Y encontró la suerte

Como consecuencia de su incapacidad para analizar las cosas con buenos argumentos, Stefany pasó de la felicidad al más absoluto drama.

Era un martes por la mañana. Debido a no mirar bien las facturas, se había olvidado de cobrar una remesa, por lo tanto la empresa no tenía dinero para pagar el sueldo a sus tres trabajadores. Encima, intentándolo arreglar, se quedó trabajando hasta las diez de la noche. Cuando parecía que un cliente les iba a ingresar algo que les debía, se acordó que había reservado mesa para cenar con Joaquín, su novio. Lo había dejado plantado. Se fue corriendo de la empresa sin cerrar el pago, e intentó encontrar a Joaquín, que no le contestaba el teléfono, lo encontró en el pub al lado del restaurant borracho como una cuba.

  • Es el tercer plantón, puta, y siempre con una excusa. Has pasado a ser mi ex…
  • Pero si nos amamos, eres el hombre de mi vida.

Joaquín, se separó de la barra, y bajándose los pantalones, le enseñó el culo. Stefany se alejó del bar llorando,  se le acercó un joven que le dijo que era la mujer más bella con la que se había cruzado en cuatro años. La invitó a tomar unas copas. Stefany, con la falta de cariñó y lo desesperaba que estaba, llamó a su jefe explicándole que no tenían dinero para pagar las nóminas. El jefe exclamó, ¡otra putada más! ¡Mañana cuando llegues, tendrás la carta de despido!

Stefany, llorando de nuevo, le dijo a su acompañante, del que no sabía ni su nombre, si iban a una sitio más cómodo. Él la llevo a un pub lleno de sofás, allí se emborracharon, se besaron y recorrieron sus cuerpos con las manos, para acabar en la casa de él follando. Entonces, llamó el ex novio que la había abandonado hacía unas horas.

  • Perdona, estaba borracho. Tú también eres la mujer de mi vida.

Había contestado al teléfono el amante de Stefany, que al hablar, tuvieron una violenta discusión, y el amante, le dijo:

  • Soy un poeta maldito, si te tuviese entre mis manos te pincharía.

Stefany llegó en aquel momento del baño. Oyó el final de la conversación, y cogiendo el teléfono dijo:

  • Joaquín, perdona.
  • Eres una puta y siempre lo serás.

Stefany, volvió a follar con el poeta maldito, los sollozos excitaban más al poeta maldito.

Al acabar la noche, Stefany borracha le dijo al poeta:

  • No quiero verte más. Voy a cambiar mi suerte. Me voy de esta mierda de ciudad.

Se fue a Londres, donde empezó un trabajo bien remunerado y conoció a un serbio que hacía maravillas en la cama, con el que tenía una relación libre… la suerte le había vuelto con el cambio de aires. Quizás, lo que necesitaba, era un frío intenso en el invierno londinense, que la despertara de su letargo barcelonés.

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