deberías ir…

Y- Ni en pintura… aún no hemos arreglado todo.

David- ¿Qué más quieres?

Y- Necesito un hombre.

David- Pero si tienes a Jean François.

Y- Soy infeliz con él. No me satisface.

David- A ti no te satisfaría nadie.

Y- ¿Me has de decir algo?

David- Quizás, lo nuestro no funcionó porque nunca estabas de acuerdo con nada.

Y- ¿Ah… sí? ¿Y qué esfuerzo hacías tú conmigo?

David- Yo aposté el todo contigo.

Y, se ríe escandalosamente. David la mira escéptico. Y, le pide otra copa de vino.

Y- Anda sírveme un poco más de vino.

David- ¿Estás controlando el alcohol?

Y- Como siempre.

David- Siempre te ha controlado un poco a ti.

Y- Venga… sírveme la copa de vino.

David- Tú misma. Yo no me hago responsable de nada.

Y- Responsable… ¿por dos copas de vino?

David- Son las nueve de la mañana y vas a beber la segunda copa. ¿Llevas este ritmo últimamente? ¿A ver si voy a tener que hacerme cargo yo de Pablo?

Y- No hace falta. No digas estupideces.

David- Por cierto. Estamos hablando entre los seis de siempre, para empezar a juntarnos una vez al mes.

Y- Por mí encantada. Aunque tendré que ver a Mónica.

David- Si sois muy amigas.

Y- Hace muchos años fuimos más que amigas.

David- Ya sé… que me fuiste infiel con ella.

Y- Lo siento.

David- Esto parece ya una telenovela colombiana.

Y- ¿Colombiana como Mónica?

David- Tú tienes a Mónica metida entre ceja y ceja.

Y- Sí, vosotros dos sois los causantes de bastantes de mis problemas.

David- Por favor…  vale ya, ¿no? Te recuerdo que cuando has llegado estaba escribiendo.

Y- Todo por unas frases bien compuestas…

David- Si empezamos a quedar, ¿vendrías?

Y- No me lo perdería por nada del mundo.

David- Por cierto, ¿cómo te van las ilustraciones de cuentos infantiles?

Y- Cada vez me cuesta más encontrar ideas.

David- Eso debe ser por el alcohol.

Y- Si no fuera por el alcohol…

David- Me ha dicho Ludo que le da la sensación de que te gusta.

Y- Es posible, ¿te importa?

David- Estás con Jean François…

Y- Y tú estabas conmigo… te dejo trabajar, y recuerda lo de la custodia compartida.

David- Venga dame dos besos…

Y, sale por la puerta, David se pone a trabajar ante el ordenador.

 

 

Escena 4ª- Ludo e Y hablan en la Barceloneta. Van paseando. Aunque Y está con Jean François se pone coqueta con Ludo. Acaban dándose un único beso.

Y- Qué día más bueno.

Ludo- Dedicaría mis mañanas a pasear relajadamente.

Y- Me encanta tu perfil, eres un Zeus.

Ludo- Tú siempre tan simpática…

Y- Me siento bien, bella e interesante.

Ludo- Y lo eres.

Y- Gracias.

Suena de fondo un trozo de la 5ª sinfonía de Mahler. Los dos van paseando por la Barceloneta, sufren un rato de silencio viendo la vida que hay en Barcelona. Luego reanudan la conversación.

Y- Me interesa la arcilla. Estoy pensando meterme en un curso para moldear arcilla.

Ludo- Has visto lo que hizo Barceló en la Catedral  de Palma.

Y- Miquel es un virtuoso. Con mucho menos, me conformaría.

Ludo- Puedes lograr todo lo que te propongas. Me lo has demostrado siempre. Te acuerdas de los poemas que escribiste cuando ibas a la universidad. Lograste un premio. Sin embargo tu inconstancia te hizo dejar de escribir.

Y- Soy perezosa, tienes razón. ¿Qué puedo hacer para solucionarlo?

Ludo- La pereza es un pecado capital. ¡Amo los pecados capitales!

Y- ¡Te quiero!…

Ludo- Te recuerdo que tu pareja es Jean François…

Y- No creo en la fidelidad. Si quieres vamos a mi casa. Después de tantos años de amistad y no me había dado cuenta de la atracción que siento por ti.

Ludo- Déjalo ya. Eres una gran mujer… pero no quiero líos…

Y- No se enteraría nadie.

Ludo- Sabes que es lo que más me gusta de ti. Lo espontánea que eres. Además de que te guías por los instintos, lo que te apetece lo persigues.

Y- No siempre logro aquello que quiero.

Ludo- Tienes alma de poeta. Eso estará siempre en ti. No puedes escapar de las metáforas. Creo que tu vida es pura metáfora.

Y- Tú eres el poeta. Te acuerdas del revelador soneto de Garcilaso de la Vega:

Cuando me paro a contemplar mi estado

y a ver los pasos por dó me han traído,

hallo, según por do anduve perdido,

que a mayor mal pudiera haber llegado;

 

mas cuando del camino estó olvidado,

a tanto mal no sé por dó he venido;

sé que me acabo, y más he yo sentido

ver acabar comigo mi cuidado.

Yo acabaré, que me entregué sin arte

a quien sabrá perderme y acabarme

si quisiere, y aún sabrá querello;

 

que pues mi voluntad puede matarme,

la suya, que no es tanto de mi parte,

pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

Ludo- Dicen que el existencialismo proviene de Kierkegaard, pero Garcilaso ya era existencialista…

Y- Me recuerdas la atmósfera de este poema.

Ludo- Gracias… pero no soy tan profundo.

Y- No conoces la energía que desprendes… yo te siento como si fueses un místico… no crees que deberías hacer algo más que fotos de moda.

Ludo- En mis ratos libres fotografío la calle y sus gentes. Es mi gran afición. Paso horas en una esquina viendo pasar el mundo y esperando captar la imagen que me haga totalmente satisfecho.

Y- Tú sí que eres perseverante.

Ludo- Nos tomamos algo en ese chiringuito.

Y- Vale.

Se sientan. Y, pide un Jack Daniels. Ludo, una cerveza.

Ludo- ¿Quieres perder la cabeza?

Y- Por un bourbon… no pasa nada. No voy a beber más. Pero el Jack Daniels es mi debilidad.

De fondo suena Joe Henderson.

Y- ¿Qué podría hacer, mis ansias sexuales siempre me ponen en aprietos?

Coge la mano de Ludo y se la lleva al sexo.

Y- Mira que caliente está.

Ludo- No me hagas esto, Jean François es de mis mejores amigos. ¿No te satisface?

Y- Es monótono y aburrido en la cama. Quiero un hombre creativo, apasionado.

Ludo- Yo no soy ese hombre.

Y- Si no me voy a separar de Jean François, pero la promiscuidad ha llamado a mi puerta.

Ludo- ¡Joder!

Y- Llámame guarra. Es lo que soy. Ven conmigo.

Le da un beso en la boca.

Ludo- Me voy a tener que ir. Para ya. Seamos sensatos. No entiendes que te has de ir, me vas a poner en un problema.

Y- Por cierto, ¿puedes quedar dentro de tres viernes? Están diciendo que podríamos reunirnos los de siempre.

Ludo- No sé, tengo que mirar mi agenda. Pero desde que dejamos de reunirnos en grupo, la vida es menos interesante.

Y- Sí, daban mucho de sí nuestros encuentros.

Ludo- Pues, a reanudarlos…

Y- Por cierto, David y Mónica están pasando una profunda crisis.

Ludo- Ellos siempre están en crisis, sino es individual es en su relación.

Y- No sé cómo acabaran. No me puedo acostar contigo, ¿no? Pues ten esto que me voy.

Y, le da un beso con lengua. Se va.

 

Escena 5ª- Mónica y David son pareja y están en crisis. Comen en un restaurante y hablan sobre ellos.

David- Eres tan tétrica como una ópera de Wagner.

Mónica- ¡Vete a la mierda! Ni conozco, ni quiero conocer óperas de Wagner. Te crees muy culto. La cultura es tortura…

David- Con lo que te gusta el cine y la música… me dices que la cultura es tortura. Sé que es para molestarme. Soy inmune a tus ataques.

Mónica- Deberías tener más carácter. Saber más lo que quieres y luchar por ello. Estás todo el día escribiendo. Si no llega a ser porque a veces leo los resultados juraría que eres un vegetal.

David- Eres una mujer lista. Cuando me conociste ya sabías cuál era mi pasión. Sin leer y escribir no puedo vivir. Es lo que me da fuerza para continuar en este mundo. Además, es mi profesión.

Mónica- Llevamos cuatro años juntos y me da la sensación de que es media vida. Ya no hay sorpresas. ¿Qué hay en una relación sin sorpresas?

David- Yo prefiero la calma total. A ser posible con vaso de leche por la noche.

Mónica- Eres como un niño. Ya sé que no puedes beber alcohol. Pero pon un poco de calor a tu vida. Siento que pierdo el tiempo contigo. La pasión la gastas toda en los personajes de tus obras de teatro. ¿Así eran Becket y David Hare? Lo dudo.

David- Por fin te has aprendido el nombre de dos de mis dramaturgos preferidos. Ahora falta que los leas.

Mónica- Ya sabes que no me gusta leer teatro. Leo novelas. El teatro es para verlo representado.

David- Te crees tener razón en todo. Eres matemática y bailarina. Que mezcla más explosiva. Al ser bailarina deberías conocer la importancia del éxtasis por y para el cuerpo.

Mónica- Te crees que no la conozco. Pero que me lo provoques tú, al menos en estos momentos, no.

David- Las relaciones que no tienen sexo son relaciones que van camino del fracaso.

Mónica- Existen abstinencias terapéuticas.

David- ¿La nuestra es una de esas?, ¡no! Para mí no es nada terapéutica. Estoy mal. Necesito contacto contigo. ¿Es que no lo notas?

Mónica- Siempre has necesitado contacto físico. ¿Quién me dice que si el contacto te lo diese otra mujer no haría el mismo efecto en ti?

David- ¿No te fías de mí? ¿De mi amor hacia ti?

Mónica- Hemos pasado demasiado tiempo con conflictos para que tenga la suficiente relevancia.

David- ¡Joder! ¿Y qué hacemos?, ¿Nos separamos?

Mónica- No, no…

David- Decisiones. La vida consiste en tomar decisiones. Tú como tienes tantos admiradores… lo tienes fácil.

Mónica- Yo me casé contigo totalmente enamorada. Ahora estoy hecha un lío.

Les sirven los platos. Mónica Bebe vino y David una cerveza sin alcohol. Suena música de Chet Baker. Pasan unos minutos comiendo, bebiendo, mirando el local y su movimiento.

Mónica- Todavía te quiero, pero has de estar más por mí.

David- Lo estaré. Pero ya sabes como soy. Sí, estoy demasiado absorto con la literatura… ya sé que es un problema… no sé cómo puedo solucionarlo. Voy a hacerme un horario. Fuera de él ni leo ni escribo.

Mónica- A ver si lo cumples…

David- Es lo que debo hacer y lo haré. Voy a ganar el pulso a la autodestrucción.

Siguen comiendo. Pasan unos minutos sin hablar.

Mónica- ¿Has acabado de escribir la obra?

David- Me falta repasarla.

Mónica- Es lo que te lleva más tiempo. Te cuesta repasar tus escritos, ¿verdad?

David- Sí, no soy demasiado detallista. No me doy cuenta de todos los errores.

Mónica- Cómo te pasa en tu vida…

David- No empecemos.

Mónica- Si es verdad.

Se les llevan los platos y piden el postre y el café.

David- ¿Estás dibujando nuevos diseños?

Mónica- Sí, pero la relación laboral con las socias también está naufragando. No nos ponemos de acuerdo en nada. Pasan los años, los vestidos han de evolucionar con la sociedad. Ellas piensan que estamos en el pasado. Quiero mayor delicadeza. Una sensibilidad especial. Este momento de nuestra carrera es crucial. O renovamos o nos morimos.

David- Cuánto exige el diseño de moda… Tienes un don, ¿sabías?

Mónica- Gracias. Para quizás acabar siendo contable.

David- Podrías dedicarte, además de a diseñar, a contar números.

Mónica- Sería una mujer madura infeliz, insatisfecha.

David- Te satisfaría, no como yo.

Mónica- Ya empezamos con el tema sexual. Estoy satisfecha, si no necesito más sexo es que lo estoy.

David- Qué difícil es todo.

Mónica- Eres un quejica.

David- Puedo serlo, ¿no?

Mónica- Vive más la vida. Has de salir de casa, quedar con amigos, hacer deporte. Pareces un ermitaño.

David- Lo soy, creo que lo soy. Que le voy a hacer. Soy inactivo físicamente. Es mi naturaleza…

Mónica- Pero eso es muy dañino. Ya verás cuando te hagas viejo. No tendrás capacidad de movimiento. Las articulaciones se te resentirán. Yo no quiero acabar mis días con un paralítico. Y todo por no cuidarse.

David- Para ti es muy fácil. Cómo eres tu propia jefa en el mundo de la moda.

Mónica- Me puedes explicar de qué trata tu última obra.

David- Primero salgamos del restaurante. Estoy asfixiándome. No puedo estar más encerrado.

David paga la cuenta y salen a la calle. Empiezan a pasear.

David- Que día más bonito.

Mónica- La obra…

David- Es el encuentro de cinco amigos por el suicidio del sexto amigo del grupo. Se llama Luto etílico. Se ponen hasta arriba.

Mónica- Qué tétrica, ¿no?

David- Hay humor en la obra. Y es profunda. Trata bastantes temas. La muerte, el suicidio, hay sexo, hablan de arte, de psicología, de filosofía.

Mónica- Nada, una obra ligera, como todas las tuyas.

David- Ja, ja, ja. Antes mi estilo te gustaba…

Mónica- Me gusta, me gusta. Pero creo que le vendría bien a tu carrera cambiar de registro.

David- Es posible, pero no sé si puedo hacer otra cosa.

Mónica- Prueba, arriésgate, vive.

Continúan paseando, David para ante el escaparate de una tienda de instrumentos musicales.

David- Cómo me hubiera gustado ser músico. Bueno, compositor.

Mónica- Se necesita mucha dedicación y haber empezado de niño.

David- Tienes razón. En otra vida será.

Mónica- Yo empecé a diseñar al aprender a caminar. Nunca he parado.

David- ¿Sabes que han dicho los amigos?, que quieren quedar una noche al mes.

Mónica- Sí, lo sabía. Pero, como preámbulo, quieren que nos veamos en la playa para comer algo, escuchar el mar y dicen que quieren fumar marihuana hasta que la cabeza aguante.

David-  Ya sabes que llevo años sin fumar…

Mónica- Pero sabes relacionarte con gente que está fumando.

David- Sí, cómo te amo…

Mónica- Yo también te amo.

David- Entonces, ¿por qué tenemos tantos problemas?

Mónica- ¿Qué pareja no tiene problemas?

David- Todas los tienen, todas…

 

 

Escena 6ª- Están los seis en la playa. Tienen cosas para beber y comer. Fuman marihuana continuamente.

Jean F.- No me liaba un canuto desde hace meses. ¡Qué placer! Me gusta más liar que fumar…

Ludo- Pues lía que yo fumo.

David- A mí me gustaría también fumar algo. Pero vistos los efectos en mi ánimo. Mejor será que no.

Y- Yo me pongo a cien cuando fumo.

Mónica- Y si le añades las copas de vino. Hoy vamos a salir volando.

Guillem- Siempre me ha gustado volar.

David- Pero ya tenemos una edad para volar demasiado.

Y- Falta música.

Ludo- Luego vamos a mi casa. Propongo una sesión de buen Jazz.

Guillem- Un poco de Coltrane no puede faltar.

Jean F.- Pues yo prefiero algo de música étnica. Radio Tarifa.

David- No se puede comparar.

Empiezan a fumar el primer canuto. Y, tose con la primera calada.

Y- Está demasiado cargado.

Jean F.- Estoy releyendo Henry Miller, ¿qué te parece? David.

David- Es bueno. Es un tipo de literatura realista americana que se avanzó a su época. Fue un poco escandaloso. Tanto sexo explícito. Pero creo que era bueno.

Guillem- Yo prefiero literatura norteamericana posterior, ¿qué pensáis de Saul Bellow?

David- Es el escritor, que ha recibido el premio nobel, que más se lo mereció.

Mónica- Y ¿García Márquez?

Y- ¿Cómo tira la tierra…?

Jean F- O Camus.

Ludo- O Sartre.

David- Ahora tenéis un literato realmente potente.

Ludo- ¿Quién es?

David- Houellebeq.

Guille- Es bueno, y duro. Tiene tanta sabiduría.

Y- El conocimiento y él son la misma cosa.

David- Eso si lo dijeses del filósofo Sloterdijk vale, pero ¿de Houellebeq?

Mónica- Hay tantas verdades como afirmaciones.

Jean F- Eso es cierto. Como es cierto que muero por probar el pellote.

Ludo- Es una locura. Yo con mis copas de vino ya estoy satisfecho.

David- El otro día hablaba con Mónica de las satisfacciones. Las mujeres son lo más difícil de satisfacer que hay.

Guille- Sexualmente seguro y mocionalmente también.

Jean F- El hombre es un poco como el perro. Le acaricias, se la dejas meter, y le tienes un plato en la mesa y es la cosa más feliz que existe.

Y- ¡Qué simples que sois! ¡Qué manejables!

Mónica- ¿Tú crees? David hace todo el día lo que le da la gana, es incontrolable.

Y- Ya lo era cuando estaba conmigo. Su hijo ha salido a él.

David- ¡Joder! ¿Qué queréis de mí? Soy un pobre mortal que no tengo nada que ganar o perder.

Mónica- Ohhh… Pobre sufridor. Todo el día en casa haciendo lo que le gusta.

Y- Quizás lo que le gustaría es ser un hombre de acción. O pasarse las tardes viendo fútbol y bebiendo cervezas.

David- Soy lo que veis, un contemplador. Y, también es escritora, poeta.

Y- Solo he escrito poemas una vez.

David- Ganaste un premio…

Y- Fue suerte.

Mónica- Si me ayudas a confeccionar vestidos te doy trabajo.

Y- Lo último que quiero es trabajar. Con la pensión que hasta ahora me daba David y los pisos que tengo alquilados vivo.

Guille- Pero tú siempre has sido muy creativa. Ta daría trabajo en mi librería, pero no da para tanto.

Jean F.- En la universidad no puedes entrar… sino podrías impartir un seminario sobre la parte psicológica en la obra de Marcuse.

Y- Yo que sé de Marcuse. Además, no creo que entre como materia en la carrera de psicología.

Jean F.- No entra. Pero me parece interesante.  Además con todo lo que representó para la historia del siglo XX. Era la inspiración intelectual en el mayo del 68.

Ludo- Vaya época. Para mí nunca han existido esos tiempos revolucionarios. En mi familia pasaron desapercibidos.

David- Yo aún no había nacido.

Jean F.- Pero todo hecho histórico de envergadura deja resaca.

Mónica- ¿Y de  Latinoamérica y sus revoluciones que me decís?

Guille- Es todo un mundo. Una temática. Al leer a Eduardo Galeano cambió mi idea de la izquierda.

David- Yo prefiero a Cortázar. También se implicó con las causas izquierdistas pero a la vez fue un esteta.

Mónica- Tú y la estética.

Siguen fumando Porros.

Jean F.- Estoy viajando. Dejamos los temas intelectuales. Hablemos de la pasión.

Y- ¡Qué mareo!

Guille- Eso, la pasión por la vida y la procreación.

Ludo- Son nuestros instintos los que nos llevan a actuar.

David- El otro día escribí. Acción sin pensamiento es impulso.

Mónica- De vez en cuando dice algo lúcido.

David- Tú eres la mujer más lúcida que conozco.

Mónica- Gracias. Esta noche me pedirá follar.

Guille- Te lo has de trabajar más, David.

Ludo- Yo, cuando quiero algo, lo cojo.

Y- ¿Hasta el cuerpo de una mujer?

Ludo- Hasta eso. Estoy colocado, perdonad, mujeres de Barcelona.

Jean F.- Solo se preocupa por las mujeres de su ciudad.

Ludo- Mi ciudad es París.

David- Pero vives en Barcelona.

Y- Jean F., nosotros hemos de hablar. ¿Has vuelto a fumar habitualmente?

Jean F.- Nunca paré de fumar.

Y- Pero no en esas Dosis.

Grabación de unas imágenes de la ciudad de noche desde la playa.

Ludo- Tendríamos que irnos.

David- Recojamos y para casa.

 

 

Escena 7ª – Jean F y Y  están en casa. Pelean por el abuso de Jean F. de la marihuana. Acaban bebiendo una copa amigablemente y fumando un canuto.

Y- La mitad del tiempo estás colocado.

Jean F.- Ya empezamos con las quejas…

Y- No sé cómo puedes impartir clases y ser terapeuta.

Jean F.- Para mí la marihuana es salud. Además me hace ver la vida desde otra perspectiva más interesante.

Y- La perspectiva falsa.

Jean F.- Cuando nos conocimos, siempre fumabas conmigo. ¿Qué ha pasado? Ya no te interesa nada mío. Soy como un extraño para ti.

Y- No sé si eres lo que quiero… tengo ganas de mediocridad, de realidad. ¿Cómo es la gente normal? Gente que quiere criar a sus hijos, pasarlo bien viendo el fútbol. Beber de vez en cuando unas cervezas de más. Hacer partidillos de básquet con los amigos. Y aspirar a que sus hijos sean mejores que ellos. Pero tú, si no cuidas de tu hijo, es por el miedo, tanto de que no llegue a la altura esperada, como de que te supere.

Jean F.- ¡No me conoces en este tiempo de auto creación? Tendrías que venir al seminario de psicoanálisis que imparto. Descubrirías la esencia de mi pensamiento, o sea de mí.

Y- No, gracias. Seguro que os colocáis todos allí dentro.

Jean F.- Mira, el colocarme solo lo hago estando solo por las  noches. Pocas veces fumo en reuniones sociales.

Y- Pues el otro día cuando nos reunimos en la playa fumaste, y mucho.

Jean F.- Porque es el grupo de amigos con el que empecé a hacerlo. Con ellos sí que fumo. Pero es con los únicos.

Y- Con ellos y conmigo… ¡soy una privilegiada!

Jean F.- Así me gusta, estás siendo más positiva.

Y- Escéptica.

Se sirven una copa de vino e Y sirve unas ensaladas que tenía preparadas.

Y- Estoy cansada… muy cansada.

Jean F.- Y… ¿cómo puedo ayudarte?

Y- Me gustaría que me cuidases más, que fueses más detallista conmigo.

Jean F- Lo intentaré. Por cierto, está noche podríamos ver algún clásico del cine. Te apetece que miremos “Perversidad” de Lang.

Y- Me encanta esa película, mirémosla.

Jean F.- Pero, ya sabes que viendo cine siempre fumo.

Y- Y yo bebo.

Jean F.- Podemos invitar a Guillem.

Y- Prefiero que estemos solos. Cómo en tiempos mejores. No nos hacía falta nadie más.

Jean F.- Ahora tampoco nos hace falta. Pero pensé que sería interesante. Además Guillem es un fanático de Fritz Lang.

Y- Cómo quieras… ¿la vemos nosotros solos…?

Jean F.- Vale… pero antes déjame meter un bizcocho en el horno.

Jean F. va a la cocina a preparar el bizcocho. Y, se pone a leer un libro de poemas. Ha escogido entre unos cuántos. Al final lee uno de Carlos Edmundo de Ory. Pone en el aparato musical Stan Getz. Pasan unos minutos y aparece Jean F. por la sala.

Jean F.- Sabes, la cocina me relaja…

Y- Huele a marihuana, ¿qué es lo que te relaja?

Jean F.- La cocina y la marihuana, ¿qué estás leyendo?

Y- La cocina por la marihuana. Carlos Edmundo de Ory. Me gusta… es de los poetas vanguardistas españoles más interesantes de la segunda mitad de siglo XX. Escribió casi hasta 2010.

Jean F.- Bien… añado a segunda mitad siglo XX, inicios del siglo XXI. ¿Contenta?

Y- Es que si das una explicación de algo ha de ser real. ¿Sabes además que estoy leyendo?

Jean F- Ni idea, ¿qué escritor?

Y- “El anti Edipo” de Gilles Delleuze.

Jean F.- Eso es intragable. No hay filosofía más complicada que la de Deleuze.

Y- Hay filosofía más complicada, por ejemplo la de Derrida.

Jean F.- Tienes razón, tal para cual. En términos generales, ¿qué es lo que más te atrae del anti Edipo?

Y- Deleuze afirma que el capitalismo es la causa de las enfermedades mentales. De la esquizofrenia.

Jean F.- ¿La única causa de la esquizofrenia?

Y- No, pero hace que en sus sociedades, sea común, que haya gente con esquizofrenia.

Jean F.- O sea, ¿el estilo de vida capitalista activa a la gente su predisposición por la enfermedad?

Y- Exacto… y estoy totalmente de acuerdo.

Jean F.- Locos ha habido siempre.

Y- También dice que los esquizofrénicos no son locos en sí. Que tienen una percepción de la realidad más intensa que el común de la gente. Que está mucho más loco un celoso por amor agresivo que un esquizofrénico. ¿Qué le vas a decir a un psicótico en tú consulta…? Perdona, pero tú no estás loco, percibes la realidad mejor que yo.

Jean F. se ríe, lía un canuto.

Jean F.- ¿Fumamos?

Y- Venga, dame una calada. Pero no quiere decir que tengamos sexo esta noche…

Jean F.- Nadie te lo está pidiendo.

Y- Nunca me lo pides… ¿es que ya no te atraigo?

Jean F.- Me atraes y mucho. Pero mis necesidades sexuales se han calmado.

Y- Pues miras a otras mujeres en la calle… que te piensas ¿que no me he dado cuenta?

Jean F.- Nada… me veo venir un ataque de celos…

Y- ¿Qué sería de nuestro sexo y placer carnal si tuviéramos un hijo?

Jean F.- Especulaciones. ¿Quieres  más sexo? Lo tendrás.

Y- ¡Huy! ¡Qué romántico! No se puede ser más efusivo, ni apasionado, ni romántico. Eres el Dios del amor.

Jean F.- Gracias, pero me hubiese sentado mejor sin sarcasmo.

Y- Tú eres el Dios del amor, y yo la Diosa del sarcasmo… ¿verdad?

Jean F.- ¿Si tú lo dices? Yo no estoy afirmando nada.

Y- Anda, ¿pásame el petardo?

Jean F.- No te has acabado la ensalada. ¿La has hecho con amor?  Tenía una vinagreta de Módena y miel. La he notado.

Y- La vinagreta está deliciosa, como el queso de cabra,  los piñones y las pipas…  estoy inapetente…

Jean F.- Abramos otra botella de vino blanco y miremos “Perversidad”.

Y- Me hace ilusión quedar una noche al mes el grupo de amigos. ¿A ti no?

Jean F.- Claro que me gustaría… llevamos tiempo diciéndolo y no lo logramos.

Y- Podremos conseguirlo. Podremos.

Jean F.- El bizcocho… ¡huele a quemado!

Jean F. aparece con el bizcocho en perfecto estado.

Jean F.- Me gustaría quedar con David. Él sabe escuchar. Sería un gran psicólogo. Últimamente estoy muy tenso… quizás es por eso que no te busco en la cama. Me haría de psicólogo sin darse cuenta.

Y- Pues queda… adelante.

 

 

Escena 8ª- Jean F. y David en casa de Jean F. David sin darse cuenta le hace de psicólogo. Suena el “Cuarteto de cuerda in Fa mayor de Ravel”.

David- Bonita música. Ravel siempre me ha gustado.

Jean F.- Me recuerda momentos muy especiales de mi vida.

David- ¿La época que nos reuníamos para escuchar juntos una pieza y luego comentarla…?

Jean F.- Sí… nos creíamos especiales. Pasan los años y te das cuenta de que eres una marioneta más de este mundo inestable.

David- Pero, ¿se puede ser estable en este mundo?

Jean F.- Dime cómo. No lo consigo.

David- Con la introspección. Me da la sensación de que trabajas mucho para los demás, para por tu propio bienestar, ¿haces algo?

Jean F.- Tienes razón. Nunca me he mirado el ombligo.

David- Pues míratelo. ¿Te gusta el arte y pintar? Cógete un mes de vacaciones y ve a NY. Visita sus grandes museos y pinta. Esta es la época ideal para ir allá. No hace ni frío ni calor.

Jean F.- Debería hacerlo, pero, ¿ y Y? ¿Lo soportaría? ¿Dejaría a mis pacientes tirados? ¿Y las clases?

David- A Y la conozco, es la madre de mi hijo. Le vendría bien estar solo o con el niño y tener tiempo para pensar. Para saber cuáles son sus prioridades en la vida. Lo otro… puedes dejarlo un mes.

Jean F.- ¡Joder! ¡No sé si hacerlo! Me apetece, pero…

David- Solo hay una vida. Si no la vives pensando un poco en ti… ¿tiene sentido vivirla? Personas como Santa Teresa de Calcuta, están equivocadas. El mundo irá mejor si cada individuo de este planeta está mejor. Y eso depende de cada uno.

Jean F.- Pero a los que ayudaba Santa Teresa no tenían ni las necesidades básicas cubiertas.

David- La única manera de mejorar eso es cambiando la política y economía mundiales y no individualmente.

Jean F.- Tienes razón. La cosa es que no encuentro sentido a mi vida actual.

David- ¿Quieres dejar a Y?

Jean F.- A ella la quiero. Creo que soy yo el que estoy angustiado y no es por nada de lo que me rodea.

David- ¿No te irían bien unas sesiones de psicoanálisis? Claro, tú siendo el paciente.

Jean F.- Desde niño noté el narcisismo de mis padres. Solo pensaban en ellos mismos. Por eso lo rechazo. Me cuesta tanto pensar en mí mismo. No me alejo de la gente que lo hace. Pero, ¿hacerlo yo…?

David- Pues ya va siendo hora. ¿Analiza que cosas aborrecías de tus padres? Y qué cosas aborreces de ti mismo.

Jean F.- ¿Qué buen psicólogo hubieses sido?

David- Mis obras de teatro son muy psicológicas. Mi poesía es arte terapia. El mundo de la mente me atrae. Siempre lo ha hecho.

Pasan unos segundos callados. Jean F. cambia de música. Pone el Cuarteto nº 8 en do menor de Shostakovich.

David- Shostakovich fue un sufridor. La situación política que le tocó vivir le traumatizó.

Jean F.- Normal, las guerras, el stalinismo, y el posterior comunismo pueden causar sufrimiento.

David- Todo puede producir sufrimiento dependiendo de cómo lo vivas.

Jean F.- ¿Tú estás bien?

David- A parte de por la sequía creativa y por mi crisis con Mónica, estoy bien.

Jean F.- También estáis en crisis. No conozco una sola pareja que no esté en crisis.

David- Estoy un poco angustiado. Pero, si hay algún cambio en mi vida, lo he de transformar en algo constructivo, y no destructivo.

Jean F.- Es fácil pensarlo pero cuando se intenta llevar a la práctica…

David- La cuestión es ser positivo. Siempre positivo.

Jean F.- Los personajes de tus obras no son precisamente positivos.

David- Escribo personalidades antagonistas a la mía. Para saber en lo que nunca me quiero convertir.

Jean F. descorcha una botella de vino tinto. Sirve dos copas.

David- ¿Qué no te acuerdas?, no bebo.

Jean F.- ¡Qué despistado! Tengo buenas cervezas sin alcohol. Ten una.

David- Gracias. ¿Me querías meter en problemas?

Jean F.- La salud lo primero. Solo faltaría, además de tener sequía creativa y crisis de pareja, volver a beber… no, eso no puede pasar.

David- Pero al menos, ¿será buen vino?

Jean F.- Es excelente. Brindemos. Por las crisis y salir fortalecidos de ellas. Por la creatividad, la filantropía y la amistad.

David- A tu salud.

Jean F.- Siempre me viene muy bien hablar contigo. Después de todo lo que has bebido, parece que no se te han dañado tantas neuronas. Sigues siendo despierto y lúcido.

David- Pero, creo que me cuesta más hacer las cosas que al común de la gente.

Jean F.- ¿En serio? ¿Estás seguro?

David- Para mí todo es un sobre esfuerzo. Mejor dicho el no ser despistado y no olvidarme de las cosas es complicado.

Jean F.- Pues, con lo detallista que eres con tu arte, no lo parece.

David- Pregúntale a Y lo difícil que es convivir conmigo.

Jean F.- Y te quiere mucho. Guarda un buen recuerdo de vuestra pasada relación.

David- ¿En serio? ¿Si acabamos fatal?

Jean F.- Pero, vista en la distancia, se da importancia a otras cosas.

David- La verdad es que yo estaba muy enamorado de Y. Pero mis manías y el día a día, la rutina, nos hizo mucho daño.

Jean F.- Como se lo hace a todas las relaciones de pareja. ¿Cómo te crees que estamos Y y yo ahora?

David- Seamos realistas y constructivos. ¿El amor tiene fecha de caducidad? Si la tiene…, que no lo sé, es normal que aparezcan en un momento dado las crisis. Cómo trabajarlas para que el amor se transforme, no se termine, y la cotidianidad sea manejable.

Jean F.- Eso es lo que se intenta trabajar en las terapias de pareja. El sentirlo y pensarlo de la forma lo más objetiva posible. Entonces la posibilidad de error se aleja más.

David- Qué difícil es la vida pero que interesante.

Jean F.- Nunca has pensado en acabar con todo, en morir.

David- Ya te he dicho y me conoces… yo soy constructivo no destructivo.

Jean F. se levanta y pone Thelonius Monk. Bebe el último trago de la botella de vino, abre otra. Prepara unos quesos y embutidos para picar. David ojea un libro de la artista callejera Miss.Tic, que hay en la librería.

Jean F.- Me gusta mucho esta artista. Las calles de París son más interesantes con ella.

David- Seguro, aparte de pintora, es filósofa y poeta. ¡Que profundidad!

Jean F.- El arte hecho en la calle, me interesa más que el de las galerías.

David- A mí me llega, remueve mis sentidos el buen arte. Tanto el de calle como el de los museos.

Jean F.- Tú no te casas nunca con nadie. Eres un libre pensador. No hay etiquetas que te atraigan. Lo que te gusta, te gusta, y lo que no, no. Guiado por tu sensibilidad en estado puro.

David- Como todas las personas, ¿no?

Jean F.- Puede ser, pero tú más.

David- La cuestión es que te puede gustar algo, y no porque antes lo rechazabas ahora lo has de rechazar.

Jean F.- ¿Incluso en las apetencias sexuales?

David- Incluso en eso.

Jean F.- Estoy de acuerdo contigo.

David- Por cierto, estoy ansioso porque nos veamos los seis. Hemos quedado para el viernes 21, ¿no?

Jean F.- Sí, espero que no se raje nadie. Si falla uno solo hemos de posponer la fecha. Debemos estar todos.

David- Cómo en los viejos tiempos. ¡Qué épocas!

Jean F.- ¡Ah!, no me acordaba, nos has escrito para que quedemos con Guille y Ludo. Los cuatro, ¿no?

David- Sí, está muy bien quedar los seis, con Y y Mónica, pero también hemos de vernos nosotros solos para hablar de cosas de hombres.

Jean F.- Es necesario. Vital. La necesidad es de ambos géneros. El verse y reírse del otro sexo.

 

 

Escena 9ª- Ludo, Guille y Jean F. se emborrachan en casa de Guille. David está con las cervezas sin alcohol. Es una noche de fiesta y lloros. Acaba la noche con recital poético de David.

Jean F.- Ya podrían ser las relaciones algo con lo que disfrutar. Pasión y fraternidad… pero en cambio, involucrarse con alguien, antes o después repercute en forma de crisis.

Guille- No seas exagerado. Sabéis, a mi hay alguien que me gusta.

David- Alguna clienta.

Guille- Es clienta… pero no la conocéis.

Ludo- Estás seguro que no la conocemos.

Ludo se acerca a Guille y le dice a la oreja:

Ludo- ¿Seguro que no lo sabemos? Te gusta Mónica.

Guille- Tienes razón, pero calla.

Ludo- ¿No crees que deberías hablarlo con David?

Guille- En otro momento, calla, calla.

David- ¿Qué cuchicheáis en la oreja?

Jean F.- Os recuerdo, que eso es de mala educación.

Abren una botella de Ginebra Tanqueray y otra de vino tinto. Guille saca una cubitera con hielo. De fondo suena Duke Ellington.

Jean F.- Ya estamos servidos. Ludo, ¿cómo fue la sesión de fotos de ayer? Sabéis, nos encontramos en la calle del Carmen. Yo iba hacia la librería la Central. Y ludo  hacia una sesión fotográfica.

Ludo- Fue bien. El trabajo, es el trabajo. Además estoy cansado de la moda. Me gustaría hacer una fotografía más social.

Jean F.- Sí, ahora nos vas a salir foto periodista.

David- Creo, que ludo siempre ha tenido una vertiente muy social. No como yo.

Guille- Aquí, el único que hace algo por la sociedad soy yo, que ofrezco lectura a buen precio.

Jean F.- Te olvidas de mí. Soy terapeuta y formo a jóvenes.

Guille- Tienes razón. Pero tú eres egoísta. Todo lo que haces, lo haces para beneficio propio. Yo en cambio soy totalmente altruista. Si como de la librería es por suerte. Desde que la monté tiene pérdidas.

David- Tú vendes los libros, yo los escribo. ¿Quién beneficia más a la gente?

Guille- Tú también lo haces, como ejercicio de auto sanación. A través del arte terapia.

David- Nada, que Ludo es el único filántropo y altruista.

Guille- Lo es en potencia.

Ludo- Creo que todos los que estamos aquí lo somos un poco. ¿No creéis?

David- Tienes razón Guille. Yo no lo soy. No pienso nada en los demás.

Guille- Así te va con Mónica. Es una gran mujer y no lo aprovechas.

David- Me da la sensación de que estás enamorado de ella. ¡Me equivoco?

Guille- Me gusta, como me gustan muchas mujeres.

David- Joder… estás enamorado de mi mujer…

Van bebiendo el vino. De vez en cuando uno se levanta y se sirve. Guille pone a John Coltrane. Saca unas croquetas caseras, chocos, olivas y patatas chips caseras.

Jean F.- ¿Tienes champany?

Guille- Está en el congelador. En diez minutos estará frío.

Jean F.- Como nos cuidas. Es una placer venir a tu casa. Siempre me siento en armonía. Buena música, buena comida, y bebida en abundancia.

Guille- David, ¿quieres esta cerveza sin alcohol? He comprado unas de importación alemanas.

David- Muchas gracias, es un gran detalle. Pero todavía no se me ha pasado lo de Mónica.

Guille- Son cosas que pasan. No se pueden controlar los sentimientos.

David- Cabrón… que te crees… que me vas a quitar otra vez a una mujer. Te acuerdas de Clara, cuando teníamos veintiún años. Me la quitaste.

Guille- Nunca fue tu novia. La querías, pero yo también, y se fue conmigo.

Jean F.- Quizás te gusta lo que le gusta a David. No puede ser que a quien quieres es a David.

Ludo- ¡Qué divertido! La noche se pone interesante. Espera a que llevemos unas ginebras más y ya veréis.

Guille- No digas tonterías Jean F. Te crees que has de hacer una observación psicoanalítica de cada situación de la vida en que te encuentres.

Jean F.- Vale, vale… no te molestes.

David- No sé, pero estoy harto de todo. Mi relación con Mónica pasa por una crisis que no sabemos si la vamos a superar. ¿Por qué? No hay pasión. No tenemos sexo. No hay cariño. Y tenemos muchas peleas. Nos queremos mucho, pero vamos por el mal camino.

Ludo- Hay cineastas que han reflejado muy bien los conflictos de pareja, por ejemplo Ingmar Bergman, sobre todo en “Secretos de un matrimonio”, o Woody Allen, a lo largo de su extensa filmografía. También Erik Rohmer retrata muy bien las relaciones. ¿Por qué no intentas describir en una obra tus constantes fracasos amorosos?

David- Vaciarme, me estás proponiendo que me acabe de vaciar. ¿Y luego qué? Una muerte segura.

Guille- No hables. De la muerte no se puede hablar es como invocarla.

Jean F.- Claro que se puede hablar. No es que no se pueda hablar, sino que se debe hablar.

David- Tienes razón Jean F. Nuestra relación con la muerte debería cambiar. Tendríamos que tomarlo como un descanso eterno. Como algo que llega y nos beneficia. Después de una vida de lucha y sacrificios, el premio, el descanso.

Guille- Te veo mal. ¿De verdad crees eso?

David- Ha llegado el momento. Ya os ha hecho el suficiente efecto el alcohol. Como casi siempre que nos reunimos he preparado unos poemas para recitar. ¿Os apetece oírlos?

Ludo- Es el momento.

Guille- Arranca.

Jean F.- Espero que sean terapéuticos para todos no solo para ti.

David-

Oscuridad.

Soy sin camino.

¿Dónde ha quedado?

¿Dónde se me ha perdido?

Al despertar…

¡Qué martirio!

Volver a empezar.

Mi vida como partida de ajedrez…

Solo estrategia… pura estrategia.

 

 

Sediento… me corrijo.

No quiero vino…

No hay líquido que sea un

misterio para mí.

Quizás tu sangre.

Porque me la arrojas

con tus iras.

Aunque realmente sin haberla probado.

Conozco su esencia.

La del sabor dulce y el carácter valiente.

David acaba de recitar

Ya nos podemos ir, ¿no creéis?

Jean F.- Hemos de bebernos el Champany.

Ludo- A por ello.

Guille- Dentro de pocos días nos reunimos los seis. ¿Quizás acaba en orgía?

Jean F.- Como mucho en orgía dialéctica. Ludo, quieres venir a mi casa, como en los viejos tiempos. Con la crisis de pareja y mi sequía literaria estoy desesperado. Me dan ataques de ansiedad. Me vendría bien hablar como hablábamos antes.

Ludo- Vale, pasado mañana puedo. Por cierto, David, me han gustado los poemas.

Se van los tres. Guille se queda recogiendo su casa.

 

 

Escena 10ª- Jean F está en casa estresado. Llega Ludo e intenta calmarlo. Le hace de terapeuta. Al final aparecen Y y Mónica.

Jean F.- ¡Qué bien, has llegado pronto! ¿Quieres tomar algo?

Ludo- ¿Qué te pasa? He tenido que elegir entre venir contigo o ir a casa de David. Lo tuyo, me parecía más urgente.

Jean F.- Estoy desesperado. He tenido una pelea terminal con Y. Soy terapeuta y nunca he recibido una sesión para mí. Me doy cuenta de que mi vida está vacía.

Ludo- ¿Cómo lo vas a solucionar?

Jean F.- Te acuerdas que una vez hablamos de los que somos filántropos. Yo no lo soy. No me importa nada lo que le pase al prójimo. Utilizo mis terapias pero la autorrealización personal.

Ludo- Eres demasiado duro contigo mismo. Mira, he traído vino tinto. Abramos una botella y relajémonos.

Jean F.- Dámela, que sirvo en las copas.

De fondo suena Firebird de Stravinsky. Van a la sala y cogen las copas con vino.

Ludo- Dime la verdad. ¿Por qué te sientes mal?

Jean F.- Me gustaría dejarlo todo, huir. En lo único que creía, lo mío con Y, está naufragando.

Ludo- Pero sabes que eso es externo a ti. Que de lo primero que has de cuidar es de ti mismo.

Jean F.- Esa es la teoría. Pero, lo externo a mí, siempre me ha afectado mucho.

Ludo- ¿Has leído a Lévinas? ¿El análisis del otro que construye?

Jean F.- No, no lo he leído. Me compraré un libro suyo.

Ludo- Es metafísica. Pero, para mí, no hay nada más clarividente que la metafísica.

Jean F.- Quizás ese es mi problema. Me siento tan materialista. Un poco de espiritualidad me iría tan bien. Pero donde no hay…

Ludo- Sabes cuál es tu gran problema. Que vives para los demás, solo para estar bien tú. Deberías estar satisfecho y luego ayudar a los demás.

Jean F.- Era así desde niño. ¿Cómo lo voy a cambiar ahora?

Ludo- Ve a hacer terapia.

Jean F.- Me sienta tan bien hablar contigo. Siempre ha sido así. ¿Quieres ser mi terapeuta? Te pago como lo que suele cobrar un psicólogo.

Ludo- Yo no soy psicólogo. Solo somos dos amigos que se intentan ayudar. Me gustaría pero…

Jean F.- Entender mi mente es entender algo de la especie humana. Te ayudaría en tu proyecto de fotografía social.

Ludo- Hagamos una cosa. Quedemos para hablar una vez por semana. Si dentro de un mes sigues convencido empiezo a cobrar.

Jean F.- Hecho.

Ludo- Pero tenía entendido que el psicólogo y el paciente no deben tener un lazo emocional.

Jean F.- Las reglas están para romperlas.

Entran a la casa Y y Mónica.

Y- ¿Todavía estás aquí?

Jean F.- Es mi casa.

Y- Pero te he dicho que quería estar dos o tres días sola.

Jean F.- Pues vete tú.

Mónica- Calmaos. ¿Y lo que hemos hablado, Y?

Ludo- Bebamos vino, a ver si nos relajamos.

Y- Sírveme una copa. ¿Sabéis que este cabrón me ha sido infiel?

Jean F.- No te he sido infiel. Solo que una paciente se me ha declarado por un mail, y tú lo has leído, pero no ha pasado nada.

Mónica- ¿Por qué no te fías?

Y- Ya me ha pasado otras veces… dudo… y no sé por qué.

Ludo- Pero, ¿no me has dicho que este era el motivo de tu crisis?, Jean F.

Jean F.- Es que no es el motivo principal de mi crisis… lo veo como algo surrealista.

Mónica- Pues dale su importancia. Si Y no se fía de ti, será por algo.

Jean F.- Tiene algo de psicótica. No se fía de nadie. Se piensa que todo el mundo la quiere joder.

Y- Todo el mundo no, pero tú sí.

Jean F.- Mira, ten el teléfono de mi paciente y habla con ella, a ver si te convences de que no hay nada.

Ludo- No sé, pero las relaciones se basan en la confianza.

Mónica- Pero, si algo describe a esta sociedad, no es solo la imagen. También es la sociedad de la desconfianza.

Y- Eso sucede sobre todo en Colombia. ¿Cómo debes echar de menos tu país?

Mónica- No lo echo de menos. Sí que describe Colombia, que es una exageración de lo que es el mundo. En Colombia se puede ver la psicología de la humanidad pero amplificada.

Ludo- Pues debéis estar bien. Por eso tenéis tantos problemas.

Mónica- Tienen. Lo he dejado atrás. Ahora soy tan catalana como… bueno, tú eres francés… soy tan europea como tú.

Ludo- ¿Estás segura?

Y- Jean F., ¿eres sincero conmigo?

Jean F. – Completamente. ¿Sabes por qué no te fías de mí? Porque te auto reconoces que no me das todo lo que necesito. Sexualmente no estoy satisfecho.

Y- Pero, a mí se me han quitado todas las ganas. ¿Qué puedo hacer?

Mónica- ¿Por qué no hacéis una terapia de pareja? Os iría bien. Conozco a una psicóloga excelente.

Y- Dame los datos.

Y, se los apunta en un papel. Abren otra botella de vino.

Jean F.- Aunque nos hayamos relajado, sigo teniendo una crisis existencial grande.

Ludo- Nosotros seguimos con nuestro trato, ¿de acuerdo?

Jean F.- De acuerdo.

Y- Tengo unas ganas de que llegue el día de la gran reunión de los seis.

Mónica- Ya falta poco. Será un gran día.

Jean F.- Hemos de conseguir que se repita cada mes.

Mónica- Sabéis, tenemos un problema en el grupo de amigos.

Ludo- ¿Cuál?

Mónica- A Guille siempre le he gustado. Ahora es más que eso. Me ha dicho que lo quiere hablar con David y que me vaya con él.

Y- ¿Y a ti que te apetece?

Mónica- Guille es simpático. Me sube la autoestima por lo galante que es conmigo. Pero, de eso, a que quiera dejar a David e irme con él. No, no va a pasar.

 

Escena 11ª- Guille, Mónica y David están en un bar. Guille dice a David que está enamorado de Mónica.

David- ¿Por qué nos has llamado?

Guille- ¿No te lo ha dicho Mónica?

David- No, ¿el qué?

Mónica- Todo es un error.

Guille- Estoy enamorado de Mónica y quiero que venga conmigo.

David- ¿Enamorado de Mónica y que vaya a dónde? Lo sabía…

Guille- No te lo tomes mal. Son cosas que pasan.

Mónica- ¿Qué pasan? Yo no estoy enamorada de ti. Ya te lo he dicho. Nunca hemos tenido nada. Me estás poniendo en un problema.

David- Sí que tienes un problema. Esto ha pasado porque habéis dejado que pase. Guille lleva tiempo flirteando contigo. Y a ti te sentaba tan bien que no le dejabas las cosas claras.

Mónica- Tienes razón. Lo he hecho fatal. Os pido perdón a los dos.

Guille- Piénsatelo bien. Te ofrezco una vida sencilla pero verdadera.

David- Pero, ¿has perdido la cabeza? No ves que no te quiere.

Mónica- Siempre serás un buen amigo.

David- Puedes escoger. Nosotros estamos pasando un bache. ¿Si quisieras tirar todo por la borda… e irte con Guille…?

Mónica- Estoy enamorada de ti, David. Todas las parejas pasan crisis. Olvidemos esto.

Guillem- Para mí será imposible olvidarlo. Siempre me has gustado. Cada vez mi sentimiento es más intenso. ¿Qué puedo hacer?

Mónica- Mi afecto por ti nunca morirá. Siempre podremos ser grandes amigos.

David- Amigo mío también. Esto nunca lo tendré en cuenta. El amor nace y es incontrolable.

Guille- Cuánta razón tenéis. Gracias por comprenderme.

Beben unas cervezas. Suena de fondo música de Bill Evans.

Mónica- Podríamos ir a comer a un restaurante indú.

Guille- Me parece bien, para celebrar nuestra eterna amistad.

David- Y nuestra comprensión y sinceridad.

Mónica- Me daba miedo, pero si no lo hubiésemos hablado, el problema se habría ido agrandando. Qué valiente eres.

Guille- Valiente y triste.

Mónica se levanta y le da un beso amistoso a Guille. Él la abraza.

Guille- Nunca he tenido una pareja estable.

David- Te buscas mujeres imposibles.

Guille- Imposibles. Pero como has dicho, el amor es incontrolable.

Mónica- ¿Qué relación tenías con tu madre?

Guille- Me abandonó emocionalmente cuando mi padre se fue de casa. Me echó la culpa de lo que pasó.

David- Claro, por eso buscas mujeres imposibles.

Mónica- ¿Nunca te has planteado hacer algún tipo de terapia?
Guille- Ya sé que he de sanar cosas. Hasta hace poco vivía ignorando mis traumas. Pero ahora van saliendo todos.

David- ¿Si necesitas ayuda…?

Guille- No me puedo pagar una psicóloga. La librería no da para lujos.

Mónica- No es un lujo, es una necesidad.

Guille – Pues no da para todas las necesidades.

Mónica- Te pagamos nosotros las sesiones. ¿Qué te parece David?

David- Me parece bien. Al final entra la filantropía en mi vida.

Guille- Gracias muchachos. No sé cómo os lo podré devolver.

Llegan al restaurante pakistaní y piden cerveza y platos picantes.

David- La comida picante levanta el ánimo.

Mónica- Es como el cosquilleo y el placer en el amor.

Guille- Pues a comer comida picante.

Mónica- Por cierto, mañana es la esperada reunión en tu casa.

Guille- Sí, tengo ocho botellas de vino y cuatro de champany. Jean F. va a traer marihuana.

David- ¿Y la comida?

Guille- De eso me encargo yo.

Mónica- No tienes dinero para la terapia y sí para pagar la comida.

Guille- La comida es una sola vez. La terapia puede durar muchas sesiones.

David- Tienes razón, Guille.

Suena música indú en el restaurante. Salen a la calle animados. Hay una filmación de unos dos minutos con ellos andando por las calles de Barcelona.

 

Escena 12ª- Filmación, sin guión, de la esperada reunión de los seis en la casa de Guille. La interpretación y el diálogo son improvisados.  Duración de unos siete minutos.

Escena 13 ª- Filmación final, de cinco minutos de duración, de calles con gente en Barcelona. Se puede observar, la gente, las calles y su arquitectura con precisión.

 

 

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