Poemas a Mónica 2

Surcando el horizonte en la mar,

en nuestro navío soñado,

dónde se come a deshoras

y se ama al ritmo de la marea.

Y si atracamos en algún puerto,

¿será en la isla

de la dicha permanente?

 

 

Cielo limpio donde igual

que las aves, nuestras

imaginaciones vuelan hacia

mil parajes, mil mundos,

mil ilusiones que tan solo pueden

compartir dos amantes como nosotros.

 

 

Escuchando las melodías del jilguero

siempre parecidas a tu pacífica

voz, como en un prado

dónde solo se oye el viento,

los grillos y las aves.

Ese es tu canto al firmamento

y a tu amor, yo desnudo

en la intemperie.

 

 

Tu cabellera me guía por el camino de tu espalda

hasta tus preciadas nalgas.

¿Qué mas pedir a la exultante naturaleza

que tu divino y desnudo cuerpo de mujer?

 

 

Creando círculos en la vida

que dejamos atrás,

ahora llega el del amor

que ha de ser del tamaño

de nuestra existencia,

y nosotros cantando

la trova de la ternura

al mundo extraño pero nuestro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La puerta se nos ha abierto,

solo hemos de penetrar

al jardín de los crisantemos

y los besos para silbarle

a la mar la melodía

de nuestro amor imperecedero.

 

 

Quiero deambular por mi mundo

y por el tuyo, mujer vivida,

de sonrisa transmisora

de su realidad.

 

 

De terciopelo, tu mirada

es de terciopelo y tus manos

me inundan como el sol.

Mujer, que tu boca

no solo sirve para besar.

 

 

Los dulces mangos

de nuestro futuro jardín

maduraran al ritmo

de nuestra futura alegría,

lentos y sin pausa.

 

 

Tus labios carnosos,

también por el calor

me hablan con besos,

como esa leve brisa

que dice y acaricia,

que refresca y despierta

en la marea de los olores

a sexo y a mar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ojos despejados quiero verte,

mujer de sentimientos intactos,

aire interior original

y cuerpo virginal que las dificultades

las trampas y encima tu sonrisa

nunca se cansa.

 

 

 

 

Luz que me acechas

y quiero verte,

y eres forma de alas de mujer

con la que viajo y viajaré

por mi interior

y tu interior,

con la canoa

tan imperecedera

como nuestro amor.

 

 

Lunas presentes, como simples vidas

circundantes a nosotros.

Deberíamos pastar y nutrirnos

con la esencia de la tranquilidad,

en un lecho de amor,

al ritmo de la pasión.

 

 

 

Eres la mujer,

como el roció mañanero

y la plenitud de una

gran luna nocturna.

Mujer de enamoradores pechos

y realistas pensamientos.

Eres la mujer en mayúsculas

cuando el viento te refresca

y el agua te sacia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La primavera cayó

dando paso al verano

de la esperanza,

contigo, mujer, que al sol

atraes y tu sonrisa

es mi deleite.

 

 

Vientos de la mar,

ya no hacen falta

veleros para conocer.

Vientos eróticos, vientos

de amor recorren

planeando nuestros cuerpos,

y con su fuerza nos refrescamos.

 

 

 

 

Sabiduría individual que nos das conocimiento

en formas de vivencias que han pasado.

¿Qué es lo que hace de ti la única

madre instintiva que amas sin más?

 

 

 

Estirada y desnuda esperas.

Tus curvas en el lecho me hablan,

de amor, de futuro.  Y yo como

embalsamado me excito por tu voz

y tus labios ya degustados.

Como dos vírgenes amantes vivimos

nuestra historia ya eterna.

 

 

 

 

Y tú eres la mujer, no puede ni podrá

haber otra. Eres mi sueño convertido en mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eres el dulce más interesante que

me ha regalado la vida. Las sábanas

junto a ti se vuelven poesía y

tu aliento me hace viajar a los mundos

de la frescura, de la hierbabuena que me incita

a besarte.

 

 

 

Entre las palmeras de las américas descansaremos,

amándonos en la hamaca azul, roja y amarilla,

esperando que los vientos tropicales nos muestren

nuestro siguiente destino soñado, el lugar del amor

permanente.

 

 

 

 

Vista por detrás me vuelves desenfrenado,

por delante tu mirada me secuestra y

me lleva al país de la claridad.

¡oh, mujer con tus dos ciudades y un

cielo siempre limpio!

 

 

 

 

Luz divisoria entre el cielo y el mar,

entre nuestro amor y la noche,

en que los lloros del desespero y tu

insomnio, van casi unidos.  Roguémosle

a nuestra madre la luna por el descanso

perpetuo y sin fronteras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi mujer,

la que siempre he soñado,

que apareciste en el momento indicado,

eres tanto mi miel como mi abeja,

construyendo ambos

un panal imperecedero.

 

 

 

Eres como una estrella

que ilumina mi camino,

la guía, cómo luciérnaga sensual

y transparente…

y que así sea siempre.

 

 

 

 

Entre el mar y tu sonrisa navego,

y como si fueses las velas

nos hablas del camino.

Oh mujer de labios solos

que pronuncian y besan

sin pedir permiso a nadie.

 

 

 

 

Mi luz, único líquido

que calma mi sed,

mujer húmeda

con vida interior,

mujer íntegra como luna

siempre creciente,

cómo me iluminas.

 

 

 

 

Mi sueño arrastrado

por la corriente de la mar

eres tú.

Mi mujer caoba de tez,

amplia mente y

sano corazón,

mi mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sangre responsable

y amorosa, fluye

por nuestros arroyos emotivos,

madre sensual

que tu corazón me erotiza.

 

 

 

 

El camino y tu persona,

que como a estrella fugaz

te sigo,

cuando ya me lo has dado todo,

dado todo.

 

 

 

 

Olas de sentimientos

navegan en mi cuerpo

por ti,

mujer de aseado corazón

y brazos que me saben dar calor.

 

 

 

 

 

Y sigues volando

con tus alas

llenas de sabiduría,

que nos quieren llevar

a la selva de la felicidad.

 

 

 

 

 

De perfumes tus instintos,

de perfumes rojos calientes

que me atrapan

y tu corazón….mío,

solo mío.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Que mente más reflexiva,

y con labios cautivantes,

cómo me enamoras.

Creativa en verano,

gran pensante en invierno,

pero siempre con curvas

que me incitan.

 

 

 

 

Dama estéril,

que tus dolores

y mis pesares

acaban en alegrías,

que tus amaneceres

y mis despertares

son siempre luminosos.

Mi dama.

 

 

 

Mi querida margarita

blanca por tu paz,

por nuestra paz,

que deshojaré,

cuando ya nadie más

pueda hacerlo.

mi amada margarita.

 

 

 

 

Mi mujer,

erótica por donde la vea,

mi mujer,

sensibilidad es su retrato.

Mi mujer,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

con los brazos extendidos,

como paloma blanca de paz,

así te veo yo,

extensa pero cercana,,

y siempre con ese lado

de rebeldía ante la injusticias.

Entre poemas y prosas

te amo cada día más.

 

 

 

 

Tus alas me hacen volar,

mi Dulcinea boreal privada,

aroma oriental,

sangre latina.

 

 

 

 

Alas imperecederas,

que vuelan y me hacen volar,

como mariposas doradas

siempre por el camino de la paz

y de nuestro amor,

y en familia, perpetuamente

en familia.

 

 

 

 

Rayos de claridad

entre inseguridades,

tu camino

con aroma de mujer

que mi corazón y el tuyo

se unifican

para calmar mi sed.

 

 

 

 

 

Ojos con claridad

Por su sabiduría,

que entre tiempo

y encuentro

siempre eres tú misma.

Animal bello y oloroso,

cuánto te amo…

 

 

 

 

 

Tu mirada me reclama

y me provoca pensamientos

de amor,

y te gritaré como los prados

a la lluvia,

¡te amo!

 

 

 

 

¿Y en cuántas lagunas

haremos inmersión

sin ahogarnos?,

tú siempre pintada

de azul de la inmensidad

del mar y del cielo,

y yo, debido a que

los rayos solares

me persiguen,

vuelvo ya casi

a ser fuego para ti.

 

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