Crisis

Felipe- Amante. 47 años. Traductor.

Anna- Madre y amante de Felipe. Profesora de escritura creativa. 50 años.

Nacho- Esposo de Anna. Profesor de sociología. 53 años.

Helena- Hija de Anna. Estudiante de medicina. 23 años.

Sandro- Hijo de Anna. Técnico de imagen y sonido. 29 años.

Escena 1ª-

Helena y Sandro están en la sala de estar de sus padres, amueblada con gusto, contiene muebles modernos y está decorada con  dos esculturas vanguardistas de alambre. Discuten acaloradamente. Helena ha sorprendido en la cama a Anna y Felipe. Está en estado de choc nervioso. Discuten sobre la infidelidad.

Helena- Hija de puta, inmoral. Yo que la tenía como una diosa y es una furcia.

Sandro- Hasta la más santa tiene derecho a cometer adulterio.

Helena- ¡Santa? Si siempre ha querido más a sus alumnos creativos que a nosotros. Y ahora le hace esto a papá. Y con su mejor amigo. Se lo voy a explicar. Nuestros padres se van a separar.

Sandro- Tranquila, no te precipites. Habla con mamá. Primero hemos de saber que siente por Felipe.

Helena- Felipe es maquiavélico.

Sandro- No empleas bien el término.

Helena- ¡Y que importa eso ahora!

Entra Anna con cara desencajada a la sala. Se sirve una copa de Bourbon.

Anna- No es lo que parece,  no lo malinterpretéis.

Helena- Malinterpretéis, te estabas follando al mejor amigo de papá, eres una furcia.

Anna se pone a llorar.

Anna- Vosotros no tenéis ni idea de la vida que llevamos vuestro papá y yo. Hace tres años que no follamos.

Sandro- Eso no nos lo cuentes. Los hijos evitan conocer la vida sexual de sus padres.

Helena- ¡Pero ahora ya la sabemos! ¡Bravo! ¡Mierda!

Anna- Cambiemos de tono. Vamos a relajarnos y a hablar como una familia.

Helena- Ibas a decir bien avenida, eso ya es pasado.

Sandro- Somos adultos, leídos, cultivados.

Helena- E inmorales…

Sandro- Joder, Helena, ¿tú nunca has tenido ganas de tirarte a alguien que no fuese tu marido?

Helena- Pues no, estoy muy satisfecha con el mío, no como otras.

Anna vuelve a llorar.

Anna- Tengo que contárselo a vuestro padre. He de arreglar mi vida con o sin él. Quizás tú entrada en el dormitorio y pillarnos en la cama va a servir para algo.

Entra Felipe en la sala. Evita mirar a la cara a Helena.

Helena- ¡Mirad quien llega, el gran semental! Vergüenza te debería dar.

Felipe- Lo siento, de veras. No me volveréis a ver. Adiós Anna.

Anna- Espera, si ha pasado esto es por algo. Esperemos a que llegue Nacho y lo hablamos.

Felipe- Con Nacho has de hablar tú sola. En otro momento hablaré yo con él.

Felipe sale de la casa. A continuación se van Sandro y Helena. Helena no se despide de su madre. Sandro le da un beso. Anna habla al público en forma de monólogo.

Anna- ¡Qué cagada!, ni en el relato más dramático pasaría esto, mis hijos ya nunca más me van a volver a mirar igual, les he fallado, también me he fallado a mí, en vez de solucionar mis problemas con Nacho, me lío con su mejor amigo, desde que nos dimos el primer beso estoy arrepentida.

Se sirve una ginebra con hielo, va de un lado a otro de la sala, descontrolada, estresada, tira un jarrón con claveles contra el suelo…

No puedo más, solo quería que nacho me follara, no que me follara bien, simplemente que me follara, y ahora le he perdido, seguro que le he perdido, hasta hace poco tiempo era el hombre de mi vida y le traiciono de esta manera…

Pone una composición de Pierre Boulez, sigue bebiendo ginebra, se sienta en el sofá.

¡Mierda!, ¡Qué voy a hacer!…

Coge el teléfono y llama a Felipe.

Felipe, no puede ser, esto se ha de acabar. No nos tenemos que volver a ver, has de dejar  de frecuentar nuestra casa. Habla con Nacho y dile que es culpa tuya, yo hablaré con mis hijos, todo ha de volver a la normalidad, si no puedes volver a ver a tu amigo, no lo ves, al fin y al cabo no es tan amigo tuyo, le has engañado… ¡basta!, en que lío nos hemos metido, me apoyarás si mi familia me da la espalda, aunque pensándolo bien, ¡no!, no quiero nada más de ti, esfúmate, lárgate, evapórate…

Escena 2ª

Felipe y Anna están en la sala de su casa hablando, bebiendo dos cervezas, ella  está vestida con tacones, un vestido con un escote atractivo, y pintada sin excesos. Suena de fondo un trío de Paul Motian.

Felipe- ¿No me has de decir algo?

Anna- Te refieres a lo que te refieres.

Felipe- Dímelo tú.

Anna- Lo siento de corazón.

Felipe- ¿Cómo hemos llegado hasta esta situación?

Anna- Es culpa mía.

Felipe- Es culpa de ambos.

Anna- ¿Tú nunca has tenido ganas de tirarte a una alumna o a alguna colega?

Felipe- Pero nunca lo he acabado haciendo.

Anna- Lo siento.

Felipe- La disculpa y el perdón me fastidian. Debo ser algo nietzscheano.

Anna- Quizás me cansé de tanta intelectualidad y tan poca pasión.

Felipe- No, si al final te tendré que pedir perdón yo.

Anna- Anda, ponme otra copa.

Felipe sirve dos Ginebras con hielo más.  Al acabar lanza un profundo suspiro.

Felipe- La vida es una mierda.

Anna- Yo… soy una mierda… encima con tu mejor amigo. Me tendrías que fustigar.

Felipe- Ahora viene el arrepentimiento… ¡qué decadencia! Siempre has sido muy puta y te has comportado como tal.

Anna- Gracias. No me esperaba insultos. Prefiero una buena bofetada.

Felipe- Ya estoy muy viejo para perder los papeles. Aunque debería.

Anna- Y… ¿ahora qué hacemos?

Felipe- Ni lo sé ni lo quiero pensar.

Anna- Siempre tan perezoso.

Felipe- Eres la hostia. Hasta metiendo la pata me criticas.

Anna- Es mi naturaleza, lo siento.

Felipe- ¡Basta con lo siento! ¡No los soporto más!

Anna- Y, si echamos un polvo de reconciliación.

Anna le acaricia los genitales por encima del pantalón a Felipe.

Felipe- ¡Pero qué haces! ¡No viene a cuento! ¡Crees que esto normalizará la situación!

Anna- Es que estoy desesperada, te quiero y te voy a perder. ¿Qué puedo hacer?

Felipe- Poco o nada. Déjame un tiempo de introspección. A ver si salgo de este aturdimiento mental.

Anna- Será una tortura para mí.

Felipe- Lo debiste haber pensado antes de tirarte a Nacho.

Anna- Piensas hablar con él.

Felipe- No tengo ganas ni de verlo. Él también me ha traicionado.

Anna- Algo debes tener para…

Felipe- ¡Me echas la culpa! A ver si voy a explotar a pesar de mi edad.

Anna- Perdón.

Felipe- ¡Calla ya! No te soporto.

Anna- Me lo has dicho tanto últimamente. ¿Quizás tiene algo que ver?

Felipe- Perdón, ¡qué horror! Te he acabado pidiendo perdón.

Anna- Dejemos pasar unos días.

Felipe- Helena está enrabiada, ¿verdad?

Anna- No me acepta. Siento un dolor…

Felipe- El tiempo lo cura todo.

Anna- Quizás, pero creo que el distanciamiento es para siempre. La he defraudado.

Felipe- Te tenía por una gran madre, una gran esposa, una gran creadora. Pero has de comprender que todos somos de carne y hueso y no solo espíritu.

Anna- No, si al final estarás de mi parte.

Felipe- Nunca, pero una madre y una hija se necesitarán siempre. Deben tener dependencia emocional. Si no su alma puede llegar a naufragar.

Anna- No opino eso, pero bueno, tú eres el intelectual, yo solo una irracional creadora, así acabaré.

Felipe- La racionalidad también falla.

Anna- Pero no como te he fallado yo.

Felipe- Me voy, voy a llenar una maleta con ropa y libros, me llevo también mi ordenador y por ahora iré a un hotel céntrico. La has cagado, cabrona.

Felipe sale de la casa. Anna se queda sola, se llena el vaso con ginebra y se pone a llorar.

Escena 3º-

Sala de la casa. Están Anna, Sandro y Helena. Discuten sobre la infidelidad de Anna. Están bebiendo. Enfrente del sofá, en una mesa, hay una botella de vino blanco con tres copas. Suena de fondo un cuarteto de Britten.

Anna- No era mi intención haceros daño, sabéis que para una madre los hijos son lo más importante.

Helena- O deberían serlo.

Anna- Lo son y os lo demostraré.

Helena- En todos estos años de hija no lo he notado.

Anna- Lo siento, todo el mundo tiene sus fallos. Pero en serio…

Helena- ¡Qué te calles! Todo el mundo tiene sus fallos… es una puta excusa.

Sandro- Calmaros, todos los hijos se quejan de algo de sus padres, intentemos ser objetivos.

Helena- Tú siempre eres el ser comprensivo, el políticamente correcto. Me tenéis todos harta.

Anna- ¡Qué puedo hacer para solucionarlo!

Helena- Nada, desaparecer.

Sandro- No te pases, Helena. Yo quiero estar junto a ella.

Helena- Qué pelota eres.

Se quedan unos segundos callados, Helena se levanta y se llena el vaso de vino y se lo bebe, a continuación bebe lo que queda de la botella a morro.

Helena- Quiero caer inconsciente. Odio mi vida y la vida en general. Podría desintegrarme y nadie notaría nada.

Sandro- Yo sí.

Helena- No me vas a poner tierna.

Anna- Muchachos, lo importante es que reconozco que fallé liándome con Felipe. No puedo dar marcha atrás. No lo volveré a hacer. Aún quiero a vuestro padre, pero los matrimonios son muy complejos, ya lo deberíais saber. No creo que tenga que daros tantas explicaciones.

Helena- Primero pides perdón y luego no quieres darnos explicaciones, tan cambiante como siempre, me tienes hasta aquí.

Helena se señala la vagina y Anna se hecha a llorar. Sandro abre otra botella de vino blanco.

Sandro- Al final pasará lo que ocurre en las comedias románticas, siempre acaban bien.

Helena- Esto no es una puta comedia romántica, es la vida real.

Sandro- Estás segura que esto es la vida real, es un esperpento de la vida real, estilo Valle Inclán.

Helena- Déjate de literatura, ¿en esta familia no se puede pisar suelo firme?

Anna- Es lo que he intentado durante toda mi existencia sin llegar a conseguirlo.

Sandro- Pues para mí nuestra madre lo ha hecho bastante bien.

Helena- No jodas.

Sandro- Qué mal hablada que eres.

Helena- Y tú cada vez me pareces más mariquita.

Sandro- Insúltale a tu novio.

Helena- Ja, ja. Ya te gustaría parecerte a él.

Sandro- Es lo último que querría.

Helena- ¿Seguro? Yo creo que te gusta.

Sandro- Que te den por culo.

Helena- Él lo hace muy bien.

Anna- Basta chicos. ¡No quiero más peleas!

Helena- Al final, ¿cómo hemos quedado, mamá?

Anna- Hablaré una y mil veces con vuestro padre.

Escena 4ª-

Entra Felipe en la sala, donde está Nacho. Suena de fondo Stan Getz.      

Nacho- Qué cara tienes, aparecer por aquí…

Felipe- Quería verte y hablar.

Nacho- ¿De qué quieres hablar?

Felipe- Si me he enamorado de Anna, ¿qué puedo hacer?

Nacho- Cabrón.

Felipe- Total, Anna ya no me quiere ver.

Nacho- Tú te lo has buscado. Yo tampoco quiero saber nada de ti.

Felipe- ¿A no? Eres un mentiroso, nosotros nos juramos amistad eterna.

Nacho- Pero me has traicionado. Anna era mi mujer.

Felipe- Lo siento.

Nacho- Hijo de puta.

Felipe- No te pases, yo aguanto hasta un límite.

Nacho- ¿Qué quieres que te diga?

Felipe- Mira, en sexo debería haber libertad total.

Nacho- Libertad para follarte a la mujer de tu mejor amigo. No creo que tenga que haber libertad.

Felipe- Si no hubiese posesiones ni creencia en la propiedad privada, no nos molestaría compartir a nuestra mujer.

Nacho- ¿Se te ha ido la cabeza? Pero qué dices. Cómo voy a compartir a mi mujer. Aunque no sé si todavía es mía.

Felipe- Si no es tuya, ¿de quién va a ser?

Nacho- No sé si quiero seguir teniéndola a mi lado.

Felipe- Pero si es el amor de tu vida. ¿Por un desliz…?

Nacho- No es solo un desliz. Creo que pretendía hundirme.

Felipe- No seas presumido. Eres importante para los demás, pero no lo suficiente como para que te queramos hundir.

Nacho- ¿A no? ¡Me envidiáis!

Felipe- Vamos a tomarnos unas copas y olvidemos. El pasado, pasado está.

Nacho- Es un pasado muy reciente y no te lo podré perdonar nunca.

Felipe- Qué rencoroso eres.

Nacho- Imagínate que hubiese ocurrido al contrario.

Felipe- No puedo imaginármelo. Tú… quitarme una mujer. Eres demasiado moralista.

Nacho- Cabrón, hijo de puta. Qué voy a hacer ahora sin Anna.

Felipe- Anna te quiere, podrías volver a estabilizarte con ella.

Nacho- No sé si podría. Ella se ha acostado con mi mejor amigo.

Felipe- Pero también lo siente.

Nacho- Y más que lo sentirá.

Felipe- No hables así que la venganza no es buena.

Nacho- La bondad es relativa en este mundo.

Felipe- ¿Cómo que es relativa?

Nacho- Tú que eres, ¿un dogmático?

Felipe- Tú un escéptico.

Nacho- Estoy orgulloso de ello y soy más escéptico después de todo esto.

Felipe- Sí, ahora me dirás que yo soy la causa de tu escepticismo.

Nacho- Estás enfermo, mira que quitarme a mi mujer.

Felipe- No te obsesiones.

Nacho- Soy obsesivo de naturaleza.

Felipe- E inocente.

Nacho- Siempre los inocentes pagan.

Felipe- No me has ofrecido ni una copa.

Nacho- Nunca más te voy a ofrecer nada.

Felipe- Ya que no podemos llegar a solucionar nada, me voy.

Nacho- Hasta nunca.

Escena 5ª-

Sandro y Helena están en la sala de la casa esperando a Anna. Hablan sobre los sucesos. Están tomando té con galletas de mantequilla.

Sandro- Los matrimonios pasan por muchas zonas, algunas oscuras, no se puede juzgar.

Helena- Pero son nuestros padres, aquí no se puede ser objetivo. Al menos yo no puedo.

Sandro- Pero, es que has machacado a mamá.

Helena- Se lo merece, mira que acostarse con Felipe.

Sandro- El deseo es irracional, lo deberías saber. ¿Cuántos amantes han pasado por tu cama?

Helena- ¡Y qué! Hasta hace muy poco no me he comprometido con nadie. Eso lo cambia todo.

Sandro- Uno está comprometido hasta que deja de estarlo.

Helena- Pero se tendrá que avisar.

Sandro- ¿Avisar? En las parejas se nota cuando una de las partes se desilusiona.

Helena- Pero yo no me liaría con el mejor amigo de mi marido.

Sandro- Pero mamá sí, ¿la ha cagado?, por eso no la puedes criticar.

Helena- Puedo y lo hago, ¿acaso me lo vas a impedir?

Sandro- Pareces una púgil o una busca problemas. ¿Quizás tu sensibilidad visual y auditiva  no influye en tu comportamiento?

Helena- ¿Qué tiene que ver?

Sandro- Nada y mucho, cuando alguien está cultivado se le ha de notar en su comportamiento.

Helena- Lo que pasa es que en los casos extremos se pierden los papeles.

Sandro- Nunca has perdido los papeles, ¿los vas a perder ahora?

Helena- Puedo, ¿no? Todo el mundo tiene derecho.

Sandro- Solo digo que es tu madre y a las madres se les perdona.

Helena- Pero no todo, ¡joder!

Sandro- Eres muy exigente, incluso contigo misma, ¿por qué tienes remordimientos?

Helena- Los remordimientos los ha de tener ella.

Sandro- Fuma la pipa de la paz con ella, te lo pido.

Helena- Don inalterable ahora es mediador de paz.

Sandro- No sería mal trabajo.

Helena- Venga, corta el royo.

Aparece Anna, les sonríe cuando le va a dar un beso a  Helena, la rechaza.

Helena- Bueno me voy, no tengo nada más que hacer aquí.

Se quedan unos segundos en silencio Sandro y Anna. Anna pone un CD de Billie Holliday.

Anna- No me perdonará nunca.

Sandro- El tiempo lo cura todo, ya verás.

Anna- Pero tu padre no lo hará.

Sandro- Está en todo su derecho. Te has follado varias veces a su mejor amigo.

Anna- Tu papá y yo estábamos fatal. Son consecuencias…

Sandro- Las consecuencias no pueden ir tan lejos.

Anna- Las consecuencias no se pueden controlar. Al menos yo no las puedo controlar.

Sandro- Deberías haber tratado.

Anna- Mis hijos… que son sabios.

Sandro- Nada más lejos, ¿por qué lo dices?, tan solo vemos las cosas desde fuera.

Anna- Es más sencillo.

Sandro- Por eso podemos aconsejar.

Anna- He de preparar una clase.

Sandro- ¿Me estás echando?

Anna- No es mi intención, te puedes quedar.

Sandro- Adiós, recapacita.

Sandro sale de casa.

Escena 6ª-

Helena está en la sala, habla sobre la situación y sobre ella. Bebe una cerveza. De fondo suena Piazzolla. De repente entra en escena Felipe.

Helena- Me he convertido en una puta escéptica, ¿cómo puedo soportar esto?, mi propia madre… una mujer promiscua… ni yo en mi adolescencia, Sandro dice que soy muy puritana, siempre me lo ha reprochado, pero esto es demasiado, ya nunca podré mirar con buena cara a mi madre, ya nunca podré creer en el amor perdurable, estoy hasta…, cuando algo que crees ciegamente se derrumba, ¿qué te queda?, la vida es una mierda, parece como si me hubiesen sido infiel a mí y no a papá, pobre hombre, no lo sé seguro, pero creo que solo se ha acostado en toda su vida con una sola mujer, y le traiciona cuando van a entrar en la vejez, el amor es una puta contingencia, no lo soporto, voy a enloquecer, ¡mierda!

Helena abre otra cerveza y se sirve un chupito de JB, desesperada anda rápido de un lado para otro de la sala.

Voy a caer inconsciente, no puedo más, la vida, la vida, el inusitado mundo de las mentiras, ¿en qué puedo creer ahora?, ¿en quién puedo creer?, no hay familia que me alivie, ni amigos, ni amantes, tengo un dolor en el pecho, es la angustia que me acecha, ¡mierda!, cuando me encuentre con Felipe le voy a cruzar la cara, que tipo, traicionando a su mejor amigo, a mi padre, que un poco inocente es, pero… no, ¡no puede ser!, es una locura, la insoportable pesadez de la verdad, si engañan a mi madre me engañan a mí, me gusta Milan Kundera, sus libros están llenos de infidelidades, o al menos de crisis de pareja, crisis emocionales, no todas las crisis emocionales son crisis de pareja, pero todas las crisis de pareja son crisis emocionales, yo sufro una crisis emocional, pero no una crisis de pareja, solo me faltaría ahora… ¡otra vez mierda!, mi madre me ha fallado, ya no vale el recuerdo de sus cuentos nocturnos, de sus abrazos, de sus curas físicas y emocionales, ya no cuenta nada.

Entre Felipe a la sala, Helena lanza un alarido de dolor.

Helena- ¡Qué haces aquí!, lárgate.

Felipe- Hablemos civilizadamente, como dos adultos.

Helena- No me fío de ti, cuánto más lejos mejor.

Felipe- Siempre hemos sido amigos, te lo puedo explicar.

Helena- Largo, y yo que en la niñez me quería casar contigo, ¡cabrón!

Felipe- Helena, todo tiene una explicación, yo siempre he querido a tu madre, pero ella eligió a Nacho, cuando me hizo caso sucumbí.

Helena- Le hechas la culpa a mi madre, mira el santo inocente.

Felipe- Inocente no, pero todos los actos tienen su explicación.

Helena- En eso te equivocas, una estudiante de medicina le va a dar lecciones de comportamiento a un traductor leído.

Felipe- Seguro que podrías dármelos.

Helena- No quiero darte consejos, ¿a ti consejos…?, si eres una nulidad, el intelectual prácticamente cabrón.

Felipe- Helena, yo te quiero.

Helena- Me das miedo.

Felipe- Te quiero como a la hija que nunca he tenido.

Helena- Hija, ¿si tuvieras una hija le dañarías la vida?

Felipe- Solo te pido… solo os pido, que me perdonéis… me nublé… sé que la he cagado…  que nunca te puedes follar a la mujer de un amigo… menos a la mujer de un amigo que es como un hermano… pero he pecado y lo he hecho… ¿qué más puedo hacer ahora, más que arrepentirme?

Helena- Qué débil eres… arrepentimiento… acaso sabes lo que siente Anna. A lo mejor te quiere.

Felipe- No me quiere, pero es que Nacho la tenía tan abandonada.

Helena- Ahora sí que la va a tener abandonada, anda lárgate, no quiero hablar más contigo, ¡no quiero verte!

Felipe- Helena.

Helena- ¡Largo!

Felipe sala de la escena.

Escena 7ª-

Nacho espera a Anna en casa, quiere hablar para ver que puede esperar para su futuro. Está tomando un ron con hielo. Suena un cuarteto de cuerda de Ravel.

Nacho- ¿Cuántas vueltas da la vida?, no son circulares, nunca se acabarán juntando los dos extremos de la línea, soy todavía el marido de Anna, ¿qué puedo esperar de la relación?, si ya nunca más me podré fiar de ella, mentirosa, aún la quiero, pero ¿cómo puedo sanar mi relación con ella?, no sé si estoy capacitado, tampoco sé si ella quiere, mejor desaparecer, olvidarme de lo que tuvimos, Helena que venga conmigo si quiere, aunque  ya son independientes, que decidan, qué tristeza la mía, vaya existencia de mierda, cuándo todo va bien y te sientes estable, da la vuelta todo y se hunde tu vida en la miseria, todo porque tu pareja no se siente satisfecha, si ella tampoco me atrae… todo lo que teníamos que follar ya lo habíamos follado, ahora somos demasiado maduros para eso, y me dirá, pero bueno, que falta de vitalidad, de entusiasmo por la vida, de energía, de libido, pues es cierto, como suelen decir me lo bebí todo en la juventud, no me queda nada, estoy seco, pero necesitas lo que nunca has necesitado, ahora me reclama… ¿y cuando yo necesitaba…?, las mujeres siempre serán princesas que has de cuidar y corresponder a sus antojos, pero, ¿el sexo es un antojo?, el sexo es lo que es, saciable e insaciable al mismo tiempo, cuando parece que lo has saciado vuelve a aparecer el deseo, a menos que estés seco como yo,

Entra Anna en la sala, se sirve un ron, se sienta en el sofá y suspira profundamente…

Anna- ¿Querías hablar?, ¿todavía quieres hablar? Después de todo lo que ha pasado…

Nacho- Las parejas siempre han de hablar.

Anna- ¿Todavía somos pareja?

Nacho- Mi amor no ha muerto, mi confianza sí.

Anna- Ni yo confío en mí misma.

Nacho- Deberías escribir sobre lo que sientes, sobre lo que te pasa.

Anna- Ahora soy incapaz de escribir.

Nacho- Pues habla, ¿en qué estabas pensando?

Anna- En mí y mis antojos, soy una egoísta.

Nacho- Toda persona como individuo que es, se convierte en un ser egoísta.

Anna- ¡No!, en estos momentos no me hables como un intelectual, estos términos y formas te las guardas para la universidad. ¿No has dicho que todavía somos pareja? Compórtate como tal, si no vamos mal.

Nacho- Siempre tienes razón, ¿alguna vez te has equivocado en algo?

Anna- Te olvidas de que te engañé con tu mejor amigo.

Nacho- No te correspondía, para todo hay un motivo.

Anna- ¡Tendrías que darme una hostia!, todo lo intentas comprender, ¿dónde está tu visceralidad?

Nacho- Se desintegró al nacer, duró unos segundos, cuando salí al mundo, lloré unos segundos y con ese lloro se esfumó mi carácter.

Anna- ¡Qué pobreza! ¡Dónde está tu espíritu combativo!

Nacho- Mi combate está en mis ideas.

Anna- Ni eso, siempre has estado al lado de lo establecido. ¡Un poco de rebeldía, por favor!

Nacho- Siento haberte fallado.

Anna- ¡Mierda!, la que te he engañado he sido yo.

Nacho- Pero algo he tenido que ver.

Anna- ¡Pégame!

Nacho saca su irá y le da un bofetón airado a Anna. Anna grita y llora.

Anna- ¡A que te sientes mejor!, ¡cabrón!

Nacho levanta otra vez el brazo para darle. Anna sale de escena.

Nacho- Ahora sí que está todo perdido, pero estoy más tranquilo. Qué dañina es la rabia controlada.

Nacho se sirve otro ron y empieza a golpear los cojines del sofá

Escena 9ª-

Nacho y Bruno están en la sala de la casa. Hablan y beben café. Tienen una botella de Vodka Abssolute de la que se llenan chupitos.

Nacho- La hubiese golpeado cuando me enteré.

Bruno- ¿Después de toda la vida juntos…?

Nacho- Ya sé que no he sido el mejor marido, pero…

Bruno- En las infidelidades no se trata de ser mejor marido o peor, a veces sucede.

Nacho- Pero, ¿tu madre estaba insatisfecha desde hace mucho tiempo?

Bruno- Los sentimientos se han de mimar, ya lo deberías saber.

Nacho- ¿Qué voy a hacer ahora?

Bruno- ¿No lo vas a intentar arreglar?

Nacho- Si pudiera, qué le voy a decir… tendrás cuatro orgasmos semanales.

Bruno- Seguro que le gustaría.

Nacho- Así ves a tu madre.

Bruno- A todas las mujeres les gustaría.

Nacho- Seguro.

Bruno- Aunque mamá no es una mujer cualquiera.

Nacho- ¿Me lo dices a mí?

Bruno- Pues no siempre la has tratado en consecuencia con lo que es.

Nacho- Ya lo sé. No me machaques.

Bruno- No es mi intención.

Nacho- Uno ha de actuar según lo que siente. No ha de ser falso.

Bruno- Yo la quiero todavía.

Nacho- Házselo saber.

Bruno- ¿No es demasiado tarde?

Nacho- Nunca es tarde.

Bruno- ¿Sabes qué quiere mamá?

Nacho- Qué.

Bruno- Sentirse querida y atractiva.

Nacho- Ya, y últimamente no se lo he hecho ver.

Bruno- No, creo que no.

Nacho- Pero, bueno, ya debes saber que el amor muda. Se va transformando con el paso del tiempo. ¿Cuánto dura la pasión del principio?

Bruno- Un suspiro, en contra de lo que algunos esperan.

Nacho- Pero Anna con los años ha tenido una segunda adolescencia. Se le ha subido la calentura. A mí no. ¿Qué puedo hacer?

Bruno- Ve detrás de ella. Persíguela. Enamórala.

Nacho- ¿Tú me ves con la suficiente energía?

Bruno- De eso depende tu matrimonio.

Nacho- ¡Joder!

Escena 10ª-

Cambio de escenario. Pasa de la sala del matrimonio, a un pub irlandés. Felipe está bebiendo Whisky escocés. Está algo más que contento. Hace un monólogo.

Felipe- ¿La vida es una fiesta o una mierda?, qué mujeres más atractivas hay en este pub…, y yo liándome con Anna, nunca me lo perdonaré, nunca me lo perdonarán, era mi familia y les he fallado, Anna es bonita, pero éramos amigos, sobre todo era amigo de Nacho, les he ensuciado con mis miserias, sus hijos eran como mis hijos, ¿cómo podría arreglarlo?, no hay ninguna manera,

Pide otra copa, se pone a hablar con una muchacha que está al lado bebiendo una cerveza Guiness, ni le contesta, ni le mira, lo ignora, Felipe empieza a llorar.

Felipe- Hola, ¿cómo te llamas?, soy Felipe, ¿no escribirás, verdad?, porque si escribes te traduzco al idioma que quieras… ¿con lo preciosa que eres?, soy traductor, ¿sabes?, y estoy con la mierda hasta el cuello, me he acostado con la mujer de mi amigo del alma, soy un hijo de puta, ¿te querrías meter en la cama con un hijo de puta?, te aseguro que tengo un buen miembro y lo sé utilizar, ¡no me contestas!, pues que te den… venga, ten compasión de mí, te quiero, ¡te quiero!,

La chica de la Guiness le mira con desprecio, Felipe se aleja unos metros de ella. Está todavía en la barra.

Estoy perdido, parezco un psicótico, tengo ganas de matar a alguien, asesinar, que mis manos se manchen de sangre, ¡mierda!, voy a llamar a Nacho…

Felipe- Hola Nacho…

Nacho- ¿Para qué me llamas?, eres la última persona con la que quiero hablar.

Felipe- No jodas Nacho, lo  siento. Eres mi mejor amigo, no me envíes a la mierda.

Nacho- ¿Te mereces algo mejor?

Felipe se pone a llorar por teléfono. Nacho cuelga.   

Felipe- No me lo voy a perdonar ni yo mismo,  me tenía por una persona culta, por un humanista… y lo que soy, es un torcido, ¿dónde se ha ido mi moral?,  seguro que si hablo con gente me dirán, el amor no se rige por razones, ni por la moral, ¡no señor!, en algunos casos se le ha de hacer caso a la razón, pienso con el pene, ¡mierda!, ¿qué voy a hacer?, camarero ponme una pinta de cerveza negra, hoy llegaré al límite, en vez de un científico social me voy a convertir en un poeta maldito y no saldré de este papel nunca más.

Felipe improvisa un poema, lo recita en voz alta… está borracho.

Veo en negro,

no hay luz,

muerte a mi alrededor.

La podredumbre se ramifica,

y proviene de mí, de mis vísceras,

de mi corazón,

ni me sigáis, no me escuchéis…

Soy la finitud, todo lo que toco

se daña, todo lo que quiero desaparece…

La vida… la puta vida.

Hay una mujer bebiendo cerveza en la barra, le mira con asco y se aleja para sentarse en una mesa lejana…

Felipe- Todas me rechazan, saben que soy el mal… todo mi encanto es contraproducente… nunca más podré tener una relación.

Felipe sale del bar a la calle completamente borracho, le siguen dos hombres. Una vez fuera lo maltratan física y sexualmente. Después de unos minutos de forcejeo, Enrique queda inconsciente en el suelo. Los dos hombres se van con el dinero y el teléfono móvil de Enrique.

Escena 11ª-

Están en la sala de la vivienda del matrimonio, Sandro, Helena, Bruno, Anna y Felipe. Felipe tumbado en el sofá se va quejando de los golpes recibidos la noche de la borrachera. En la mesa central hay salmón ahumado, Sushy y salsa de soja y queso brie empanado y frito. Varias botellas, ron, ginebra y whisky.

Anna- Son unos animales, les tendrían que cortar el miembro.

Felipe- Yo los mataría si fuese la justicia.

Bruno- Tú siempre hablabas sobre lo inmoral de algunos castigos, pero cuando el delito lo sufre uno mismo.

Felipe- Todo mi discurso intelectual se ha roto. Después de esto ha cambiado totalmente.

Helena- Has pagado por todos tus pecados.

Bruno- Si no eres católica, ¿cómo puedes hablar del pecado?

Felipe- He pagado, tenéis razón, pero al menos, ya que he pagado, ¿me perdonaréis?

Bruno- Nada volverá a ser igual, te has follado a mi mujer.

Anna- Si no era él, hubiese sido otro, perdónalo.

Helena- Cómo podéis hablar de reconciliación, cada vez que tengáis problemas matrimoniales, mamá se acostará con Felipe. Será su válvula de escape.

Sandro- No os suena la confianza. Una pareja va mal si no confían el uno en el otro.

Anna- No, si tú serás más conservador que nosotros, que somos unos viejos veinte años mayores que tú.

Sandro- A la mierda, hay valores que son universales, han existido y existirán siempre.

Felipe- Yo como sociólogo, te diré, que dependiendo de las culturas, puede cambiar la visión.

Anna- Pobre Felipe. Tienes una cara tan… destrozada, decadente, te han hecho polvo.

Felipe- Estoy en otro mundo, en otro cerebro, yo ya no soy más yo.

Bruno- Es brutal. ¡Qué cabrones los que te atacaron!

Felipe- Maricones, ladrones, hijos de puta.

Helena- Todo se paga.

Sandro- No hace falta ser tan cruel.

Felipe- Helena nunca me perdonará el desliz.

Helena- Desliz radical.

Bruno- Y traicionero.

Sandro- Todo pasa, porque la vida es pasar. Y eso que Machado no es de mis poetas preferidos.

Felipe- Intentemos hacer camino juntos.

Helena- Sin mí. No confío en los dos amantes de mierda.

Anna- No hables a tú madre así.

Felipe se hecha a llorar. Este descompuesto.

Felipe- Estoy descompuesto. Después del ataque y la violación, estoy descompuesto. No quiero nada, nos soy nada, no valgo nada porque la vida no vale nada.

Bruno le da un abrazo a Felipe. Anna bebe un largo trago de ron solo, pone de fondo la 5ª de Shostakovich, acaba la escena durante medio minuto con el abrazo, la música y los otros bebiendo.

Escena 12ª-

Anna y Bruno están en la sala de su casa comiendo un plato de espaguetis al pesto, esperan a Felipe. Están escuchando Troisième sonata pour piano de Pierre Boulez.

Anna- ¿Tú crees en el destino?

Bruno- El destino lo trabaja cada uno.

Anna- ¿Cómo vas a trabajar el tuyo?

Bruno- Eso dependerá de los dos.

Anna- Es el fallo que hemos tenido todos estos años en nuestra relación. Somos individuos antes que pareja. Cada uno ha de forjar su destino.

Bruno- No, si al final yo seré el más libertario de la casa.

Anna- Los extremos se tocan. En un extremo debe estar el neoliberalismo… o cómo se denomine ahora… y en el otro el anarquismo.

Bruno- ¿Qué quieres decir con eso?

Anna- Qué tú, de ser un capitalista radical casi te conviertes en un libertario. La vida está llena de contradicciones, ¿no crees?

Bruno- Pero capitalista en nombre de la cultura. Trabajo para gente como tú. No olvides que yo soy traductor y tú escritora.

En ese momento entra Felipe, con cara descompuesta y borracho, les mira y se tira un pedo con la boca.

Felipe- Pero, ¿qué música es esta? Es malísima. No se puede ni escuchar.

Anna- Tú me presentaste a Pierre Boulez.

Felipe- Pero ya no me gusta. Ahora quiero cosas ligeras en mi vida.

Bruno- ¿Qué tal estás?

Felipe- Como el culo. He llegado a la conclusión de que todo es culpa vuestra.

Bruno- ¿Cómo nos puedes culpar?

Felipe- Sí yo he pagado por traicionarte, alguien ha de pagar por lo que me hicieron.

Anna- Pero ese alguien no seremos nosotros.

Felipe- Os propongo una solución. Tú, Anna, te quedas con los dos. A partir de ahora tendrás dos hombres que te satisfagan.

Bruno se ríe y bebe un trago de vino blanco helado.

Bruno- Vaya propuestas. Joder, te ha afectado más de lo que creía la violación.

Felipe- ¿Cómo no me va a afectar? Imagina que te lo hubiesen hecho a ti.

Anna- A mí me gustaría tener dos hombres en mi vida.

Bruno- ¡Joder!

Felipe- Pensadlo. Consultadlo con la almohada.

Anna- Quieres un plato de pasta.

Felipe- Quiero un ron.

Anna- Para tener una relación conmigo te has de controlar con el alcohol.

Felipe- Mira, la que se controla tanto.

Anna- Lo dicho, dicho está.

Bruno sirve un plato de pasta para Felipe que se sienta en la mesa y lo devora.

Felipe- Con la barriga llena entra mejor Pierre Boulez.

Anna- Qué así sea.

Bruno- Qué así sea.

Escena 13ª-

Sandro y Helena están en la sala de la casa de sus padres, discuten sobre la situación. Beben té verde con menta y comen bollería variada. De fondo escuchan arias de Schumann.

Helena- ¡No me lo puedo creer! Están discutiendo si forman un trío sentimental.

Sandro- Me sorprende, ¿estás segura?

Helena- Me lo ha dicho papá. Mamá ni se atreve a mirarme.

Sandro- Al final serán más liberales que nosotros, a mí ni se me ocurriría compartir a mi pareja con otra persona, y menos con un amigo.

Helena- Creo que nos están tomando el pelo. Son unos provocadores.

Sandro- Al fin y al cabo no dejan de ser nuestros padres… somos lo que somos por ellos.

Helena- Si no estuviesen, quizás seríamos mejores, ¿no crees?

Sandro- Ni siquiera seríamos.

Helena- ¿Les gastamos una broma?

Sandro- Esta postura me gusta.

Helena- Nos quieren provocar, lo haremos nosotros.

Sandro- ¿Qué tipo de broma?

Helena- Les diremos que somos pareja.

Sandro- ¿Te has vuelto loca?

Helena- Hagámoslo, en serio, es una venganza.

Sandro- ¿Estás loca?, no creía que fueses tan demente.

Helena- Voy a citar a los tres para anunciarles nuestra supuesta relación. Felipe quizás ya es de la familia, ¿no?

Sandro- Me parece una broma de muy mal gusto.

Helena- Les vamos a ver rezar porque se acabe nuestra relación, se harán religiosos nada más enterarse.

Sandro- Me está gustando la idea… van de liberales… no se es liberal hasta que se llega a una situación límite que restriega tú moral.

Helena- El domingo nos invitas a comer a tu casa, ¿vale?

Sandro- Mañana los llamo.

Helena- Por cierto, nos tendremos que dar un beso.

Sandro- Intentaré soportarlo.

Helena- Se lo hemos de decir a Susana.

Sandro- Tranquila, hace tres días decidimos dejarlo. No éramos felices.

Helena- ¿Qué es ser feliz? Todo el mundo tiene buenos y malos momentos. Pero creo que calificar una vida como feliz o desdichada es un error.

Sandro- Creo que tienes razón, aunque no me atrevo a opinar.

Helena- Me voy a reír con todo esto.

Sandro- Qué mala que eres.

Helena- Y  puedo serlo más.

Sandro- Me tengo que ir. No pienses mucho más que puedes armar un follón…

Helena- Lo intentaré, pero ya sabes que yo  no soy consciente de lo que pienso solo cuando duermo.

Sandro- Pues haz la siesta. Adiós mi amor. Me voy.

Helena- Adiós tonto.

Escena 14ª-

Bruno en la sala de su casa hace un monólogo, de repente aparecen sus dos hijos. Cambian impresiones. Bebe Champany, escucha Charlie Haden.

Bruno- No me importa tanto, a la mierda cómo pensaba, esto de compartir a mi mujer… no es tan malo, no recae solo en mí la responsabilidad de satisfacerla, yo siempre he sido muy machista en este tema, cuando follo me olvido del placer de la mujer, quiero obtener el mío y la pareja que se espabile, es automático, siempre después del orgasmo me arrepiento, sé que somos dos haciéndolo, pero soy egoísta hasta en esto, compartiendo a Anna, si no la dejo contenta yo, lo hará Felipe, o eso espero, aunque si no sucede  así estoy seguro de que nos dejará a los dos, se buscará otros amantes, se ha vuelto tan carnal, tan sexual, tan devoradora, y a mí, pobre de mí, que me ha venido la vejez de golpe, con casi cincuenta, no tengo apetito por nada, ni ilusión, incluso me da pereza leer,  que siempre me ha mantenido a flote, es lo que me ha hecho seguir en este mundo de mierda, qué acompañado y al mismo tiempo incomprendido me encuentro, la vida da muchas vueltas pero nunca volveré a ser joven, ¿quizás en otras vidas?, a la mierda, ¡la comparto!, claro que sí, qué más puedo hacer, los hijos ya se acostumbrarán y si no lo hacen será su problema…

Entran en la sala Helena y Sandro. Se sirven una copa de champany cada uno… hablan.

Helena- Mira el moderno… o post moderno… o pringado.

Bruno- No te pases.

Helena- Tu mujer te pone los cuernos y en vez de dejarla acabas compartiéndola.

Bruno- Soy un libre pensador, no como tú… llevas semanas imposible, quejándote de todo, tratándonos fatal.

Helena- Te das cuenta de cómo actuáis.

Sandro- Bueno… bueno…, yo siempre haciendo de mediador de paz en esta triste familia, al final voy a reventar… ¡queréis parar ya!

Helena- ¡Parar! ¡Cómo quieres que pare! Con semejante idiota.

Bruno- ¡Basta ya! ¡Helena, un poco de respeto, soy tu padre!

Helena- Sí, no me lo recuerdes…

Sandro- Helena, oyes, son autónomos, nosotros también, cada uno ha de decidir cómo vivir, lo puedes aceptar o no, si no lo aceptas, vete, aléjate.

Helena- Eso haré, al final no me veréis el pelo más.

Bruno- No nos hagas esto, nosotros te queremos, siempre has tenido un carácter… podrías comprender…

Helena- ¡Comprender qué! Sois incomprensibles.

Sandro- ¿Quieres estar siempre así con ellos? No te lo perdonarás.

Helena- ¡Si al final la mala seré yo!

Bruno- No hay nadie malo, la vida pasa, sus situaciones son imprevisibles… que se le va a hacer, el guion de cada vida no lo establece un escritor, ni se puede modificar según nuestro gusto. Sucede, simplemente sucede.

Helena- No me dirás que ahora crees en el destino.

Sandro- Creo cada vez más.

Helena- ¡Mierda!

Helena da un portazo y se va indignada.

Acto 15º-

Los cinco hablan en la sala, tienen una botella de vino blanco y otra de vino tinto, suena Dizzy Gillespie de fondo.

Helena- Ya sabemos que habéis formado un trío amoroso. Pasáis de ser dos a tres amantes, aunque no sé cómo se verá entre vuestros amigos y conocidos.

Sandro- No nos vais a sorprender, los que lo haremos somos nosotros.

Anna- Estoy emocionada de que lo hayáis asimilado tan bien… y ¿qué tenéis que decirnos?

Anna- Cuando llevemos unas cuantas copas de vino más.

Felipe- Sí que es potente la noticia.

Sandro- Bastante. A, por cierto, sé que sois un trío sentimental, pero tú, Felipe, no serás nunca nuestro padre.

Felipe- Por supuesto que no, ni pretendo serlo.

Helena- ¿Sería caer muy bajo tener unos hijos como nosotros? en vez de pretendo ibas a decir quiero, ni quiero serlo. ¿Por qué no quieres serlo? Sí quieres serlo, pero no te dejaremos nunca, por mucho que lo que te pasó de pena, en realidad te lo buscaste, el que das pena eres tú.

Anna- Empiezan los ataques directos, a la yugular. ¿Queréis comportaros? Somos adultos.

Helena- Lo siento, en realidad estoy tan emocionada por todo lo que ha pasado en nuestra vida, ¿verdad Sandro?

Sandro- Desde luego, cariño.

Anna- Te das cuenta, nunca habían tenido una relación tan buena. Bruno, me parece que esta familia se va a estructurar, ¿no crees?

Bruno- Yo cada vez entiendo menos la vida, es incontrolable, los sucesos ocurren sin pretenderlo, es como si las acciones de la vida fuesen autónomas, independientes de los sujetos.

Helena- Habla claro, qué yo estudio medicina, tanta filosofía y poesía en vuestro intelecto me abruma.

Anna- Tú siempre has sido una poetisa en potencia.

Helena- Espero no pasar a ser poetisa en acto.

Bruno- Y filósofa. El acto y la potencia aristotélica los dominas.

Helena- Sí, sí, también se distinguir entre un situación falsa de otra que no lo es. Por ejemplo vuestro amor es mucho más falso que el nuestro.

Anna- ¿Qué el tuyo con quién?

Felipe- ¡No jodáis!

Sandro- Qué el nuestro. Helena y yo somos pareja.

Anna bebe lo que le queda de copa de un trago. Bruno que iba caminando por la sala se tropieza con la pata de una silla y se cae tirándose el vino tinto sobre la camisa. Felipe se tapa la cara con las dos manos.

Anna- ¿Qué nos tratáis de decir?, ¡follar entre hermanos está prohibido!

Helena- ¿Por quién? Por la iglesia católica. Para ellos también está prohibido el trío.

Helena va dónde Sandro y le da un beso en la boca.

Helena- No os pedimos permiso, solo os lo anunciamos.

Bruno- De momento que no salga de nosotros cinco, ¡entendido!

Escena 16ª-

No se han visto en medio año. Helena y Sandro para no aguantar la situación se habían ido una temporada al extranjero. El trío, en todo este tiempo no ha sabido la verdad, que no son pareja. Sala de la casa, beben Vodka, están los cinco. Suena Duke Ellington.

Helena- ¿Cómo va vuestra relación?

Anna- ¿Y la vuestra?

Sandro- ¿Habéis estado medio año preocupados?, esa es la reacción a todo lo que nos hicisteis. ¡No somos pareja! Era una broma pesada.

Bruno- ¡Cabrones! Eso no se hace.

Anna- Muchas cosas no se deben hacer.

Felipe- Nosotros estamos perfectamente, nos complementamos de maravilla.

Anna- ¿Os complementáis? ¿Y cómo os satisfacéis los tres a la vez?

Bruno- ¡Anda, calla!

Sandro- ¿Seguro que la relación de incesto no la comentasteis con nadie?

Anna- Absolutamente con nadie.

Helena- Mejor, ya tenemos suficiente escándalo con lo vuestro.

Bruno- Nos aceptan muy bien en todas las reuniones sociales.

Sandro- Qué remedio tienen, sois los mayores contribuyentes filantrópicos de la ciudad.

Anna- Basta de bromas… porque tengamos sensibilidad social no significa que…

Felipe- Si tuviese con qué, sería el mayor contribuyente.

Helena- Bien, nosotros no somos pareja, y en estos meses hemos asimilado lo vuestro.

Sandro- Yo tengo pareja y voy a tener un hijo, sí, con una londinense, bueno, londinense de origen pakistaní. Pero no es nada conservadora, está sumergida en las últimas tendencias del arte y el pensamiento.

Anna- Yo por fin tengo pareja, mañana viene de Londres Jenny, mi novia irlandesa. Nuestras parejas están deseosas de conocer vuestra historia y situación en vivo.

Sandro- No nos avergoncéis por favor.

Felipe- Esto merece un brindis.

Anna saca una botella de champany de la nevera y brindan los cinco. Helena anuncia el motivo del brindis.

Helena- Por la armonía, complicidad y comprensión familiar, ¡qué aparezca, dure y reine el máximo de tiempo posible!

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